Mujeres soñadoras y perseverantes se atreven a emprender

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Paola Burdiles González Directora Plan Común de Ingeniería Facultad de Ingeniería y Tecnología Universidad San Sebastián

Bastante se ha debatido sobre el emprendimiento, la innovación y el desarrollo de nuevos negocios, aspectos que se cruzan al momento de visualizar un proyecto. Es el momento en que la duda, el temor al fracaso y ver mermados los sueños son variables que influyen, algo parecido a dar un paso al vacío, en que el resultado -como producto final de este acto- es lo que nos inunda de emociones.

Para las mujeres, el emprendimiento es un desafío, la posibilidad de cumplir sueños o de dar en el blanco con un proyecto que apunte a satisfacer una necesidad. Las jóvenes son más atrevidas por razones evidentes: pueden arriesgar mucho, aprenden rápido y tienen la convicción de que si no resulta en un primer intento, al siguiente puede funcionar. Pero a medida que pasan los años, las mujeres son más temerosas, pues en su mayoría su foco está en ser el pilar de su familia (o uno de ellos). Además, en muchos casos, no están dispuestas a transar el tiempo dedicado a sus hijos o a los suyos.

Lo más relevante en cada emprendimiento femenino es que ellas no dejan de lado factores de superación individual por el bien propio o de quienes están bajo su dependencia. Su interés por aportar socialmente a sus pares o bien abordar una necesidad no cubierta en la comunidad resultan clave para encontrar un nicho de negocio. De este modo, han liderado en innovación, creatividad, preocupación por cada detalle y en dedicación como factores fundamentales para el logro de su visión de negocio. En la actualidad, el aumento de las opciones crediticias y de las entidades de apoyo al desarrollo y postulación de proyectos son aspectos positivos que han mejorado sus posibilidades de éxito en el mundo del emprendimiento. A la hora de atreverse a dar el salto, resultan fundamentales la inducción y el traspaso de conocimientos, que para las mujeres que inician o renuevan su plan de negocio cobran el máximo valor.

En Chile las mujeres representan cerca del 53 % de la población, y el porcentaje de jefas de hogar es cercano al 38 %. Es así que muchas, por necesidad u opción, han decidido emprender. De este modo, según el Ministerio de Economía, del total de emprendedores, 38 % corresponde a mujeres y casi el 70 % equivale a mujeres que viven en la zona centro sur del país. Un 47,6 % tiene entre 35 y 54 años.

Para mujeres de todas las edades, condiciones socioeconómicas y formación académica, permitirse soñar no tiene límites. Y así como la necesidad puede ser el motor que estimula a algunas a emprender, para otras el formar alianzas es una oportunidad de empezar un negocio. De esta forma, inician proyectos con o sin éxito.

Cabe destacar que el porcentaje que abandona una iniciativa es reducido, pues son luchadoras por esencia. Esa capacidad de atreverse y de perseverar en una idea es acogida en la Facultad de Ingeniería y Tecnología USS, donde impulsamos la concreción de sueños de mujeres que buscan sumar valor a su vida y al país.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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