Marihuana sin penas

Hablan de un millón de personas que la “fuman”. En Concepción, el grupo  que la consume en forma controlada es sólido, informado y consistente.  Hay tres growshop en la ciudad donde, aparte de transar las semillas, enseñan a cultivarla y a mantenerla, obviamente, para fumarla. Y lo quieren hacer con permiso. La idea de despenalizar esta droga suena cada vez más fuerte, ante la alerta de la autoridad y del grueso de los expertos en salud que ven complicado el panorama. Pero insisten y aquí explicamos en parte porqué.

En la radio se escucha que acaban de detener al hermano de Sergio Lagos y al vocalista de Los Bunkers. El motivo: marihuana.  La frase que proféticamente lanzó el ingeniero Gabriel Martínez hace unas horas para este artículo cobra sentido poderosamente. “El consumo de droga no va a parar”,  recalca, mientras enfatiza  el porqué despenalizar el cultivo y el consumo de cannabis sería beneficioso para Chile.
Gabriel tiene 27 años y consume marihuana desde el colegio. Es un hombre inteligente, riguroso, estudioso. Es ingeniero con un posgrado a sus espaldas. Es Magíster en Mecánica Aplicada y se mueve perfecto en el ámbito académico. Vive en Concepción y le consulto si no será problema mencionar su nombre y título en este artículo. Me gusta su respuesta. Encima de todo es valiente: “Tengo mis dudas. Sin embargo, creo que ya es hora de salir del clóset con el tema. En esta ciudad hay una cultura cannábica extensa, con personas que tienen plena conciencia de lo que significa esta droga, que no se hacen ni generan daño,  y que se aceptan como consumidores “, comenta.
 

Gabriel coincide con la visión del psiquiatra y director del Instituto Triagrama, Milton Flores, quien en diciembre último fue condenado a 41 días de presidio remitido por plantación y cultivo ilegal de marihuana, y que al cierre de esta edición esperaba la resolución sobre el recurso de nulidad presentado ante la Corte Suprema.
Los primeros días de mayo el especialista vino a Concepción para dictar una charla en la UdeC y para encabezar una marcha donde los ciudadanos expresaron su deseo de despenalizar el consumo y autocultivo de esa sustancia. En el momento de su detención, Milton Flores tenía 120 plantas de marihuana en su domicilio, las que las utilizaba -según precisó- para  fines médicos y espirituales.
Flores egresó de la Universidad de Concepción en 1978, fue médico general de zona en el sur y de ahí saltó a hacer su beca de Psiquiatría en el Hospital Barros Luco. Tiene cuatro by pass y es descendiente de una familia de cardiópatas. Expresa que consumir cannabis es un derecho a la vida. Dice que al terminar su etapa universitaria egresó con cierto escepticismo para comprender la lógica de las enfermedades y de la condición humana. “Seguí estudiando paralelamente hasta  comprender que la ciencia no deja entender situaciones más sutiles de la existencia humana, que son muy trascendentes”, puntualiza.
Mientras era encargado de Salud Mental del municipio de La Reina, en medio de una tarea con adolescentes y droga, se atrevió a concordar con muchos otros especialistas en el área que la base del problema de la droga es la consecuencia de una falta de atención de la parte espiritual.
“Eso es lo que provocan estas drogas enteógenas. Te permiten ampliar la percepción, la expansión espiritual. Es lo que buscan también las religiones y quienes desarrollan la meditación”, acota el profesional.
Los Enteógenos son sustancias psicoactivas de origen vegetal que tienen la  posibilidad de expandir o modificar la conciencia. “Lo que hace la cannabis es un despertar y la posibilidad de comenzar a registrar más de la realidad. Yo creo en la marihuana al servicio del cultivo de la percepción, de la búsqueda de la riqueza que uno tiene en el plano espiritual y de darse cuenta que uno tiene poder sobre su propia existencia. Que no necesita arrancarse de la realidad, sino pararse, hacerse cargo de su existencia”, argumenta el médico.
-¿Y lo que pasó con la ayahuasca y la secta de Quilpué?
-Es una señal de cómo nos influye la dimensión espiritual en la existencia, cómo el estado de ignorancia o de soslayo en esa materia da pie para que personas que tiene expansiones como este cabro, Ramón Castillo, que no tiene el rigor ni la capacidad de administrar esa expansión, se perviertan. El ego se empodera de la apertura y se producen hechos como los de la secta o el narcotráfico. Estos cabros estaban tratando de solucionar problemas existenciales. Se encontraron con este líder que tenía ciertas destrezas, que los seducía y que los llevó para ese lado. Pero eso tiene que ver con las personas, no con la ayahuasca, que es un patrimonio de la cultura americana y de la cultura chamánica. El asunto es que cualquier cosa que haga una persona como ésa  va ir para ese lado, pues el problema está en el maestro que utilizó la herramienta.
Las drogas enteógenas, como la marihuana, dice Milton Flores, permiten ampliar la percepción, la expansión espiritual. Es lo que buscan también las religiones y quienes desarrollan la meditación.
Otras realidades
Jorge Bastías mueve la cabeza en señal de “NO”. El director Regional del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), explica que no hay argumentos científicos que demuestren que la cannabis o que cualquier otra droga pueda ser beneficiosa para la persona. Le explico la postura de Flores, de otros profesionales, como Gabriel Martínez, que defienden su consumo y es tajante: “No, despenalizar la cannabis sería un golpe bajo a todo lo que hemos venido haciendo sobre todo con jóvenes en nuestros centros de atención”.
Bastías enfatiza que hay que ser responsables, democráticos y que el consumo tiene que ver con el contexto. “Si una persona se droga en medio de una fiesta es distinto que lo haga en situación de vulnerabilidad, en situación de calle, pasando frío y hambre. Los tipos de cannabis que se consumen en los distintos estratos sociales son también muy diferentes. Generalmente, las personas de alta vulnerabilidad consumen la marihuana paraguaya, que es prensada con químicos, neoprén, pegamentos, por lo tanto, no es  lo mismo que fumar marihuana como lo hacen las personas de más ingreso y que tienen acceso a mejor calidad de droga. Ésos son los que abogan, los que marchan y lo que exigen una legislación al respecto”, sentencia.
Y Gabriel Martínez vuelve a salir en defensa de la cannabis: “Yo estudié en un colegio subvencionado, donde se ven las dos realidades. Donde hay personas que no tienen problemas económicos versus otros que viven en la ‘pobla’. La realidad es allí muy distinta. Con la prohibición se estimula el tráfico y se propicia que las personas tengan acceso a otras sustancias de verdad nocivas como la pasta base”, insiste.
Medida de seguridad pública
Milton Flores, los integrantes del Instituto Triagrama, miembros de Cultiva Conce y otros independientes salieron el 4 de mayo a marchar en el llamado Día Mundial de la Despenalización de la Marihuana. “Nosotros estamos actuando de manera seria y responsable. Como investigador, creo que la cannabis en Chile ha jugado un rol en la medicina intuitiva y hoy la usa un millón y medio de personas. Nosotros estamos facilitando las cosas para que las personas se hagan menos problema para exponer que consumen, dándole más altura. Aquí hay necesidades de mucha gente, que están mejor gracias al uso de la cannabis, con usos terapéuticos y recreativos, para calmar el estrés, como antidepresivo y otros, o como nosotros que estamos ocupándolo para el uso espiritual”.
-¿Esto no podría llevar a situaciones más peligrosas?
“Lo más peligroso es que las cosas sigan igual como están. Las tendencias perversas ya están haciendo de las suyas. Aquí hay que hacerse cargo. En Portugal hace más de 10 años que se despenalizó y la delincuencia bajó de una manera significativa. También hay que verlo como una medida de seguridad pública. La  delincuencia y el narcotráfico hacen presa de las condiciones y se ha visto que el autocultivo de cannabis produce control del narcotráfico y una neutralización del delito. Además hay otras razones: los gastos que se hacen en el 80 por ciento de los detenidos que son consumidores. Hay una cantidad de plata que se gasta en la fiscalía, las policías y otras instituciones que podrían utilizarse en otros asuntos sociales”.
Según el último estudio de Drogas realizado en jóvenes y publicado el año pasado, en la Región del Biobío, el 13 %
de los jóvenes de entre 15 y 29 años declaró haber consumido droga el último año.

Jaime López.
Uso terapéutico
Los activistas pro consumo de cannabis insisten en que hay muchos países en que su uso terapéutico forma parte de su cultura. En estados Unidos, prosigue Flores, hay 18 estados en que los usan en forma recreativa. “No hay mucho estudio y sí mucha teoría. Lo que sí se sabe es que provoca alivio sintomático en muchos pacientes, que se medican contra el cáncer, los glaucomas, para los dolores. Lo que nosotros proponemos es que cuando a ti te duele una parte del cuerpo, y quedas prendado de ese dolor. Si tú fumas cannabis y expandes tu percepción no sólo percibes la parte dolorosa sino otras zonas de tu cuerpo. Eso te permite modificar tu relación con el dolor. El dolor existe, pero no es lo único en que te concentras. Es otra forma de administrar esa realidad”, aclara Flores.
Jaime López, tecnólogo médico de la Universidad de Chile y jefe de laboratorio de Clínica Bío Bío, es categórico. “No, una droga de abuso no hace bien. Aunque el paciente diga sentirse bien, una droga como ésta no tiene como finalidad el beneficio del paciente. El estado de sentirse bien es momentáneo”, indica, enfatizando que se entiende como droga de abuso cualquier sustancia de uso no médico con efecto psicoactivo. Y la cannabis tiene efectos psicoactivos y estimulantes, pues actúa como estimulante del sistema nervioso central.
“Es  capaz de generar cambios en la percepción, en el estado de ánimo, cambios en la conciencia, en el comportamiento y es susceptible de ser automedicado. Cuando a mí no me recetan algo y lo empiezo a consumir  me causo un daño, pues hay efectos neurológicos y de dependencias. Cuando una sustancia genera dependencia, ya resulta nociva”.
El especialista recalca que a nivel neurológico alguien que vive con esta estimulación no es una persona que se encuentre con todas sus capacidades alerta, pierde reflejos y la posibilidad de  análisis objetivo, porque está experimentando un mundo distinto. “El organismo que empieza a ser dependiente de la droga, decae.  Cae en fallas de alimentación porque sus recursos van orientados a la droga y no a la nutrición. Se observa una desnutrición al principio imperceptible, puede a llegar un estado de miseria fisiológica. También acarrea daños a la vía pulmonar, y un deterioro bioquímico que altera las células por inhalar el humo”. Además, dice, han observado problemas hepáticos en algunos pacientes. Su visión concuerda con lo que explica Jorge Bastías.
Respecto al consumo en otros países y la despenalización paulatina que se ha observado en ciertas partes de Europa, el director Regional del Senda indica que los países en que se ha despenalizado la marihuana “el asunto ha ido más por una política de reducción de daño, para salir de drogas más dañinas y duras, que los han dejado con problemas sociales gravísimos por, ejemplo, por el consumo de heroína, que generaba cada vez más adictos, por un lado y  enfermos de Sida por otro, con
los intercambios de jeringas. En Chile estamos lejos de esa realidad, nosotros nos basamos en lo que relatan los jóvenes en nuestros centros de tratamiento, que son infractores de ley, que han sido judicializados  y que hoy están en tratamiento, declaran que su droga de inicio es la marihuana”.
Según el último estudio de Drogas realizado en jóvenes y publicado el año pasado, en la Región del Biobío, el 13 % de los jóvenes de entre 15 y 29 años declaró haber consumido droga el último año.
Insiste Gabriel Martínez. El consumo de droga no va a parar y hay que hacer algo para enmarcar y educar a las personas sobre cómo manejarlo. Están todas las posibilidades para realizar el cultivo. “Sólo aquí en Concepción existen tres growshop donde se puede adquirir semillas y aprender a cultivar. Hay distintas formas de cultivos, la siembra que tradicionalmente comenzaba en septiembre, para cosechar en abril, ya se ha ido reemplazando por cultivos de cepas mezcladas que incluso tienen una capacidad de crecimiento
En Concepción, dice Gabriel, consumidor que defiende la legalización, existen 3 growshop donde se puede adquirir semillas y aprender a cultivar marihuana.
de semanas. Así de corto. Y de interesante. Yo me muevo en un ambiente universitario, donde mucha gente cultiva, consume de forma controlada y lo vive como algo natural, lejos del estereotipo del drogadicto. Yo prácticamente no consumo alcohol. Creo que basta de ser ciegos ante una realidad que existe y que es una alternativa para desarrollar muchas otras cosas, incluso de aprender. Apoyo la cultura cannábica, soy consumidor y creo que muchos, como yo, están dispuestos a enfrentarlo, porque esto no es sólo una volá”.

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