Medicina Veterinaria: La nueva apuesta de UNAB, sede Concepción

Con un marcado sello social, este programa de pregrado se caracterizará por entregar a sus estudiantes no sólo equipamiento de vanguardia, sino también la visión “one health”, moderno concepto que involucra ver la salud como un todo, abarcando el bienestar animal, de las personas y del medio ambiente, abriendo nuevos campos laborales a sus egresados.

Dr. Octavio Enríquez, Vicerrector UNAB, sede Concepción.

Crecimiento constante es lo que define a la sede Concepción de la Universidad Andrés Bello, creada en 2008, y cuyos primeros programas fueron ofrecidos en 2009, para cerca de 600 alumnos. Hoy, el campus cuenta con 6.500 estudiantes, y en los últimos años la comunidad ha sido testigo del nacimiento de carreras como Obstetricia, Fonoaudiología, Medicina, y Química y Farmacia, además de espacialidades médicas.

“Para apoyar la formación de sus estudiantes, la sede cuenta con un centro de simulación del más alto nivel, una oficina de educación en Ciencias de la Salud con casi 70 convenios docente-asistenciales, y más de 32 mil metros cuadrados de infraestructura”, detalla el Dr. Octavio Enríquez, Vicerrector de UNAB Concepción.

Este notorio crecimiento no sólo ha sido cuantitativo, sino también cualitativo. Es así que la Universidad se encuentra reacreditada por cinco años (2017-2022) en las áreas de Gestión Institucional, Docencia de Pregrado, Vinculación con el Medio e Investigación. Asimismo, cuenta con la acreditación internacional de la Middle States Comission on Higher Education de los EE.UU., y muestra un buen posicionamiento en distintos rankings extranjeros, sobre todo en los relacionados con investigación.

Es en este contexto que la sede penquista de UNAB lanzará en 2019 la carrera de Medicina Veterinaria, programa que busca formar profesionales de excelencia, que aporten a la ciencia y al desarrollo médico veterinario para el cuidado y conservación de los animales. “Como sede, lo que más nos interesa es contribuir al desarrollo de la Región, objetivo que hemos logrado al convertirnos en un potente motor de desarrollo, no sólo productivo, apoyando el quehacer de las empresas con las que nos vinculamos, sino multidimensional, y esencialmente social y humano. Es decir, al ofrecer nuevas carreras, de la mano de un excelente equipo docente, buscamos contribuir al desarrollo de las personas y de la comunidad, formando profesionales altamente capacitados que sean un aporte a la sociedad”, comenta el Dr. Enríquez.

Profesionales integrales

Medicina Veterinaria, programa de cinco años de duración que será ofrecido en modalidad diurna, nace al alero de la Escuela de Medicina Veterinaria UNAB, creada en 2004, en Santiago. Su Director, el Dr. Carlos González, explica que la decisión de impartir esta carrera en la sede de Viña del Mar este año, y de Concepción en 2019, se debe al auge que hoy vive el concepto de la tenencia responsable de animales, que implica la necesidad de contar con profesionales muy bien preparados para esta labor. “Decidimos esperar a tener un programa ya consolidado para expandirnos a otras ciudades. De hecho, aun cuando la Universidad cuenta con un proceso transversal de aseguramiento de calidad para todas sus carreras, en 2016 acreditamos Medicina Veterinaria por cinco años, y realizamos un proceso de innovación curricular, que buscó perfeccionar el plan y alinearlo con los objetivos académicos institucionales”, detalla. 

Dr. Alfredo Molina, Decano Facultad Ciencias de la Vida.
Dr. Carlos González, Director Escuela Medicina Veterinaria.
Dr. Álvaro Opazo, Director Carrera Medicina Veterinaria, UNAB, sede Concepción.

El Director de la Carrera en la sede penquista, el Dr. Álvaro Opazo, agrega que la nueva malla contempla 51 asignaturas. “Además de los ramos disciplinares, hay algunos del ámbito de las ciencias básicas; otros de educación general, que buscan potenciar las habilidades blandas de los alumnos, así como asignaturas del área de la ecología y biodiversidad, que están asociadas a un nuevo concepto de la medicina veterinaria, que la relaciona con la conservación del medio ambiente y de la vida silvestre. También incorporamos el aprendizaje del idioma inglés, pues buscamos formar profesionales con capacidad de salir al extranjero y buscar allí nuevos desafíos”. Añade que esto está ligado al concepto “one health”, que involucra ver la salud como un todo, abarcando el bienestar humano, animal y del medio ambiente como aspectos relacionados. 

Con el nuevo plan curricular se busca formar un profesional integral, que se vincule activamente con la comunidad, y que sea ejemplo de los valores institucionales: “excelencia, respeto, ética y responsabilidad social, principios que lo distinguen como un profesional proactivo, preparado para enfrentar un mundo globalizado y con capacidad de liderar e innovar”, señala el Dr. González.

El Dr. Opazo añade: “Queremos que el egresado se transforme en un sustento social para la Región, que aporte con sus conocimientos a toda la comunidad. Y no sólo en el ámbito del cuidado animal, sino también en áreas como la investigación, la inocuidad alimentaria o biomedicina, entre otros”.

En este sentido, González destaca que la UNAB es líder nacional en investigación, y que sus docentes y estudiantes cuentan con publicaciones en revistas indexadas, como Scopus. Esta idea es reafirmada por el Decano de la Facultad de Ciencias de la Vida, el Dr. Alfredo Molina: “En Medicina Veterinaria, específicamente, nuestra Universidad ocupa el tercer lugar nacional en productividad científica, y nos hemos propuesto, de aquí al año 2022, estar primeros en este ranking”.

Otro aspecto que buscan transmitir a sus estudiantes es el afán por la mejora continua y la constante actualización de sus conocimientos. “El médico veterinario es un profesional que tiene una importante base científica, y nuestro programa pone énfasis en ello, permitiendo, por ejemplo, en el ámbito clínico desarrollar medicina basada en la evidencia, gracias a la constante actualización de los conocimientos científicos de su área”.

Añaden que este modelo, basado en el concepto de aprendizaje activo, es algo que los alumnos, una vez egresados, siguen replicando, incorporando a su quehacer los avances científicos y tecnológicos que se desarrollan en su área, los que son utilizados en el diagnóstico y tratamiento de sus pacientes.

El Dr. González enfatiza que uno de los aspectos que los empleadores destacan es que los titulados UNAB sobresalen por su alto nivel de preparación, que los lleva a desenvolverse con excelencia en cualquier ámbito de su quehacer. “Durante su formación ya han probado su desempeño, por lo que están preparados para desarrollar actividades clínicas, procedimientos complejos. Ellos ya tienen una buena base, por lo que funcionan muy bien en cualquier puesto que se les asigne, y pueden proyectarse a realizar algún postgrado, entrar al área científica u optar por alguna especialidad cuando egresan”.

Infraestructura de vanguardia

La sede penquista de UNAB pone al servicio de sus estudiantes infraestructura y equipamiento de vanguardia, acorde con las necesidades de sus alumnos y los altos estándares impuestos por su acreditación internacional.

Si bien, tal como informa el Dr. Molina, el equipamiento básico ya existe, y el resto se irá adquiriendo en la medida que los estudiantes lo requieran, la Universidad ya tiene considerada una inversión para los próximos cuatro años de cerca de tres millones de dólares. “La idea es que las tres sedes que dictan este programa cuenten con similar equipamiento. En Santiago y Viña del Mar utilizamos metodología activa y multimedial, lo que implica disponer de salas con pantallas interactivas, por ejemplo, algo con lo que ya contaba esta sede. Asimismo, se necesitan campos clínicos y salas de simulación, con modelos anatómicos, igual a los que se utilizan en la carrera de Medicina, que permiten a los estudiantes desarrollar sus competencias y practicar los distintos procedimientos sin riesgo para el paciente”.

A esto se suman los campos clínicos con los que la Escuela de Veterinaria tiene convenio en Concepción, y ya se está explorando la posibilidad de prestar servicios a pequeños agricultores de la zona, quienes no tienen fácil acceso a un profesional que controle la salud de sus animales.

“La idea es construir un campo clínico completo, un hospital bien equipado, de alta complejidad, que permita al propietario, por ejemplo, dejar a su mascota en observación tras una operación. Asimismo, pensando en el concepto de desarrollo sustentable, tenemos en carpeta la creación de un área de atención y rehabilitación de fauna silvestre”, adelanta el Dr. Molina.

Gracias a su formación de excelencia y a todas estas características diferenciadoras, que apuestan por enfoques nuevos de la disciplina, se prevé que esta carrera venga a ser un real aporte a la Región. “Cada vez la población está más informada, hay mayor conciencia respecto de los distintos procedimientos que se pueden ofrecer a los pacientes, y una ética más exigente. Es en este escenario que destaca nuestro egresado, diferenciándose del resto por su formación y sus capacidades, que le permiten entregar un cuidado de calidad”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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