Los puntos clave del cuerpo para protegerse del frío y de los virus

Los pies, la cabeza y el cuello son las partes más “sensibles” del cuerpo ante la disminución de la temperatura. Los primeros son una extremidad periférica que no recibe tanta irrigación sanguínea y la cabeza es por donde se va la mayor cantidad del calor corporal. El caso del cuello también es primordial, ya que es por este sector donde principalmente se cuela el frío, por debajo de nuestra ropa, hacia el resto del cuerpo. Por eso siempre hay que abrigarlo ya sea con un sweater de cuello alto, un pañuelo o una bufanda. Estos mismos accesorios también son útiles para prevenir contagios ante los virus respiratorios que aparecen ad portas del invierno. Pero, ojo, porque para lograrlo no basta sólo con proteger el cuello. Para estos casos es fundamental resguardar la boca y la nariz.

Tampoco es efectivo si sólo se cubre una de estas dos partes de la cara, pues ambas son vías por donde pueden ingresar estos “enemigos” de nuestro cuerpo. Otra medida relevante es el lavado de manos, que tiene que ser frecuente ya sea con jabón o con gel desinfectante. Éste es un hábito que se debe repetir antes y después de comer, al salir a la calle y al regresar al hogar. Y, como siempre, antes y después de ir al baño. En la oficina también se debe tener la precaución de limpiar los teclados del PC, los teléfonos y los controles remoto antes y después de usarlos. Dichos elementos también suelen ser vías de contagio.

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