La cuenta para los políticos de hoy: Gritones y carismáticos, pero sin ideas ni contenidos

Los de ayer formaron parte de esa  “elite intelectual” que se nutría del conocimiento en la academia. Fueron líderes, vecinos y referentes al mismo tiempo  por su labor social y cultural, por sus discursos discrepantes, pero probos. A partir del 73, con el neoliberalismo, el  pensamiento crítico  de aquellos sucumbió ante el criterio único de economistas e ingenieros y arrastró consigo el sentido de identidad y  pertenencia por el terruño. De ello habla el profesor Danny Monsálvez y los “pensantes” Augusto Parra, Edgardo Condeza, Eugenio Cantuarias y Mario Ríos.


Una buena partida de cacho para cerrar la jornada esperaba esa tarde a este ex embajador en Rusia, ex  senador, rector, alcalde y profesor asociado en la U. de Concepción, Augusto Parra Muñoz. Un rato de esparcimiento en  “el club”, en el mismo sitio donde, por cierto, tantos otros penquistas -en  gran parte del siglo XX-  se reunieron para construir ciudad o estuvieron detrás del proyecto Universidad, Hospital Regional, Liceo de Hombres. O echaron a andar el proceso de industrialización para la zona.
De una “elite intelectual que hoy cuesta encontrar” es parte este ícono de los radicales y otros setentones ya fallecidos, que desde la Universidad generaron directa o indirectamente un vínculo entre la academia y la comunidad con su mirada amplia, reflexiva y bien pensada idea de “cómo construir sociedad”, como les reconoce  el profesor de Historia, Danny Monsálvez.
Desde una perspectiva histórica-económica, Monsálvez aporta a la radiografía de cómo el neoliberalismo, tras  “el golpe” de 1973,  cambió la forma de ser y hacer política  en el país y  en  la ciudad, arrinconó el pensamiento crítico de las universidades –impelidas a generar recursos propios se desconectaron de la sociedad- y dieron paso a dos fenómenos ya instituidos : “Una mala lectura de lo que es ejercer o entender el liderazgo, confundiéndolo con caudillismo y personalismo y,  como dice Tomás Moulian, a una política analfabeta, seudopolítica o política espectáculo”.
Los intelectuales-teóricos-políticos que se desempeñaban en la academia y generaban pensamiento crítico, agrega, han  sido desplazados de acuerdo con el paradigma neoliberal por economistas e ingenieros, y se ha impuesto aquello que Ignacio Ramonet llama el pensamiento único. Sin una intelectualidad comprometida socialmente con proyectos e ideas a nivel local, hay pobreza de debate y cualquiera impone su voluntad sobre la base de ideas y proyectos personales,  prácticas clientelares, operadores, maquinarias internas, redes de poder y lobbystas, advierte.
Del porqué Concepción y la Región se ha ido quedando sin líderes políticos, y deja la puerta abierta para que desde la capital sean nominados candidatos a las municipalidades o  al Congreso, como se ya se observa en Los Ángeles, hablan quienes conocen el mundo de la política, la peor palabra que, dice Augusto Parra, existe en Chile. Y por qué, también, de tanto en tanto,  los  apalean mediáticamente -como se vio con la ex intendenta Jacqueline van Rysselberghe- y ahora, con el gobernador de Concepción, Alejandro Reyes, en el último lugar entre sus pares  por “mala evaluación política”, según un estudio de la División de Gobierno Interior. O, en la vereda opuesta con el senador  Alejandro Navarro, cuestionado por avalar exonerados políticos truchos esta vez, y al mismo alcalde Marcelo Rivera, sospechoso de incurrir en asociaciones ilícitas para su enriquecimiento.
Augusto Parra,  Edgardo Condeza Vaccaro-el artífice del plebiscito nacional por la educación del 7 y  8 de octubre- y los ex senadores Mario Ríos Santander y Eugenio Cantuarias Larrondo enjuician hoy el momento político y  a sus operadores versus el idealismo de los liderazgos de ayer, del que se sienten parte.
“Cuando la actividad política vuelva a ser expresión de servicio ciudadano y no de privilegios personales, es posible que el camino se revierta”, acota el ex senador Cantuarias y desde Los Ángeles, su homólogo y ex vicepresidente del Senado, Mario Ríos remata: “En realidad, encontrar candidatos de buen nivel resulta una tarea titánica…” Un contraste, por cierto, con  aquellos liderazgos que convocaban  – Lorenzo Arenas, Leonor Mascayano, Víctor Manuel Fernández, Juan Castellón o Pedro del Río- quienes resultaron ser, en el análisis del mismo Monsálvez,  personas creíbles que entendían la actividad política en un sentido amplio, casi filantrópico y muy distantes de proyectos personales o en beneficio de su círculo de amigos u operadores, como ocurre hoy.
Concepción –plantea Monsálvez- trasciende a nivel nacional y no es reprochable que desde la capital se piense en quién puede ser él o los candidatos de la zona. Curioso y hasta grotesco le parece sí que dirigencias locales no deliberen  por el mejor candidato y se conviertan en buzones, sin mayor injerencia de lo que se decide en Santiago.  “No pueden  después, entonces,  venir con el discurso de la identidad local, del regionalismo, de representantes que encarnan nuestros intereses que, como decía Vicente Huidobro, es una bonita explicación de francachela”.
Con ese debate, pero muy amplio y hasta “los extremos posibles” sueña el ex senador Parra cuando propicia una asamblea radical dedicada a analizar y debatir los temas de Concepción, un centro abierto de discusión y para la discusión franca, fraterna, renovadora y de proyectos para la ciudad. “Estamos presionando al presidente de la asamblea Pedro Aguirre Cerda, de Concepción, Eduardo de la Barra,  para que dé pasos en esa dirección. Una política local no sólo consiste en elegir concejales o en ver estrategias electorales; también es hacerse cargo del destino de la ciudad. Al último que le escuché ideas claras respecto a esto fue al ex alcalde Ariel Ulloa”.
Cual caricatura, Monsálvez resume que el mejor ejemplo de lo que es el Concepción actual y lo que ha sido la conducción local en el último tiempo, lo refleja el centro penquista: “Deslucido, desordenado,  poco estético en sus calles y aceras en mal estado, en las mentadas Tulipas, en el comercio ambulante, cantantes, artistas, humoristas callejeros, andantes, gente que pide limosna y otros que ofrecen la salvación eterna. Una mezcolanza de micro mundos donde impera el que vocifera más o el con mayor carisma, pero con carencia de contenido y ausencia de ideas. Ese mismo escenario se puede replicar a nivel político local. Por lo menos, en el centro de Concepción existe mayor variedad y algunos personajes  hacen reír”.

Danny Monsálvez: “La elite local no supo o no pudo adaptarse a la nueva realidad”

“Si  la ciudad carece de liderazgos y de un sentido de identidad, ¿la responsabilidad no será acaso de esa misma “elite penquista” que ve su propio sentido de identidad con la de Concepción?”, plantea este investigador, para quien la historia de Concepción es la de determinadas familias o de elites. No hay otras -dice-  y “ahí está el problema” porque historia e identidad de un país, región o localidad también se construye del aporte de sectores subalternos que, aquí, han estado ausente.
Un proyecto Fondecyt, de su autoría, para prospectar “la elite regional del Gran Concepción y su proceso de transformación entre los años 1960 y 1990”,  y más específicamente  cómo se reorganizó la elite local,  la relación que se dio entre prestigio, poder y riqueza y los espacios donde estas relaciones se establecieron después del 73, permitirá dar más luces de este fenómeno social.
El “Gran Concepción”-agrega- fue un significativo polo de desarrollo económico, el segundo de Chile, pero hoy “existe la sensación que se encuentra inmovilizado, que no logra progresar y algunos hechos lo refuerzan: el cierre de las minas del carbón Lota-Coronel y el fracaso de la reconversión,  de la textil en Tomé, de ex Machasa en Chiguayante, y ahora último de Calzados Gacel, a lo cual se suman los índices de cesantía”.
En ese contexto, piensa que la elite o empresariado no supo o no pudo adaptarse a la nueva realidad (neoliberalismo) y cedió el control a Santiago aunque mantuvo alguna representación  local en los directorios de empresas en quiebra. “Aquella época desarrollista-industrial con todos sus problemas había posicionado al Gran Concepción a nivel nacional. La decadencia de aquello -post implementación del neoliberalismo- trajo consigo la pérdida de preponderancia de la Región a nivel nacional y la pérdida del sentido de identidad”.
En política y los factores inhibitorios para nuevas figuras, precisó que la ciudad no escapa a la crisis política estructural del país, pues se pasó “de un periodo de cómo yo puedo servir a la ciudad y comunidad a uno en el cual se piensa cómo la ciudad, la actividad política y un determinado cargo me sirven para posicionarme políticamente”, lo que redunda en la carencia de proyectos de ciudad, de lo que debe ser el desarrollo de una cultura comunitaria, fraterna, de una cultura del ser que termine con el asistencialismo, paternalismo, maternalismo y clientelismo de alcaldes y concejales.
Por ello, en la actual coyuntura educacional y política, le gustaría conocer  la propuesta de las juventudes regionales de los partidos, a quienes observa “en una especie de silencio sepulcral o espectadores virtuales de lo que está pasando en las universidades o en las calles”. Afortunadamente, agrega, uno de los grandes méritos de estos cuatro meses de movilización estudiantil es la repolitización del debate, de la sociedad y del espacio público, que han sido uno para la praxis política y de aprendizaje para los jóvenes y sus familias.
Lo que acontece “en educación es un tema político e ideológico al mismo tiempo porque tiene que ver con el tipo de sociedad que queremos construir, y yo prefiero este tipo de jóvenes a aquel que le da lo mismo o es indiferente con lo que pasa a su alrededor”.

Eugenio Cantuarias:  “La gente está ávida de creer y poner su fe en alguien”

El nominado intendente para el Bíobío, Eugenio Cantuarias Larrondo (63) y abuelo ya, está dedicado a la actividad privada tras su infructuoso intento de reelección senatorial en 1999. Hoy preside el directorio de la Empresa Portuaria Talcahuano San Vicente y dicta cátedra de posgrado en la academia.
Declinó la oferta de Piñera en la Intendencia, porque no quería ser un árbitro en la batalla que se produciría en la Alianza por el cupo senatorial 2013: “las fracciones en sucia batalla, encabezadas por quienes invité a participar en las cuestiones públicas, tuvieron una curiosa coincidencia: temor a que me constituyese en amenaza –imaginaria, por cierto- para sus pretensiones”.
Para este ex alcalde de Talcahuano, “nuestros representantes y quienes, a veces con demasiado ardor y no muchos escrúpulos aspiran a serlo, no están llenando los espacios ni están consiguiendo  reconocimiento y validación en los centros de poder, de manera que las necesidades regionales han ido quedando atrás”, aunque la ciudadanía, dice, está ávida de creer y poner su fe en alguien como han corroborado dirigentes universitarios y secundarios en este movimiento estudiantil: “Han encarnado una opción de buen respaldo sobre la base de un discurso alejado de la política contingente, a pesar de los evidentes lazos, compromiso, formación y militancia política que muchos de ellos exhiben, pero esconden cuidadosamente”.
Los partidos políticos, agrega, constituyen el principal freno a nuevas figuras, pues casi sin excepciones  son  “rehenes de grupos de poder que les administran férreamente. Los productos de acuerdos internos siguen la lógica del reparto de poder de manera que si alguien quiere ser candidato a algo, debe estar bien con la máquina que maneja la colectividad”.
Cree que a muchos de los que están en política hoy les falta sentido y sensibilidad respecto del “bien común”; no así de sus propias aspiraciones y conveniencias. “La proyección y generosidad resultan de poner el acento en aquello que le conviene al país en su conjunto, antes que a sí mismos. De esto último falta harto en todo el arco iris”.
De sus años universitarios en el Frente Gremialista y su rival, el MIR, en la Universidad de Concepción, en 1969, Cantuarias recuerda: “Encarnamos ilusiones y aspiraciones de muchos, tal vez nos equivocamos pero lo hicimos sobre la base de nuestras propias convicciones y apreciaciones de esa realidad, tan dura, exagerada, violenta y poco democrática como la que nos tocó vivir, pero  no fuimos víctimas del centralismo. Ni siquiera percibimos intenciones de instruirnos u orientarnos; no lo habríamos aceptado”, a diferencia de lo que se aprecia hoy e incluso como ocurrió con los dirigentes de la “revolución pingüina” en 2006.
Fue, dice, uno de los movimientos más “traicionados” por las cúpulas partidistas de izquierda de la Concertación. Sus planteamientos consiguieron gran sintonía y respaldo en toda la ciudadanía, pero el gobierno de Bachelet  “sacrificó sin asco -y sin hacerse cargo que dio instrucciones para reaccionar como lo hizo-, al entonces Ministro de Educación, nuestro coterráneo Martín Zilic. Los partidos se fagocitaron a los dirigentes reconocidos del movimiento y, lo que es más grave, se olvidó el asunto. No se volvió a hablar más de las banderas de lucha de la revolución pingüina”.

Mario Ríos: “Encontrar candidatos de buen nivel resulta una tarea titánica”

A la dramaturgia y a la literatura infantil está enfocado hoy el ex senador Mario Ríos Santander (66). Le encanta, dice, identificar personajes, lugares y actitudes sociales. Su última obra, “Llega el Rey”, es una recreación del arribo de Carlos V al Convento de Yuste que ha sido ovacionada en distintos escenarios y que prologó el recién fallecido Gabriel Valdés Subercaseaux. “En mi sector político es difícil encontrar prologuistas en el campo de las artes…”
En su fundo de Los Ángeles dice estar en un estado ideal. No añora los 16 años que pasó en el Senado y cuando puede colaborar con algo, “lo transmito y siento que me hacen caso”, dice, quien –junto al ex senador José Antonio Viera Gallo, ambos representantes de la Región- recibiera en 2006  la más alta condecoración del Senado por su autoría en leyes que trascendieron: La Ley de  Regionalización y de Culto, entre otras.
“Dejé mi función pública porque así lo dispuso el electorado; en esto no hay segundas lecturas” al tiempo que discrepa que la zona se esté quedando sin líderes. “Supongo que son los actuales parlamentarios y alcaldes que el pueblo eligió. La pregunta más bien pone en duda la calidad de ellos y en esa afirmación se cuestionaría la democracia como sistema de elegir a los mejores. Puede ser, no lo discuto debido al bajo nivel de prestigio que nos hablan las encuestas de todos o gran parte de ellos”.
En cuanto a figuras políticas de recambio, dice: “Siempre hay nuevas figuras en las actividades del desarrollo social, económico, cultural. Pareciera que ahora tienen temor sí de desprestigiarse o peor aún, no confían en las estructuras partidarias. En realidad, encontrar candidatos de buen nivel, resulta una tarea titánica”.
– ¿A la clase política local le falta calidad, generosidad, proyección? O ¿todo eso y algo más?
-Hay que dejar actuar a las asistente sociales;  esto de hacerle competencia en su labor o ser recadero permanente ante ministerios y otros terminan engolosinándose con los votos y no con las cosas trascendente del Estado y su trabajo legislativo. El otro día le consultaba a un diputado por los montos del Presupuesto de la Nación y me respondió: “ Son muchos…”

Edgardo Condeza: “Las consultas tienen un efecto moral inmenso”

Las consultas ciudadanas son hoy la pasión de este médico socialista que tiene su lugar en la historia de Concepción. En pleno junio de 1986, Edgardo Condeza Vaccaro (71) cruzó la cordillera de los Andes por Pichachén,  con guía y a lomo de caballo, y se presentó ante la Corte de Apelaciones. Quería saber de qué lo acusaba el gobierno de Pinochet para mantenerlo en el exilio. En lo que fue revuelo mediático, el arzobispo José Manuel Santos le ofreció su casa y lo acompañó a entregarse a la Primera Comisaría de Carabineros penquista. Veinte días estuvo detenido  hasta que el tribunal de alzada autorizó su permanencia.
“Muchos creen que política significa conseguir el poder o cargos, pero la política tiene como propósito cambiar el mundo para mejorarlo”, dice, y en ese sentido es implacable con las dirigencias del PS y de la Concertación: “Si cometen errores, no tengo  por qué justificarlos o buscar pretextos”.
A él le preocupa el interés general del país y ser consecuente con sus ideales y principios, y critica, por eso, que la Presidenta Bachelet, por influencia del ex ministro Andrés Velasco, “no solucionara problemas de la educación disponiendo de US$13 mil millones en bonos soberanos a un interés bajísimo en el exterior. Lo que está pasando hoy en educación, salud y vivienda no es sólo responsabilidad de Piñera; también lo es de los gobiernos de la Concertación”, reclama este ex secretario general del  PS en 1996.
Es un convencido que la participación ciudadana es un elemento necesario para cambiar la sociedad, y aunque lo critiquen por su actuación “individualista”-observación que le  duele- dice que el proceso de educación cívica que impulsa desde hace años como presidente del Movimiento por la Consulta y los Derechos Ciudadanos “tiene un efecto moral inmenso”. De allí su satisfacción por el millón y medio de votantes en el plebiscito por la educación que ayudó a implementar junto al Colegio de Profesores desde Arica hasta Magallanes.
Condeza disiente que hayan líderes políticos en la zona, pero sí convocantes sociales como  Claudio Lapostol Marruejouls en regionalización y Los Tres  en su  dimensión artística, aunque abriga esperanzas de cambios con “pingüinos destacados” como Daniel Carrillo, candidato a concejal por Concepción.

Augusto Parra: “En Chile no hay peor palabra que la política”

Su  optimismo porque los cambios sociales que se avecinan recompongan liderazgos en el país y,  en la zona, manifiesta Augusto Parra Muñoz (69), quien se mantiene al margen del servicio público pero chaperón de  líderes emergentes. En Augusto, su retoño (35) ve a uno de ellos; al menos, tiene “buena formación política y puede prestar un buen servicio”, dice.
Para él “la crisis que está experimentando el capitalismo global y  las tensiones sociales al interior de nuestro país por la feroz desigualdad, van a originar un reflujo de ideas hacia una economía mixta con un Estado considerablemente más fuerte, en el que los liderazgos políticos van a volver a jugar un rol protagónico”.
No le gusta que a todos los motejen de corruptos. Es una “caricatura injusta” para muchos parlamentarios responsables y comprometidos con su función. “La gente no lo sabe ni lo valora por ese fenómeno cultural que se ha instalado entre nosotros. En Chile no hay peor palabra que la política; un absurdo, hijo del individualismo extremo en el que fuimos cayendo. Nadie está dispuesto a sacrificarse para asumir problemas colectivos y soluciones eficaces y a los que se atreven, los destrozamos”.
Desde 2005,  “la sociedad chilena no está indefensa a los actos de corrupción; dispone de más herramientas que cualquier otra para detectarlos y castigarlos”, como resultado de la Comisión Nacional de Ética Pública que creó el ex Presidente Frei Ruiz Tagle y él integró, producto de las claras insuficiencias de la legislación que en el mismo sentido detectó el gobierno.
En liderazgos, echa de menos impulsores de “propuestas globales”, pues hoy los proyectos se abordan desde el mercado, incluso en materia de reconstrucción post 27/F como apreció en Talcahuano. “La planificación del desarrollo, el aprovechamiento de estas dolorosas circunstancias para un salto cualitativo en la estructura de nuestras ciudades -más visibles, atractivas- no se ve por ningún lado”, tras hacer hincapié en que, quien está en política tiene que preocuparse de formar opinión, pero también de concretar para que los más calificados estén en las funciones públicas, en especial en el Parlamento, pero “tenemos un compromiso trunco con la sociedad y estamos minando el funcionamiento del sistema democrático”.

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