LA INCERTIDUMBRE COMO POLÍTICA

contreras

Prof. Dr. Marcelo Contreras Hauser.
Master y Dr. en Derecho y Ciencias Políticas y Sociología.

Lamentablemente es caso de nuestro país ¡Y con tres mega reformas en ascuas! Escritas quizás con la letra de aquel bolero de otro tiempo “Parece mentira, parece mentira..”. Sí, es que de pronto el verbo rector pareciera tener su domicilio en esa confluencia de variadas parcelas políticas, sector conocido como “El Engaño”. Nos parece que el nuevo oficialismo trajo como acompañamiento orquestal un discurso rafaelístico con sones de “Qué sabe nadie…”. Ahí estamos entre medio de este melódico género político que, al parecer, pretende cambiarlo todo hasta el momento sin cambiar nada. Y, aperados de múltiples necesidades insatisfechas. Este camino de la insatisfacción permanente marca a hierro y fuego al más raro de los estereotipos políticos habidos en suelo chileno: la más grande, dañosa y perversa incertidumbre. Es que en este modesto velero bergantín nadie sabe para dónde vamos, excepto la dueña de los naipes y los proveedores de normas como reglamentos e instrucciones totalmente desconocidas y sustentadoras de tres grandes reformas del todo revolucionarias a decir de quienes las propician.
Así no más un país en que sus ciudadanos no son dueños de su destino y en que unos cuantos políticos oficialistas sintiéndose plenamente iluminados un día nos afirman una cosa y el otro nos dicen exactamente lo contrario. Entonces, para evitar los sucesivos trastornos de lo que ellos bautizaron como “problema país” (esto significa que no son capaces de superarlo) sacan del viejo sombrero del mago o de la chistera del mismo algún nuevo siútico concepto elaborado a partir de la más pura demagogia.
¡Señoras y señores de la política! -con minúscula- nosotros los ciudadanos estamos agotados, totalmente desilusionados de cada uno de vosotros, sus partidos políticos y variados intentos -con el perdón de los griegos- de refundar la política afirmados sobre tan escuálidos criterios.
¡Qué duda cabe! No hay peor compañera que la mentada incertidumbre. Traicionera y artera como la que más, el peor de los virus. La peor de las bacterias. El caso es que no sólo no hay confianza para invertir en esto o en esto otro, sino que es mucho más malo: no hay confianza en los actores políticos, y la real politique nos muestra rentas de hambre y cesantías galopantes.
El Chile político de hoy nos recuerda la vieja metáfora de la Corte de los Milagros, en que abundaban las conductas asociales o parasociales en un reino de los hastiados.
Vivimos en una potencial triada de reformas que nadie -ni los propios autores- saben dibujar. Incluso en el sendero de las buenas intenciones pueden sentirse los cascos de los corceles y jinetes apocalípticos del reino en que señorea la incertidumbre.

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