La DC y el “Chute” Lucero

contreras
Prof. Dr. Marcelo Contreras Hauser. Master y Dr. en Derecho y Ciencias Políticas y Sociología.

No he conocido a nadie que supere al “Chute” Lucero en la identificación y en el amor por la DC. Era un dignísimo profesor de Estado en español y, a la sazón, docente por toda la vida del colegio de La Salle, ubicado en el corazón céntrico de Temuco, a una cuadra de la plaza de armas.

Transcurrían los años  sesenta del siglo pasado y de ahí a la fecha siempre fue aplaudido por cada uno de nosotros.  Al “Chute” lo caracterizaban externamente sus centenares de ternos con chaleco, estupendamente cortados y con géneros de la mejor calidad. Hasta ahí lo de chute, por lo elegante.

Durante todas las clases siempre había un espacio en que él destacaba de múltiples formas. Cuando entrábamos en ese túnel de primerísima importancia para nuestro maestro, la afirmación era siempre la misma: “Toda acción política se encontraba sujeta a la correspondiente y previa acción ética”.  Por tanto, el fondo ético del actuar ciudadano era imprescindible de valorizar en ese estado. Por cierto, en el actuar político era todavía  de mayor importancia.

Ha transcurrido medio siglo desde entonces y, hoy, la DC, el amor partidario del “Chute” Lucero vuelve a estar en la palestra en Chile, por más de algún rincón representativo de un quiebre ético ilimitado.

Mi profesor debe estar revolcándose en su tumba, allá, en el cementerio de Temuco, donde un día, agradecidos algunos de sus alumnos, lo acompañamos camino a su última morada.

El caso que todos los chilenos conocemos y desaprobamos es de lo más grave que puede ocurrir en la sociedad humana. Es que nada supera el maltrato de un hombre hacia una mujer. Suficiente. Basta. Con aquello no podemos seguir conversando. Trátase del más vergonzoso de los actos humanos. Francamente es increíble que un parlamentario responsable de una situación tan escabrosa haya permanecido por varios segundos, minutos, horas, semanas, meses, días y años bajo aquel techo que cubre a una ciudadanía tan especial que incluso sostienen el concepto de “honorables”.

De esta impronta dejamos fuera a propósito la chimuchina, tanto como el reparto de personajes secundarios, nombres y apellidos que poco y nada significan en la verdadera trama y daño generado a la ética política de nuestro país.

Esos tantos y dispersos minutos que el “Chute” Lucero dedicaba a uno y otro rincón político que con maestría nos enseñaba, desembocaron en la peor de las actitudes de este otro “rincón”, que sólo ha provocado asombro y tristeza por su maldad.

Mirando por el espejo retrovisor de la historia política chilena observo con respeto la imagen de este profesor demócrata cristiano de toda la vida, eterno regidor y gran pensador.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES