Las incógnitas del Teatro Regional del Biobío

Hay consenso en que potenciará el desarrollo cultural de la zona. Sin embargo, hay incertidumbre sobre si los consejeros regionales aprobarán la estructura de financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) que aporta sólo el 20% del costo total del proyecto y el 80% restante debe provenir de fondos regionales. Se habla del inicio de las obras el 2013 y de su término para el 2014. Plazos que ahora son inciertos, porque los miembros del Core no estarían dispuestos a dar la “luz verde” a esa iniciativa, cuyo monto superaría los 14 mil millones de pesos,  sin que exista un aporte sustantivo de recursos del nivel central.

“El Presidente Sebastián Piñera directamente me dio la instrucción de construirle un Teatro Regional a Juan Eduardo King, lo antes posible”, dijo el intendente Víctor Lobos al anunciar en Concepción, acompañado del ministro Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), Luciano Cruz-Coke, la firma del convenio que permitiría materializar esta obra que por años ha sido el sueño de quien hoy ocupa la dirección regional del Consejo.
Este teatro para Biobío es parte de una iniciativa del Gobierno para construir cinco infraestructuras del mismo tipo en regiones. Y la mención del Presidente Sebastián Piñera hacia Juan Eduardo King se relaciona con la infructuosa lucha que el abogado penquista dio por la materialización del Teatro Pencopolitano, que finalmente se archivó en el estante de las promesas para Biobío.
Por ello cuando King asumió el cargo en la dirección regional las preguntas de la comunidad se centraron en si ahora en su rol de personero de Gobierno sería capaz de gestionar ante el poder central aquella obra por la que tanto bregó en el pasado.

Sentida aspiración

El anuncio del intendente Lobos impactó positivamente a la comunidad artística y cultural de la Región que hasta ahora ha debido ingeniárselas para mostrar su quehacer en doce teatros de pequeña escala, en su mayoría de administración municipal, excepto el de la Universidad de Concepción, y salas asociadas a corporaciones privadas. Si se toma como referencia que Biobío está compuesta por 54 comunas, se deduce que hay un teatro por cada cinco de ellas. “Una infraestructura mínima, que es incapaz de recoger toda la expresión y la oferta cultural regional”, como han reclamado latamente los creadores de la zona.
En la Región existen 38 orquestas juveniles y más de un centenar de grupos teatrales. A lo que se suma la actividad de poetas, escritores, pintores, agrupaciones corales, orquestas sinfónicas, grupos musicales y las más variadas expresiones que no encuentran espacios para desarrollarse en la Región del Biobío. Todos esos antecedentes están consignados en Modelo de Gestión del Teatro Regional del Biobío.
Y la demanda por cultura, espectáculos musicales, artísticos y recreativos, ya sean pagados o gratuitos, no es menor. Sólo en el año 2011, 805.851 personas asistieron a ellos, según consigna en un estudio realizado por el CNCA como parte del fundamento para contar con el Teatro Regional.

Diseño vanguardista

El mismo terreno en la Costanera donde se proyectó emplazar al Pencopolitano fue el elegido para construir el Teatro Regional, cuyo diseño “novedoso y vanguardista”, como lo califica Juan Eduardo King, es del arquitecto Smiljan Radic, ganador del concurso del anteproyecto Teatro Regional Biobío.
Es un edificio de 9.191 metros cuadrados de superficie que se ubicará en el Parque Costanera, con una sala principal de 1.200 asientos y una segunda con 250 butacas; salas de ensayo, cafetería, tienda y numerosas otras dependencias. Sólo el escenario principal tendrá 414 metros cuadrados de superficie y un foso de orquesta de 135 metros cuadrados.
Será administrado por una Corporación Cultural sin fines de lucro “con una gestión absolutamente democrática y abierta a todas las expresiones, sin ningún tipo de sesgo o censura”, advierte el director regional de Cultura.
“La idea es que todos tengan acceso y será un objetivo de la administración hacer los repartos de los espacios. Hay espectáculos que generarán recursos y con ellos se puede subsidiar otras actividades artísticas y el rol social para el ingreso gratuito de quienes no tienen ingresos para ello”, sentencia King.  La gran ventaja en el manejo del recinto -dice- es que habrá un  equipo de gestión de 17 personas. No contará con elencos artísticos estables de ninguna naturaleza, lo que reduce sus costos y lo hace sustentable. Añade que una proyección optimista implicaría ingresos, el primer año, por 1.230 millones de pesos; moderados serían de 974 millones de pesos y pesimistas 717 millones. Plantea que incluso con ese último escenario se cubriría hasta un 88% del gasto total proyectado del recinto. Aunque admite que para su operación se requiere de un aporte promedio de 200 millones los dos primeros años, que tendrían que provenir de fondos regionales.
Juan Eduardo King tiene un optimismo a toda prueba. Y con entusiasmo da por descontado que el Core aprobará el financiamiento y que el proyecto se podría licitar antes de fines de año para iniciar las obras el 2013. Es más, señala que la construcción del edificio “es relativamente fácil”, en el sentido que contempla una gran estructura de metal y eso lo hace más rápido de ejecutar que si fuera de hormigón armado. Incluso sentencia “que éste debiera estar listo antes de marzo del año 2014”.
“La Región del Biobío y Concepción tienen que hacer su esfuerzo, si no lo hacemos quiere decir que no nos merecemos ese teatro. Sería impresentable que la zona que tiene la mayor actividad artística después de la Región Metropolitana se quedara sin un escenario de esta categoría, privando a los artistas de un factor de progreso”, explica.
Destaca también que se construyen siete centros culturales con una inversión de 6.000 millones de pesos como parte de una red complementaria. Ya está listo el de Coronel y en noviembre se inaugura el de San Carlos, y distintas etapas de avance presentan el de Chiguayante, Los Ángeles, Talcahuano, Tomé y de Hualpén.

El complejo financiamiento

Más allá de los buenos deseos, Juan Eduardo King tendrá que dar una dura e incierta batalla para obtener el financiamiento del Core. Cuando el CNCA hizo el llamado para el diseño arquitectónico del Teatro Regional proyectó un costo de 9.000 millones de pesos, con un aporte fijo e inamovible de ese organismo del 20%, es decir, unos 1.800 millones de pesos.
Y el 80% restante debe aportarlo la Región del Biobío, a través de los recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) que representan el 8% de los dineros locales de libre disposición que para el 2013 bordean los 118 mil millones de pesos.
Si bien los 22 consejeros regionales (14 de la Concertación y 8 de Alianza) manifiestan plena coincidencia en la necesidad de contar con un teatro regional de esas características para potenciar el desarrollo cultural y como pago de una deuda histórica con la zona, rechazan, con distintos matices, la estructura de financiamiento propuesta por el nivel central del CNCA para cada uno de los cinco teatros regionales que impulsa el Gobierno.
La iniciativa en sus principales aspectos es todavía desconocida para los consejeros, debido a que está en el banco integrado de proyectos del ministerio de Desarrollo Social y se requiere tener la resolución satisfactoria. Con ella aprobada recién pasará al Core para que se pronuncie sobre el porcentaje de financiamiento requerido para su concreción, a través de una votación que requiere de una mayoría de 13 consejeros.
Y junto con el análisis de la propuesta oficial para el financiamiento corresponderá también realizar un profundo examen del modelo de gestión. Paradojalmente, la primera sesión de análisis del Core será para ese aspecto y luego para el tema de fondo y más complejo de resolver: el financiamiento de la obra.
Hasta ahora, el único contacto que han tenido los consejeros con el Teatro Regional es la presentación que solicitó el CNCA a la Comisión de Cultura y Desarrollo Social para darles a conocer el diseño arquitectónico de esta nueva infraestructura cultural, la que realizó el propio arquitecto Smiljan Radic.

Casi se duplica costo

Una eventual aprobación del financiamiento por el Core se haría más difícil aún, luego que el arquitecto creador del diseño hiciera llegar un último informe técnico a la Dirección de Arquitectura de la seremi de Obras Públicas de la Región del Biobío, informando que el proyecto no cuesta 9.000 millones de pesos como lo estimó el CNCA, cuando llamó a licitación para el concurso arquitectónico, sino que su costo real es de 14.000 millones.
La infraestructura del teatro tiene un valor de 10.000 millones de pesos y el equipamiento  4.000 millones de pesos. Dicho organismo realiza una evaluación exhaustiva de todas las partidas contenidas en el proyecto y deberá remitir un informe al CNCA confirmando esa cifra, que también podría sufrir un incremento para luego hacer llegar una propuesta oficial al Core.
Juan Francisco Del Pino (RN), presidente de la Comisión de Cultura y Desarrollo Social del Core, dice que se entera de esos altos montos al ser consultado por revista Nos. Agrega el consejero por la provincia de Ñuble que desconoce absolutamente cuál será la propuesta oficial que llegará al Core y a la Comisión que preside. Admite que de ser efectivo ese nivel de costo implica que se estaría aportando entre 11% y 12% del presupuesto regional, “una cifra que asusta a cualquiera”. Aboga por una mejor disposición del Ejecutivo para sacar adelante el proyecto, incrementando considerablemente los recursos entregados por el CNCA. “Si se hablaba preliminarmente de 9.000 millones de pesos y ahora subiría a más de 14.000 millones, un aporte razonable sería el 40% del costo total del proyecto”, demanda.
Anticipa que esa estructura de financiamiento será motivo de un tremendo debate y de una difícil negociación.

Escenario crítico

El mismo escenario también lo advierte el consejero regional por la provincia de Arauco, Víctor Valenzuela (PS), quien señala que destinar del FNDR ese nivel de recursos “raya en la locura”, considerando que hay importantes bolsones de pobreza, carencia de infraestructura básica, social, de salud, educacional y sanitaria.
Argumenta que  según los resultados de la última encuesta CASEN, Biobío aparece como la segunda región con más pobres del país, y que si el Gobierno quiere sacar este proyecto tiene que hacer el mayor esfuerzo aportando el 90% de la obra y no sólo el 80% que ofrece el CN.
“Mi voto será negativo si debemos aportar más del 80% del financiamiento”, sentencia.
Y, además, argumenta en función de sus distintas experiencias que cuando las obras se licitan aumentan su valor entre 10% y 15% respecto del presupuesto oficial, como ocurrió con el hospital para Cañete, cuyo monto original era de 12.900 millones de pesos y finalmente se adjudicó  en 18.700 millones.

Implacable centralismo

De manera coincidente la mayoría de los consejeros consultados señalan que nuevamente la Región es víctima de “un implacable centralismo”. Denuncian que el Ejecutivo no tiene problemas en destinar millonarias cifras para subsidiar a Corporaciones Culturales, la mayoría existentes en Santiago, como el Teatro Municipal que recibe recursos anuales que bordean los 1.500 millones de pesos, y que en cambio para la construcción de un Teatro Regional ese aporte no superaría los 2.000 millones de pesos.
El consejero regional por la provincia de Concepción, Marcelo Chávez (DC), reconoce que la materialización de ese teatro está más cerca ahora, porque existe un proyecto concreto que es apoyado desde la Alianza a la Concertación. No obstante, el principal y gran cuestionamiento es la concepción “absolutamente  centralista” de su financiamiento.  Sostiene que si se confirma la cifra por sobre los 14.000 millones de pesos se le estaría imponiendo una carga presupuestaria cercana al 90% del costo total a la Región, a lo que se suman los recursos para mantención.
Chávez expresa que harán ver al Gobierno con mucha claridad y unidad que debe modificar ese criterio y hacer un aporte que no puede ser inferior al 50% del proyecto. Enfatiza que con esa estructura de financiamiento se hace difícil aprobar y sacar adelante ese tan necesario complejo teatral.
Por ello califica el esfuerzo del ministerio de Cultura como “muy  malo” y la deuda histórica que existe con una Región que tanto aporte ha entregado al país… Pablo Neruda, Violeta Parra, Claudio Arrau, Ramón Vinay, Marta Colvin, Gonzalo Rojas, Baldomero Lillo, y una pléyade de artistas de teatro que son todavía las figuras relevantes en Chile. En la música popular conjuntos como Los Tres y ahora Los Bunkers, y hay una lista interminable de creadores en todos los ámbitos. “No es justo ni equilibrado tener que destinar tantos recursos locales  prioritarios para algunas de las 54 comunas con las mayores necesidades sociales”.

No habrá más aportes

-¿Qué resolverá el CNCA ante la exigencia de mayores aportes del nivel central que hará la mayoría de los consejeros regionales?
Juan Eduardo King responde: “El Ministerio de Cultura no tiene cómo entregar más recursos, pues para hacerlo debería entrar en el próximo Presupuesto de la Nación para ampliar el porcentaje. El  CNCA  asigna a los cinco teatros regionales el 20% de su costo y los recursos están aprobados y disponibles desde enero del 2013. Fuimos la Región pionera en la iniciativa y lamento que no se esté dando el impulso necesario. Al Teatro Regional de Rancagua el Gore le aprobó el financiamiento y las obras de construcción tienen un avance del 50%. Lo que se tiene que entender es que son obras regionales y son éstas las que deben poner los recursos con fondos que también son fiscales. Tengo la confianza que finalmente se logrará el consenso o la mayoría necesaria para aprobar esta iniciativa tan anhelada por los penquistas y la Región”.
-Hay algunos artistas que dicen que podría convertirse en un “elefante blanco”, porque no existiría tanta actividad cultural para hacerlo sustentable.
“Esa es la tontera más grande y perdonen que hable de esta manera. Los pocos teatros de la Región viven ocupados en 100%. La actividad cultural en Concepción y la Región es impresionante y desconocida para muchos. Lo que más irrita es que se diga que estamos impulsando un elefante blanco, con tanta actividad artística cultural que no encuentra espacios adecuados para expresarse. Por ejemplo, si se trae una ópera o un gran ballet, es evidente que quienes pueden pagar la entrada lo harán. No obstante, se dejará también un número importante  de butacas para que distintas personas de la zona puedan asistir gratuitamente. Deben entender que la idea fundamental es que éste no es un negocio, sino un complejo teatral para traer arte, potenciar el existente en la Región y hacerlo accesible a todo el público”.

Artistas divididos

Divididas están las opiniones entre los artistas de la Región del Biobío sobre el impacto real que para el quehacer cultural puede tener el Teatro Regional, aunque sí coinciden en que es evidente la carencia de escenarios. Mientras unos demandan la inmediata construcción, otros piden destinar parte de esos cuantiosos recursos a un plan integral de desarrollo cultural en todas las expresiones que se dan en la zona.
Para el presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, filial Concepción, Tulio Mendoza, “sería bueno que pusieran ya la primera piedra de ese famoso teatro”, que ha tenido tantas historias por años. Lamenta que en Concepción nada resulta. “La mayoría de las regiones con menor quehacer artístico tienen sus casas de la cultura y teatros. Acá en Concepción todo es cero, opaco, como decía el escritor Daniel Belmar, esta es la ciudad de túneles morados”, señala con frustración el escritor y poeta.
Argumenta que le falta un ícono que permita irradiar la cultura y que le dé cabida a tanto talento en todos los ámbitos. Y recuerda que con el Teatro Universitario de Concepción (TUC) y con la actividad de tantos escritores, actores y creadores “fuimos literalmente la capital cultural de Chile entre la década del 50 y el 70”.
Mendoza se pregunta por qué cambian los presupuestos si hay un organigrama y un proyecto definido. Y añade que si se continúa con un estéril debate sobre su financiamiento “nunca saldrá el Teatro Regional”.
Y una visión totalmente contrapuesta tiene el profesor de español, actor profesional y Magíster en Artes, Manuel Loyola, que sostiene que la construcción de una mega estructura cultural arquitectónica no se justifica en necesidades ni realidades de las artes regionales. Explica que los requerimientos de las artes escénicas locales pasan por la formación profesional, desarrollo creativo independiente, circuitos de extensión y comercialización, formación de audiencias e inserción en el currículum escolar. “Estos desafíos no los enfrentará el mercado, sino que sólo una política pública de desarrollo regional”, enfatiza el director del Teatro del Oráculo y con experiencias formativas y creativas en Argentina, Bolivia, Inglaterra, España e Irlanda.
Aboga por la creación de un Instituto Regional de Artes Escénicas que debe trabajar para fomentar los modelos de desarrollo de experiencias micro, como lo son  Artistas del Acero y Balmaceda, Arte Joven. Argumenta que Corporaciones  como éstas se necesitan en, a lo menos, seis barrios del Gran Concepción. “Un modelo basado en experiencias barriales es de gran impacto urbano, democrático, ciudadano, cercano, económico y efectivo en la generación e impulso de nuevos artistas regionales”, plantea Loyola.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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