Herval Abreu, director: “Soltera otra vez es el mejor trabajo de mi carrera”

El término de la temporada de Soltera otra vez (que promedió 26 puntos de rating y llegó a marcar peaks de 36) tiene a Herval Abreu en el top de su carrera, grabando lo que serán los capítulos de Las Vegas -la próxima teleserie nocturna de Canal 13- y afinando las líneas gruesas de una más que probable segunda temporada de su teleserie más exitosa. “Tal vez el enfoque esta vez sea La venganza de los pasteles”, adelanta, como se anunció luego del final. Aquí, el director habla de las claves del triunfo de Soltera otra vez, sobre cómo logró identificar a la actual clase media, y de la relación con su fallecido padre, el legendario director brasileño Herval Rossano.


Hoy, Herval Abreu (48), es uno de los hombres fuertes de Canal 13.  Es cierto, antes de dirigir Soltera otra vez ya contaba con una trayectoria larga en el área dramática de la estación, iniciada en 1991 como asistente de dirección en Villa Nápoli. Sin embargo, es gracias a su última teleserie -que tuvo un promedio de 25 puntos de rating y alcanzó peaks de 36-  que logró un estatus que lo consolida como uno de los directores más sobresalientes de la televisión chilena.
Así, el hijo del célebre director brasileño Herval Rossano ya había saboreado antes el éxito dirigiendo Machos en 2004. Sin embargo, es la recientemente finalizada telenovela sobre las desventuras amorosas de una mujer de 35 años que vuelve a la soltería, la que, reconoce, le ha hecho sentirse más integralmente realizado. Tanto, que junto a su equipo -compuesto, entre otros profesionales- por los guionistas Marcelo Castañón, Patricio Heim, Daniela Lillo y Bárbara Zemelman ya esboza los primeros trazos para una segunda temporada, que por ahora, tendría el slogan La venganza de los pasteles.
“Lo único que queremos es que si esto se hace sea con la convicción de que tenemos una historia buena para contar y que no aguante solamente 60 capítulos, tiene que ser mejor que ésta, y ojalá haya una segunda temporada, y una tercera y una cuarta… no sé, a lo mejor hacemos una especie de Friends chileno”, comentó Abreu optimista, a la prensa, tras el término de la primera temporada de Soltera otra vez.
-En el final, Cristina dejó de ser soltera ¿no se corre el riesgo de perder la esencia de la serie?
-Lo que pasa es que el alma de la serie no sé si va a seguir siendo esa. Eso es parte de las cosas que hay que hacer como trabajo, ver si es que efectivamente necesita ser soltera.
En lo inmediato, el director trabaja desde mediados de junio en las grabaciones de Las Vegas, la próxima teleserie nocturna que la estación del grupo Luksic exhibirá probablemente en el segundo semestre de 2012. La producción contará con buena parte del elenco de Soltera…: Cristián Arriagada, personificará a Pedro, uno de los cuatro vedettos protagonistas de la historia; Pablo Macaya, en tanto, será Mauro, el barman de un night club; y Héctor Morales personificará a Benjamín Ossandón, un publicista separado de una de las protagonistas de la historia (María José Bello).
También hay gran expectación con la participación que en el culebrón tendrá Josefina Montané, la bella modelo que causó sensación (sobre todo entre los hombres) por su rol como Nicole en Soltera… Ahora en Las Vegas, Montané interpretará a Camila, una joven rebelde y contestataria, que es considerada la oveja negra de su clan familiar.
-¿Cuál es el balance que haces al final de esta primera temporada de Soltera otra vez?
-Bueno, el balance es el mejor. Yo estoy especialmente tocado, porque siento que dentro de lo que he hecho a lo largo de estos años, éste es el mejor trabajo de mi carrera, es el que más me ha gustado hacer, en el que he estado más feliz. Es probablemente del que soy más autor, y por lo mismo es una satisfacción sentir esa cosa de que se está con un producto que uno sabe exitoso, que eso se concrete, y se convierta finalmente en un producto que la gente lo valorice tanto como lo ha hecho con esta teleserie… solamente, me llena de orgullo. Aparte de mi propia realización o de lo que yo pueda opinar, el equipo completo de la teleserie está muy contento con el resultado.
-¿Qué tipo factores confluyeron para que se diera este éxito?  
-Yo creo que el éxito de Soltera otra vez tiene mucho que ver con que nosotros nos abrimos a escuchar demasiado. Expusimos el tema de la teleserie ante el público, y el público se puso a hablar y mucho, con mucha hambre, con mucho apetito sobre lo que significaba quedarse soltera a los 35, cuando el reloj biológico está presionando, cuando tienes presión social, donde todo el mundo cree que tienes que estar en pareja, en un país donde está todo diseñado para eso. Lo que esto significaba para ellos fue muy inteligentemente tomado por los autores de la teleserie y traducido en este guión. O sea, me parece que se produjo una cercanía poco usual con el público, y de ahí la creación de los personajes fue maravillosa, llevada de forma bastante magistral por los actores, que de verdad lograron hacer un trabajo bien único en sus carreras. De hecho, yo te diría que varios de ellos pueden anotar así como un poroto diciendo que es el mejor trabajo de sus carreras.
-Soltera otra vez tiene una trama central -cómo Cristina vuelve a asumir su soltería- y, al mismo tiempo, cada capítulo es independiente ¿Cómo la podríamos definir, como una teleserie o una serie?  
-Claro… lo que pasa es que también como que se reinventó el género; dentro de lo mismo, inventamos una cosa que es un híbrido entre teleserie y serie. Yo me quedé demasiado encantado con este nuevo formato, con la posibilidad de hacer un formato distinto, que fuera más provocador. De hecho, para mí fue un desafío como director tener que reinventarme en la forma de trabajar para hacer una fórmula narrativa distinta. Los capítulos son auto-conclusivos; no terminan con alguien escuchando detrás de una puerta o sorprendiendo a alguien, son pocos los capítulos que terminan así. Generalmente el capítulo siguiente comienza, o al día siguiente, o una semana después, lo que es poco usual en una teleserie. O, se rompe la cuarta pared cuando, en algún momento, los personajes le hablan al público directamente haciendo verdaderas teorizaciones sobre el amor, sobre cómo aman los chilenos, sobre el tema que está ocurriendo en el día. Por ejemplo: el matrimonio, mirado desde todos los puntos de vista de los personajes de la teleserie. Ahí tienes personajes más extremos como el pelao Monroy que puede dar una visión bastante distinta a los demás. La misma irreverencia que tiene la serie en el lenguaje, en las cosas que se hablan, también me parece que es un aporte interesante que está medida desde una forma que creo que no ofende a nadie, y que está aceptado por los públicos más convencionales de una manera poco usual también.
-Sobre el tema de las investigaciones de mercado que hicieron para la pre producción de esta teleserie, has dicho que, a diferencia de trabajos anteriores, “ahora pusieron la descripción del personaje en la historia y no se quedaron sólo en el actor” ¿podrías explicarnos un poco más este punto?
-En que vemos un personaje como Aliro, que es un profesor de historia, de sueldo corto, al que le bajaron la cantidad de horas a la semana que trabaja. Entonces ahí ya tienes una conexión: el abre una cuenta de luz y mira con horror el valor, y eso, de alguna manera es tema; o en que vemos a una Cristina que anda en un auto que se queda en pana; en que una de las razones del Monito, que se cuenta en la teleserie, para cambiarse de casa, es que la 407 pasa cerca, a eso me refiero con poner (la teleserie) en el día a día. Porque siempre hacemos esa información, se hace en todas las teleseries. El actor debe saber, para crear su personaje, qué es lo que desayuna su personaje, qué cosas le gustan, si tiene una manía, debe saber mucho más allá de lo que se cuenta. Lo que nosotros hicimos fue usar la información de la biografía de los personajes y tratar de ponerla en el día a día.
-¿Qué opinas de las críticas a esta serie, sobre lo estereotipados que eran los personajes?
-Es que eso está tratado de una forma que es más límite, por mantener el humor de la serie y también para enmarcarse dentro de lo que es la teleserie. No está pretendiendo ser un documental, pretende ser una representación, una mirada positiva, aguda, irreverente sobre cómo aman los chilenos, sobre lo que es la soltería, o sobre las relaciones de pareja, entonces, es desde ahí que lo tomamos. Es una representación, son personajes llevados un poco más al extremo de lo que es una verdad absoluta.
-Un artículo de prensa calificó a Soltera otra vez como “la teleserie que entendió el cambio social”, en el sentido que ustedes no apelaron a un chileno aspiracional, como tradicionalmente se usa en la televisión y la publicidad…
-No lo aspiracional está desde otro lado. O sea, antiguamente, claro, se hablaba de la aspiracionalidad en las teleseries en sentido de lo que el protagonista deseaba llegar a ser. Por ejemplo, la Nice de Ángel Malo, quería llegar a vivir en esa casa, comer con esos cubiertos costosos, llegar a tener la vida que tienen ellos, me entiendes. La aspiracionalidad estaba llevada hacia el obtener una mejor vida, y de repente lo aspiracional acá, en esta teleserie, es más “que tanto me gustaría tener a mí este grupo de amigos”; “qué entretenida la vida de ellos”, con problemas y todo.
Tiene que ver mucho más mucho más con la aspiracionalidad de meterlos en mi casa y casi convertirlos en parte de mi familia, en el grupo de mi círculo íntimo. Por ahí está lo aspiracional, mucho más.
-Ese artículo señala que Soltera otra vez “muestra a un tipo de chileno que los estudios sociológicos y de marketing también están configurando”; sería el caso de la encuesta Casen, el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD) y el último estudio Chilescopio: todos concluyen que “los chilenos están mayoritariamente satisfechos con sus vidas” ¿estás de acuerdo con esa tesis?
-Yo creo que sí, absolutamente. Creo que el chileno hoy tiene una calidad de vida muy distinta, hoy el chileno de partida sale más, tiene amigos distintos, se relaciona de una manera diferente, y probablemente tiene más relación con amigos que antes; probablemente antes la gente se casaba y quedaba con una vida más corta, se reducía a la esposa, los hijos, y sólo eso. Hoy día la gente hace algo entre el trabajo y la familia.
-¿Y por qué, si los chilenos están tan conformes con su vida, al mismo tiempo hoy marchan tanto, se movilizan por causas y a veces se muestran irascibles en las redes sociales?
-Yo creo que tiene que ver con nuestros tiempos eso, ah, creo que (ríe) el público está más reclamón no más. Hoy día la gente está más inquieta, es más busquilla, eso.

-Durante el periodo de investigación de Soltera otra vez ¿qué perfil de mujer chilena encontraste, cómo la ves hoy?  
-Yo creo que hoy día las mujeres, de partida, están mucho más exigentes con el hombre (risas)… creo que hoy día nos ponen en jaque mucho más, tienen una posición mucho más crítica, son mucho más fuertes, son mucho más incisivas, más criticonas. Yo veo en twitter cómo la gente sigue a Álvaro, por ejemplo, que es un tipo que probablemente a una mujer la mueve más hoy día; porque es un tipo que sufre menos, aparentemente, que es más difícil, es un tipo al que hay que rescatar. No es el príncipe azul que le abre la puerta del auto de la mujer, ni le lleva flores; es exactamente lo contrario, es el chico malo. Eso la mueve mucho más, porque el tipo que hoy se sube al auto con ella para decirle “¿a dónde vamos?” está perdido, cierto. Creo que existe una posición femenina mucho más fuerte, mucho más sólida, quieren a hombres mucho más pro hoy día a su lado, porque sienten también que tienen una independencia mayor, probablemente, y -al menos en el discurso- creen que sienten que pueden vivir más solas.
-Son conocidas las historias de cómo “descubriste” a actrices como Mane Sweet, María José Prieto, y a Josefina Montaner, la actual antagonista de Soltera otra vez ¿Sientes que tienes una habilidad especial para descubrir talentos femeninos?
-No, yo creo que soy el hombre que está en el lugar correcto cuando las necesito no más, y me he encontrado de cara con los talentos. La Mane Sweet sería exactamente lo que es si no se hubiera encontrado conmigo, ella es una mujer muy talentosa. Yo creo que de alguna manera es divertido, porque de repente me achacan como que yo soy descubridor de talento y no sé si soy tanto, yo tengo como buena suerte. A lo mejor tengo un buen ojo, puede ser, pero me parece sobre todo que, lo que yo trato de encontrar en una mujer como, por ejemplo, la Josefina, es que tenga una inteligencia emocional. Porque en el caso de la María José (Prieto), la Mané Sweet, la Carolina Varleta o toda mujer que haya trabajado conmigo antes, de alguna manera tenía estudios de teatro. La Josefina no tenía, pero tenía una inteligencia emocional que probablemente le provoca, en primer lugar, unas ganas desde chica de ser actriz, y por otro lado, el hecho de haber sido madre, que hace que ya esté en otro lugar y entienda, y sea capaz de traducir en emociones muchas cosas que no cualquiera puede hacer. Entonces me parece que, tratando de contestar tu pregunta, creo que es algo independiente entre una mujer y otra, entre una actriz u actor y otro, en cada caso es distinto, son seres completamente diferentes. Pero en general, lo que uno busca, es esa luz que hace que, cuando una persona entra a un lugar lleno de gente no pase desapercibido. Partimos desde ahí.
-Sobre el episodio de la escena cortada donde aparecían las protagonistas con juguetes eróticos ¿Honestamente, te lo pidió el canal?
-No, no, no. Mira, si el canal me hubiera puesto problemas, lo habría hecho con poner una lesbiana en la historia. Lo que pasa es que era tanto más importante la historia de esta mujer enamorada de Cristina que de verdad se producía una distracción hacia otra cosa que no tenía nada que ver, la historia se habría transformado en una historia sobre los juguetes más que en una Cristina que quería a esta nueva amiga, y la nueva amiga quería tener un romance con ella. Es definitivamente mucho más rompedor, mucho más innovador eso, me parece que si se trataba en Canal 13 había que hacerlo de una manera que fuera un buen cuento.

“Mi padre fue el mejor director de televisión que he conocido”

Perfectamente se podría decir que Herval Abreu es de aquellas personas que nació para trabajar en televisión. Y no es una exageración, pues lleva la vocación en los genes: su padre, Herval Rossano, es considerado uno de los más grandes referentes latinoamericanos en el género de los dramas televisados. También se le sindica como un genuino exportador de la cultura brasileña, gracias a clásicos de época como Doña Beija (1986) y La Esclava Isaura (la que dirigió en sus dos versiones, la de 1976 y 2004).
Rossano también tuvo una cercana relación con Chile: la madre de Abreu es la actriz chilena Doris Guerrero, y también trabajó en Chile a comienzos de los 80,  en teleseries como La gran mentira  (TVN, 1982), y El  juego de la vida (Canal 13, 1983). Abreu, desde pequeño, lo acompañó por los sets de televisión, y aprendió los primeros trucos del oficio junto a él.
– En el pasado viviste malos momentos con teleseries como “Algo está cambiando” en Megavisión, y luego en el área dramática de Canal 13 ¿Qué evaluación o autocrítica haces hoy, y qué aprendiste que te funcionó después?
-Que nunca es tarde para reinventarse, para empezar de nuevo, y que siempre es una buena oportunidad. Uno aprende de los fracasos mucho más que de los éxitos. Esta teleserie ha sido de gran aprendizaje por el cambio narrativo principalmente, pero sin duda que es una telenovela que me ha hecho más feliz, que lo he pasado mejor, he tenido un reconocimiento de parte del público, del elenco, de mi equipo de trabajo que es súper inspirador. Una de las cosas que me pasaron con esta telenovela, cuando empecé a ver los primeros guiones, fue darme cuenta que tenía que dirigirla distinto, no podía ser el mismo esquema de todas las telenovelas que había hecho antes.
-¿Qué fue lo que más aprendiste de tu padre durante los años que trabajaste  junto a él?
-Yo creo que la importancia de mantener el liderazgo ante todo. Fíjate que a mi padre yo lo considero, lejos, el mejor director de telenovelas de la historia; no porque sea mi padre solamente, de verdad lo vi enfrentarse a grandes cambios en la televisión, y cómo él se fue adaptando a cada uno de ellos. Y lo vi en momentos muy críticos en que tuvo problemas de todo tipo, para manejar sus equipos, momentos que fueron dolorosos, en que las cosas no andaban bien, y creo que, dentro de todo, unas de las cosas que él siempre hizo y quiso hacer fue mantenerse con un equipo que creyera en él y que lo siguiera, aunque estuviera equivocado. A todo terreno, él siempre se mantuvo fuerte, y quería que su propósito se mantuviera fuerte.
-También has dicho que estar al lado de tu padre significó  “entender el poder del director como el ser los ojos del público, y hacer un traspaso hacia la sensibilidad y la forma de contar”…
-Eso probablemente fue sobre todo en mis inicios, cuando era chico y lo acompañaba a trabajar en la Globo, o acá incluso en los primeros años en Canal 13, en que podía ver que él tenía el poder de decisión narrativo, en un mundo donde era mucho más fuerte el acompañar a la gente (a través de la televisión), que la señora Juanita todos los días recibía en su casa a estos protagonistas de telenovelas que venían a llenarle la vida y que se convertían en parte de su familia. Entonces, ante eso la gente pasaba a tener de verdad una ventana hacia sueños, y eso es muy poderoso. Ese contacto a mí me volvió loco, la posibilidad de transformarme como en ese narrador de cuento imaginario que pudiera hacer vibrar a la gente y acompañarles y cambiarles la vida de alguna manera.
-¿Y por qué te haces llamar Herval Abreu y no ocupas tu apellido Rossano?
-Bueno, si tú ves en los créditos, yo siempre me pongo Herval Abreu en las teleseries. Y desde Machos en adelante, me empecé a poner Herval R. Abreu, y en esta teleserie, me firmé como Herval Rossano Abreu, está en los créditos. Y fue una forma también de homenajear a mi padre, porque siempre quiso que yo me pusiera Herval Rossano, decía que era una tontera no llamarme así, que teníamos que ser un clan.
-¿Fue un acto de rebeldía, entonces?
-No, todo lo contrario, yo adoraba a mi padre, lo adoro todavía, es el mejor director de televisión que he conocido, pero tenía rebeldía contra el medio, quería ganarme mi espacio, porque él tenía un nombre demasiado importante, era un tipo demasiado importante en el medio, un tipo que en Brasil roncaba muy fuerte. Entonces, para mí era difícil entrar en el mercado, y entrar bien, y con la tranquilidad de decir “yo tengo que mostrar mi talento primero, y no como el hijo de Herval Rossano. Y creo que me resultó, entré por una vía en que me costaron las cosas mucho más. Y hoy día creo que él se tiene que sentir muy orgulloso, entonces, por lo mismo es que en esta telenovela decidí firmar con el nombre que él quería que yo me pusiera. Fue un cambio de idea incluso, estaban hechos los créditos en la teleserie, cuando terminamos de revisar,  le dije a Tomás Ives, la persona a cargo de los gráficos en la presentación: “Tomás, ¿tú escribirías de nuevo mi crédito y pondrías Herval Rossano Abreu? Me contestó que de todas maneras, y lo hizo en el momento.

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