Jazz Restaurant: El exquisito sello gastronómico de los Gatica Maira

La nueva cocina de autor, propuesta por el chef Andrés Gatica Maira, se centra en mantener los tradicionales sabores que los han hecho conocidos, una sazón gourmet que ha traspasado generaciones y que sigue encantando a nuevos públicos.

 

La historia de Jazz Restaurant, uno de los locales gastronómicos más antiguos de la zona, se remonta a su pasado como pizzería en la década de los ‘80, local que luego se transformó en un vanguardista bar que se constituyó en espacio de encuentro obligado en los ‘90. 

Sin embargo, fue en 1995 cuando las exigencias del mercado llevaron a sus entonces nuevos dueños, el matrimonio conformado por Andrés Gatica y Ariane Maira, a dar un vuelco a su propuesta y a enfocarse en degustaciones gourmet, en base a una carta ligada a las carnes en sus diferentes preparaciones. 

Tras casi 20 años de trayectoria de la mano del original sello que esta familia le imprimió al local, Jazz Restaurant se ha consolidado como referente de cocina gourmet en la zona. Su “receta” del éxito se basa en un permanente afán de innovación, la buena gestión de Andrés y su hijo mayor, siempre en sintonía con la evolución de los requerimientos de los clientes, y la experiencia en el rubro gastronómico de Arianne, quien junto a su madre administraron por años el icónico restaurante de comida francesa, Le Chatêau. Es así que Jazz Restaurant ha logrado mantenerse como un “imperdible” de la escena culinaria local, logrando conservar a sus antiguos comensales y conquistar a nuevos públicos.

Es dentro de este ambiente, rodeado de recetas, atractivas texturas y aromas, y deliciosos sabores, que se formó su actual chef ejecutivo, Andrés Gatica Maira, hijo menor del matrimonio. El joven, de sólo 25 años, comenzó haciéndose cargo de “la trastienda del restaurante a fines de 2015. A lo largo de este tiempo hemos ido incorporando pequeñas mejoras a nuestras clásicas preparaciones, las que han logrado asombrar gratamente a nuestros visitantes frecuentes y encantar a quienes llegan por primera vez al local. Asimismo, habilitamos el segundo piso como un acogedor rincón para el disfrute familiar o para pasar un agradable momento junto a amigos”.

Para celebrar su exitosa trayectoria y relevar su cocina de autor, Jazz Restaurant acaba de lanzar su nueva carta, que destaca por el realce de los sabores de sus preparaciones por medio de la utilización de ingredientes propios de la zona, y por la recuperación de otros, como la carne de guanaco, los camarones de río o de barro, hongos endémicos de la zona, y pescados y mariscos. “Para esto, trabajamos con productores locales, de reconocida trayectoria y ligados por mucho tiempo a nuestra cocina, única forma de asegurar la calidad de los productos”, comenta el chef, haciendo hincapié en la importancia de escoger elementos de temporada y de la zona, de modo de darle identidad local a su propuesta. 

 

Innovando en lo tradicional

Andrés Gatica Maira y Andrés Gatica Jolfre.

En Jazz Restaurant se da gran importancia a la tradición familiar. Por ello, se conservan en su oferta las preparaciones clásicas que, por años, se han mantenido entre los platos más pedidos del local, y que evocan recuerdos y sabores de antaño, como el “Maryte”, platillo que incluye mariscos salteados en ajillo casero, con ají cacho de cabra, acompañado de arroz basmati a la cúrcuma y al curry. Asimismo, hay otras preparaciones que buscan evocar los sazones clásicos, pero con pequeñas modificaciones a la receta original, como el Pato Fitz-Gerald, una interesante versión de la receta de pato al olivo.

Entre las novedades de su nueva carta, destaca el Chilean Jazz, y su Lengua de Res a la Olla, salteada con papa topinambur y hongos silvestres endémicos, así como el Jack Mackarel, crujientes fritos de jurel apanado acompañados de rissoto de tomate deshidratado al perejil: una mezcla de aromas y sabores que combinan perfecto. 

Jazz Restaurant también cuenta con deliciosas preparaciones vegetarianas, entre las que destaca su Risotto Orleans, una receta clásica a base de hongos, y el Zucchini Ellington, zapallo italiano relleno de risotto de albahaca y perejil, sobre un típico tomaticán chileno. 

 

El confitado sello de una leyenda

El chef ejecutivo busca seguir perfeccionándose en avanzadas técnicas de cocina, que le permitan aprovechar de la mejor manera los sabores, texturas, aromas y colores de los ingredientes. Es así que, en los próximos meses, Andrés viajará a San Sebastián, España, para seguir capacitándose.

En este sentido, ya cuenta con una especialización en Pastelería, área por la que siente “una especial pasión”. De hecho, dentro de su cocina destinó un espacio exclusivo para la elaboración de postres. “Se dice que un buen restaurante se mide por el nivel de sus ensaladas, pero yo creo que es la carta de postres la que determina la calidad del local”, enfatiza.

Galardonado con “estrella de plata” en concursos internacionales y dueño de un gran éxito, entre sus preparaciones dulces sobresale su Mousse de manzana acaramelada, con crumble de vainilla y crema inglesa, la que en sintonía con la Creme Bruleè y las mejoradas notas de la legendaria mezcla de la familia Ratier de la torta de merengue blando rellena con crema y salsa de frambuesa, son los cierres imperdibles para cualquier velada.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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