Gratuidad y aporte de universidades privadas en la formación de médicos

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Mario Fernández Gutiérrez Vicedecano Facultad de Medicina Universidad San Sebastián

La Presidenta de la República, en su discurso del 21 de mayo, anunció que se otorgaría gratuidad a partir de 2016 sólo a estudiantes vulnerables de las universidades del CRUCH, lo que constituye una bofetada a los miles de alumnos de universidades privadas no tradicionales. Vincular la gratuidad sólo a instituciones agrupadas por su origen histórico en una organización discriminatoria y elitista, que incluye a los planteles públicos y privados más ricos del país, aquéllos que reciben los mayores aportes del Estado y la mayor parte de las donaciones de empresas privadas, es fomentar la inequidad y ampliar la brecha entre ricos y pobres, lejos del sentido de las demandas estudiantiles que abogan por gratuidad, pero de manera especial por igualdad.

En educación en Medicina, el anuncio presidencial es aún más injusto si se considera el aporte que han hecho las escuelas de Medicina de las universidades privadas no tradicionales para reducir la histórica insuficiencia del recurso humano que afecta de manera particular al sistema público, a la atención primaria y a las zonas geográficas de rezago.

En Chile hay aproximadamente 22.000 médicos activos. El per cápita es de 1,5 médicos por 1.000 habitantes, lejos de la oferta promedio entre los países del OCDE que es de 3.0 por 1.000 y de la recomendación de la OPS para Latinoamérica que es de 2.6 por 1.000 habitantes.

Según cifras de la Asociación de Facultades de Medicina de Chile, ASOFAMECH, el 2014 se titularon 1.559 médicos egresados de las 21 escuelas de Medicina del país, 895 egresados de once universidades del Consejo de Rectores y 664 de las universidades no CRUCH. 

En la Región del Biobío, la Universidad San Sebastián aportó con 114 nuevos médicos, la Universidad de Concepción con 115 y la Universidad Católica de la Santísima Concepción con 47.

De los casi 2.000 estudiantes que ingresan cada año a cursar Medicina en Chile, la mitad lo hace en universidades a las que se les ha negado sistemáticamente su ingreso al Consejo de Rectores. Un tercio de ellos pertenece a los quintiles más vulnerables.

Las cifras hablan por sí solas y la potencial exclusión de los estudiantes de las universidades privadas de la gratuidad no soporta análisis técnico ni social. En este debate se escuchó sólo una tibia reflexión del rector de la Pontificia Universidad Católica, llamando a las autoridades de Gobierno a hacer extensiva la gratuidad a todos los estudiantes vulnerables de universidades acreditadas, independiente de su origen y filiación. 

En este contexto, el Ministerio de Educación ha debido reevaluar la medida y abrirse a la opción de que estudiantes vulnerables de otras casas de estudios superiores accedan a la gratuidad el 2016. Esta posición restablece el diálogo constructivo con miras a evitar la discriminación arbitraria e injusta planteada en un principio por la Presidenta de la República.

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