La élite en el país de las maravillas

Roger Sepúlveda Carrasco, Rector de la Universidad Santo Tomás Región del Biobío

Hace un par de semanas se dio a conocer un estudio encomendado por el Círculo de Directores -la organización que agrupa a los gerentes y directivos de las principales empresas del país-, denominado Percepciones sobre desigualdad en la élite chilena. El informe, elaborado por la consultora Unholster, con apoyo de la Universidad de Los Andes, arroja datos dignos de considerar, en especial al contrastarlos con los resultados del reciente plebiscito, donde la ciudadanía manifestó un rotundo apoyo a la opción Apruebo, con cerca del 78 % de las preferencias.

Lo interesante del asunto es la gran disonancia que existe entre cómo ve el país este pequeño grupo de personas de negocios y la realidad que se impone inexorablemente con el peso de los datos. Resultados que vienen a corroborar la tesis de que las dirigencias, tanto políticas como empresariales, sufren de una profunda desconexión con la realidad nacional, lo que con frecuencia se les impugna como una “falta de calle”.

Con este estudio se demuestra que la percepción de la élite sobre la realidad nacional está, en gran medida, equivocada.

Un ejemplo de esto es que, en promedio, la élite apuntó que el 25 % del país es de un nivel socioeconómico bajo, el 57 % es clase media, y el 18 %, acomodado. Lo cierto es que esa visión no se condice con los datos, tal como señalan , los parámetros del Banco Mundial, que indican que realmente un 77 % de la población pertenece a un nivel socioeconómico bajo, el 20 %, a la clase media y solo el 3 % es acomodada.

Asimismo, los consultados estiman que el 39 % de la clase media y el 18 % de la baja están afiliados a isapres, mientras que la realidad indica que son solo el 8 y el 0 %, respectivamente.

Por otra parte, la élite sobrestima el valor de la vivienda en comunas de nivel socioeconómico medio y bajo. Es decir, perciben que la gente vive en casas de mayor valor que el que realmente tienen. Así, por ejemplo, para ellos el precio de una vivienda promedio en una comuna como Quinta Normal es poco más de un tercio de lo que vale una en Lo Barnechea, y un octavo en el caso de una comuna de nivel socioeconómico bajo. La realidad, en cambio, muestra que una casa en Lo Barnechea vale 30 veces más que una en Quinta Normal y más de 100 o 150 que la de un barrio popular.

Estos datos demuestran que quienes más tienen piensan que vivimos en un mejor país del que verdaderamente tenemos. Es decir, para los más privilegiados, vivimos en lo que sería el país de las maravillas, haciendo alusión a la famosa obra infantil del escritor inglés Lewis Carrol. Así las cosas, no es de extrañar que quienes participaron del estudio, en general, se mostraran muy sorprendidos con los resultados, mientras que sus autores manifestaron que es necesario que quienes gozan de privilegios conozcan más de cerca la realidad del país y generen una mayor autocrítica. Asimismo, esperan que los datos recabados en este estudio sean insumo para una reflexión más profunda dentro de los círculos de poder local.

En conclusión, todo lo que ayude a una mejor comprensión de nuestro entorno y a la construcción de una sociedad más justa e inclusiva para todos los chilenos y chilenas no es un ejercicio inútil. Por el contrario, es un paso más en la senda correcta. Un ejercicio de autocrítica que, aunque quizás -en principio- a algunos no les guste del todo, es necesario para avanzar de la manera correcta, sin dejar a nadie atrás.

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