LA ESTRATEGIA TTA debe estar más presente que nunca

En los primeros días de este año, Estados Unidos registró en una sola jornada más de un millón de contagiados por Covid-19, una cifra récord a nivel mundial que enciende las alertas sobre el nuevo impulso que tiene la pandemia, a casi dos años de haberse detectado este peculiar virus en China.

La aparición de la variante Ómicron, que se propaga con mayor facilidad que el virus original del SARS-CoV-2, y la poca aceptación de las vacunas que existe sobre todo en segmentos más jóvenes de la población norteamericana, han sido caldo de cultivo para este severo y peligroso aumento de casos en dicha nación.

Asimismo, varios países de Europa experimentan alzas exponenciales de contagios por Covid-19, donde prevalecen las variantes Delta y Ómicron y, también, la reticencia a la vacunación entre un porcentaje importante de sus habitantes.

En otras situaciones, el escaso acceso a las vacunas o procesos que se ralentizaron por no disponer de un stock continuo, como ocurre en algunos países vecinos, ha hecho que sus casos de coronavirus también se hayan incrementado.

En Chile, mientras tanto, ya se contempla una cuarta vacuna para adultos mayores, personal de la salud y pacientes con inmunodeficiencia, que reforzaría la presencia de anticuerpos en las personas de mayor riesgo. Sin embargo, desde la autoridad sanitaria se considera como “inevitable” un rebrote en enero, que podría llegar a su peak, a inicios de febrero. La proyección es de 6 mil casos diarios.

Si bien se habla de que el panorama epidemiológico actual es distinto al de olas de contagio pasados, por el nivel de vacunación en el país y porque la cepa imperante no debería cursar hacia una enfermedad grave, se hace necesario la toma de nuevas medidas que permitan aminorar la magnitud de este nuevo brote.

La mayoría de los casos de Ómicron reportados a inicios de 2022 corresponde a personas que ingresaron recientemente al país o a quienes tuvieron contacto con viajeros. La mitad de esos contagios provendría de Estados Unidos, de acuerdo con lo informado por la autoridad sanitaria.

Ante ese panorama, la recomendación del ministro de Salud para los turistas chilenos fue que prefirieran destinos locales, y aseguró que se continuará con las exigencias para quienes ingresen al país, la que variará según cuenten o no con su esquema de vacunación completo.

Pero eso no es suficiente. Vimos, por experiencias pasadas, que el solo llamado a cuidarse tenía poca adherencia en la población, y que la época estival es propicia para que exista una mayor movilidad. Basta ver imágenes de turistas en los balnearios más populares del país, repletos de personas, donde no se respeta la distancia recomendada ni tampoco el uso de mascarilla.

Ante eso, la famosa estrategia de TTA (testeo, trazabilidad y aislamiento) debe retomarse con la fuerza de los peores momentos vividos en la pandemia.

La detección temprana de los contagiados, su aislamiento y la rápida ubicación de sus contactos estrechos, sin duda, ayudará a frenar la propagación del virus y, sobre todo, de esta contagiosa variante. Tenemos que cuidarnos entre todos, pero también, debe haber un control importante de la pandemia por parte de la autoridad. La vacuna es una ayuda. Pero no es suficiente. Si queremos seguir disfrutando de las libertades que hoy gozamos, necesitamos esfuerzos compartidos para protegernos entre todos, pero más aún a la población de riesgo. Y en eso, la voluntad de cada uno cuenta.

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