Ingeniería Civil Industrial de la UBB inicia nuevo desafío educativo

Un revolucionario proyecto cambia la malla de las ingenierías y la forma de enseñar y aprender. Profesores se prepararon para gestionar los cambios y ahora es el turno de que los estudiantes incorporen estas nuevas metodologías, que prometen profesionales mejor preparados para las exigencias del mundo laboral futuro.


Formar ingenieros para el mundo actual y futuro es la apuesta de la Escuela de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad del Bío-Bío. La clave: una revolucionaria forma de aprendizaje-enseñanza que deja atrás métodos utilizados desde hace 20 ó 30 años. También cambios en la malla curricular de Ingeniería Civil Industrial y la duración de la carrera, los que favorecerán tanto a los alumnos de carreras diurnas como vespertinas.
Al inicio del  2014 se implementará la nueva malla curricular y las técnicas de enseñanza se incorporarán paulatinamente para todos los estudiantes, incluyendo los que ya están cursando la carrera.
Una cuidadosa preparación -que comenzó en el 2010- permitirá a los docentes del Departamento de Ingeniería Industrial -con más de 30 años de prestigio- incorporar modernas metodologías de enseñanza, con lo que los titulados egresarán como ingenieros absolutamente preparados para enfrentar las necesidades de la empresa.
El cambio se enmarca en el Proyecto Mecesup “Capacitación Docente para la Renovación Curricular de los Programas de la Facultad de Ingeniería de la UBB: Hacia un Modelo Centrado en el Estudiante”, dirigido por la Directora del Departamento de Ingeniería Industrial, la académica  Claudia Bañados Castro.
La docente comenta parte del diseño estratégico del proyecto: “los profundos cambios sociales y tecnológicos experimentados de forma acelerada en un mundo interconectado han obligado a las organizaciones privadas y públicas a rediseñarse de manera radical. Y la educación no queda exenta, los modelos educativos deben migrar a  tener al alumno como centro y contemplan como sus cuatro pilares el aprender a ser, a hacer, a conocer y a convivir. Es necesario, entonces, incorporar estos factores, tanto a las mallas curriculares como a las metodologías de enseñanza-aprendizaje”. Y para afrontar este desafío se han preparado a conciencia.
Bañados  explica que “los primeros años trabajamos solamente en la gestión del cambio, en sumar a la gente al proyecto, y cambiar la mentalidad de los docentes de trabajar con metodologías tradicionales a unas más activas. Durante año y medio se trabajó con sicólogos, en talleres, socializando el proyecto. Los académicos se especializaron en España y México. Y profesores nacionales y extranjeros, como el experto español en Metodología de la Enseñanza, Guillermo Domínguez, de la Universidad Pablo de Olavide, realizaron capacitaciones en Concepción.
Ahora los docentes serán “facilitadores de procesos”, lo que también implica un cambio en la mentalidad de los estudiantes, que más que sólo absorber contenidos, aprenderán cómo buscar y generar conocimientos por sí mismos, mientras que las metodologías que usarán los docentes son análisis de casos, de aprendizaje basado en proyectos, en problema y trabajo colaborativo.

Nueva Ingeniería Civil Industrial

El profesor Iván Santelices Malfanti, Director de la Escuela de Ingeniería Civil Industrial, es uno de los que llevará al “área chica” los cambios. “Siempre que se trabaja en formar un ingeniero se piensa en cuando va a ejercer, proyectándolo a 10 ó 15 años”. Ahora, en Ingeniería Industrial lo tienen más claro y acotado, gracias a entrevistas con alumnos, ex alumnos y empleadores, que les permiten hablar de necesidades reales, sobre todo en empresas productivas de servicios y bienes, donde ejerce la mayoría de sus egresados. Estos testimonios se han enriquecido además con metodologías probadas con éxito en América Latina y Europa. Santelices dice: “nos dimos cuenta que las realidades no son tan distintas a la nuestra, la formación profesional orientada a las competencias y centrada en el estudiante es la tendencia dominante a nivel mundial”.
También recogieron la visión de universidades argentinas y brasileras para llegar a un consenso de lo que implementará la carrera, donde el perfil de egreso está ahora centrado en cuatro pilares bien definidos: Gestión de Recursos, Servicios y Bienes; Formulación y Evaluación de Proyectos; Modelación y Simulación de Sistemas Productivos, y Emprendimiento y Gestión de la Innovación.
Todo esto, aprovechando también todas las potencialidades de los modernos sistemas informáticos y de las redes sociales, adecuándolos a la realidad nacional y regional. Así también se tomaron experiencias de otras casas de estudio, como el Tecnológico de Monterrey, con técnicas motivadoras, lejos de la clase tradicional, mesas redondas, mucha tecnología y en que el estudiante sale del aula a interactuar con el mundo real.
En cuanto a la reducción de los tiempos de la carrera, se apunta a un reconocimiento de la carga del estudiante reflejado en el Sistema de Créditos Transferibles (SCT), estándar nacional definido por el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, que busca delimitar los requerimientos curriculares reales que se hacen a los estudiantes de acuerdo a la real disponibilidad de tiempo de éstos.  Con ello, la carrera quedará reducida a 10 semestres reales.
Por otro lado, un número significativo de iniciativas de innovación curricular implicará cambios metodológicos, que demandarán al estudiante nuevas tareas, cuyo impacto sobre su carga de trabajo no ha sido evaluada. “Asimismo, a través de la implementación de los SCT, asumimos los desafíos para los nuevos tiempos: la creciente implementación de programas de movilidad estudiantil nacional e internacional que requieren de una moneda de intercambio adecuada; y la constitución de un conjunto de redes académicas que buscan armonización y rediseño curricular, y que requieren de un lenguaje común de intercambio.”, plantea el Director de la Escuela.
En cuanto a las novedades para el 2014, agrega Santelices que ahora las asignaturas “tendrán nombres claros”, ya no serán por ejemplo los clásicos Producción I y II, sino Gestión de la Producción y Gestión de Operaciones, buscando clarificarle a los postulantes a la carrera que tópicos estudiarán.
“En este proyecto es clave también la vinculación con la empresa”, destaca Santelices, quien asegura que el perfil “todo terreno” de los egresados de la UBB, que destacan los empresarios, es un aliciente para emplearlos. “Y ahora será mayor, porque los titulados serán cada vez más proactivos”, puntualiza.
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