Gaspar Calderón, abogado del padre de Erica Hagan: “El asesino estaría vinculado al entornodel Colegio Bautista”

El abogado penalista contratado por Chris Hagan, padre de la sicóloga estadounidense asesinada en Temuco, demandará al Estado y al Colegio Bautista. Para el profesional es inexplicable cómo fueron desordenadas las piezas del caso. No entiende por qué la Fiscalía sobreseyó a personas que pudieran estar vinculadas al crimen y, tampoco,  por qué existe tanto hermetismo al interior de la comunidad educativa y religiosa.

Por: Rodrigo Aguilera. / Fotografías: Marcelo Larenas.

 
El padre de Erica Hagan, la sicóloga estadounidense, de 22 años, asesinada brutalmente en septiembre del 2014 al interior del Colegio Bautista de Temuco, fue asesorado por la embajada de Estados Unidos en Chile para contratar a un abogado, con el objetivo de resguardar sus derechos como víctima.
HAGAN-2Ello, a pesar de que se le había indicado que no era necesario que lo tuviera, porque la Fiscalía y el colegio donde su hija trabajaba se preocuparían de que se hiciera justicia.
El profesional elegido por el padre de Hagan fue Gaspar Calderón, abogado de la Universidad de Chile, con más de 40 años de experiencia y considerado como uno de los más hábiles litigantes en materia penal de la plaza.
Comenzaron a trabajar juntos en el caso de Erica, poco antes de que la justicia absolviera a Domingo Cofré Ferrada, el único acusado por el asesinato de la joven, quien se desempeñaba como rondín del Colegio Bautista.
Gaspar Calderón tiene una reconocida trayectoria en La Araucanía, y ha participado en casos de alta connotación y exposición pública, como la defensa del carabinero Walter Ramírez, condenado por violencia innecesaria con resultado de muerte del comunero mapuche Matías Catrileo. En este caso, Calderón logró una pena mínima para el policía, tres años y un día, con el beneficio de la libertad vigilada, a pesar de que el fiscal militar estaba solicitando 10 años de presidio efectivo.
En esta entrevista, el abogado precisa que fue contratado con el objetivo de buscar una reparación para la familia de la sicóloga, acción que pasa necesariamente por demandar civilmente al Estado de Chile y al colegio cristiano en el cual ella trabajó, pero que, además, obliga a revisar el caso en su totalidad, lo que incluso podría derivar en pistas o evidencias que permitirían reabrir la investigación. Ello, sólo si surgen pruebas que identifiquen al autor material del crimen o a quienes actuaron como cómplices o encubridores.
Para Calderón se trata de un rompecabezas que hay que volver a armar, pues, dice “mientras las piezas estuvieron en el tablero, por distintos motivos fueron desordenadas. Y no precisamente de manera fortuita”.
-¿Con qué motivos se acercó a usted el padre de Erica Hagan?
“Es curioso, cuando él llegó aquí tenía la idea de buscar una respuesta, pero no sabía qué era, no sabía muy bien lo que iba a pasar. Durante las primeras conversaciones nos costó bastante centrarnos en lo que realmente quería. Pese a todo, logré descubrir que lo que le interesaba mayormente era ubicarse dentro del contexto de lo que estaba pasando, anticiparse a una condena absolutoria de Cofré, que él sospechaba posible. Pero también una búsqueda de saber quién respondía por lo que estaba pasando. O sea, estamos hablando de la muerte de su hija en un país extraño, de manera traumática y con mucho sufrimiento, lo que evidentemente lo afectaba. Y claro, también está la investigación que, en realidad, nunca pudo dar respuestas claras, ni aún al papá de Erica Hagan. Él  siguió minuto a minuto esta indagatoria y no entendía cómo los resultados eran tan dispersos y poco definitorios”.
 -¿Qué le pidió?
“Básicamente, dos cosas. Primero, habiendo o no condena en contra de Domingo Cofré, precisar las responsabilidades de todos quienes estuvieran involucrados en el caso. Y lo segundo, aclarar quiénes estaban a cargo de brindarle seguridad a su hija, según el convenio de pasantía entre el Colegio Bautista y la Universidad de Georgetown, por el cual la sicóloga llegó a Temuco. Y, eventualmente, identificar a los responsables del mal resultado de la investigación”.
 -¿Y obviamente tratar de identificar al autor material del crimen? 
“También hablamos de eso, pero él nunca imaginó -aunque tenía ciertas sospechas- que este juicio iba a terminar con una resolución absolutoria. Como dije, él venía a buscar respuestas en general. Fue así como empieza a hacer preguntas, comienza a interesarse en la búsqueda de algún tipo de información que pudiese aclarar el crimen, si es que resultaba inocente la persona que estaba siendo acusada”.

Errores que no fueron tales

-¿Cómo vio usted el desarrollo de la investigación y, dentro de ella, el papel del Ministerio Público? 
“En general, cuando me toca ver los casos desde afuera no me gusta mucho opinar, porque no tengo el control de los datos ni tampoco el conocimiento de los antecedentes. Quizás me formé una idea muy marginal y más social de los hechos que ocurrieron dentro de la comisión de estos ilícitos”.
-Fue un caso bastante mediático, con mucha exposición pública. ¿Cómo le veía usted?
“Por lo que decía, esta posición desde la cual hablo, me permitió mirar todo el proceso con un sentido crítico en general. Y, naturalmente, observé que la investigación no llevaba buen rumbo. De hecho, no me gustaba y nunca me gustó o me pareció apropiada la forma en cómo se dispersó esta indagación. Algo que he comprobado hoy, cuando sí tengo todos los antecedentes. He llegado a la conclusión de que esto era un rompecabezas, cuyas piezas estaban todas o gran parte de ellas a disposición del usuario, sobre una mesa, y que alguien las desordenó. Algunas se cayeron, otras desaparecieron y otras fueron cortadas por la mitad. De esta manera, lo que yo pensaba al comienzo (que la investigación no llevaba un buen rumbo) se ratifica hacia el final de este caso con otras variantes, que tampoco las entiendo, como el sobreseimiento de cuatro personas, en forma anticipada y totalmente inexplicable. (Se refiere a Harold Gutiérrez, quien descubrió el cadáver de Erica; su esposa, Marta Muñoz, que era docente del Colegio Bautista; el hijo de ambos, Esteban Gutiérrez, y Robinson Soto, amigo de Hagan en Temuco). Además, está la pérdida de un reloj de la víctima, que era pieza clave”.
-En ese punto ¿qué críticas tiene respecto del trabajo en el sitio del suceso?
“Estuvieron a cargo de esta investigación varios de los mejores detectives investigadores de la Brigada de Homicidios, sin resultados inmediatos. Había mucho material para investigar, y fíjese que gran parte de las diligencias se hicieron después de 10 días. No puedo hacer críticas a la policía, porque ellos saben su trabajo, lo mismo respecto de los fiscales. Pero, obviamente, el conjunto de errores, que yo califico de sistemáticos, ordenados uno detrás de otro, me da la idea de que finalmente no fueron tan errores. Eso lo he repetido varias veces y lo mantengo responsablemente”.
-¿Quiere decir que hubo alguna intencionalidad?
“No. La intencionalidad no necesariamente tiene que provenir de un hechor que quiera ocultar su crimen, sino que, por distintas razones, en este tipo de hechos policiales muchas personas tienen interés en no ser tocadas, no porque sean los criminales, sino porque en alguna medida sienten que hay una participación, aunque sea mínima, en alguna decisión de la que se arrepienten”.
-Pero en este caso, puntualmente, usted habla de que las piezas estaban en el tablero y que alguien las desordenó. ¿Eso no fue fortuito? 
“No es casual. Este crimen ocurrió dentro de un medio acotado. La persona que mató no proviene de afuera, no fue un asalto por encargo, ni tampoco tiene que ver con un crimen sexual. Aquí hay un origen, hay móviles, acciones. Se encuentra el cadáver y están las pistas o huellas dentro de un recinto físico, que es el Colegio Bautista. Y dentro de ese mismo recinto, en mi opinión, y también lo dice así la sentencia, estarían las condiciones para establecer y reconstituir lo que pasó”.

“El crimen no fue preparado”

-¿El asesino podría tener relación con el Colegio Bautista?
“Nosotros pensamos que está dentro de ese entorno. No necesariamente que sea alguien del colegio, sino con alguna vinculación con las actividades del establecimiento. Entre todas las hipótesis que mantenemos, en una de ellas planteamos que la pasante (Erica Hagan) pudo haber conocido antecedentes que fueron reprochados a una o dos personas, o a alguna autoridad, no sabemos a quién, pero que en definitiva provoca una reacción de alguien que pudiese estar involucrado en esos hechos.
Lo que Erica Hagan parece haber descubierto son antecedentes respecto de eventuales delitos de carácter sexual en contra de menores. Esto pudo ser no necesariamente dentro del colegio, sino que dentro del área de actividad de éste, como un hogar o durante un paseo de curso. Y esas personas pudieron haber trabajado para el colegio o haberse ofrecido como ayudantes en el establecimiento”.
-¿Quien mató a Erica Hagan tiene conocimiento del colegio y de la residencia de los extranjeros? 
“Es una de las afirmaciones que podemos sostener. Lo mismo podemos afirmar respecto de que este crimen no fue preparado. Más bien se debió a una explosión espontánea, emocional, que provoca mucha ira y un posterior ataque en contra de Erica Hagan en las condiciones que conocemos”.
-Y el atacante ¿conocía a Erica Hagan? Porque habría ingresado sin problemas a la residencia.
“También es una de las conclusiones que se puede sacar. No hay ninguna posibilidad de que se tratara de una persona ajena al establecimiento, es muy mínima. Y cuando se trabaja en investigación, que es en lo que en nuestro concepto falló la investigación de la Fiscalía, se trabaja sobre probabilidades mayores, no probabilidades menores”.

“Domingo Cofré sabe lo que pasó”

-¿El padre de Erica Hagan cree que Domingo Cofré es inocente?
“Es difícil explicar esto, pero yo percibí que, en alguna medida, titubeó cuando conversamos, en términos de sostener que el culpable era Domingo Cofré. Creo que más bien lo dudó. Y es lo mismo que yo pienso y digo sin ningún tipo de tapujo: no creo que Domingo Cofré efectivamente hubiera sido un criminal. Creo que él no fue el autor material del homicidio, pero que sí tuvo algún tipo de vinculación en términos de ver, conocer, saber, escuchar. Hay muchas actuaciones que no se comprenden. Cómo (Cofré) sigue de largo cuando hay un incendio, que está empezando, y él mismo ve las llamas y ve las chispas en la chimenea, pero no da aviso a bomberos. Las mismas anotaciones que hace en su cuaderno. Domingo Cofré dio una ronda sin mucho sentido. Percibir el olor o ver el humo del departamento donde estaba la víctima desde la caseta de los guardias es una cosa que para nosotros está bastante lejano de ser cierto, porque estamos hablando de una distancia muy importante. Nosotros creemos que el conocimiento viene de otras fuentes, o alguien le avisó… o vio algo raro en la gente que se movía dentro del colegio. Y es por eso que se acerca al domicilio. Incluso sospecho que pudo haber estado cerca y, tal vez, dentro del recinto mientras había humo. Es una de las posibilidades que sostenemos”.
 -Y si estuvo ahí, ¿él pudo haber visto más de lo que dice saber? 
“Claro. Y concuerdo con los jueces que vieron este caso, él no tenía ni razones ni las condiciones para pensar en cometer un hecho de esta clase. A mí me parece que es más bien un crimen producto de una explosión de ira. Aquí hay un impulso, que es muy particular, es muy característico de crímenes donde se combina la fuerza del hombre con la psiquis femenina. Es una mezcla explosiva de sentimientos de una persona con sentimientos femeninos, pero que tiene la fuerza de un hombre para provocar el daño que hizo. Eso es más o menos la idea que  tengo”.
-¿Qué opina de que los otros involucrados fueran absueltos de responsabilidad al ser sobreseídos? 
“No tengo una opinión de ninguno de ellos, porque prefiero mantenerme objetivamente analizando los antecedentes. Lo que sí puedo decir es que si efectivamente resultara que estas personas tienen una vinculación directa con el crimen, si se llegase a comprobar, dentro de los próximos 2, 4 o 5 años, porque esto prescribe en 10 años más, se daría la ridícula situación de que habría culpables en el grado de complicidad y encubrimiento y no como autores. Se podría castigar, eventualmente, sólo a los cómplices y encubridores.
HAGAN-4-¿Eso porque el Ministerio Público los sobreseyó? 
“Sí. Sobreseimiento que a cualquier observador medianamente conocedor del tema penal le da la idea de una insustancialidad absoluta. Aquí no había ninguna razón para sobreseer a nadie. Y lo dice la sentencia. Las dudas de la sentencia navegan por ahí precisamente cuando dice: “No podemos pensar que Cofré sea el culpable en circunstancias de que hay otros que aparecen aquí, que fueron sobreseídos y que tienen mejores, mayores o iguales razones para haber sido traídos a este juicio”.
-¿Qué opina de la mancha de sangre que se encontró en las zapatillas del joven Esteban Gutiérrez? Se dijo que las tenía porque su padre las usó cuando junto a su esposa encontraron el cuerpo de Erica Hagan en su departamento. 
“Reitero lo que dije respecto de este rompecabezas que estaba en la mesa. Cuando se cambian las piezas y se modifica el dibujo que tiene cada una de las piezas, obviamente se produce un tema como el de las zapatillas, porque se trata de evidencia que se cruza para deshacer una conexión o una hipótesis de trabajo. Y la mayoría de las situaciones que se produjeron apuntan a eso. El reloj de Erica es una pérdida incalculable, porque ahí con casi 90 por ciento de certeza debieron haber quedado huellas de la acción de un tercero. Ese reloj no va a aparecer nunca, debe estar en el fondo de un río o quizás dónde está. Pero no es sólo eso. Por ejemplo, los testigos de cargo que al final no dijeron lo que tenían que decir, la Fiscalía que termina retirando la mitad de las pruebas que tenía que presentar y la misma contaminación del sitio del suceso por parte de la PDI”.
-¿Usted no cree que eso fue fortuito?
“No lo es, pero tampoco puedo decir que sea intencional. Es una combinación de intereses, en donde cada uno va aportando algo para deshacerse del problema. Caso típico de eso es que una vez que se perdió el reloj se desarrolla un sumario para determinar qué pasó con la especie, y en esa investigación nadie es responsable. Y qué dice la resolución administrativa de la policía: ‘No se pudo determinar dónde está el reloj, y en realidad esto de la pérdida de relojes es muy común en este tipo de investigaciones y, por lo tanto, no se trata de una prueba relevante’. Y ahí se acaba el sumario, o sea, sin explicación”.

El colegio no ha cooperado

-¿Por dónde va su línea investigativa? 
“Aclaremos una cosa: nuestra primera función es buscar responsabilidades civiles y en eso estamos. Las demandas están redactadas y se presentarán en mayo. Estamos recopilando algunos antecedentes que nos faltan y ése es nuestro trabajo principal. Estamos sistematizando la investigación, la fraccionamos en documentos, testimonios, peritajes, pruebas, es un trabajo lento, pero que da resultados”.
-¿La demanda civil es contra el Estado y contra el Colegio Bautista de Temuco?
“Contra el Estado por denegación de justicia. Aquí hubo un servicio imperfecto, incompleto y defectuoso. Y no lo digo yo, lo dijo la Corte de Apelaciones revisando la sentencia. Yo nunca en mi vida he visto una situación más clara de denegación de justicia que ésta. Y en el caso del colegio, entendemos nosotros que también tiene un grado de responsabilidad. El padre de Erica Hagan está muy decepcionado. A él le dijeron que al lugar que llegaba su hija era seguro, que había guardias, que el recinto estaba vigilado permanentemente. Le dijeron que nunca habían ocurrido delitos, cuando sabemos que hubo hurtos, robos, que no se reportaron, incluso en la residencia donde vivió Erica. Chris Hagan, por ejemplo, no puede entender (porque lo compara con Estados Unidos) que las cámaras de vigilancia no funcionaran. Había nueve cámaras y sólo tres estaban operativas y, además, funcionaban de manera defectuosa”.
-¿Chris Hagan está decepcionado del colegio también porque nunca presentaron la acusación?
“También es parte de todas las situaciones que nos mueven a pensar en esta responsabilidad del Colegio Bautista, cuyas autoridades ofrecieron todo y no aportaron nada. El ejemplo más claro de eso fue lo que pasó con la querella, que no se concretó porque el representante del establecimiento no presentó en tiempo y forma la acusación, lo que es un olvido totalmente inexplicable. Aquí el colegio tenía una posición de garante respecto de la persona, de la pasante que estuvo aquí prestando servicios en razón de un convenio con una universidad norteamericana. Y ese convenio -que vamos a tener que conseguir a lo mejor forzadamente, aunque tenemos una copia- nos tiene que dar alguna idea de qué condiciones se exigieron al colegio para que viniera a Chile Erica Hagan.
-¿Por qué forzadamente? ¿El colegio no ha colaborado con usted?
“En lo absoluto, creo que su aporte ha sido igual a cero. Y pienso que nunca van a prestar su colaboración. Mire, al menos dos de las posibles personas que pudiesen aportar datos que están vinculadas al colegio, a pesar de ofrecer su testimonio complementario o algunas aclaraciones, rehusaron conversar conmigo a última hora. De hecho, a Chris Hagan se le dijo cuando llegó a Temuco, no sé por qué razón, que no era necesario tomar un abogado para querellarse porque la Fiscalía y el colegio iban a hacer su trabajo. Nosotros, revisando el expediente, hemos visto un cruce muy frecuente y reiterativo de personas que rehúsan abrirse a las preguntas. Me refiero a personas del colegio, de pastores incluso. Del rector y del vicerrector. Creo que el rector  ha sido sobrepasado también por una cantidad de hechos que no se le informaron, incluso ni siquiera sabía que las cámaras estaban casi todas inoperativas”.
-¿Hay un ocultamiento de información?
“Sí, como sostuve al comienzo. Hay un nicho de influencia que es importante. Nosotros creemos, casi fundadamente, que se trata de la congregación. En una idea de confianza mal entendida, en que Dios va a proteger a los inocentes y va a castigar a los verdaderos culpables, o en que Dios sabe cómo son las cosas.  Y también pensamos que hay unas conexiones que son muy raras, entre pastores de distintas iglesias, que tienen vinculación con el colegio, pero que ni siquiera son los que ofician en las iglesias Bautistas, sino que en otras iglesias evangélicas”.
-¿Y eso impediría que la información fluyera?
“Sí, pero no cómo uno quisiera pensarlo. Yo estoy hablando de una élite que es parte del Colegio Bautista de Temuco, pero que también está vinculada a otras instituciones. En el colegio hay hijos de autoridades que conforman una élite. Quiero ser súper claro, no estoy diciendo que haya un manto de ocultamiento dirigido por alguien, con el propósito de encubrir un crimen, esconder al culpable y que todo quede en la impunidad. Lo que creemos que ocurre se vincula con la posición de distintas personas, autoridades religiosas, del colegio y de otras instituciones, como la masonería, donde se denota que hay un esfuerzo por sustraerse de las preguntas, de los datos, de las explicaciones, porque cada uno está cuidando su propia integridad al tratar de separarse de la investigación, aunque sea por detalles pequeños”.
-¿Pero entre esos grupos podría haber alguien que supiera qué pasó, que tuviera más antecedentes del crimen?
“No lo descarto. Tal vez en estos grupos más pequeños sí se pudieron haber producido confesiones, delaciones o acuerdos para impedir que este hecho se develara”.
-¿Y esa información hacia dónde estaría dirigida?
“La misma sentencia que absuelve a Domingo Cofré lo indica. Yo no puedo asegurar quién es o no culpable, pero esa resolución señala que hay otras personas que tienen mayores y mejores razones para ser procesadas. Se refiere concretamente a quienes fueron sobreseídos. Por lo tanto, creo que todas las líneas investigativas están aún sin agotar. Aquí hay que volver a armar el rompecabezas”.
 
 

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