La importancia de las fases del amor

 

 

El amor que se siente en una relación de pareja es una emoción tan intensa, intangible, subjetiva y personal que es complicado dividirla en fases, principalmente, porque cada historia es única en su proceso de enamoramiento.

Las fases del amor son una serie de etapas por las que atraviesa una relación de pareja, que se caracterizan por distintas situaciones que permiten avanzar en la construcción de una relación romántica, estable y genuina.

Antes de abordar en qué consisten estas fases, habría que definir primero qué es el amor. Una de las definiciones más acertadas es la de Humberto Maturana, quien explica que: “El amor es la emoción que constituye las acciones de aceptar al otro como un legítimo otro en la convivencia. Por lo tanto, amar es abrir un espacio de interacciones recurrentes con otro en el que su presencia es legítima, sin exigencias”.

En cuanto al número de fases que tiene, existen disparidad de opiniones, hablando la mayoría de los autores de tres de ellas.

La primera es el enamoramiento o lujuria, cuando estamos más ilusionados y deseosos de ver a la otra persona. Los sentimientos y emociones de los amantes tienen que ver con la euforia y con los cambios rápidos del estado de ánimo La sintomatología característica son algunos cambios físicos, como enrojecimiento, temblores o palpitaciones, excitación, nerviosismo, pensamiento intrusivo y fantasiosos, obsesión y el miedo al rechazo.

En ella, el nivel de algunos neurotransmisores se  eleva, en particular, la dopamina (relacionada con la búsqueda de placer) y la noradrenalina (que se asocia con la sensación de euforia). Por otro lado, desciende la actividad en el lóbulo frontal del cerebro, que se relaciona con el razonamiento lógico. También se libera oxitocina, que ayuda a crear vínculos cercanos con la otra persona. Todo esto provoca que tendamos a ser menos estables emocionalmente, especialmente, cuando pensamos en la otra persona.

La fase dos es el amor romántico o atracción, donde se va construyendo la confianza. En ella se desarrolla un pensamiento fijo en la otra persona. Ello ocurre porque se activa en el cerebro el llamado “circuito del amor”, que incluye al sistema de recompensas y al centro de placer del cerebro. Desde un punto de vista bioquímico, al enamorarse, el cerebro se inunda de un neurotransmisor llamado feniletilamina, que provoca la generación de dopamina, cuyo efecto es que la atención se fije en un solo objeto, en este caso, la pareja.

“Entonces podemos concluir que todas las etapas del amor son significativas, pues de la mano con este proceso se va solidifica la relación”.

Algunas preguntas que pueden surgir durante esta fase serían, por ejemplo: “¿Estarás ahí para mí?” “¿Puedo confiar en ti?”. Cuando no podemos responderlas positivamente surgirán los conflictos, los que podrían dañar la relación, por lo que es común que en esta etapa existan crisis, que suelen aparecer alrededor de los tres años. El resultado de estas discusiones será determinado por la capacidad de negociación y de comunicación. Salir victoriosos supone un crecimiento en la relación y el fortalecimiento de los lazos afectivos.

La tercera etapa es la del amor maduro o unión, donde se construye el compromiso y la lealtad. Se alcanza al superar la fase anterior, y se trata del periodo de confianza más profunda, en la que se toman decisiones más racionales.

Acá, la otra persona se convierte en un punto de apoyo. Se da más importancia a la tranquilidad, al apego, a la ternura y al afecto profundo, alimentándose de la comprensión y del respeto por parte de los miembros de la relación. El amor pasa a experimentarse de un modo menos individualista, pensando en la pareja como una unidad más que la suma de sus partes. En esta fase es muy poco frecuente que aparezcan problemas de comunicación que antes no estuvieran presentes, a no ser que se deban a un hecho concreto, por ejemplo, una infidelidad.

Sin embargo, si no se ha producido esta unión para el momento que empiezan a decrecer los niveles de las sustancias que provocan el enamoramiento, pueden enfrentarse dificultades. Esto, pues al descender la libido y la obsesión por el otro, no habrá dónde apoyar la relación, la que se podría volver vacía y rutinaria. Esto llevaría a un cuarto período que, muchas veces, se extiende largamente, y que consiste en un enfriamiento definitivo de la relación.

Entonces podemos concluir que todas las etapas del amor son significativas, pues de la mano con este proceso se va solidificando la relación. Consideremos el amor como algo más allá de lo perfecto e idílico que nos acostumbran desde niños, y afrontemos los defectos que podemos observar en nuestra pareja, tomando al mismo tiempo en cuenta lo relevante que es el compromiso, la intimidad y la pasión para lograr una relación estable y duradera. Es de suma importancia dialogar, valorar al otro y respetarse en todo momento.

El amor en la relación de pareja es un sentimiento que va evolucionando con el paso del tiempo,  no siempre tiene la misma intensidad ni las mismas características,  y es imprescindible cuidarlo y prestarle atención de forma constante, para que de esta forma perdure y lo podamos disfrutar de la mejor manera.

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