LA DC EN LA NUEVA MAYORÍA

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Por Mario Ríos Santander.

El próximo 3 de abril se cumplen 50 años de la elección municipal llevada a cabo justo al medio del periodo presidencial de Eduardo Frei Montalva, donde la Democracia Cristiana (DC) concretó un “pacto nacional” con el Partido Comunista (PC).

En aquella época, la constitución de los concejos municipales obligaba, de entre los electos, a escoger a un alcalde y a establecer jerarquías entre los regidores (hoy concejales), que las más de las veces nada tenían que ver con los resultados electorales.

Era necesario, por tanto, tener un pacto para la buena administración y, de paso, “instalar” adecuadamente las figuras partidarias que se quería destacar.

La DC, en el gobierno, representaba una fuerza poderosa, mientras que el PC iba en ascenso. Fueron cientas las comunas que se constituyeron bajo la administración de un demócrata cristiano o un comunista. En las comunas en que el alcalde era DC, el primer regidor era un comunista, y viceversa. Al año siguiente, se inscribían las candidaturas al Parlamento que se realizarían el 4 de marzo de 1969.

El pacto DC-PC adquirió fuerza por sí solo, empujando a la ciudadanía a buscar alternativas parlamentarias consonantes con el pacto municipal.

El PC alcanzó la más alta cuota parlamentaria de su historia, llegando a 22 diputados. La DC, a su vez, descendió dramáticamente perdiendo 27, es decir, de 82 parlamentarios en la Cámara Baja sólo eligió 55.

Observando con la perspectiva que dan los años, es evidente que a estos dos actores del pacto nacional municipal de 1967 les fue bastante mal. Actualmente, ninguno de ellos es la sombra de lo que fue, y es poco probable que vuelvan a tener la hegemonía de aquella época. Hoy la DC no tiene domicilio conocido y el PC, desde que se vino el muro abajo, no tiene doctrina alguna, mientras que Putin, aparentemente, no los tiene en la lista de sus amistades.

Además, hoy, otros comensales se han sentado a la mesa y el menú que tiene un plato fuerte, Nueva Mayoría, promete una cena de relativa tranquilidad. Sus “bases” esperan que la mesa sea servida por buenos garzones, con un buen vino y la paz reine entre todos.

La duda queda en torno a este afán de ser todos de izquierda. La fuerza de centro político siempre fue reconocida en el país. Los radicales y luego la Democacia Cristiana serían actores principales. Los primeros tuvieron gran representación en el Congreso hasta que se les ocurrió “izquierdizarse”, y terminaron con 5 diputados. Los DC, igual. El centro político los elevó a la más alta representación parlamentaria de la historia, pero fueron descendiendo en la medida que aumentaron sus anuncios centro-izquierdistas.

Que la DC reconozca su naturaleza de centro les permitiría hacer un mejor papel en la Nueva Mayoría. Porque cuando todos sus socios se pelean esta condición izquierdista, derrotada en todas las últimas elecciones mundiales, el pacto en cuestión no es más que una suerte de “surtido para caldillo”.

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