Hermógenes Pérez de Arce: El Quijote de la derecha

Fiel a su estilo, y en franca entrevista a Revista Nos, el polémico columnista reniega la existencia de una “nueva derecha” proclamada por el ministro Rodrigo Hinzpeter, mantiene y profundiza sus acusaciones de intervención y conflictos de interés del Presidente Sebastián Piñera en las elecciones de la ANFP, y repasa algunos “recuerdos” y episodios vividos junto al actual mandatario. “Sebastián Piñera hace cosas que, a mi juicio, no debería hacer una persona que llegó a la primera magistratura”, afirma.

Sin-título-1Provista de una respetable biblioteca, y adornada de imponentes cuadros de personajes decimonónicos, la oficina de Hermógenes Pérez de Arce Ibieta (74) parece por sí misma un retrato de otra época. Ubicada en un tranquilo barrio de Providencia, es probablemente desde allí que el polémico periodista, abogado y escritor redacta las actuales columnas de su blog, algunas de las cuales lo han tenido en la palestra política y periodística. Es el caso de “Un Modus Operandi Conocido”, cuya revelación sobre testimonios que supuestamente probarían la intervención del Presidente Sebastián Piñera en las elecciones de la ANFP levantó una polvareda de proporciones.
Antiguo o no, Hermógenes Pérez de Arce comprobó que sus opiniones  adquirían un nuevo poder de difusión en las modernas redes sociales, casi mayor al que conoció durante sus décadas como columnista estable en El Mercurio, desde 1962 hasta el último día del 2008.
Mientras nos acomodamos frente a su despacho, el ex diputado del Partido Nacional por el primer distrito de Santiago nos cuenta sobre su infancia, fuertemente vinculada a Concepción: allí, Ana Celis Ibieta, hermana de su abuelo materno, estuvo casada con Aurelio Lamas Benavente, uno de los fundadores del diario El Sur. La reseña, sin embargo, dura poco: es que al hablar de “la nueva derecha” y de la gestión de Sebastián Piñera, Hermógenes tiene mucho que decir.

La nueva derecha

-¿Qué opinión le merece la aseveración del Ministro Hinzpeter respecto a que en el gobierno de Sebastián Piñera se estaría consolidando una “nueva derecha”?
-Yo diría que no es nueva, ni es derecha. Son ideas de izquierda que está abrazando el gobierno de Sebastián Piñera, siguiendo una tesis que yo llamaría “Táctica de Hinzpeter”, que él expresó muy bien en una entrevista para la Revista Qué Pasa. Dijo: “nosotros resolvimos abrazar el ideario de la Concertación”. Lo dijo con esas palabras; siendo teóricamente un partido y candidato de la centroderecha abrazaron ideas de la Concertación (…) Ahora, eso tiene una finalidad estratégica que, obviamente, en el caso de la elección presidencial dio resultado para conquistar el electorado del adversario. Y, teniendo cautivo al electorado del propio lado -porque aquí no había otro candidato- era relativamente fácil conseguir el objetivo de ganar la elección. Ahora lo que se trata es mantener esa mayoría con varias personas, entre ellos el propio Hinzpeter, perfilándose como sucesores del actual Gobierno.
-¿No podría ser un intento por incorporar a la derecha chilena ciertas causas que hoy involucran a toda la aldea global como la preservación del medio ambiente y las políticas tributarias para financiar políticas sociales, por ejemplo?
-No, porque, por ejemplo, en el aspecto tributario, una idea básica de derecha es que el Estado sea de menor tamaño y la tributación a lo que conduce es a entregar más recursos al Estado. Este Gobierno está propiciando la creación de nuevos ministerios, siguiendo el concepto de la izquierda de agrandar el Estado. Y el pensamiento tradicional de derecha es que las soluciones deben quedar en manos de la gente. Por ejemplo, en el tema educacional, la idea de derecha es que ésta sea privada, y la idea de izquierda que sea pública. Obviamente, en todos los países hay una especie de transacción, hay una educación pública y privada, pero el pensamiento de derecha procura que sea lo más privada posible y que a los más pobres, que no tienen para financiarse una educación privada, les den un “baucher”, que es el famoso término que se acuñó en esta materia, que es un vale, y el jefe de familia diga dónde va su hijo. Y eso va a generar una educación privada, porque los que tengan “vale” van a buscar buenos colegios, entonces habrá buenos colegios obedeciendo a esa demanda que se presente.
-¿Qué pasa si el niño tiene una mala base educacional, social, cultural? Con o sin baucher, en un sistema completamente privado, sería imposible que fuera aceptado por un colegio que cuida  mantener los mejores alumnos y son elitistas…
-No, eso en la práctica no sucede. Todos hemos experimentado esas situaciones. Hay algunos hijos que a veces no son buenos alumnos y en los mejores colegios no los quieren tener, pero hay otros segundos mejores colegios que sí los quieren. Aquí había un colegio famoso particular, caro, que se hacía cargo de estos alumnos que los principales colegios no querían tener: el famoso Marshall (…) los colegios del Opus Dei en La Pintana, el Nocedal, por ejemplo, están al nivel de cualquier colegio macanudo. Un hijo mío fue a visitarlo y estaba admirado: “ahí -me dijo-hay un fenómeno social que no se ha captado, y es que los hijos están educando a los padres”. Eso es producto de la libertad de emprender, yo creo en esas cosas.
-Existen intelectuales franceses, como Guy Sorman, que sí plantean esta renovación, y un ejemplo de ello es la administración del Presidente Sarkozy ¿No piensa que la derecha sí se ha renovado conceptualmente en el resto del mundo?
-Puede ser que se llame “nueva derecha”, pero son ideas de izquierda. Ahora, hay ideas como el ambientalismo, donde existe un tema de graduación. Lo que pasa es que el ambientalismo es tomado por la izquierda como una herramienta de lucha contra las empresas. Ellos no lo conciben para mejorar el medio ambiente, sino para ir en contra del capitalismo. Desde luego, el deseo es que todas las empresas cumplan con normas ambientales. Pero es el grado el que determina la posición política.  Cuando se llega a un grado de ambientalismo como el de Tompkins, en el sur, que pretende crear un territorio donde prácticamente no se produzca nada, salvo lo que naturalmente surja, hablamos de un ambientalismo ideologizado, que va en el sentido contrario de lo que es el progreso.

La culpa es de la izquierda

-¿Es partidario de que se imparta en los colegios una educación sexual que enseñe a utilizar el condón?
-No, porque yo recibí otra educación que es la que está de acuerdo con mis principios morales y religiosos. El tema es cómo se administra el deseo sexual, y la enseñanza apegada a los principios que siempre la derecha ha observado en Chile es que no debe haber sexo antes del matrimonio, y que debe reservarse para al matrimonio; y que las demás conductas existen, es verdad, la prostitución existe, todas esas cosas, pero no son desenlaces deseables.
-El hecho es que hoy los adolescentes se inician sexualmente entre los 14 y los 16 años. También hay cifras que hablan que el 52% de los niños hoy nace fuera del matrimonio ¿No debería la derecha cambiar su percepción y adecuarse a la realidad de estas cifras?
-Bueno, de hecho lo hace… es lo que hace la “nueva derecha”, pero ése no es el pensamiento de la derecha, es un pensamiento que yo he llamado encuestocrático (sic). Este Gobierno es encuestocrático, porque está todo el tiempo mirando qué es lo que piensa la mayoría para determinar sus políticas. Yo creo que hay principios que pueden ser minoritarios, pero que son valiosos: creo que el principio de defender, primero, que no haya sexo antes del matrimonio, es un buen principio. Yo voy a cumplir 50 años de matrimonio en unos días más. Es una cuestión que funciona.
-Entiendo que esos son sus principios, pero los tiempos cambian. Para muchos, dejar que adolescentes de escasos recursos tengan hijos de forma prematura, significa perpetuar el circulo de la pobreza.
-Esas son malas consecuencias de las ideas de la izquierda que debilitaron el matrimonio, porque ya no creen en el matrimonio, porque se juntaron, y se separaron, y se volvieron a juntar. El matrimonio está en la esencia de la evolución humana, y cuando se comienza a deshacer, aparecen todos estos problemas y comienza a haber una especie de anarquía demográfica. La gente empieza a decir “cómo lo arreglamos”. Y están todas las niñitas esperando guagua a los 12 años en tales y cuales partes. Eso no debía haber pasado. Los planes estatales educacionales de izquierda condujeron a eso.
-Hernán Buchi escribió una columna donde acusaba a la derecha de “ejercer el poder avergonzado de sus propias ideas” ¿comparte este análisis?
-Eso es una realidad, porque aquí en Chile, y en todo el mundo, lo que ha pasado es que las ideas de la derecha son las mejores, pero la propaganda de la izquierda es la mejor. Entonces, la fórmula para combinar estas dos realidades es hacer como que uno es de izquierda y aplicar ideas de derecha. Quiénes son maestros en eso: la Concertación. Ellos respetaron el esquema económico social que recibieron, hicieron algunos cambios perjudiciales, y por eso es que la redistribución del ingreso en Chile no mejora (…) la legislación de ayuda a los pobres impide que ellos tengan trabajo, porque encarece la mano de obra. ¿Por qué las empresas tienden a mecanizarse, y a automatizarse lo más que pueden? Por todas estas trabas que hay. En el campo, porque los obligan a tener un baño en medio de un potrero, que es una cosa carísima, entonces los remolacheros compran máquinas cosechadoras siendo que tienen una mano de obra que espontáneamente trabajaría feliz. Y no pueden porque los obligan (a los empresarios) a tener un baño para cada uno, y una serie de gabelas que encarecen la contratación de mano de obra, más allá de lo que cuesta la máquina cosechadora que la maneja un sólo tipo.
-¿Y no es una condición laboral básica que todo trabajador disponga de un baño decente en su lugar de trabajo?
-Es que (al final), no tienen ni baño ni trabajo (…) el resultado es que hay menos personas trabajando ¿Por qué las mujeres ganan menos que los hombres? Porque tienen más gabelas, po. Porque se mandan cambiar cuando van a esperar una guagua, pasan un año sin ir a la oficina… el resultado es que ganan menos. Si el mercado es muy fuerte.
-¿Pero eso genera una situación injusta de discriminación laboral hacia la mujer por el hecho de que puede ser madre?
-Porque es más cara pues, por eso no las contratan. Por eso le pagan menos. Le dicen, “yo la contrato a usted, pero como usted es mujer, yo tengo que tenerle una sala cuna, y como usted es mujer, si se queda esperando guagua se va a ir por seis meses y yo tengo que arreglármelas hasta que usted vuelva. Todo eso es un costo. Raya para la suma: “yo la contrato a usted, pero usted va a ganar un 30% menos que si fuera hombre”. Porque el mercado es más fuerte, como dijo el Papa. No, es broma, el Papa no dijo eso, pero es la verdad.

“Un modus operandi conocido”

-¿Mantiene su acusación de que el Presidente Sebastián Piñera intervino y presionó para sacar a Harold Mayne-Nicholls durante las pasadas elecciones de la ANFP?
-No es una acusación, es una realidad. El Presidente es accionista controlador de Colo Colo con su consuegro, y ellos estuvieron a la cabeza de levantar una opción distinta a Mayne-Nicholls.
– Y para ello, intervino electoralmente, dice usted…
-No, yo hablo de conflicto de intereses. La intervención no es que la diga yo, eso es evidente. El directorio de Colo Colo está controlado por los accionistas controladores, que son el Presidente y su consuegro. Entonces, está más allá de toda discusión que el Presidente intervino a través de sus representantes.
-Pero usted denunció que el Presidente Piñera había intervenido en el proceso, al llamar a Antonio Bloise, presidente de Everton, para presionarlo a que no bajara su candidatura…
-Eso fue otro antecedente sobre su interés personal que nunca se aclaró, porque a mí me lo dio una muy buena fuente, quien dijo que lo había oído de una persona que lo conversó con la hermana de Bloise (Paola Bloise), y que ella le contó espontáneamente eso, sin estarla interrogando ni nada. Le dijo que el Presidente había llamado tres veces a su hermano para que no se bajara de la contienda.
-Por su formación como abogado y periodista ¿no le pareció que estas fuentes carecían de la suficiente fortaleza para realizar una acusación de este tipo?
-Sí, es así, pero son personas serias. Ahora, que después todos se desdigan viendo que un gobernante amenaza, insulta, dice que son miserables y canallas, es natural, todo el mundo se acobarda. Pero esto es una cosa que surgió espontáneamente, no se armó. Y tuvo importancia institucional. Esto lo dijo en Televisión Nacional Miguel Bauzá, el presidente de Coquimbo Unido: a Harold Mayne-Nicholls, una persona de su confianza, un amigo, le dijo que la hermana de Bloise le había contado que el Presidente había llamado tres veces a su hermano para que no bajara su candidatura. Y tuvo tanta importancia este antecedente, que ellos, Bauzá y Mayne-Nicholls, le preguntaron al Ministro del Interior si el Gobierno estaba interviniendo en esto. Y el Ministro del Interior dijo lo obvio, si no era el Gobierno el que estaba interviniendo, era el Presidente.
-¿Usted habló con Paola Bloise de este tema?
-No, pero ella dijo en La Segunda que “cómo se me ocurría a mí decir esto”. Pero cuando le preguntaron si no le habría dicho algo así a otro apoderado, “bueno, -dijo- puede ser que yo le haya dicho a alguien algo sobre la candidatura de mi hermano”. El otro apoderado (Nota de la R: de aquella conversación que se realizó en el Colegio La Maisonnette) que es otra persona que obviamente quedó expuesto a “ser miserable, canalla”, está oculto, no quiere decir su nombre. Y Mayne-Nicholls no quiere decir su nombre tampoco.
-¿No conversó esto con otros periodistas que compartían una acusación y tesis similar, como Felipe Bianchi, por ejemplo?
-Felipe tiene una ventaja sobre mí, y es que él sabe el nombre de la persona que habló con Paola Bloise. Le dije que me lo diera; no pensaba hacer nada, ninguna pesquisa, pero quería tener el nombre. Y me dijo “por el momento, no”. O sea, tiene toda la cadena, y me habría interesado que a una comisión investigadora fueran todas esas personas. La Concertación formó una comisión investigadora, y cuando llegó el momento de ratificarla en la sala de la Cámara se dieron vuelta. Si esa es una manera de darse vuelta: no llegar y no dar quórum.
-Cuándo publicó estos antecedentes, usted tituló “Un Modus Operandi Conocido” ¿A qué se refería?
-En mi blog digo lo mismo: “otro modus operandi conocido”. Lo digo respecto de la comisión investigadora que anunció Jorge Burgos -y entiendo que Alejandra Sepúlveda- sobre esta acusación de La Nación y Clarín de Buenos Aires, respecto de que Lan pagó comisiones para conseguir su autorización allá, y acusan a un funcionario asesor (Manuel Vásquez) del Ministro de Transporte, Ricardo Jaime. Está en mi blog del 28 de noviembre. Yo llamo un modus operandi conocido esto de que se forme una comisión, tiene la mayoría la Concertación que formó la comisión, y de repente los parlamentarios de la Concertación se pasan a otro bando y no siguen investigando. Eso pasó en el caso de la venta de acciones de Lan. Jorge Burgos estaba pidiendo la grabación del llamado que hizo la compra de acciones de Lan, tenía mayoría de su conglomerado y, sin embargo, se dieron vuelta dos, se sumaron a la alianza, y rechazaron pedir la grabación.

Silenciado “a lo Forrest Gump”

Para nadie es un misterio la manifiesta desconfianza que Hermógenes Pérez de Arce le profesa al actual Presidente Sebastian Piñera. Una historia cuyo origen es detallado en primera persona en el libro Autobiografía desautorizada (2009), y cuyos extractos han sido publicados por medios como la revista Qué Pasa y el periódico digital El Mostrador.
Allí Pérez de Arce cuenta, entre otros recuerdos “ingratos”, las motivaciones de su distancia hacia el Mandatario, las que más allá de sus insalvables diferencias ideológicas, se habrían originado en la campaña parlamentaria de 1989, cuando ambos -compañeros de pacto en la lista “Democracia y Libertad”- pelearon a muerte por un escaño en el Senado en la circunscripción Santiago Oriente. A lo largo de extensas páginas, Pérez de Arce enumera una serie de malas prácticas que supuestamente habría realizado el comando de Sebastián Piñera en su contra, como rayados groseros en las calles, espionaje en su comando, y el arranque y destrucción de sus carteles. Mención especial merece el capítulo sobre la concentración masiva de Hernán Buchi -entonces candidato a la presidencia- en el Estado Nacional, cita en la que “alguien” habría soltado y echado a volar los globos con su propaganda senatorial, además de desconectar el audio justo en el momento de su discurso. Tal como en la célebre escena de la película Forrest Gump.
-¿Sigue acusando al actual Presidente de haber tenido participación en todas esas prácticas?
-Todo eso pasó. La única evidencia que yo tengo en el caso de todos los globos, es que tocó que un amigo mío estuvo en una mesa vecina a los Piñera que estaban celebrando lo que habían hecho. Entonces, ahí tengo un testimonio, y lo nombro.
-¿En esa mesa estaban los hermanos Miguel y Sebastián Piñera?
-Y otras personas. Un publicista que se llama Fernando Silva Clark vino a esta oficina a decirme que había oído que ellos celebraban el haberme desconectado el micrófono y haber hecho volar toda mi publicidad aérea.
-¿Fueron ellos de forma directa, los que hicieron eso?
-No sé quién lo hizo, pero ellos lo celebraron como un logro.
-¿Se siente hoy aislado de la actual derecha? En su autobiografía, usted cuenta que alguna vez el director de El Mercurio, Agustín Edwards, le habló sobre los cambios que quería hacer en el diario, refiriéndose a usted como un “ultra”…
-No, eso me lo dijo alguna vez, y lo menciono en la “Autobiografía…”. Yo me sentí incómodo y estoy en realidad un poco aislado de lo que es la derecha política, porque la derecha política está con Sebastián Piñera de una manera bastante incondicional, y yo no. Yo siempre le he criticado, pensé que no debía ser el único candidato, que debía haber otro que compitiera con él, de derecha. He sostenido que no tenía los atributos para ser Presidente y su presidencia me ha confirmado lo mismo.
-¿Qué sentimientos le produce Sebastián Piñera como persona o político?
-No tengo sentimientos personales contra él, no tengo odiosidad personal en contra de él; hace cosas con las que yo no estoy de acuerdo; hace cosas que, a mi juicio, no debería hacer una persona que llegó a la primera magistratura.
-¿Lo cuestiona moralmente?
-(piensa) No, no me pronuncio en ese sentido, no emito veredictos morales, pero considero que sus métodos no son los apropiados y que siempre están saliendo antecedentes que demuestran lo mismo.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES