Kidnapping: Secuestro criminal

Quienes han sido mis alumnos durante los últimos treinta años en el área criminológica y de las ciencias penales, deben recordar por estas horas la Teoría del Kidnapping analizada en profundidad en nuestras clases de pre y postgrado de Criminología,
Victimología, Psicología Criminal, Psiquiatría Criminal, Sociología Criminal, Criminalística, Antropología Criminal, Criminología Comparada, entre otras tantas materias.
Es que Chile entero vivió esta Teoría del Kidnapping con el reciente secuestro del menor iniciales I.M.F ocurrido en Santiago, el miércoles 17 de enero en horas de la mañana desde el frontis de su domicilio de calle Vaticano de la comuna de Las Condes.

Kidnapping es el secuestro por la fuerza de una persona, a la que se oculta para ofrecer su liberación a cambio de un rescate. No supone ni tampoco implica pluralidad. Notablemente conceptualizado, definido y explicado por el criminólogo Wolf Middendorf, reconocido magistrado en Friburgo de Brisgovia, explica que, por lo general, trátase de una sola persona que no resulta involucrada en las posteriores acciones, golpes o contragolpes llevadas a cabo por sus secuestradores.

No es –ni mucho menos- una nueva forma de criminalidad. A partir de la época moderna esta figura criminal es conducida por las migraciones de la criminalidad. Así, llegó el Kidnapping de Estados Unidos a Europa. Según los expertos, la palabra es conocida en el glosario criminológico desde el año 1678, en el marco de la criminalidad de menores. Había entonces en Inglaterra bandas organizadas en las urbes portuarias que robaban niños (kids) para venderlos en Norteamérica donde se necesitaba con urgencia mano de obra. Entre nosotros fue naciendo la vieja “Teoría del Viejo del Saco”, que nuestros abuelos y tatarabuelos escucharon de los suyos en días de infancia y juventud. En tanto, la literatura científica tuvo miradas desde muy distintas ópticas disciplinarias. El propio Feuerbach reflexionaba respecto del caso en que alguien se apoderara de niños con el fin de obtener rescate proponiendo las penas más severas.

Atendiendo a la casuística criminal referida exclusiva y excluyentemente a niños, hay innumerables casos que datan desde principios del Siglo XX hasta la actualidad. La estadística revela que el Kidnapping se ha extendido por todo el mundo admitiendo la doctrina criminológica múltiples casuísticas de orden clásico en la materia. Italia es hoy, además del mundo anglosajón, el paraíso de los Kidnappers (secuestradores de niños). Se reconoce esta figura criminógena como “una industria en aumento”. Las organizaciones secretas tradicionales son primeras contribuyentes en la materia: Mafias siciliana y calabresa, primeros lápices que también dibujaron los “secuestros express”.

La opinión pública mundial a partir de uno de los secuestros más espectaculares del último tiempo, como el del nieto de uno de los hombres más ricos del mundo, Paul Getty III, se involucró de manera total en el asombro producido por este mal de humanidad. Estuvo 22 semanas en manos de sus secuestradores que exigieron un rescate de alrededor de 50 millones de marcos. Paul Getty I se negó categóricamente a pagar ni un sólo céntimo. Creía que si pagaba rescate por uno de sus quince nietos, también los restante catorce estarían en peligro de ser secuestrados. Más tarde se descubriría que fue el joven heredero quien había organizado su propio secuestro.

Si hay una figura variopinta, compleja, difícil, de múltiples formas y maneras, es la que proviene de la mente del criminal secuestrador. Hay figuras prosaicas como las de las sindicadas autoras del secuestro del menor I.M.F, hasta otras altamente sofisticadas. El común denominador es siempre el mismo: uno de los más execrables crímenes de humanidad que en todas legislaciones amerita las más duras sanciones, con el fin de extirpar de plano probables imitaciones a manera de círculos concéntricos en el tiempo y espacio inmediatos.

Marcelo Contreras Hauser

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