Gran lección: Chile campeón

contreras
Prof. Dr. Marcelo Contreras Hauser. Master y Dr. en Derecho y Ciencias Políticas y Sociología.

Nuestra larga y angosta franja de tierra se estremeció. Alexis, canchero, picó el balón desde el punto penal y el alma nacional, entre aplausos y abrazos tricolores, hizo suya la primera estrella continental de su historia futbolística.

En las escalinatas, butacas, asientos y pretéritos tablones del Estadio Nacional estaban las diferentes generaciones de chilenos y chilenas que, por vez primera, vivieron y sintieron un Chile Campeón. Todas las familias chilenas trajeron a su mente y corazón al papá, mamá, abuelo, abuela y tantos otros familiares y amigos que no estando físicamente entre nosotros, ahí, igual celebraban y aplaudían.

 La envidia –nuestro horroroso mal-, que corroe despiadadamente nuestro ser nacional, no tuvo entrada, quedó fuera del estadio y en ningún hogar de Chile encontró cobijo. Sólo muestras de generosidad. Sólo agrado y felicidad.

¡Cuántas lecciones nos dejó la Copa! Infinitas, de verdad, infinitas. Pudo más la humildad de aquel grupo humano compuesto por deportistas que nacieron muy cerca de la pobreza material. Hermosas biografías que reiteran la preocupación de cada uno de ellos por sus madres y familias originarias. Buenos hijos, y quien es de esa ley, es bueno en todo.

Notable aquel clima que lograron dibujar aperados tan sólo de un balón, sueños, esfuerzos e inclaudicaciones.

Hacemos votos en orden a que otros estamentos de nuestra vida nacional saquen conclusiones, ejemplos y paradigmas. El orbe político-nacional se encuentra en las antípodas de aquel aprecio que damos cuenta, castigados por chilenas y chilenos que los ubican entre mal y peor, a la vez que los señalan como primeros responsables del absoluto descalabro nacional, ése que entre cifras y distintos sectores nos refleja nuestra cuesta abajo en la rodada con letra y música de tango.

Entre paros, movilizaciones, cacerolazos y otros, el regalo de estos jóvenes se constituyó en un respiro maravilloso en este difícil trance en que la actual Presidenta cuenta con el escasísimo apoyo de uno de cada cuatro chilenos, y la Casa Parlamentaria con un rechazo de alrededor de ocho por cada 10 chilenos. En honor a la verdad, nadie quiere saber de ellos. Una espiral de auténtico desgobierno y desprolijidad. En tal ámbito estamos a una galaxia larga del Chile Campeón.

La gran lección de la Copa nos la dio la Selección Nacional de Fútbol. Otro espíritu. Otros rostros. Otro clima de unión entre jóvenes y viejos. Otro aprecio por un emblema patrio que reflejó en cada chileno la estrella que nos honra, que dijo “no” a un Chile dividido y conflictual.

Sí, Chile prefiere el deporte al menesteroso desfile en tribunales de sus políticos. Chile es feliz en su honestidad, sin boletas ideológicamente falsas y autoridades truchas. ¡Gracias jóvenes seleccionados chilenos por habernos permitido estar unidos y felices en un país que otros egoístas e incompetentes jamás han logrado dibujar!

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