Lo que hoy enferma a la gente del Biobío

El tabaco, la inactividad física y dietas poco saludables son los factores de riesgo que causan las patologías que más están afectando a la gente de nuestra Región: las llamadas Enfermedades no Transmisibles que, a la larga, y sin un tratamiento oportuno, también se transforman en las principales causas de muerte de sus habitantes.

 

Por Sebastián Carrasco A.

El consumo de tabaco, las dietas malsanas, la inactividad física y el uso nocivo del alcohol son comportamientos causantes de las Enfermedades no Transmisibles (ENT), que se han convertido en las principales patologías que afectan y que causan la muerte de personas en la Región del Biobío y en el mundo en general.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las ENT, también conocidas como enfermedades crónicas, no se transmiten de persona a persona. Son de larga duración y, por lo general, evolucionan lentamente.

La OMS las agrupa en cuatro tipos principales: enfermedades cardiovasculares (como ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares), el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas (como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el asma) y la diabetes. 

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Fuente: Atlas de Salud Región del Biobío 2014.

El Atlas de Salud 2014 Región del Biobío, elaborado por la Seremi de Salud, especifica que las enfermedades que más afectan a los habitantes de la Región del Biobío son las cardiovasculares y las neoplasias malignas (cáncer). Asimismo, la investigación señala que dentro de las patologías cardiovasculares, la mortalidad más alta es por enfermedad cerebrovascular, que alcanza una tasa de 59,34 cada 100 mil habitantes. Le sigue el infarto agudo al miocardio, con una tasa de 36,9 cada 100 mil habitantes.

Sin embargo, el panorama podría cambiar, pues según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, se prevé que el número de nuevos casos de neoplasias malignas aumentará en aproximadamente un 70 por ciento en los próximos 20 años, y que la mortalidad por esta patología supere como primera causa de muerte a las enfermedades cardiovasculares en todo el mundo. 

Lo concreto es que en el período 1990-2012 se observó un crecimiento de la tasa de mortalidad por cáncer en la Región del Biobío de 104,1 a 152,8 por 100 mil habitantes. Así, las neoplasias malignas se situaron en el 2012 por sobre el nivel nacional (140,0 por cada 100 mil habitantes).

Al considerar en el Biobío la tasa de mortalidad según tipo de cáncer en hombres, el Atlas de Salud 2014 destaca el de estómago (34,2), próstata (29,2) y a las vías respiratorias (14,4), superando también los dos primeros los índices al nivel del país. Y en mujeres, sobresale el cáncer de vesícula biliar (20,7), estómago (16,3) y mama (14,1). 

Según aclara Raúl Flores, jefe del departamento de Salud Pública de la Seremi de Salud del Biobío, estas patologías nos están afectando por el envejecimiento de la población y por los malos hábitos que hemos adquirido como sociedad. “Son enfermedades propias de la modernidad. La evidencia científica demuestra que la multicausalidad que las caracteriza responde a diferencias sociales y a estilos de vida”, agrega.

El médico cirujano añadió que el deterioro propio del envejecimiento explica en parte el aumento de enfermedades crónicas en la población.

De ahí que los cuidados en salud hacia ese grupo etario no sólo buscan incrementar la esperanza de vida en la población, sino que también procuran que ésta sea de calidad, lo que incluye controles médicos periódicos, una dieta saludable y actividad física regular.

La pobreza también condiciona

Según el informe sobre la Situación Mundial de las Enfermedades no Transmisibles 2010, las personas pertenecientes a los niveles culturales y económicos más bajos son las más afectadas por la llamada “epidemia de las ENT”. 

Raúl Flores comentó que si bien los factores biológicos como la edad, el sexo de las personas y las condiciones previas de salud son determinantes, los factores psicosociales ejercen un rol fundamental. “Desde la calidad del transporte, la alimentación, el nivel de ingreso, la escolaridad, la etnia, el género, la calidad de la primera infancia, la ocupación, el desarrollo de capacidades para la toma de decisiones y enfrentamiento del estrés, explican, por ejemplo, el 50 por ciento de la mortalidad de las patologías cardiovasculares”. 

El informe sobre la Situación Mundial de las Enfermedades no Transmisibles 2014, realizado por la OMS, expone que de las 56 millones de muertes que se produjeron en 2012 en el mundo, 38 millones -casi las dos terceras partes- se debieron a patologías como enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades pulmonares crónicas, las cuales podrían haberse evitado mediante intervenciones conocidas, costoeficaces y viables.

Los datos disponibles demuestran que alrededor del 80 por ciento de las muertes por ENT afecta cada vez más a países de ingresos bajos y medios, y a las personas más pobres, esto como reflejo de los determinantes socioeconómicos subyacentes. En estas poblaciones es más fácil que se produzca un círculo vicioso, en donde la pobreza expone a la gente a factores de riesgo conductuales de las ENT, lo que a su vez tiende a agravar su condición de pobreza por el alto costo que implica el tratamiento de dichas enfermedades. 

De acuerdo con el Diagnóstico Regional con Enfoque de Determinantes Sociales de la Salud 2013, el 21 por ciento de los dos millones 74 mil 94 habitantes del Biobío se encuentra en situación de pobreza (Casen 2009). Realidad que se vive en 41 de las 54 comunas de la Región, que registran un porcentaje de pobreza total superior al 20 por ciento, con un máximo de 49,1 en la comuna de Alto Bío Bío. En el extremo opuesto está Ñiquén,  que presenta un 8,8 por ciento. Datos que reflejan una brecha de 40,3 puntos porcentuales en los niveles de pobreza entre ambas comunas.

Factores de riesgo de las ENT 

Según el informe sobre la Situación Mundial de las Enfermedades no Transmisibles 2014 de la OMS, se estima que actualmente mueren aproximadamente seis millones de personas debido al consumo de tabaco, incluidas más de seiscientas mil muertes por causa de la exposición al humo ajeno, de las cuales 170 mil son de niños. 

Se proyecta que las muertes por consumo de tabaco aumentarán para el 2030 en 7,5 millones, que representará un 10 por ciento del total de muertes. Este factor de riesgo causa aproximadamente el 71 por ciento de los cánceres de pulmón, el 42 por ciento de las enfermedades respiratorias crónicas y  alrededor del 10 por ciento de las enfermedades cardiovasculares.

Poco auspiciosa es también la situación regional. Según la Encuesta Nacional de Salud 2009 (ENS), el tabaquismo como factor de riesgo cardiovascular alcanza un 40,5 por ciento en la población de Biobío.

 A nivel país, un 40,5 por ciento de la población afirma haber consumido por lo menos un cigarrillo al mes. Mientras que en la Región responde afirmativamente a esta misma consulta un 33,6 por ciento, cifra liderada por hombres, en un 38,8 por ciento. Las mujeres presentan diez puntos porcentuales menos. Esa conducta no se refleja en el 9,8 por ciento de pacientes que se controla por tabaquismo en la Región.

El sedentarismo, como otro de los factores de riesgo de las ENT, está presente en el 89,4 por ciento de la población del Biobío, dato que es mayor al del país (88,6 %). Al revisar por género, las mujeres presentan el mayor sedentarismo, con un 92,3 por ciento, mientras que los hombres obtienen un 86,6. 

En el mundo, la inactividad física contribuye a causar 3,2 millones de defunciones cada año, como consigna el informe sobre la Situación Mundial de las Enfermedades no Transmisibles 2014.

De acuerdo con estimaciones de la OMS, las personas con poca actividad física corren un riesgo entre un 20 y un 30 por ciento mayor que las otras de morir por cualquier causa. Esto porque la actividad física regular reduce el peligro de padecer depresión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, cánceres de mama y de colon.

En 2014, el 23 por ciento de los adultos de 18 años o más no era lo suficientemente activo, según el informe sobre la Situación Mundial de las Enfermedades no Transmisibles 2014. Señala además, que las mujeres son menos activas que los hombres, y que las personas mayores lo son menos que los jóvenes. A nivel mundial, el 81 por ciento de los adolescentes, de 11 a 17 años, no tenía una actividad física suficiente, siendo las adolescentes menos activas que los varones.

En el caso del alcohol -como factor de riesgo de las ENT-, el porcentaje de población total que se considera bebedor problema en nuestra Región es de 14,1 por ciento, siendo superior en el grupo de los hombres (25,6 %) que el de mujeres (1,3 %). El promedio nacional alcanza el 17,6 por ciento. Según rangos etarios, el principal grupo que se declara como bebedor problema en el Biobío es de los 15 a 19 años (20,7 %). 

En tanto, el nivel de consumo de alcohol a escala mundial en 2010 se estimaba en 6,2 litros de alcohol puro por persona de 15 años o más (equivalente a 13,5 gramos de alcohol puro por día). Este factor de riesgo, según las estimaciones de la OMS, en 2012, podía  ocasionar 3,3 millones de muertes, de las cuales más de la mitad habrían sido resultado de una ENT.

Dietas malsanas o poco saludables, además del consumo excesivo de sodio aumentan el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Factor de riesgo que alcanza un 29,2 por ciento en la población de la Región. Según consigna el Atlas de Salud 2014 de la Región del Biobío, la población adulta bajo control por hipertensió corresponde sólo al 77,8 por ciento de quienes la padecen.

En tanto, en el mundo, 1,65 millones de muertes anuales por causas cardiovasculares se atribuyen a una ingesta de sodio excesiva. Las estimaciones actuales indican que el consumo medio mundial de sal es del orden de 10 gr diarios (3,95 gr/día de sodio). La fuente principal de sal en muchos países son los alimentos elaborados y las comidas precocinadas, mientras que en otros es importante la sal añadida durante la preparación de los alimentos en el hogar y en la mesa. Al aumentar la disponibilidad de alimentos elaborados en los países de ingresos bajos y medios, las fuentes de sodio rápidamente pasan a ser parte de la mayoría de tales alimentos.

Por lo anterior, la OMS recomienda una reducción de la ingesta de sal de menos de 5 gr/día (2 gr/día de sodio) para reducir la presión arterial y el riesgo de cardiopatía coronaria y accidente cerebrovascular. Además, se sugiere el consumo de fruta y verdura en cantidades suficientes, lo cual reduce el riesgo de padecer cáncer de estómago y cáncer colorrectal entre otras.

Por su parte, la obesidad aumenta la probabilidad de diabetes, hipertensión, cardiopatía coronaria y accidente cerebrovascular. Pero también, el riesgo de padecer estas patologías crece paralelamente al aumento del índice de masa corporal (IMC). Un IMC elevado incrementa asimismo el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

En todo el mundo, la obesidad casi se ha duplicado desde 1980. En 2014, el 10 por ciento de los hombres y el 14 por ciento de las mujeres de 18 años o más eran obesos, y más de 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso en 2013. En la Región del Biobío, 38 por ciento de la población bajo control es debido a esta patología, superando en casi cuatro puntos porcentuales el nivel país. Mientras que como factor de riesgo cardiovascular, según la ENS 2009, la situación regional alcanza un 25, 8 por ciento de la población.

Nuestra responsabilidad en la prevención

Evidencias demuestran que centrarse en la prevención y en el tratamiento precoz de las enfermedades cardiovasculares conduce a un descenso de las tasas de mortalidad. De la misma manera, el avance en el tratamiento contra el cáncer unido a la detección precoz y a las revisiones periódicas han hecho aumentar el número de personas que superan el cáncer en los países de ingresos altos. 

No obstante, este número sigue siendo muy bajo en los países de ingresos bajos y medios. De acuerdo con el informe sobre la Situación Mundial de las Enfermedades no Transmisibles 2010, la combinación de intervenciones individuales e intervenciones poblacionales puede reproducir el éxito en muchos más países, gracias a iniciativas costoefectivas que consoliden los sistemas sanitarios generales.

En la misma línea, Raúl Flores destacó que entre el 50 y el 60 por ciento de los cánceres son prevenibles a través de medidas de autocuidado que debieran ser conocidas por parte de la población. “Tenemos los PAP, en el caso del cáncer cérvico uterino; los auto examen de mama en mujeres y de testículos en hombre, también están los distintos tipos de screening, entre otros. Todo depende de nuestra propia percepción de la salud, entonces es importante que tengamos claridad que gran parte de la responsabilidad es nuestra y no de los centros de salud”.

Agregó que “si nos damos cuenta que nos estamos enfermando y muriendo de patologías crónicas cardiovasculares, que son prevenibles, tenemos que hacer nuestra autocrítica y saber hasta qué punto las estamos causando con nuestro estilo de vida y hábitos”. 

El jefe del departamento de salud pública de la Seremi de Salud del Biobío hizo hincapié en el proceso mediante el cual se crean capacidades para que los individuos y comunidades ejerzan un mayor control sobre los determinantes de la salud y puedan mejorarla. “La promoción y prevención de la salud a través de la actividad física regular, de una alimentación saludable y evitando el consumo de tabaco disminuye enormemente el riesgo de las enfermedades que nos afectan”. Manifestó que para la construcción de un nuevo estilo de vida, los profesionales de la salud tienen un rol relevante en la motivación de las personas en su toma de decisiones. “Es necesario acompañar su proceso de cambio, mantener sus nuevos comportamientos y entregarles la información adecuada para que el cambio en su estilo de vida sea informado y a conciencia”, concluyó.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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