Jaime Quintana, presidente del PPD: Peñailillo puede ser parlamentario por Biobío

No hay vuelta atrás. La ruta de las reformas ya está trazada y ahora sólo queda poner los énfasis, asegura el senador PPD por La Araucanía Norte, que todavía es recordado por su analogía de la retroexcavadora, usada aquella vez en que manifestó que era necesario destruir los cimientos del modelo neoliberal, aunque luego aclaró que se refería a los relacionados con la reforma educacional. Con el mismo énfasis que puso a esa idea, en esta entrevista defiende a su compañero de partido, el ex ministro Rodrigo Peñailillo, y asegura que su carrera política no está muerta y lo potencia como futuro candidato al Parlamento.

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El senador por La Araucanía Norte y presidente del Partido por la Democracia, Jaime Quintana Leal, reconoce que la permanencia de Rodrigo Peñailillo en el gabinete era inviable. Y señala que talvez su falta de manejo para explicar su propia situación, contribuyó a menoscabar su credibilidad, aunque asegura que no está involucrado en ninguna irregularidad.
Tras el cambio del equipo político de La Moneda, analiza los errores y aciertos que ha cometido la Nueva Mayoría, los que han contribuido -dice- a profundizar la crisis de credibilidad que afecta a la “clase política”. Eso mismo -el ser una clase- es lo que señala como una de las causas del problema que le impide a varios de sus integrantes darse cuenta de la situación que enfrentan. Incluso afirma que algunos de ellos pudieron haber estado detrás de los ataques al ex ministro Peñailillo, precisamente, porque no comulgaba con las élites.
-¿Quedó conforme con el cambio de gabinete?
Sí, muy conforme. Desde el punto de vista político, esta crisis que había, y que existe todavía, requería un ajuste importante en el comité político, más allá de la valoración que nosotros como partido hacemos de los distintos ministros que salieron. Creemos que tanto Rodrigo Peñailillo, como Álvaro Elizalde y Alberto Arenas, cumplieron una gran labor durante los primeros 14 meses de gobierno, pero, efectivamente, la Presidenta no tenía mayores opciones y decidió realizar este cambio bastante profundo.
-¿Conforme, pese a que el PPD perdió el Ministerio del Interior?
El Ministerio del Interior es importante, complejo, nos hubiera gustado seguir teniendo presencia ahí, pero también lo es Hacienda.
Hacienda es un tremendo ministerio, donde se define la marcha del país, y allí hay una persona de nuestras filas, Rodrigo Valdés, que es un economista con prestigio internacional. Creemos que él va a cumplir una gran tarea en este proceso, lo mismo que Jorge Insunza en la Secretaría General de la Presidencia. El PPD tiene dos miembros en el comité político y eso, por supuesto, nos deja muy conformes.
-A Valdés lo catalogaron de inmediato como muy próximo a la derecha empresarial y no al movimiento social.
Yo creo que la diferencia entre él y Arenas, es que Arenas es un gran conocedor de la política pública, él fue director de presupuesto, conoce muy bien de finanzas públicas, pero aquí también se requiere una mirada en otros ámbitos. Y en economía por cierto, a mí no me complica el tema de las señales, porque éstas son siempre importantes. Nunca es malo tener buena llegada con el mundo productivo cuando se tienen claras las cosas. Es decir, los objetivos trazados, agenda laboral y nueva constitución, no se van a ver alterados porque haya una buena relación con el mundo empresarial. Además, si se les da confianza y se generan buenas expectativas, fantástico. Creo que la reforma tributaria dejó severamente dañada la confianza con Arenas.
-Usted ha dicho que hay que cuidar el tono en las declaraciones, que hay que trabajar en la unidad de lo que quiere la Presidenta. Jorge Burgos dijo que no le gustaban las retroexcavadoras porque andaban para atrás, en alusión a la expresión que usted usó hace un tiempo.
El Ministerio del Interior va a tener que utilizar muchas retroexcavadoras cuando vengan las emergencias y ojalá no tengamos más catástrofes, pero las retroexcavadoras no solamente pueden echar abajo un cimiento que haya que cambiar, sino que también permiten construir. Mi frase tuvo un sólo significado, que fue una referencia al cambio estructural que estamos haciendo en educación, y está claro que ahí no se está haciendo una reforma cosmética ni un “enchulamiento” de ningún tipo, se está haciendo una reforma, como la Presidenta ha dicho, de paradigma. La metáfora tenía que ver con afirmar esa idea. Si alguien quiso extrapolar eso a todos los mundos, qué puedo hacer,  aunque yo creo que hay varios mundos que necesitan cambios profundos en Chile.
-Apenas Jorge Insunza fue nombrado recibió golpes del diputado PS, Fidel Espinoza. Éste indicó que le molestaba que el lobbista Enrique Correa (ex empleador de Insunza) tuviera injerencia en el gabinete político. ¿Qué le parece el fuego amigo?
Tengo harto aprecio por el diputado Fidel Espinoza, pero estoy seguro que esa opinión no representa ni al Partido Socialista ni a la Nueva Mayoría. El fuego amigo ha existido siempre. En todo caso no me asusta, pienso que mientras más se robustece nuestra democracia y más horizontal es la comunicación, hay mayor posibilidad de que tengamos ese tipo de opiniones. Lo que aquí no vamos a tener es un coro uniforme, pero donde sí se requiere una mayor uniformidad es en quienes tienen la responsabilidad ejecutiva en el ámbito político, y ésos son los ministros, ellos tienen que interpretar una misma partitura porque ahí no hay mucho espacio para solistas.
-Si el comité político estaba tan cuestionado, ¿cómo interpreta el hecho de que se quedara Ximena Rincón? ¿La Democracia Cristiana ejerció alguna presión para mantener a una figura, tal vez presidencial, en el gabinete?
Francamente pienso que en este cambio de gabinete no hubo espacio para presiones, puede ser que se hayan visto otros atributos, incluso ella no se queda en el mismo ministerio, la mueven a otro. Ximena tiene muchas capacidades, como las tienen todos los ministros que salieron. Nosotros respaldamos todos los cambios y apoyaremos a los 23 ministros sin excepción.
 

Peñailillo no está muerto políticamente

-¿Era insostenible la permanencia de Rodrigo Peñailillo ante tanto cuestionamiento?
Era efectivamente difícil. Hubo situaciones que no fueron explicadas, pese a que estoy convencido de que él no cometió ningún hecho reprochable ni indebido. Sí me parece injusto que a Peñailillo se le evalúe por los últimos diez días en su cargo y no por los 14 meses que estuvo armando ese ministerio. Si uno analiza el balance, éste es muy positivo. Este ministro fue el que terminó con el binominal, por supuesto la decisión fue de la Presidenta, pero se hizo de manera ejemplar. Ahí hubo mucha convicción y una mano firme, sin necesidad incluso de mecanismos disciplinarios, porque había parlamentarios de la Nueva Mayoría que estaban remolones a aprobar ese cambio. Finalmente lo logramos y también aprobamos una parte importante de la reforma educacional.
-¿Rodrigo Peñailillo tiene futuro como actor relevante en la política? 
Él tenía una adhesión en la última encuesta, antes de la crisis, que lo situaba dentro de los cinco políticos con mayor  futuro en Chile, al igual que MEO y Piñera. Esta crisis lo puede afectar en alguna medida, pero creo que él representa algo que en general a muchas personas en Chile, en regiones principalmente, le hace mucho sentido: el esfuerzo personal, no ser parte de la élite, no ser parte de los clubes que se juntan a tomar el tecito, que toman decisiones políticas muchas veces en las casas de ciertas personas. Él, en cambio, representa a una generación nueva, joven, que nació y creció en dictadura, pero que le tocó desarrollarse en democracia.
-¿Entonces en la próxima elección podría ser candidato?
Creo que sí, podría ser candidato en su zona, la Región del Biobío, o postularse al Senado por cualquier región del país.
-¿Usted piensa que los ataques a Peñailillo también se relacionan con que él no era parte de la élite?
Eso siempre ha sido así, siempre ha habido una aristocracia política, que no es otra cosa que clases que se van reproduciendo a sí mismas. Y cuando aparece una persona ajena a ellos, especialmente en esferas de alto poder, como el Ministerio del Interior, son vistos con rareza por otros mundos. En este caso hubo intentos por desestabilizarlos (también al ex ministro Arenas), porque no eran parte del club. El gran problema de la clase política es haberse transformado con el paso del tiempo precisamente en eso, en una clase, con todo lo que ello significa. Eso nos ha hecho mucho daño. En la Nueva Mayoría también algunos actores se sentían incómodos con un ministro que venía tomando decisiones importantes.
 

La Presidenta sigue golpeada

-¿Cómo interpreta la baja en las encuestas de la Presidenta Bachelet? 
El año 2014, la Derecha estuvo completamente fuera de control. Después de los primeros 100 días, donde se cumplieron todas las metas, ellos comenzaron a criticar que había muchas reformas, muchos proyectos de ley. Luego vino la reforma educacional, y ahí naturalmente se cruzaron muchos intereses económicos. Se instaló una campaña del terror y eso le hizo daño a la Presidenta y al Gobierno. A eso se le sumó este año la crisis de confianza en la política, en la cual ella no tiene una responsabilidad directa, ni mucho menos tiene responsabilidad en el caso Caval. Eso la afectó enormemente. Deben haber habido días muy difíciles para ella, en donde la separación entre los afectos, lo emocional y personal por un lado, y su rol de jefa de Estado, pudieron en algún momento haberse confundido. Es posible que eso se haya notado algunos días, pero finalmente supo diferenciar claramente los dos roles.
-¿Michelle Bachelet sigue golpeada por el tema Caval?
Sí, yo creo que es muy difícil recuperarse de una situación como ésa. Esto va a tomar tiempo. Como reflejan las encuestas, se han debilitado sus atributos esenciales.
-¿Y los partidos de la Nueva Mayoría no hacen ningún mea culpa por esta crisis?
Sí, pero sabe qué, creo que la Concertación en el pasado tuvo más momentos de tensión, más momentos de diferenciación y de falta de identidad. Hoy probablemente a esta Nueva Mayoría, que es una coalición todavía emergente, le falta mucho más afianzamiento y consolidación. Aunque también tiene que ver esto con otros fenómenos, como la crisis de confianza por la cual atraviesa el mundo de la política. Los problemas nuestros se relacionan con la incapacidad que hemos tenido desde hace rato, desde que éramos Concertación, de no haber hecho una lectura adecuada de las razones por las cuales fuimos derrotados el 2010. Luego fuimos oposición, con todo lo que eso significa, y nos dimos cuenta de que Chile había cambiado. Antes la gente no tenía mayor interés en empujar cambios sociales, hoy día todas las encuestas señalan que los chilenos anhelan que sí pasen cosas, que sí existan cambios profundos. Ahora hay escepticismo y desconfianza hacia el mundo político, sin duda, y esa lectura todavía no hemos sido capaces de hacerla. Pero nunca es tarde.
-¿Es partidario de la Asamblea Constituyente? El ministro y el subsecretario del Interior declararon que la Presidenta había optado por la vía institucional.
Sí, soy partidario de una Asamblea Constituyente, pero también nosotros vamos a respaldar lo que diga la Presidenta. Yo creo que Aleuy y Burgos se apresuraron en sus declaraciones. La Presidenta la última vez que habló sobre este tema fue bastante clara. Señaló que el proceso constituyente comenzaba en septiembre y que previo a eso iba a haber diálogos, cabildos, espacios de participación, y que la definición del mecanismo iba a ser lo último. Creo que estas declaraciones, innecesarias a mi juicio, sólo han traído confusión.
 
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Hay que seguir devolviendo tierras

-¿Es partidario de la recuperación territorial, de la devolución de tierra a las comunidades mapuche?
No sólo soy partidario de la recuperación de tierras, sino también de ir creando cada vez mayores espacios de participación para el pueblo mapuche.
-Los agricultores dicen que hay que colocar un límite o incluso entregar un bono para quien renuncie a la demanda territorial. ¿Qué opina usted?
Hoy sólo en la Región de La Araucanía tenemos no menos de 2.700 comunidades indígenas, de las cuales ni siquiera 500 han recibido restitución de tierra. O sea, estamos muy lejos de alcanzar la satisfacción de la demanda, y hay muchas de esas comunidades faltantes que ni siquiera han iniciado el proceso de certificación para que se les reconozca su derecho. Entonces ése es un tema que nos va a acompañar largo rato. Y mientras algunos actores más pidan que esto pare, yo creo que el conflicto se puede agudizar.
-Tanto en La Araucanía como en el Biobío hay pocos detenidos por hechos de violencia. ¿Cree que la inteligencia policial y el trabajo de la fiscalía ha sido deficiente?
Hay un problema difícil, la inteligencia policial, por alguna razón, no responsabilizó a los mandos policiales ni a los funcionarios actuales. Algo está fallando. Por ejemplo, en Santiago se realiza el robo del siglo, que fue un delito muy planificado, donde todos los involucrados terminan siendo identificados y detenidos. Es verdad que no encontraron toda la plata, pero  identificaron a los  responsables y están presos. Entonces uno no se explica cómo hechos que ocurren en territorios acotados terminan sin responsables. Qué falta ahí, si los estándares probatorios son los mismos que en Santiago.
-La crítica que se hace es que los jueces tienen un estándar probatorio distinto cuando se trata de presos mapuche. Eso lo ha dicho la fiscalía.
Eso no lo comparto, categóricamente. Creo que un buen sistema judicial, en una democracia sana, con un sistema funcionando de manera plena, tiene que condenar a los responsables de los delitos, sean quienes sean éstos. Significa también una fiscalía diligente y rápida, como en muchos casos la vemos. Y las policías haciendo su trabajo, pero con la mirada atenta a lo que han dicho los organismos de Derechos Humanos. Debemos ser más rigurosos, más exigentes y si esto requiere una mayor inversión en elementos tecnológicos, como ocurre en otros países, tendremos que realizar esa inversión.
 

Carrera presidencial

-Algunos ya han planteado nombres para la elección presidencial. El senador Alfonso de Urresti dijo que la senadora Isabel Allende era una buena alternativa. ¿Se están adelantando a los tiempos?
Creo que no es el momento para plantear candidaturas presidenciales cuando todavía ni siquiera hemos tenido reuniones para empezar a planificar las elecciones municipales; cuando todavía no estabilizamos la crisis de confianza que tiene el país, cuando todavía no hemos logrado terminar las reformas que son importantes. Plantear hoy esta discusión presidencial es inoficiosa y muy dañina para el actual gobierno.
-¿El PPD tiene figuras políticas que puedan ser candidatos presidenciales en el futuro?
El PPD tiene personas que tienen una alta adhesión pública con una alta valoración en las últimas encuestas. No son pocos esos nombres, pero nosotros no vamos a adelantar esa carrera presidencial.
 

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