Gratuidad en Educación Superior: el Caballo de Troya

Roger Sepúlveda Carrasco Rector Universidad Santo Tomás Concepción – Los Ángeles.

Hoy en Chile contamos con un sistema de educación superior de reconocido nivel, en el que la ley de aseguramiento de la calidad ha contribuido de forma gradual, y no sin tropiezos, a instalar una cultura de mejora continua en el sector.

Pero la gratuidad, sin duda, era lo más esperado. En el Caballo de Troya de la reforma propiciada por el gobierno anterior. Se trataba de un problema que debía abordarse en forma urgente, pues Chile es un país donde el sector privado -representado fundamentalmente por las familias de los estudiantes- hace uno de los mayores aportes al financiamiento de la educación terciaria, con un 62 % del total. Como referencia, el promedio en los países OCDE es un 30 %.

Hoy la gratuidad está aliviando los bolsillos de algunas familias en los deciles de menores ingresos, aunque genera también una importante inequidad al basar la política en la condición jurídica de las instituciones. Efectivamente, los aportes fiscales se concentran en su gran mayoría en los planteles estatales y del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), impidiendo a los jóvenes que estudian en otro tipo de instituciones tener la posibilidad de acceder de forma igualitaria a los beneficios de esta reforma.

La lógica de los aranceles referenciales fijados por el regulador apunta al financiamiento de una actividad docente, pero no considera otras tareas propias y necesarias de una casa de estudios superiores, como la investigación, las relaciones internacionales, actividades culturales, formación de académicos, entre otras múltiples instancias que realizamos más allá de impartir cátedras. La experiencia indica que esto debe resolverse con aportes basales a las instituciones, pero sin discriminaciones de acceso, tan sólo la calidad de las propuestas y proyectos.

Al igual que en la Odisea de Homero, que relata magistralmente la forma en que este ingenioso regalo representado en un monumental caballo de madera irrumpe en la ciudad infranqueable, permitiendo a los griegos liderados por Ulises derrotar y controlar Troya, mientras sus habitantes celebraban o dormían, creo necesario relevar la autonomía y autorregulación de nuestro sistema de educación superior. Sin embargo, tan necesario como lo anterior es estar vigilantes al afán de control del Estado mediante al acceso a los recursos vía gratuidad, fijación de aranceles o a que el exceso de fiscalización o la mera intromisión en los fines propios ponga en riesgo la esencia más profunda de nuestras instituciones.

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