Constituyente Rossana Loreto Vidal: “La dignidad humana debe teñir totalmente la nueva carta fundamental”

La enfermera, abogada y magíster en Bioética, que dejó en pausa su vida para ser parte de la creación de una Constitución que “ayude a mejorar la vida de todos”, detalla los avances al interior del pleno, evalúa el mes de funcionamiento del órgano constituyente, y enumera los valores y contenidos que sí o sí deben quedar plasmados en el nuevo documento.

Fueron 11.533 votos los que llevaron en mayo recién pasado a Rossana Loreto Vidal Hernández (51), usando un cupo de la Lista del Pueblo, a ser electa convencional constituyente por el distrito 20.

A poco más de un mes de iniciado el trabajo en la Convención, su nombre ya ha resonado más de una vez en los medios. Primero, por ser parte fundamental en la implementación del Protocolo Covid al interior del órgano constituyente y, luego, por su salida de la Lista del Pueblo, a la que renunció -dijo- como una forma de defender su independencia para actuar dentro del pleno y su libertad para dialogar con todos los sectores. “Yo voy por el diálogo y la inclusión, y por respetar la dignidad humana en el amplio sentido de la palabra, es decir, respetar a todos, incluso a quienes piensan muy distinto a mí”, afirmó.

Loreto (así le gusta que la llamen) es abogada, enfermera y magíster en Bioética; hace casi 20 años que ejerce como académica en distintas casas de estudios superiores y es directora ejecutiva de la Corporación Sempiterno, ONG dedicada “a elevar la calidad de vida de uno de los grupos más invisibilizados de nuestro país: las personas en situación de calle”, refiere.

Hoy, como parte de la comisión de Ética de la Convención Constitucional ha reafirmado con más fuerza su llamado a la búsqueda de acuerdos, plasmando en la propuesta de Reglamento de Ética que elaboró junto a otros 9 constituyentes (y que será votada esta semana) la necesidad de mantener un buen trato al interior del pleno.

Pero qué la motivó a ser parte de la Convención, y por qué temas se la va a jugar cuando se elabore el cuerpo de la nueva carta fundamental es parte de lo que cuenta en esta entrevista.

Salud, educación, vivienda digna

-Nunca había estado ligada a otras instancias políticas o militado en algún partido… ¿Qué la motivó a querer ser parte de la Convención Constitucional?

-“Es cierto. No he sido parte de ningún partido; sin embargo, soy un animal político, porque creo que la política es la belleza de la vida, es lo que permite a la comunidad crecer.

Y quise ser parte de esta instancia para lograr que se plasmen en la Constitución cosas que ayuden a mejorar la calidad de vida de todos y todas, y que son necesidades que he evidenciado en las distintas áreas en que me he desenvuelto. Por ejemplo, a propósito de mi trabajo social con las personas en situación de calle surge el afán de incorporar la idea de vivienda digna, algo que en la actual Constitución no se menciona”.

-¿Qué otras necesidades ha vislumbrado desde sus distintas facetas profesionales?

-“Fui enfermera clínica por 17 años, y en ese tiempo me di cuenta de que hay un gran vacío respecto de rescatar la salud como un derecho, y no como un bien de mercado. Y eso era algo que no podía hacer como enfermera, así que me tuve que formar como abogada para poder hacerlo bien”.

Y fue en ese paso, como una forma de costear su carrera, ya que no podía seguir trabajando como enfermera “porque los tiempos no daban”, que llegó al mundo de la academia, donde ya lleva más de 15 años.

“Me enamoré de la docencia que, junto con mi trabajo con las personas más vulnerables, es lo que más feliz me hace(…) Y haber decidido renunciar a estas dos cosas que amo tanto, creo que es la mejor muestra de lo mucho que me importa ser parte de este proceso, hacer un buen trabajo y ser responsable con las confianzas depositadas en mí”, sostiene.

-Al elaborar la nueva Constitución, ¿cuáles son los valores que no pueden dejarse fuera?

-“Lo más importante, y así lo estoy defendiendo desde el primer día, es que la dignidad humana debe teñir totalmente nuestra nueva carta fundamental, entendiendo la dignidad humana como un valor intrínseco a nuestra naturaleza, que no tiene que ver con tu color político o tu ideología. Tiene que ver simplemente con ser humano, con que solo porque eres persona mereces un buen trato, así como tener la posibilidad de expresarte y participar”.

-¿Y en cuanto a los temas que no pueden dejar de considerarse en este documento?

-“Hay que rescatar la salud y la educación, dos derechos que hace muchos años nos equivocamos y dejamos disponibles como bienes de mercado, lo que abrió una enorme brecha de inequidad. Debemos volver a darles el valor que tienen, rescatarlos y ponerlos como derechos fundamentales, porque son transformadores. La salud es esencial: sin ella, no tienes nada, y la educación es la herramienta más poderosa para transformar y movilizar a las personas. Sin embargo, hoy ambas están vinculadas a tu poder adquisitivo, y eso no puede continuar”.

Añade que también es importante incorporar la vivienda digna como un derecho porque, como personas, “necesitamos un lugar donde sentirnos cómodos, desde donde poder proyectarnos como seres humanos y crear nuevos sueños”.

También reconoce que ha estado en conversaciones con varios constituyentes, intentando crear alianzas para que la naturaleza sea vista como sujeto de derecho. “Debemos salir de la mirada tan antropocentrista de creer que todo está a nuestro servicio. Somos parte de un todo, y tenemos que respetar todo: desde la piedra, que es inanimada, pero que existe; pasando por los animales que, aunque no razonan, igual sienten, hasta nosotros mismos, que por pensar y razonar tenemos el deber del cuidado de la naturaleza”.

Dice que su última bandera de lucha tiene que ver con el respeto a los adultos mayores, un tema que iría desde brindarles pensiones dignas hasta salud de primera clase. “Y esto en un sentido amplio. Es decir, no solo reparatoria, sino también preventiva. No solo la salud que define la vida o la muerte, sino también aquella que les otorgue calidad de vida”.

“Chile entero se encontró en una sala”

-Hace pocos días se cumplió el primer mes de funcionamiento de la Convención Constitucional, ¿cuál es su balance de este periodo?

-“Al principio fue difícil. La primera semana hubo un periodo de ajuste, de conocernos, de superar las típicas desconfianzas iniciales, de darnos cuenta de quiénes éramos y de aceptar nuestras obvias diferencias. Porque cuando te juntas con un grupo de amigos, comparten valores, tienen historias comunes, ideas similares. Aquí, no. Llegamos 155 seres humanos totalmente distintos, y diría que el 90 por ciento sin haberse visto nunca antes. Entonces, era como que Chile entero se encontró en una sala, y nos dimos cuenta de golpe de que nuestro país tiene una tremenda diversidad en muchos ámbitos, y que todo eso estaba representado ahí”.

Añade que, sin embargo, la segunda semana la cosa mejoró, y que sus compañeros fueron entendiendo el valor del respeto, de saber escucharse y de dialogar. “Hoy te puedo decir, con total propiedad, que la vida real de la Convención se desarrolla en nuestras pequeñas salas, donde todas las comisiones están trabajando de manera rigurosa. De a ratos, algunos salen a hacer una parafernalia, pero eso es marginal(…) Lo que se debe rescatar es que, luego de entramparnos los primeros días en peleas absolutamente inoficiosas, empezamos a preocuparnos de lo importante”, dice.

Y así parece ser, pues ya en la segunda semana de funcionamiento del órgano constituyente se formaron las comisiones de Reglamento, de Presupuesto y de Ética. De esta última, Loreto Vidal forma parte junto a otros 16 convencionales escogidos por patrocinios, mismo sistema que se utilizó para la ampliación de la Mesa (que sumó siete vicepresidencias), así como para las comisiones restantes.

Y, de hecho, habría sido justamente su decisión de no apoyar el sistema papal propuesto, entre otros, por la Lista del Pueblo para la elección de los nuevos vicepresidentes lo que habría gatillado su salida de ese conglomerado político. Y aunque ya no habla del tema, sí argumenta que el sistema de patrocinios era lo más justo. “Quizás no el más popular, pero sí el más justo. Si estoy hablando de un Chile inclusivo -me guste o no- se tienen que sentar a la mesa todos los que tengan derecho a hacerlo, es decir, todos quienes representan a una comunidad que los apoyó para ser convencionales. Da igual si son de derecha, de izquierda, o que se interprete que quieren estar ahí para entrampar la cosa. Todos los puntos de vista deben estar representados en la Mesa”.

Descentralizar y desconcentrar

-¿Cómo va el trabajo de la comisión de Ética, han logrado avances?

-“Con mucho orgullo, debo decir que sí. Fuimos la primera comisión que hizo apertura a las audiencias públicas, en las que recibimos a más de 37 personas y organizaciones que quisieron aportar con ideas y propuestas para nuestro Reglamento. Lo más lindo de ese contacto con la gente fueron las lecciones que nos dejaron. Una persona, por ejemplo, nos dijo: ‘Ustedes representan lo más legítimo que hemos tenido como país en mucho tiempo’. ¿Te imaginas? Ese es el peso que tenemos sobre nuestros hombros, y por eso no podemos fallar”.

-Lo tendrán así de claro otros constituyentes, a quienes se ha visto en los últimos días enfrascados en fuertes discusiones a propósito, por ejemplo, de la propuesta de la Comisión de Presupuesto?

-“Es que aquí también hay farándula (ríe). Creo que de a ratos se perdía de vista que era solo una propuesta sobre la distribución de asignaciones, no la decisión final. En todo caso, aunque creo que la austeridad debe marcar nuestro quehacer, la idea es que a nadie le falten recursos para hacer bien su trabajo, y es bien simple: quien no lo necesite, que no lo use.

Es importante entender que hay convencionales que vienen de los extremos del país, o que viajan con asesores o gente que los apoya, porque este trabajo no es fácil. Yo misma, habiendo pasado por tantas cosas, creo que este es el desafío más grande que me ha tocado enfrentar. Entonces, hay que ser prudente y no cuestionar anticipadamente, porque nos dañamos entre nosotros mismos, y provocamos que la comunidad empiece a desconfiar sin razón”.

-¿Usted también tiene asesores?

-”Yo soy bastante independiente, y eso se aplica a todo, así que me resisto a tener asesores políticos, porque quiero que mi mente razone sola, con la claridad del día a día. Aunque sí tengo un equipo que me apoya en manejo de redes sociales, y otra persona que me vincula con el territorio, para seguir en contacto con la gente y recogiendo sus propuestas”.

-En ese sentido, una de las grandes necesidades de los territorios es la descentralización. ¿Qué importancia le asigna usted?

-“Pienso que para todos es fundamental. Tanto así que hay una comisión de Descentralización, que tiene mucho peso(…) Creo que todos entendemos que es a nivel local que se pueden conocer y resolver las necesidades de la comunidad, y no desde una oficina en Santiago, con gente que quizás nunca ha estado en los distintos territorios y no conoce los requerimientos de sus habitantes”.

-¿Y cómo dotamos de más autonomía a las regiones?

-“Ya se dio un pequeño paso con la elección de gobernadores, pero ahora es necesario darle a esas figuras más recursos y atribuciones. En este tema, también sería una buena iniciativa promover la autonomía y brindarle más recursos a nuestras organizaciones sociales, a las juntas de vecinos, para que pudieran llevar adelante sus buenas ideas, porque el desarrollo de la comunidad nos hace bien a todos”.

-¿También será una buena idea desconcentrar el poder, quizás de la mano de otro sistema político?

-“Absolutamente. Si no hubiera pasado todo lo que pasó, y no estuviéramos donde estamos, quizás el régimen presidencial aún serviría, pero ya ha quedado demostrado que no funciona, porque permite que se concentre demasiado poder en una sola persona. El nuestro es un presidencialismo ultra reforzado, así que quizás un régimen semipresidencial sería una buena alternativa”.

Foco en el trato digno

-¿En qué está ahora la Comisión de Ética, qué es lo que viene?

-“La semana pasada, nueve compañeros y yo entregamos nuestra propuesta de Reglamento de Ética. Trabajamos mucho, fuimos muy meticulosos y nos quedó muy robusto, abarcando desde los conflictos de interés hasta cómo debemos tratarnos entre nosotros. Pero la nuestra es solo una propuesta, que debe complementarse con las que presenten los otros compañeros de la Comisión, y cuyo conjunto debe ser votado esta semana”.

-Hasta ahora la Convención se está guiando por el reglamento de ética de la Cámara de Diputados, ¿la propuesta de su Comisión sigue los mismos lineamientos?

-“Nos alejamos un poco de la normativa de la Cámara al proponer sanciones que van más allá de lo pecuniario, porque sentimos que hay personas a las que les da lo mismo pagar una multa asociada a la dieta y que, por tanto, podían ‘comprar’ el mal trato. Así que pusimos multas más altas, pero también incorporamos otras sanciones que creo que son más dolorosas para un constituyente, como amonestaciones y censuras”.

Añade que el foco de su propuesta está puesto en el buen trato, el trato digno y en el respeto a la diversidad que representa el pleno, y que plantearon crear al interior de su Comisión un grupo que efectúe una labor preventiva en estas materias. “Queremos elaborar protocolos de buen trato, educar, porque cuando tú no tratas bien al resto, no te puedes quedar en que es tu forma de ser: tienes que aprender a hacerlo”.

Adelanta que también propusieron, en pro de la transparencia, la necesidad de ser apoyados por un comité externo para la resolución de conflictos éticos.

-Al parecer, su trabajo en la Comisión la ha mantenido ocupada.

-“Sí, pero no es lo único. En estos días también estuvimos inmersos en otro trabajo, que nace de la idea de que así como en la Constitución tenemos un acápite para el ministerio público o el tribunal constitucional, también deberíamos considerar un comité de Bioética. Sería un ente regulador de corte constitucional, consultivo, vinculante, que nos ayudaría a resolver los temas de tipo valórico, desenredando los nudos que muchas veces no dejan avanzar en la deliberación de materias tan importantes, como el derecho a una muerte digna… Un ente así sería algo único en la historia”.

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