Hernán Machuca, pescador y secretario general del Condep: “En La Araucanía vamos a defender lo nuestro”

Con dos décadas de dirigencia sindical en el cuerpo, este pescador oriundo de Queule se está preparando para dar, según describe en esta entrevista, una de sus peleas más duras. Denuncia que la falta de recurso en la Octava Región está amenazando con transformarse en un problema para los pescadores artesanales de la suya porque embarcaciones del Biobío han comenzado a incursionar masivamente en el litoral de la Novena sin que las autoridades se preocupen de fiscalizar. Esa situación -advertida por los dirigentes de Queule- no sólo los ha puesto en alerta, sino que anticipa una férrea defensa para evitar que se produzca una sobreexplotación de sus recursos pesqueros. “No pasarán”, sentencia.
Hernán Machuca Vallejos (55) se inició en la pesca artesanal más o menos a los 13 años, según recuerda. Es hijo y nieto de pescador. Militante socialista, en la dirigencia sindical ha estado en los últimos 20 y su representación se la ganó en el mar, como dice él, “con bastantes millas navegadas”. Oriundo de la caleta de Queule, en la costa de La Araucanía, ha pescado en Puerto Montt, Quellón, Puerto Aysén y en Punta Arenas. También, entre los años 1988 y 1995 trabajó en el sector industrial, en un buque factoría, que fue pionero en la pesca del bacalao en la Antártica, en las Georgias del Sur y en las Falklands (Islas Malvinas), donde tuvo la posibilidad de “exportar” en Puerto Stanley. De tripulante, claro. Y durante varios años buceó desde la Isla Mocha hasta Tres Dedos, por la Undécima Región.
Hoy, recién electo secretario general del Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero de Chile (Condep) -que agrupa a los pescadores artesanales que se opusieron a la Ley de Pesca aprobada recientemente- está preocupado, inquieto y, sobre todo, molesto.
Asegura que barcos pesqueros de la Octava Región han comenzado a ser vistos con mayor frecuencia en el litoral de La Araucanía, principalmente desde Puerto Saavedra al norte de la Región. Ya no se trata de una o dos embarcaciones, como ocurrió en el pasado, sino que de una flota artesanal organizada que pesca en conjunto. Denuncia que éstos decidieron pasarse a la Novena porque en su zona, simplemente, no hay qué pescar y que nadie -y aquí apunta a la autoridad- se ha preocupado de fiscalizar para que esto no ocurra.
Y advierte: “Si no se toman medidas inmediatas esto puede      desencadenar, además, un conflicto entre artesanales”. Por la misma razón, reitera que no están dispuestos a compartir sus recursos pesqueros y a permitir que se repita en su zona una crisis como la que viven los pescadores artesanales del Biobío por sobreexplotación. Y menos a aceptar que éstos “les roben en el mar”.
Dice que quiere hablar porque éste es un problema que nadie ha querido advertir, que se viene una crisis importante que ha sido soslayada porque hay intereses creados, porque el sector mueve muchos millones de pesos y en un año electoral los políticos se transforman en mediadores o, derechamente, en lobistas.
Por el momento -insiste Machuca- no se advierte ningún plan concreto por parte de las autoridades, ni a corto ni a largo plazo, que permita superar el problema y recuperar la biomasa de las pesquerías que están afectadas. Y si las cosas no cambian -precisa-  incluso la crisis podría agravarse y comenzar a afectar a otras regiones.
-¿A cuántos pescadores artesanales representa? ¿Su preocupación también es la de sus asociados?
Ahí hay un tema que siempre se discute porque la situación ha cambiado. La representación no tiene que ver con el número de pescadores que uno tiene en su sindicato, porque la división de los pescadores se produce con los límites máximos de captura, un proyecto de ley que nos ganó Ricardo Lagos y fue cuando empezó la debacle. Lo que ocurre es que ahí se separa al pescador artesanal de la embarcación y eso provoca que distintas organizaciones se convoquen y se organicen de manera distinta. Hoy día las organizaciones que están prevaleciendo son las de los armadores, porque es el armador, por intermedio de su embarcación, quien tiene un registro pesquero. Hasta antes de los límites máximos de captura, la ley 19.713, los 85.000 pescadores en Chile teníamos los registros pesqueros mediante códigos, y de un día para otro dejamos de tenerlos.
-¿Pero qué pasa con la representatividad de los artesanales?
La representatividad no es tan así como algunos pregonan. Por ejemplo en Queule, hasta hace cuatro años existía una organización, hoy día hay seis. En Puerto Saavedra hay cerca de 100 pescadores, pero hay siete u ocho organizaciones, lo mismo ocurre en cada caleta. Y donde está la mayor fuerza laboral pelágica, en la Octava Región, se juntan tres dueños de lancha y con sus tripulantes constituyen un sindicato y se les asigna una cuota de pesca. Entonces la representatividad tiene que ver principalmente con cómo los dirigentes somos capaces de afrontar estos procesos que tienen que ver con lo que opina la gran mayoría de los artesanales en el país. La organización histórica de Chile de la pesca artesanal fue la Conapach; pero hoy día existen otras dos, la Confepach y últimamente está la Condep, que es el Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero de Chile, donde fui electo con la tercera mayoría como secretario general en representación de más de 45 mil pescadores. Y en La Araucanía represento a más del 60 por ciento de los artesanales.
-¿Cuál es la pesca principal en La Araucanía en estos momentos?
Nuestro producto estrella, histórico, fue siempre la corvina, pero en los últimos cuatro o cinco años ha disminuido en un 65 por ciento, por lo tanto tuvimos que diversificar. Hoy día la pesca objetiva de los pescadores artesanales de La Araucanía y de Queule, que es la única caleta en la Región que tiene salida directa al mar, es la reineta. Los pescadores de Queule deben navegar entre 70 u 80 millas desde la caleta para poder realizar la captura, y un zarpe con espineles cuesta entre 500 y 600 mil pesos. Si bien es un recurso masivo, su captura no es económica, pero es la pesca que llega a la gran mayoría de las personas con menos poder adquisitivo del país.
-¿Y qué estudios hay sobre la sardina? Se supone que la mayor biomasa está en las costas de la Novena Región.
Todos los estudios que tiene el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) y distintas universidades, que se han dedicado en los últimos años a la investigación, nos indican que en La Araucanía y en Los Ríos se concentra el 60 por ciento del stock de sardinas y anchovetas que circulan en la macro zona desde Valparaíso hasta Puerto Montt. Y eso es lo irrisorio, porque La Araucanía conservando el 60 por ciento de acuerdo con los estudios, que no son inventados por nosotros, tiene una cuota de captura de 0.9% en sardina común y de un 1.44% en anchoveta del total de la cuota global que se asigna en la macro zona, que para la pesca artesanal son 605.000 toneladas anuales de sardina y 270.000 toneladas anuales de anchoveta.
El robo
-Usted ha dicho que la cuota es mínima para la Región de La Araucanía y que además los afecta la pesca ilegal ¿Qué ocurre con esto último?
Ése es un tema que no hay que esconder y le hace bien a la opinión pública saber cómo está funcionando el sistema. La Octava Región hoy día está pasando por una crisis que pretenden traspasar a la novena y séptima regiones. Ellos (los artesanales de la Octava) no tienen escrúpulos en salir de su Región a robar, porque lo que vienen a hacer a La Araucanía es eso. Y vienen al lado norte de la Región, a la zona de Puerto Saavedra, a buscar sardinas y anchovetas porque tenemos un recurso que está sano, un recurso robusto, que en medida nos da entre 45 y 50 pescados por litro, y a ellos en la Octava Región, cuando se hicieron las últimas medidas, les daba 600 pescados por litro.
Están sacando puro pescado chico. Entonces los amigos de la Octava, teniendo ellos poco pescado, prefieren navegar entre 15 y 18 horas para venir desde Coronel hasta la Novena a capturar, porque eso es más rentable que estar parado. Y como hay poca fiscalización no tienen ningún problema.
-¿Y por qué nadie fiscaliza?
Mira, el año 98 en esta Región calculamos que entre 30 y 40 barcos capturaban penetrando las cinco millas donde estaba prohibido para flota industrial y eso fue permanente, el 95, el 98 y el 99 hasta el 2000. Ese año hubo que hacer movilizaciones para que la autoridad tomara cartas en el asunto y el Servicio Nacional de Pesca de entonces se la jugó por la fiscalización, incluso se pagaron vuelos aéreos para fiscalizar las cinco millas y se sacaron más de 230 partes, pero hoy no tienen recursos para fiscalizar. Pero sí se preocupan de los pescadores artesanales chicos, sí fiscalizan los pequeños botes; les controlan el chaleco salvavidas, la balsa salvavidas, que el botiquín, que los remos, extintores, y está bien, pero no controlan las embarcaciones de la Octava Región que vienen a sacar pescados a la nuestra. Y qué es lo que nos parece raro, que en Puerto Saavedra teniendo capitanía de puerto, la autoridad marítima no sea capaz de poder hacer un sobrevuelo con helicóptero, pese a que tienen presupuesto para poder fiscalizar en las cinco millas, si están a tres minutos.
-¿Saben cuántas embarcaciones foráneas llegan a su zona?
Nosotros calculamos que por vuelta tienen que venir entre 10 a 12 embarcaciones, de entre 70 a 80 toneladas, porque son embarcaciones de 18 metros. A las menores de 15 metros de eslora no les conviene, es muy caro. Pero lo más complicado, y esto lo quiero dar a conocer con mucha fuerza, es lo que están haciendo nuestros compañeros desleales de la Octava Región que se dedican a la pesca pelágica. Ellos están adecuando las embarcaciones para venir a la Novena a capturar corvina con red de cerco, que está totalmente prohibido. La desembarcan en la Región del Biobío y luego la venden a Santiago, que es el mercado que nosotros abastecemos. Los precios se han ido ‘a la mona’ porque hay exceso de pescado en el terminal pesquero. Por lo tanto, los pescadores chicos, aparte de que no tenemos qué sacar, no tenemos tampoco dónde vender porque nos tienen el mercado copado con pesca robada. Y eso sí que nosotros lo consideramos una deslealtad y lo quiero decir con mucha fuerza, porque si las autoridades no fiscalizan nos vamos a “echar” también el recurso de corvina, así como ellos ya lo hicieron con el jurel, la sardina y la anchoveta.
-Pero la crisis en la Octava Región es principalmente por el jurel, ¿o no?
En un inicio, claro. La Octava Región tiene su experiencia de más de 60 años en la pesca del cerco y siempre su fuerte fue el jurel, pero también la sardina y la anchoveta. Pero ahí también hay que decir las cosas por su nombre, en la distribución que ha hecho el Consejo Nacional de Pesca, históricamente, la asignación de cuota global para la pesca artesanal sobre el recurso jurel era del 5%, y el 95% era para la flota industrial, entonces si hoy día no hay jureles es porque quien capturaba el 95% ‘se lo echó’. Y no tenemos ninguna duda que son los industriales los que han sobreexplotado el recurso en la macro zona centro-sur.
Mucha plata y lobby
-¿Ustedes se han contactado con sus pares de la Región del Biobío para discutir la situación? ¿O tal vez a nivel de autoridades?
Al menos nosotros en Queule, que es la organización que yo presido, no sabemos de ningún contacto con dirigentes de la Octava Región, con ellos no hemos conversado sobre lo que quieren, que es generar áreas contiguas, eso no ha ocurrido. Lo que sí ha pasado, entiendo, es que en la Octava Región sus dirigentes, o algunos dirigentes, están haciendo un lobby político con los parlamentarios aludiendo a la crisis para poder ingresar tanto a la novena como a la séptima región.
-¿Cree que la negociación está siendo manipulada o dirigida por aquellos pescadores que tienen embarcaciones?
Lo voy a decir derechamente: lo que están haciendo en el Biobío son alianzas políticas, y veo con mucha preocupación que la diputada socialista Clemira Pacheco, por ejemplo, es la que está patrocinando en la comisión de pesca las zonas contiguas. Y nosotros siempre hemos dicho como Novena Región que nos oponemos, porque la Octava tiene entre 450 y 480 lanchas artesanales que se dedican a la pesca de pequeños pelágicos. Pero la Ley de Pesca, que en términos generales no es buena, tiene un aspecto que es favorable, y se lo digo derechamente a la diputada Clemira Pacheco, en un periodo de campaña como el que estamos viviendo, por más que ande armando reuniones al interior de la Cámara de Diputados para presionar, va a estar perdida, y va a ser un trabajo perdido. Mejor que se dedique a hacer un puerta a puerta, antes que lobby político con respecto a las pesquerías, porque la ley dice que para que uno de la Octava pueda pasar a la Novena, tiene que haber acuerdo de todos aquellos actores que están inscritos en la pesquería. Y los actores que están inscritos en la pesquería de La Araucanía no están de acuerdo en que los artesanales del Biobío ingresen en áreas contiguas a la Novena.
-¿Es un tema de oportunismo político o de plata? Usted dijo que aquí está en juego mucho dinero.
En un periodo de campaña, la sardina y la anchoveta mueven muchos recursos económicos, y nosotros no tenemos dudas de que si les resulta el negocio, todos ganan. Gana el que hace el lobby y ganan los pescadores que vienen a capturar, y creo que la flota artesanal pelágica en el distrito de la diputada Pacheco es un número importante de trabajadores. Si calculamos 150 lanchas por 9 personas, estamos hablando altiro sobre 1.000 votos, y si usted le pone el matrimonio, estamos hablando de 2.000. Esos pescadores pueden generar entre 5.000 y 8.000 votos. Ahí está el interés de la diputada.
-¿Y hay un interés económico? También ha dicho que los pescadores de la Octava Región suelen ser generosos.
Con nosotros no han sido nunca generosos, pero entendemos que entre ellos sí.
-Cuando dice “entre ellos” ¿pueden financiar una campaña política?
Creo que un parlamentario que le pone tanto énfasis en el tema de las áreas contiguas, gratis no está. Pero no puedo demostrarlo, el interés no es gratuito. Y no es sólo político.
Mea culpa y Ley de Pesca
-¿La crisis es responsabilidad de los pescadores artesanales, al menos en la Octava Región?
Obviamente, si uno también tiene que ser capaz de hacer un mea culpa. Los pescadores artesanales de la Octava Región tienen que hacer una evaluación. Por ejemplo, ellos tienen de cuota anual más o menos 480.000 toneladas de sardinas y anchovetas, pero al término de la jornada aparecían desembarcando más de un millón de toneladas. ¿Y por qué se produce eso? porque hay embarcaciones que tienen poca cuota y por lo tanto blanquean pescados, ponen mucha fauna acompañante y eso ha generado que la Octava Región esté sobreexplotada. Si el año pasado mientras estábamos en el proceso legislativo -es cosa de revisar los videos que hay de las reuniones de la comisión de Pesca de la Cámara de Diputados- algunos de los dirigentes de Coronel le decían a la autoridades de la Subsecretaría de Pesca y al Ministro de Economía (hoy precandidato presidencial Pablo Longueira) que le pusiera veda a la Octava Región porque estaban sacando todo el pescado bajo talla. Si no puede ser que estén sacando 600 pescados por litro, eso significa que están sacando pescados de cuatro centímetros que no han llegado ni siquiera a su primera madurez sexual, eso fue un daño terrible y ellos lo sabían.
-¿Cuál es la solución para que a la Novena Región no la afecte una crisis similar?
Mirándolo desde acá, creo que ellos en la Octava tienen que tomar el toro por las astas. Vamos a evaluar ahora qué es lo que ocurre con estos tres meses que tienen de veda para ver el proceso reproductivo, porque el daño lo pagamos nosotros y porque los juveniles y adultos que hay en La Araucanía tampoco se pueden capturar porque no tenemos renuevo, no tenemos infantiles.
-¿Por qué no?
No están los infantiles porque los capturaron todos. ¿Quién es el responsable? primero, es el pescador artesanal de la Octava, pero también hay un responsable administrativo, la Subsecretaria de Pesca, que no fue capaz el año 2012 -por privilegiar la legislación- de decretar la veda que le pedían los dirigentes.
-¿Es posible traspasar cuotas de captura de jurel de otros países a Chile, para superar la actual crisis? El subsecretario Pablo Galilea dijo que era una posibilidad.
A ver, pero, yo tengo entendido que la gran pugna que había en el Consejo Nacional de Pesca era entre el señor Francisco Mujica (renunció a la gerencia general de Corpesca después delcaso Isasi) y el señor Rodrigo Sarquis. El primero representaba a la flota industrial del norte y Sarquis representa a los industriales de la Octava Región. Y el grave problema que tienen ellos era que en el norte sí había jurel y en el centro-sur no. Por lo tanto, si el subsecretario quiere traspasar pesca de otros países, que no la van a capturar, entonces me está diciendo que se la va a traspasar a Corpesca, porque en la zona norte es donde hay jureles, y no en el centro sur. La Octava Región quedaría igual, si el problema de ellos es que no tienen pescado.
“No pasarán”
-¿Qué va a ocurrir si los pescadores de la Región del Biobío continúan ingresando a la Novena? En el Maule ya se han registrado enfrentamientos a escopetazos en altamar.
No ha ocurrido eso hasta el momento con nuestros pares artesanales, pero hemos tenido experiencias de lo que significa cuidar las cinco millas y salir a enfrentarse, en más de una oportunidad lo hicimos hace un par de años contra la flota industrial. Pero aquí se hace difícil navegar 6 o 7 horas para cuidar nuestro espacio costero al norte de Puerto Saavedra, por lo tanto la responsabilidad de fiscalización recae en la Autoridad Marítima que tiene asiento en la capitanía de puerto en Puerto Saavedra.
-Entonces descarta un enfrentamiento más violento en el mar.
Cuando se siente amenazado el “papeo”, se siente amenazada la “guatita”, como se dice, no tengo ninguna duda de que los pescadores de La Araucanía vamos a tomar medidas más extremas para cuidar nuestro territorio, eso siempre ha sido así y no veo por qué ahora tendría que ser distinto. Más aún cuando nos están tocando lo principal que tenemos, que es el recurso corvina, que es el que nos ha hecho vivir los últimos 130 años. Y ahí hay un tema importante, porque de una u otra manera, si las autoridades políticas y los organismos de fiscalización no son capaces de actuar, vamos a tener que ser nosotros los que tendremos que hacer el esfuerzo para frenar a nuestros compañeros, y creo que ellos lo entienden y los saben. Así como les ocurrió en la Séptima Región, en la Novena también les puede pasar.
-¿No van a pasar a la Novena?
No van a pasar, al menos no con el acuerdo de los pescadores de La Araucanía.
-¿Y si lo hacen?
Nos veremos en el mar, así de simple. Ellos tienen experiencia, nosotros también, y acá vamos a andar en nuestro litoral, que es distinto a venir a robar.
 
 

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