Luciano Cruz-Coke: “Concepción merece un teatro de acuerdo con su categoría”

cruz-coke-IMG_0266Junto a Joaquín Lavín es uno de los ministros más carismáticos en un gabinete más bien técnico y dado al “low profile”.  Su pasado como galán de telenovelas despertó más de alguna suspicacia entre sus detractores, al momento de su nominación. Sin embargo, asegura tener la “película clara” en un rubro cuyos recursos se vuelven aún más escasos tras el terremoto.
Por estos días, a Luciano Cruz-Coke Carvallo (39) se le ve ocupadísimo, haciendo dos o más cosas a la vez. La vida obviamente le cambió, aunque tampoco de forma súbita: ser Ministro de Cultura era una posibilidad que veía venir desde sus primeros días como director del grupo Tantauco-Cultura para la campaña presidencial de Sebastián Piñera.
Es licenciado en Cine de la Universidad de Humanismo Cristiano, Magíster en Comunicación Política de la Universidad de Chile y Diplomado en Dramaturgia y Guión de la Universidad Alberto Hurtado. Sin embargo, tanto estudio no impidió que parte del mundo cultural y artístico viera con escepticismo su llegada a ser el sucesor de Paulina Urrutia, su colega en la actuación. Desconfianzas que a él, en todo caso, parecieran no inquietarlo demasiado, pues está acostumbrado: el qué dirán lo vive desde que en 1994, sin estudios actorales en ese entonces, entrara de cuajo al mundo de la televisión para ocupar el rol protagónico en la teleserie “El amor está de moda”, de Canal 13. El tema le gustó tanto, que partió a estudiar actuación al Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York, Estados Unidos, y a partir de entonces, paulatinamente tanto la crítica como el medio comenzaron a alabar sus nuevos roles, ahora encarnando personajes en el cine y en obras teatrales dirigidas por gente como Nissim Sharim o Ramón Griffero.
No obstante, su origen en una familia tradicional de derecha -es nieto de Eduardo Cruz-Coke, candidato a la Presidencia de la República por el Partido Conservador en 1946- le sigue penando, así como el cartel de “cuico”. En youtube es clásica una nota realizada durante el Festival de Viña de 1989, donde un casi adolescente Cruz Coke exigía ante las cámaras que sacaran del escenario al cantante Emmanuel: “que se vaya, lo encuentro un tipo medio raro y no me gusta la gente rara”.
-¿Le da mucha lata que aún le saquen en cara el tema del video del festival, y un supuesto pasado más “facho”?
-¿Tú has visto mi Gabinete? Ahí tienes gente rara. No, me da lo mismo, yo tengo sentido del humor también– responde sonriendo, aunque un tanto pensativo.
-Siendo realistas ¿La suya será una gestión de reconstrucción patrimonial o también dará énfasis al tema del apoyo y fomento a los agentes culturales, artistas, etc?
-Nosotros tenemos distintas metas según los plazos. En el corto plazo todo estará concentrado en el esfuerzo de reconstrucción, porque el terremoto echó por tierra nuestro afán de partir con el acelerador a fondo desde el primer día con el plan de cultura que tuvimos en la campaña.  Estamos en una situación de emergencia donde se viene el invierno, en que la mayor parte de la construcción que está en el piso es de adobe, y donde además estamos conscientes de las falencias institucionales existentes respecto del patrimonio, dado que está alojado en tres instituciones, como son el Consejo de Monumentos, la Dibam y nosotros. Básicamente, hemos tenido que hacer esfuerzos de coordinación para salvar la emergencia.
Ahora, en una segunda etapa, estamos hablando desde septiembre en adelante, cuando ya tengamos claridad respecto de los dineros y de los fondos disponibles -no solamente para esto, sino para la emergencia general, con el Plan de Reconstrucción Nacional que se llevará a cabo a través de la modificación de la ley- vamos a empezar a implementar las medidas de una manera más efectiva. Hay que tener conciencia que buena parte de lo que haremos durante este año tiene que ver con los presupuestos que ya están en parte ejecutados, así es que la mayoría de los cambios vendrán el próximo año.
-Durante la campaña presidencial de Sebastián Piñera se habló del aumento de los fondos para la cultura, incluso al doble de lo que actualmente existe, que son 60 mil millones ¿Se mantiene esta promesa?
-Nosotros esperamos que, tal como se anunció durante la campaña, se dupliquen los fondos de acá a cuatro años, ese fue el compromiso. Y de momento no he recibido ningún llamado de atención de que las cosas vayan a ir en un sentido contrario. Si se hacen bien los esfuerzos de re-construcción, no debiera tocarse el programa de Gobierno general. A menos, por supuesto, que el Presidente anuncie lo contrario. Pero, hasta donde yo tengo conocimiento, eso no va a ocurrir. Eso, independiente de que nosotros internamente sí estemos haciendo reasignaciones de algunos programas para poder constituir un fondo que vaya en ayuda de los daños del terremoto.
-Dentro de estas “reasignaciones” ¿Se mantendrán programas emblemáticos como el fondo al Teatro a Mil, Balmaceda 1215, los Carnavales culturales, las capacitaciones en gestión  cultural, etc?
-Hoy todos los convenios a través de los cuales el Consejo le hace transferencias corrientes a distintas instituciones y corporaciones se mantienen. Al menos por este año. De momento no se están modificando los programas, se están reasignando algunos presupuestos dentro de un mismo programa, o de unos programas a otros para tratar de ir en ayuda de las zonas más afectadas.
-De todas formas, existe el rumor de que el Gobierno podría recortar hasta el 16% del FNDR ¿Qué ocurrirá con el 2% de estas platas regionales, que se utilizan para financiar proyectos culturales?
-Mire, yo sólo puedo garantizar aquellos fondos que competen al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Como tú sabes, el FNDR depende de la Subdere, y en particular de cada uno de los intendentes. Yo lo que sí estoy haciendo es llamar a cada uno de los intendentes para tratar de  proteger aquellos fondos que también son complementarios, como el 2% que se destina a cultura y deportes. Ojo, que ya ni siquiera se destina sólo a cultura, se comparte con deportes. Pero yo considero -y ésta es una opinión personal- que independientemente de que soy capaz de darme cuenta que hoy existen motivos más que justificados para eventuales recortes, no soy partidario de hacerlo, y estoy defendiendo esa posición. Porque, obviamente, los fondos del FNDR complementan la labor que el Consejo hace en regiones.

“La legislación audiovisual no promueve el emprendimiento”

-¿Están en condiciones de garantizar que habrá una protección del patrimonio arquitectónico, y que aquellos inmuebles con posibilidad de ser restaurados no serán demolidos por presiones de privados, de inmobiliarias o de los propios particulares?
-Sí. Bueno, sobre todo en el primer momento hubo una emergencia no solamente por la posibilidad de que se produjera una especie de especulación en términos inmobiliarios, sino también porque había lugares patrimoniales que se habían venido abajo, y que amenazaban también con caerse sobre la gente. La Asociación de Municipalidades, si mal no recuerdo, hizo una minuta donde se recomendaba cercar los lugares, protegerlos, sacar todos los bienes inmuebles que pudieran ser saqueados, robados, etc, y esperar, y eso es algo que el Consejo de Monumentos recomienda siempre. También fue un grupo de expertos a analizar si es que hay que demoler inmediatamente, o salvar aquello que es salvable.
Ahora, la Ley Valdés es un mecanismo muy idóneo (para financiar proyectos de  reconstrucción) que no requiere de modificaciones por ahora, salvo a nivel de su funcionamiento. Estamos convocando a la Comisión de Donaciones Culturales para que los proyectos entren, en vez de 60 días, en forma express en 20 días, y eso permita que ciertos proyectos se puedan recuperar con mayor rapidez  y gozar del beneficio, evidentemente. También realizaremos una campaña internacional de foundraising, en coordinación con la Dirac y el Consejo de Monumentos (N.R: ver recuadro)
-Justamente en este tema ¿Cómo evalúa el sistema de donaciones implementado hasta la fecha por la “Ley Valdés”, como forma de financiamiento de proyectos culturales?
-Yo parto de la base que las experiencias de donación de las empresas han sido satisfactorias. Es más o menos equivalente el mismo grupo de  empresas que lleva años donando a la cultura, y sus porcentajes de donación aumentan. Lo que no aumenta mucho es la cantidad de empresas. Por lo tanto, aquí lo que se debe hacer es masificar la ley; darle mayor promoción, dar a conocer también sus beneficios; abrir los mecanismos de facilitación para que más proyectos puedan acceder a los beneficios, y más empresas vean facilitada la forma de donar.
También se debería tratar de implementar la “donación electrónica”. Considero que la Ley Valdés tiene hoy un acceso muy restringido y también debemos ser capaces  de tener un catastro de quienes han hecho uso de ella: quienes la han usado bien, debieran tener menos trabas, o tal vez no postular por proyectos, sino que tener el beneficio de manera más permanente.  Pero esas modificaciones legales no se van a hacer ahora; la ley, como está funcionando, puede operar muy bien hoy día. Probablemente lo hagamos a un año plazo.
-¿Tienen en diseño algún mecanismo que, más allá de incentivar donaciones, haga que el sector privado participe de las ganancias?
-Yo creo que acá hay varias maneras de poner los incentivos correctos en los lugares que correspondan. Uno, siguen siendo los fondos concursables que no solamente van a seguir existiendo, sino que se pretenden aumentar. Otro, el mejoramiento de la legislación que tenemos. En la mesa de negocios en el extranjero, en industrias como cine o artes visuales,  no estamos siendo competitivos con respecto a países como Argentina o Colombia. El caso colombiano, particularmente, tiene una legislación respecto al audiovisual que le permite un descuento tributario no solamente a la donación, sino también a la inversión: hoy existen cinco producciones hollywoodenses en terreno colombiano, aprovechando así todas las ventajas que una industria de ese tipo tiene respecto de transporte, alimentación, alojamiento. Además, genera otro fenómeno virtuoso, que es la transferencia tecnológica. O sea, la misma mano calificada de Colombia aprende a trabajar de la mejor industria audiovisual del mundo.
Por otro lado, nuestra legislación audiovisual consiste en el Fondo de Fomento Audiovisual que es un fondo, pero  no promueve el emprendimiento, propiamente tal. Hoy día en Colombia existen un montón de fondos de riesgo, porque es atractivo invertir ahí, porque se les están poniendo los incentivos tributarios (a los empresarios) para que ellos inviertan. La otra pata tiene que ver con incentivos ya no a la creación, sino también a la demanda, que es una alternativa que se ha visto en otros países como Brasil, por ejemplo.
-¿A qué se refiere exactamente con “incentivar la demanda”?
-A un cheque de cultura, o una tarjeta de acceso cultural, por ejemplo. Esta consiste en descuentos para ingresar a ciertos espectáculos, o cierto monto de descuento para comprar libros, etc, que son experiencias que se han probado en otras partes con bastante éxito. Esos son estudios que nosotros vamos a mandar a revisar para ver de qué manera operan. De hecho en muchos mercados funcionan. Porque así como nosotros tenemos un aumento creciente de la oferta cultural, no tenemos el mismo aumento respecto de la demanda de bienes culturales.  O sea, los públicos no están creciendo a la par de la oferta cultural.

Posturas y definiciones

-El escritor Jorge Edwards, miembro del actual directorio, ha criticado “el carnavalismo” de las gestiones anteriores, manifestándose partidario de volver a las grandes obras en teatros municipales, regresar a la denominada  “alta cultura” ¿Comparte esta mirada?
-A mí la definición de alta cultura y cultura popular me parece que es cambiante, muta con el tiempo. Por ejemplo, uno podría pensar en la Violeta Parra como cultura popular, pero hoy en día ella está casi más cercana a la alta cultura que a la cultura popular. Creo que se puede hablar de cosas que tienen calidad artística y cosas que la tienen menos, no más. Y en ese sentido nosotros apostamos a que todos los productos que tienen alta calidad artística lleguen a personas que a veces no tienen la posibilidad de acceder  a ellos. Existen programas especiales del Departamento de Ciudadanía y Cultura que están focalizados en las comunas más vulnerables. Y esos programas este año se van a mantener, y se evaluará el impacto real que tienen en las comunidades, qué rentabilidad social económica tienen.
-Finalmente, no puedo dejar de preguntar ¿apoyará la construcción del Teatro Pencopolitano en Concepción? Esta ha sido una demanda emblemática durante años, fuertemente impulsada por Juan Eduardo King, actual Director Regional de Cultura…
-El Teatro Pencopolitano es un proyecto que siempre me ha gustado bastante. Ahora, las circunstancias actuales del terremoto no sé si permiten tener ese sueño tan a mano; por tanto, no quiero pronunciarme ahora, porque no sé en qué condiciones está el avance del proyecto hoy, te fijas. Probablemente me interiorice más con Juan Eduardo King, pero, de todas maneras, más allá del Pencopolitano o no -que es un bonito proyecto, precioso, diseñado por Borja Huidobro que debe ser el mejor arquitecto que nosotros tenemos a nivel internacional- Concepción merece un teatro de acuerdo a la categoría de ciudad que es, no sólo por ser la segunda o tercera en término de habitantes, sino por el legado cultural que tiene, lo que sucedió históricamente en la Universidad de Concepción, su calidad de ciudad universitaria. La actividad teatral y la actividad cultural tienen que estar  representadas en un centro que cobije esa necesidad y ese acervo histórico que la ciudad tiene.
-De acuerdo, pero siendo honestos, con los datos de hoy, la construcción del teatro es incierta…
-Hoy no te puedo dar esa respuesta. Pero sí yo considero que una ciudad como Concepción, con su importancia geopolítica incluso, merece tener un teatro a la altura de la ciudad que es.

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