Iniciativa es pionera en innovación y emprendimiento: Una apuesta concreta hacia el desarrollo regional

Tres universidades de la zona  y 50 profesionales de las áreas pública y privada fueron capacitados a través de un programa formativo para impulsar el crecimiento de la Región del Biobío.

Alcanzar los estándares de vida de un país desarrollado depende de las políticas públicas y de sus instituciones, pues a partir de ellas  las personas construyen futuro y generan oportunidades de crecimiento sostenido.
Así lo han comprendido en la Universidad del Bío-Bío, entidad que a través de su Programa de Políticas Públicas y Ciudadanía y en colaboración con la U. Católica de la Santísima Concepción y con la U. Técnica Federico Santa María llevan a cabo una actividad formativa innovadora que se basa en las posibilidades de un trabajo asociativo.
Se trata del Programa de Desarrollo de Competencias de Innovación y Emprendimiento para el Mejoramiento de la Competitividad de la Región del Biobío, cuyo  propósito es desarrollar competencias personales, organizacionales y colectivas en innovación y emprendimiento para mejorar la competitividad en la zona con un enfoque sectorial.
La actividad se sustenta en tres ejes claves: desarrollo de la agenda productiva regional,  crecimiento armónico territorial y promoción de las relaciones entre los actores públicos y privados de la zona, explicó el director del programa, Manuel Albarrán Ulsen.
En su análisis, Albarrán dijo que actualmente hay dificultades que impiden el crecimiento, como la centralización en la toma de decisiones -a nivel nacional y regional-, lo que implica que un menor número de actores participen de los procesos de implementación de las políticas públicas relativas al crecimiento.
“Muchas de estas políticas no son pertinentes para impulsar proyectos, administrar recursos o ejecutar iniciativas centradas en la innovación. En este sentido, la competitividad y la transferencia tecnológica, son tópicos nuevos para los sectores público y privado que demuestran la necesidad de generar aportes como los que busca el programa que hemos desarrollado”, explicó.
La actividad formativa, a su vez, forma parte de un proyecto mayor denominado “Asociatividad Interuniversidades para el Fortalecimiento de la Innovación, Emprendimiento y Competitividad en la Región del Biobío” (FIC 2008), el que dispone de casi $40 millones para su ejecución.
Por ello se trabajó buscando generar impacto desde un principio y tras la convocatoria fueron seleccionados 50 de 120 postulantes, debido a su rol en la gestión de políticas de desarrollo a nivel público y privado, donde el 76 por ciento de grupo trabaja en el sector público. Además su calificación es diversa: hay desde técnicos hasta profesionales con posgrado.

Un idioma común

Una de las alumnas participantes del programa es la abogada Roberta Lama Bedwell, asesora jurídica de Innova Bío Bío. Cuenta que su experiencia ha sido muy buena, debido a que su formación de pregrado no incluyó temas relacionados con la innovación o el emprendimiento.
“Falta capital humano especializado; no sé si saldremos con la capacidad de desarrollar la Región, pero al menos seremos capaces de hablar un idioma común”, dice la profesional. Agrega que ése es el principal aporte del programa, puesto que contribuye a poner un norte en la competitividad y destacó la experiencia de representantes de  los municipios lo que permitió generar puntos de encuentro para futuras actividades conjuntas. “Se enriquece la visión pues se conocen otras realidades”, asegura.
La economista Galia Kovalenko, de Consultora Pulso S.A, resaltó que este tipo de programas es un buen punto de partida para que la zona recupere su protagonismo y a través de la innovación, avance desde una producción basada en la explotación de materias primas a actividades económicas centradas en el emprendimiento. “Este es un camino para el desarrollo profesional y de la misma manera contribuye al bien común”, dice.
De la misma manera, el trabajador social y jefe territorial de Servicio País, Rodrigo Toro Toro, comenta que este curso permitió, a través de las discusiones en las clases “darnos cuenta de lo importante que es trabajar con el capital social y humano para el desarrollo de la innovación y el emprendimiento”, asegura.
Otra de las alumnas, Marisol Lermanda González, ingeniero civil industrial del Departamento de Desarrollo de Proyectos Externos de la UTFSM, señala que decidió perfeccionarse en esta área por las posibilidades que permite: “Manejar los conceptos y la manera de desarrollar estas capacidades es fundamental para una región industrializada como la nuestra”, puntualiza.

En capacitación permanente

El rector de la U. Bío-Bío Héctor Gaete Feres,  comenta que el impacto del crecimiento en un ambiente dinámico y competitivo, donde el capital humano es el centro, “requiere de una constante capacitación y perfeccionamiento que desencadene en sus organizaciones una cultura de la innovación y emprendimiento. Ello  implica que la Región podrá tener estas características para  alcanzar un desarrollo más sustentable, en donde la pobreza y desigualdad, entre otros, se puedan eliminar”, dice.
Agrega que estas iniciativas promueven las políticas públicas respecto del tema, pues “implican -junto a otras políticas- el tan ansiado desarrollo, disminuyendo la desigualdad y aumentando nuestra competitividad, tanto a nivel regional como nacional”.

 

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