Francisco Reyes: “Si no hay voluntad en Concepción de mantener el teatro, todo el patrimonio del TUC se perderá”

En entrevista exclusiva para Revista NOS, habla de sus próximos proyectos y responde a las acusaciones vertidas por platas que Michelle Bachelet entregó a la Fitam.

panchoreyes-IMG_0037No se le veía desde hace un tiempo por TVN y se notaba. A lo largo de la entrevista, desde tramoyistas, técnicos a consagradas actrices, como Delfina Guzmán y Amparo Noguera, se acercaban a saludarlo, saber cómo estaba, acordar una junta. Es que desde su debut en 1989, en la miniserie Sor Teresa de Los Andes, para Eugenio Francisco Reyes Morandé (56), las dependencias de Televisión Nacional de Chile son como su segunda casa. Un tiempo en el que ha acumulado una veintena de teleseries en el cuerpo -a la par de su carrera como actor de cine y teatro- y que no tiene intenciones de interrumpir.
Y aunque pareciera que vive un ligero relajo tras el fin de sus grabaciones como el malvado Froilán de la teleserie Conde Vrolok, su agenda ya está cargada de nuevos proyectos para el segundo semestre, entre ellos, el montaje Amledi, el tonto, escrito por Raúl Ruiz y basado en la historia del príncipe de Dinamarca (que a su vez inspiró Hamlet, el clásico de Shakespeare). Los ensayos comenzarían en octubre (dependiendo de la evolución del cineasta, recientemente operado por un tumor al hígado) y la obra se estrenaría en enero de 2011. Para Reyes, este proyecto tiene una especial significación, pues retoma una relación laboral que mantiene con el director de El tiempo recobrado, iniciada en las películas Días de campo, y las series para TV Cofralandes y La recta provincia.
En lo inmediato, el actor se mantiene ocupado grabando los primeros capítulos para dos nuevas series de televisión: Frontera Azul, espacio educativo y medio ambiental en el que será buzo y conductor; y Prófugos, la primera serie de ficción que HBO producirá íntegramente en Chile, y en la que -como se ha anunciado con bombos y platillos- participará el “dream team” de los actores locales de cine y televisión (con nombres como Benjamín Vicuña, Claudia di Girólamo, Blanca Lewin y Nestor Cantillana, entre otros). Esta será dirigida por Pablo Larraín (“Tony Manero”), quien participará además en la co-producción ejecutiva (junto a Cristián de la Fuente) y en los guiones, en un equipo también formado por Pablo Illanes, Mateo Iribarren, Josefina Fernández y Enrique Videla.
La historia, que gira en torno a una operación de narcotráfico que comienza en la frontera entre Bolivia y Chile, tendrá locaciones en Santiago, Valparaíso, Concepción, Iquique (incluyendo salitreras en el interior) y la frontera con Bolivia. Toda una mega producción para estos pagos, cuyas grabaciones se extenderán desde fines de mayo hasta octubre.
-Vienes regresando de la isla Juan Fernández, donde realizaste las primeras grabaciones como conductor del programa Frontera Azul ¿Cómo ha sido esta experiencia?
-Frontera Azul es una productora independiente, que se dedica fundamentalmente a la fotografía y al video submarino. Ellos tienen un proyecto de largo plazo, siempre orientado a la preservación del ambiente del fondo marino. No es un activismo del tipo confrontacional, como el que realizan otras organizaciones, sino que su propósito es dar a conocer a la gente lo que es nuestro mar, nuestro fondo marino, y en la medida en que se genere un conocimiento de eso y una relación más afectiva, se crearán elementos de defensa del mar. (La gente) sabrá y tendrá una opinión completa cuando se habla de pesca de arrastre y otras formas que arrasan con el fondo marino. Ahora, ese proyecto se relaciona con La cultura entretenida en TVN, y me invitaron a participar porque conocían mi afición al buceo, y también mi forma de pensar respecto de los temas de preservación ambiental.
-De todas formas es una experiencia inédita para ti ¿Te has sentido en forma para este tipo de programa?
-(Risas) Sí, me ha resultado. Había tenido harta aprehensión al principio, porque no soy buzo profesional, simplemente empecé a bucear en Iorana (1998) y he tenido algunas recaídas en el buceo, pero ha andado bastante bien. Ahora hemos trabajado intensamente, primero en la zona de Tip Top, que está al final de la Décima Región, casi en la frontera con la Undécima, y en la zona de la desembocadura del río Palena, que está al comienzo de la Undécima. El primer lugar donde trabajamos fue en el puerto Raúl Marín Balmaceda, donde las condiciones de trabajo en el mar fueron bastante duras. Pero funcionó bien y ahora, en Juan Fernández pasamos en el mar todo el día, sobre y bajo.
-Hablemos de Prófugos. De acuerdo con la reseña, ahí tú eres Oscar Salamanca, un hombre que durante la década del 70 fue un idealista y revolucionario, pero que ahora, a sus 57 años y gravemente enfermo, se involucra en una operación de tráfico para asegurarle el futuro a su hija…
-Claro, esa es la historia general de Salamanca. No se hace mucha referencia a los pasados de ellos, son más bien sutiles, aunque quedan claras. Él es un tipo que está totalmente desarraigado con el mundo en esta etapa de su vida y que conoce el manejo de las armas y es contratado como sicario; tiene una cierta experiencia en estas situaciones de adrenalina.
-Dado el inédito carácter internacional de este proyecto ¿Fue necesario des-chilenizarlo un poco, en términos de acentos, pronunciación, de situaciones?
-Bueno, ahí hay una gran discusión. Aquí se tomó la opción de dejar algunos modismos que son comunes a Latinoamérica, como el uso del huevón, por ejemplo. Esos se dejan, pero hay muchas palabras que para nosotros los chilenos significan una cosa, pero que en México o en Venezuela significan otra. Entonces, no sé, si nosotros decimos pendejo, aquí en Chile significa cabro chico, pero en México es un insulto importante. Entonces, en ese sentido se buscó una forma de pulir el lenguaje. Es un tema interesante de discusión, porque siempre he sido muy contrario; siempre he pensado así como los mexicanos han salido al espacio audiovisual absolutamente con su lenguaje, con su padrísimo y todas su cosas, al igual que los venezolanos y los argentinos, por qué no nosotros.
-Justamente, en un proyecto de esta envergadura ¿cuáles son las expectativas para los actores? Mucho se ha hablado que nuestra cinematografía necesita de actores famosos a nivel internacional, para facilitar la gestión de co-producciones importantes en el cine…
-A mí me da la impresión que, por ejemplo, los ejecutivos de HBO no tenían idea de los actores chilenos antes de empezar este proyecto, por los comentarios que he escuchado. Todos los participantes de la serie hicimos prueba de cámara -cosa que no se usa mucho aquí en el ambiente chileno, es muy chico y a uno lo conocen- porque había que mostrársela a los productores en Estados Unidos. De alguna forma fue un test, claro, porque ellos no nos conocen, no tienen ningún prejuicio con nosotros, siendo que también ahí estaban los productores que tienen que ver con nosotros; la productora de Cristián de la Fuente o de Larraín, y seguramente mi nombre, o el de Benjamín, o el de Gnecco, o el de Cantillana fueron apoyados por ellos. Hubo también otra cantidad de actores nacionales importantes que a los productores norteamericanos nos les parecieron para los roles que se les estaban proponiendo (…) De todas maneras, no podemos decir que no es un espacio de vitrina para todos.

Teatro en regiones: ser o no ser

Si alguien tiene conocimiento del teje-maneje de la gestión teatral en Chile, ése es Francisco Reyes. Además de su propia carrera actoral (donde se le recuerda por su roles en obras como Historias de la sangre, Copenhague y Pancho Villa, entre otras), ha sido testigo privilegiado del desarrollo de esta actividad durante los últimos años, desde su rol como vicepresidente de la Fundación Internacional Teatro a Mil (Fitam), y por su relación con su pareja Carmen Romero, directora Ejecutiva de la entidad. Uno de los máximos anhelos de Reyes es consolidar un mayor intercambio teatral entre regiones. Un sueño que en parte se está realizando con la gira Bicentenario a Mil por el norte y centro sur del país (N. de la R: ver recuadro). No obstante, el actor advierte que la única solución para que el teatro se convierta en una actividad profesional fuera de Santiago, proviene de los gobiernos regionales. Y ahí es donde le tira las orejas a las autoridades que hasta ahora han gobernado Concepción.
“Siempre se habla del TUC como patrimonio, porque de alguna forma el teatro en Chile se gestó en esos años fuertemente. Los patrimonios no son cosas que puedan permanecer en el tiempo si tú no lo estás sosteniendo de alguna forma. Porque Concepción cambió completamente, las relaciones sociales, laborales, políticas, por lo tanto, si no hay una voluntad del gobierno regional de mantener el teatro, o de la gente, todo ese patrimonio intangible se perderá”, argumenta. Es que además de artista, Reyes tiene un político interno; el mismo que lo llevó a apoyar a la Concertación y ser vocero cultural de la pasada campaña presidencial de Eduardo Frei.
-Pero las autoridades locales suelen defenderse en el centralismo de este tipo de políticas, traducidas en poco presupuesto, pocas atribuciones propias, etc…
-Sabes que, creo que depende mucho de las personas. Cuando una persona tiene una obsesión, y tiene una convicción de que el desarrollo cultural es fundamental, va a conseguir los recursos, de alguna forma. Se vendrá a La Moneda, y se pondrá a hinchar para que le den audiencia hasta que le escuchen y le den los recursos; o conseguirá con la empresa privada, o sabrá cómo unir a la gente en función de un grupo o de una activad, no sé.
-Durante la campaña, aseguraste que “hay una diferencia enorme”, “en calidad y cantidad” entre los artistas y en los valores que mueven a los adherentes a cada sector ¿Sigues pensando lo mismo?
-A ver, creo que hay una diferencia enorme en cantidad, de todas maneras. En calidad… sí, sí, creo que hay una diferencia.
-Durante la campaña, a Piñera lo apoyaron públicamente figuras de la televisión como “Kike” Morandé, José Miguel Viñuela, Juan Cristóbal Foxley, Marlen Olivari y Gonzalo Feito ¿Por qué crees que la farándula apoya a la derecha?
-(Piensa largo rato)… ¿Qué es la farándula? Porque si uno lo analiza qué es, es una entretención que genera cierto nivel de negocio, fácilmente; es un espacio en el cual no existe gran análisis de las situaciones, no es complejo. No quiero decir que en la derecha no haya gente pensante, creo que hay gente pensante importante, y con valores profundos. Me da la impresión que tiene que ver más con el negocio fácil. Y el tema pesos es un tema que en el mundo de la derecha es mucho más gravitante que en el mundo de la izquierda. Estamos hablando muy globalmente, ¿ah? Porque hoy por hoy vemos un mundo de la izquierda que también está muy entrelazado con el mundo de la derecha, donde tú no sabes muy bien cuáles son las diferencias, dónde están los límites. (Medita nuevamente)…yo no veo a la cultura como un negocio, y para la farándula sí es un negocio.
-¿Sigues pensando que durante la gestión del actual Gobierno se puede perder lo avanzado en políticas culturales?
-Hasta donde conozco a Luciano y hasta donde lo he visto trabajar, tengo mucha confianza en él y en el trabajo que está haciendo. Creo que es muy positivo que esté en ese lugar.
-Romero y Campbell, la productora de Carmen Romero (Directora Ejecutiva del Fitam), realiza la difusión para salas de teatro como Lastarria 90, cuyo dueño es el Ministro de Cultura. Si el Consejo les asigna platas para proyectos ¿No temen que se preste para confusiones o enredos por conflictos de intereses?
-Son dos cosas distintas. La Fundación Teatro a Mil y Romero y Campbell, Comunicaciones y Producciones, tienen distinto RUT. La productora es como una empresa apéndice, que funciona en un edificio con contabilidad independiente. Para ir terminando con esas susceptibilidades, ya se están separando, incluso físicamente. Con respecto a lo que me cuentas, es muy difícil en el mundo de la cultura, y del teatro en particular, no tener relaciones con todos. Pero te puedo decir para tranquilidad de ‘los suspicaces’… al menos el presupuesto de este año de Fitam está aprobado desde el año anterior, por lo tanto ahí Cruz-Coke, o el Consejo, no tienen nada que ver.
-Cuando asumió el Gobierno de Sebastián Piñera comenzaron las acusaciones desde diputados de la Alianza contra el Fitam, respecto a que, del total de dos millones de pesos que habrían recibido del Gobierno de Michelle Bachelet, el 62% habría sido entregado después de las elecciones presidenciales ¿Qué descargos hacen ustedes respecto a esta acusación?
-Mil millones, eso fue lo último asignado. Normalmente era la mitad de eso, más o menos. Mira, eso fue una maniobra tremendamente burda de parte de algunos miembros oficialistas para ensuciar la imagen de Bachelet. Desde El Mercurio, que fue el gran paladín de aquella campaña, tú podías ver en una página el ataque frontal, y tres páginas más adelante una noticia sobre la actividad Fitam a todas luces y con muchos vítores. Entonces, uno dice ah, de qué estamos hablando.
-Nissim Sharim, del Teatro Ictus, dijo que los festivales “son estrellas de un día, y oscuridad el resto del año”, y respecto de la subvención estatal a la fundación, manifestó que “preferiría que se la entregaran a compañías que estén en permanente montaje en los teatros de Chile y a los artistas que ontribuyen constantemente, como pintores o músicos, y no tanto en financiar un solo festival” ¿Qué te parecen de estas opiniones?
-Sharim después envió una carta al Mercurio, en la que repudiaba la utilización de esa cita. Obviamente la utilizaron para apoyar un artículo de mala clase. Entonces, en parte lo que ahí está diciendo se está haciendo. Cuando ahora están girando estas compañías por regiones y provincias -entre las cuales hay una obra de Sharim- se está cumpliendo un poco el objetivo de él, y que es el objetivo nuestro también. Lo que pasa es que uno tiene que lograr financiar la gira y realizar la gestión suficiente para que sucedan estas giras. Se están haciendo co-producciones con las compañías, por lo tanto, los recursos no quedan en un Mercedes Benz que pueda estar en la puerta de la oficina del Festival. Todos los recursos que se logran son para hacer el Festival. La Carmen Romero no se ha hecho millonaria con el festival. Las únicas que se han hecho millonarias son las audiencias, desde el punto de vista de poder acceder a eventos culturales, como los actos masivos en las calles, o las salas llenas durante el Festival. Y está empezando, fuertemente este año, a copar también los otros meses, como la gira de teatro; ya este año también el Fitam co-producirá otras actividades, obras musicales: en noviembre de este año llevaremos a Santiago y Talca el Teatro de San Carlos de Nápoles, por ejemplo, que es música clásica y ópera. Vienen más de 200 artistas, y ahí también habrá una actividad regional.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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