Nassir Sapag evalúa la reforma tributaria: "El plan de ruta no está claro"

Como lo ha hecho en toda su trayectoria, en esta entrevista evalúa el proyecto de reforma tributaria. Más que en términos positivos o negativos, avoca su análisis a la forma en que éste fue presentado y su crítica se dirige a que no habría incluido opiniones de consenso, que son las que a su juicio ayudan a sacar lo mejor de todas las propuestas. Habla de un escenario de incertidumbre, porque no existe certeza sobre los efectos globales que tendría para el país este emblemático proyecto de la Presidenta Bachelet. Y de un futuro menos que claro si no se hacen cambios a ciertas medidas de la propuesta original que, según él,   podrían perjudicar a sectores clave de la economía nacional.
 
Si Nassir Sapag Chain hubiese estado a cargo de evaluar y llevar a cabo el proyecto de reforma tributaria que presentó el Gobierno habría hecho las cosas distintas. De partida, hubiese sentado a todas las partes en una mesa y, las habría hecho debatir, sacar lo mejor de los dos puntos de vista, y en un punto intermedio, buscaría una solución. Luego proyectaría qué pasaría en 20 años con cambios incluidos y, lo mismo, pero sin ninguna modificación.
Pero eso no ha ocurrido. Y por ello no le gusta mucho la idea de esta “gran Nueva Mayoría” en el Congreso, porque no hace necesario, como sí ocurría antes, cuando nadie era más que el otro, conciliar posiciones para sacar lo mejor de ambos lados.
Y Sapag (64 años, casado, dos hijos, dos nietos) sabe de lo que habla. Su vasta trayectoria en evaluación de proyectos lo tiene instalado como una eminencia en el tema, tanto en el ámbito nacional como internacional, con más de 80 artículos, 30 premios y 19 libros. Hoy, además de dedicar buena parte de su tiempo a la Universidad San Sebastián -donde dirige el programa de Magíster en Gestión Estratégica y Evaluación de Proyectos-, dicta clases en Perú, Argentina, Bolivia, Ecuador y República Dominicana, y cuando le queda tiempo, hace consultorías a empresas.
Nassir Sapag fue el expositor del primer Ecuentro de Actualidad y Análisis del 2014 de Revista NOS.  Allí, ante un centenar de invitados, se refirió al nuevo escenario económico del país y su impacto en el mundo empresarial, donde como punto central, explicó sus temores frente a la reforma tributaria y los cambios “acelerados” que se vienen, así como lo “oscuro” que se ve el panorama si no se introducen modificaciones sustanciales a la propuesta.
Y aunque lo dice una y otra vez, que no es economista y que no le gusta ser tachado como tal, su visión global y su carrera en el mundo académico y privado le hacen tener una opinión marcada sobre lo que viene. Aquí Sapag habla de economía. De la real.
-¿Cuál es este nuevo escenario al que nos enfrentamos?
Básicamente, es un escenario de incertidumbre, que también está generando un poco de desconfianza en las capacidades de las autoridades, no en términos profesionales, sino de que podrían estar improvisándose algunas cosas. No sólo por la cantidad de cambios que se han hecho, sino porque por ejemplo, en el tema de la reforma tributaria se planteaba como una idea fuerza subir el impuesto a los alcoholes y sólo por escuchar una vez a un grupo de personas, se dan cuenta que no era óptimo lo que estaban proponiendo; o las atribuciones excesivas que le estan dando al Servicio de Impuestos Internos, y lo planteaban como que ya estaba prácticamente aprobado y que iba sí o sí. Entonces, cuando uno ve que la autoridad va cambiando en tan poco tiempo las cosas que planteaba con una convicción de verdad absoluta se genera incertidumbre y no se sabe para dónde nos está llevando. En la conferencia yo decía que no basta con tener el auto, subirse a él y prender el motor. Yo necesito saber para dónde voy y cómo voy a ir, y ahí yo creo que la gente de a poco se está dando cuenta que pareciera que no está tan claro todo lo que se iba a hacer.
-¿Pero esta improvisación es a priori? porque no digamos que es un grupo político nuevo el que llega al Gobierno. Se señaló que presentaron la reforma tributaria, como se dice popularmente “con el tejo pasado”, para ir flexibilizándola luego como parte de una estrategia.
Yo esperaría que no sea así, porque si crearon muchas expectativas de lo que se iba a hacer con los recursos recaudados y después terminan bajando la recaudación, ¿qué va a pensar la gente? Que fue el sector empresarial el que le dobló la mano al Gobierno, por lo tanto más legitimidad pierden frente a las decisones que están tomando.
-Quizás fue un recurso electoral.
Yo pienso que hay algunas directrices en que todos estamos de acuerdo. Claramente hay un problema de elusión, pero que no se combate eliminando el FUT, porque se elude de muchas otras formas también. Habría que ser más eficiente en ver cuáles serían las medidas reales para evitarla y tener los controles adecuados para ello. Hay algunos puntos centrales que son compartidos por todos, pero el cómo hacerlo creo que no fue -y puedo estar muy equivocado- lo suficientemente analizado, ni siquiera al interior de la propia Nueva Mayoría. Si no, no existirían distintas opiniones, como las hay dentro de la Democracia Cristiana. Eso da una sensación de que más que un liderazgo, hay aquí un objetivo de cambio estructural grande, que hay que hacerlo, pero que no están claros cuáles son los efectos de la sumatoria de las medidas, en lo que pienso que no todos los actores han tenido la ocasión de participar.
-¿Pero por qué no estarían claras, si ya están presentadas todas estas medidas?
Porque van cambiando, se están discutiendo. Está clara la presentación de un programa, el cómo aprobarlo es lo que se tiene que ver ahora, y en eso es donde no hay claridad. Es muy fácil ponerse de acuerdo en cosas como por ejemplo “vamos a mejorar la calidad de vida de la gente”, pero ahora viene cómo, y en eso creo que no se alcanzó a profundizar y analizar lo suficiente, y prueba de ello es que dentro de la misma coalición de gobierno se están escuchando ideas distintas. Un parlamentario dijo que en la Comisión de Educación no existe ningún proyecto presentado. Entonces, están pidiendo tanta plata para educación y no tienen ni un proyecto presentado. (N de R: la entrevista se realizó antes de que el Gobierno despachara el proyecto de reforma educacional al congreso).
-Una de las cosas que sí ha dicho el ministro de Educación es que se va a terminar con la selección, inclusive en los liceos emblemáticos, y eso ya generó muchas alarmas…
Y eso les preocupa a muchos. Pero, ¿tú crees que toda la gente de la Nueva Mayoría tuvo acceso a ese proyecto? ¿Que sabe qué significa? Todos saben que hay que hacer modificaciones, pero en la misma no ha tenido participación mucha gente que podría haber dado opiniones. Tal vez eso, contrario a lo que están pensando las autoridades, los habría ayudado a que el resultado hubiese sido mejor.
 
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El peligro de comprometer gasto permanente

-Si le hubiesen pedido evaluar el proyecto de reforma tributaria, ¿qué hubiese hecho distinto?
Hubiese tratado de ver todos los impactos, analizar las sumatorias, qué significa, por ejemplo, para el sector inmobiliario y la construcción todo el tema de las contribuciones, de los impuestos. Pero no sé si aparte de la gente que tiene una empresa constructora, alguien más se puso a pensar en cómo iba a impactar que la compra estuviera gravada a futuro, y no sólo en la construcción, qué va a pasar cuando caiga la velocidad de venta, porque la gente va a tomar con más cuidado la decisión de compra.
-¿No se prepararon?
Yo creo que hay una preparación general, pero el plan de ruta no está claro. Estoy seguro de sus buenas intenciones, pero cuando viene el cómo… Lo que yo hubiese hecho como evaluador del proyecto es tomar todos los antecedentes, y ver cómo estamos hoy día y dónde vamos a estar en 20 años más. Proyectar la situación con cambios y sin ellos, y ver si hay una situación intermedia que me haga obtener un mejor resultado. Yo antes de esta conferencia me leí todo lo que pude, y no encontré todos esos datos. Sí encontré uno de Libertad y Desarrollo que dice que cuando partió el FUT, subió de un 12 a un 22 % el ahorro sobre el PIB y que desde que está el FUT se ha mantenido en ese mismo nivel. Entonces la pregunta es saber si con el FUT estamos acá, sin el FUT, ¿seremos capaces de seguir ahí? Y claro, dicen que para las Pymes se entrega la depreciación instantánea. Pero hay que pensar que hoy el mundo está avanzando mucho hacia el capital intelectual. Chile habla mucho de invertir en capital intelectual, y eso lo defiende el tema de la educación gratuita, entonces, en un tiempo más habrá muchos proyectos que estén enfocados en hacer uso de esa capacidad intelectual, más que de una capacidad física. La tecnología está más requerida, la cantidad de proyectos digitales que me presentan mis alumnos es impresionante y ¿por qué? Porque lo hacen en la pieza de su casa, lo hacen con un computador que ya tienen, y cuando empiezan a ganar plata y tienen un plan de crecimiento, yo no sé si con todas estas reformas van a poder cumplirlo. Tal vez con más dificultades, pero ¿cuánta gente va a poder resistir? Porque ya no va a haber FUT y, digámoslo, era una tremenda ayuda para el que iba a reinvertir sus utilidades.
-Pero detrás de todos estos cambios que se presentan, llámese reforma tributaria, educacional, constitucional, ¿usted ve que hay un proyecto de país establecido?
Claramente no es un proyecto compartido. Chile se ha caracterizado en el último tiempo por no tener proyectos compartidos. Yo lo he comentado, odio el concepto de oposición, porque en Chile ese concepto lo que intenta es demostrar todo lo malo que está haciendo el gobierno de turno, y no ayudar a que le vaya bien. Yo de verdad pienso que no nos hemos preparado para trabajar en conjunto. De hecho, a mí me gustaba que no hubiera una gran mayoría como ahora, porque no obliga a los consensos. El consenso hace transar, y la transacción obliga a reconocer lo mejor del otro. Quizás no es el ideal, pero siempre es menos malo a que se tome una decisión casi dogmática por un solo grupo que excluye las opiniones del otro. Por ejemplo, según el Gobierno, de las indicaciones que le hizo la UDI al proyecto no había ninguna buena. Y eso llama la atención porque años atrás siempre había indicaciones de la oposición que trabajaban fuera de comisiones y que tenían un resultado tremendo sobre la decisión final que se tomaba. Hoy día la gente ya no escucha y ya llega sabiendo si votar a favor o en contra.
-El asunto de fondo, dice el Gobierno, es que necesitan recaudar fondos permanentes para ofrecer una educación pública, gratuita y de calidad, ¿es una buena medida hacerlo vía reforma tributaria?
A ver, se necesitan recursos para la educación, pero no como se está planteando. Hay que mejorar la instrucción, ahí está el problema. El alumno no es el problema, es el profesor. Entonces, tú tienes que mejorar la calidad de la instrucción y no de la educación. Cuando le das la idea de educación gratuita a la gente, quién puede negarse a eso, pero si hay otras prioridades más importantes para el desarrollo del país, ésta es la más mala de todas, porque le estamos dando educación al futuro rico. A mí me importa más la gente que no tiene para comer, porque ahí se podría, junto con darle de comer, también pagarle la educación, pero no gratis. La idea sería que el estudiante tuviera que devolver al Estado un porcentaje de su sueldo cuando comience a trabajar. Entonces, ¿qué deberíamos hacer? Entregarle educación gratuita a través de un préstamo y si le va bien, en esos diez años va devolviendo dependiendo del nivel de su sueldo.
-Entonces, lo de la educación gratuita ¿lo hacen para recaudar votos, aumentar popularidad?
Esperaría que no. Me da la impresión de que sí se usó para captar votos, porque todo el tema de los “pinguinos” partió con el tema de la calidad de la educación, pero muy hábilmente se dieron cuenta que podían utilizar mucho mejor esto para beneficio político si lo llevaban a la gratuidad. Y lo demuestra quiénes fueron electos diputados. Y doy un ejemplo, si ofrezco educación gratuita qué voy a hacer con todos los jóvenes que antes no postulaban a la universidad porque no tenían recursos. Ahora también se van a sentir discriminados si las universidades estatales no los reciben. Vamos a tener que aumentar las aulas como a 290 alumnos, deteriorando más aún la calidad de la enseñanza. Yo sí creo que habría que ayudar mucho en educación gratuita a la gente que realmente lo necesita, pero en ningún caso a las universidades. Creo que la educación básica e incluso la prebásica es más importante en la formación del capital humano que cuando ya la gente entra a la universidad. Si se aprueba entregar una educación gratuita ya no hay vuelta atrás. Aceptará el país que tú digas que las platas que estamos destinando a regalarle la matrícula y los aranceles a los estudiantes luego la necesitaremos para la tercera edad, porque creció en número. Porque la gente no se ha puesto a pensar que no es solo que vivamos más años, sino que con los años empiezan a surgir un montón de enfermedades para las que tendremos que tener recursos para atenderlas. Se mencionaba la otra vez en el Psiquiátrico de Concepción una segunda muerte, yo creo que es mucho más importante dedicarle recursos a la prioridad del momento, y no esto que es casi dogmático, es decir, educación pública porque sí. Cada vez que yo comprometo algo, pierdo la libertad de reasignarlo de mejor manera a algo. Y eso es lo que están haciendo hoy día. No estoy en contra de la gratuidad, pero si hay algo más urgente, yo quisiera que el Gobierno tuviera la libertad de disponer esos recursos para esa otra urgencia.
-¿Usted los pondría en salud, por ejemplo?
Quiero libertad. A lo mejor hoy día es educación, pero no sé, no lo comprometo como un gasto permanente. Entonces qué te voy a decir: ‘Mira, te voy a dar un préstamo a tasa cero en UF, y además, si puedes me lo devuelves, y cómo lo vamos a saber, por tu declaración de impuestos. Si tú ganas menos de $400 mil, no me devuelves nada, si ganas hasta $600 mil, te voy a cobrar el 3 % de tu sueldo, entonces mientras más gano, voy devolviendo hasta un tope del 10 % con un máximo de 10 años’. Si en algún minuto me sobra la plata, puedo decir que se les condonan tantos años a toda esta gente, pero no comprometerlos, porque qué pasa si viene otro terremoto, viene otro incendio y, como te digo, viene la masa de adultos mayores con una gigantesca demanda asociada a la salud física y mental. A eso me refiero cuando digo que no comprometamos el bono marzo, démoslo mientras tanto, pero no lo hagamos permanente. Demos facilidades para que estudien, pero no regalemos la plata cuando pudiera necesitarla para varias cosas más importantes.
-Usted ha hecho clases en muchos países, muchos de ellos de la Ocde, ¿estos cambios hacia una mayor tasa impositiva para ampliar la cobertura en educación van en la senda correcta?
Primero, no hay una correlación estadística que te permita decir que es así. Claramente Chile es uno de los países que tiene la tasa más baja para las empresas, pero siempre reitero lo mismo: sirve si la rentabilización que da el país al administrar ese punto adicional, nos hace crecer más rápido que los privados. Yo creo que es posible demostrarlo en algunos puntos, como no soy economista, no sé hasta cuánto, no sé si el 25 % será excesivo o no, pero mientras el Estado no se modernice, no demuestre que tiene la capacidad de gestión, que tiene la claridad de haber evaluado en qué va a gastar la plata no lo sabemos.
-¿Y hoy el Estado chileno tiene esa capacidad?
Yo creo que la ha mejorado sustancialmente en los últimos diez años, pero todavía no la tiene.
-¿Qué le falta?
No me gustaría meterme mucho en esto, pero los cargos se entregan a políticos, que muchas veces no tienen las calificaciones ni las competencias para tomar las decisiones profesionales de la gestión correcta de una institución.
-En el gobierno anterior, cuando arribaron muchos técnicos a cargos clave se criticó que no estaban conectados con la realidad social.
Los dos extremos son malos, pero pienso que se debería diferenciar entre los cargos netamente políticos y los que no deben serlo. Estos últimos deberían estar por definición, de alguna manera establecidos por un perfil de quién los podría o no ocupar, pero no puede ser que porque alguien no ganó una elección se le compense dándole un cargo en alguna institución. Y hay muchísima gente que es política y está calificada para tener estos cargos. No quiero dar nombres, pero te voy a dar el de Carlos Madlinic, que es político, y que es técnico también y por eso va a estar en el directorio de Metro S.A.
-¿No estarán fallando, por ejemplo, las universidades que forman sólo técnicos y no los ligan con la realidad social? Porque ahora los mejores profesionales se van directo a la empresa privada y muy pocos eligen el servicio público.
El tema es mucho más complejo. Es el exceso al que nos han llevado en el tema del consumismo, de lo material. La eliminación de todo lo que estaba asociado con cultura general, estoy hablando de historia, de geografía incluso, las ciencias vinculadas al ser humano, hoy día no sólo no se enseñan, sino que a nadie le importan. Piensa cuánta gente hay en Chile que sea capaz de enseñar historia de la música. Yo conozco uno que es vicerrector de una universidad, así es que no sé si tendrá tiempo para enseñar eso, ¿por qué? Porque eso no le importa a nadie. El cambio no es de una institución como una universidad. Hay que sentarse a pensar en que éste debe ser un país donde la calidad no debe asociarse a tener un auto del año. El mundo va un poco hacia ese lado. Si tú miras en otros países, hoy están prefiriendo tiempo libre a más sueldo y nosotros no hemos sido capaces de captar ese mensaje para poder incorporarlo a los cambios que nosotros tenemos la capacidad de modificar. Entonces, tú me dices las universidades, sí, en las universidades hemos eliminado mucho de lo que es la formación del ser humano como ser humano. Estamos creando profesionales autómatas, expertos en hacer cosas para generar más.

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“Las Pymes tendrán problemas”

-Volviendo a la reforma tributaria, ¿ve algún beneficio en las propuestas que ya se conocen?
Partamos en que creo que sí había que hacer una reforma tributaria; segundo, para decir si va a estar bien o mal tenemos que saber si las platas que van a ser recaudadas van a ser bien invertidas; que cuando se elimine el FUT se va a compensar con otras medidas -que no las conozco- que permitan no desincentivar la inversión y el ahorro. Si eso se logra, yo creo que sí va a ser beneficiosa. Pero cuando tú empiezas a ver la suma de medidas el panorama se ve negro. Por ejemplo, al sector inmobiliario claramente le va a convenir ir a invertir a Córdoba, a Mendoza, que seguir construyendo acá. De eso no me cabe ninguna duda. O sea le vamos a ir a dar trabajo a los cordobeses, a los mendocinos, vamos a darle a ellos más calidad de vida, por tener más acceso a viviendas. Con eso voy a que tengo inseguridad, porque me gustaría que me ayudaran rápido a convencerme que éste es un buen plan, para ayudar a potenciarlo.
-Otro de los temas de los que se ha hablado es que la reforma afectará a las Pymes y a la clase media.
Yo creo que la eliminación del FUT va a afectar negativamente a las Pymes, porque son las empresas más riesgosas hoy en día, las que tienen menos acceso a las fuentes de financiamiento, las que tienen menos activos físicos y menos capital de trabajo. Entonces, cuando le pones una medida compensatoria como la depreciación instantánea, no los estás ayudando tanto, porque es una parte mínima de sus inversiones. La gran empresa tiene la capacidad, no ilimitada, para endeudarse, para enfrentar los períodos de menores ingresos; puede adaptar su negocio. Pero no pasa lo mismo cuando la empresa familiar ve que el flujo le disminuye, cuando ve que tiene que pagar por anticipado la línea para fabricar pan, que necesita capital de trabajo, porque no lo consigue, porque ahora tiene que estar pagando parte de las utilidades que antes -cuando no retiraba- las reinvertía para crecer. Hoy día con la depreciación instantánea lo más probable es que haya una compensación sólo de la inversión de reposición, pero si yo quiero crecer, no me es suficiente.
-¿Podría haber una muerte masiva de Pymes?
No a ese extremo. Pero le va a crear problemas a mucha gente. Primero porque es gente que no tiene conocimientos de gestión de negocios, que no tiene capacidad negociadora, que no tiene acceso a fuentes de financiamiento, que tiene otras urgencias, del colegio, de consumo diario, que sí se va a ver muy afectada, y principalmente, los nuevos emprendedores. Será mucho más difícil emprender un nuevo negocio. ¿Cómo empiezan los jóvenes? De muy abajo, con dos computadores, en la casa, después se compran una oficinita y empiezan a crecer de a poco. Ellos hoy están en condiciones de ahorrar, en el sentido de no retirar utilidades, pero cuando le van a cobrar un impuesto del 25 %, significa que antes tenían un flujo para reinvertir, que ahora se les va a ir en impuesto.
-Algunas empresas grandes han dicho que el FUT ha sido en gran parte el motor de sus inversiones, ¿podríamos ver una desaceleración de proyectos de envergadura o esto es una especie de campaña del terror?
De que las va a afectar, las va a afectar, pero ellas son las que tienen mayor capacidad de adaptarse. Tienen la capacidad de decidir cómo reinvertir. No van a tener las utilidades, ni los excedentes que tenían porque una parte se les va a ir en impuestos, pero yo creo que el verdadero impacto será para la microempresa.
-En el tiempo que se lleva de debate, ¿usted siente que se ha hecho una excesiva campaña no constructiva desde los gremios o la oposición, por ejemplo?
Ambos están defendiendo posiciones. Pero ambos no han dado todos los argumentos reales, creo que exagera la gente de los grandes gremios, pero también creo que el Gobierno está usando la reforma sin fundamentos reales o técnicos. Yo lo veo como un gallito, los dos están exagerando un poco. Unos dicen que la clase media y la clase baja es la que se perjudica, pero el otro lado dice que le van a subir el impuesto a los ricos, y los de arriba dicen que van a dar menos empleo, vamos a invertir menos. A mí gustaría que en vez de esa pelea chica tuvieran la oportunidad de se  ntarse ambas partes y estar dispuestas a sacrificar algo que me da mucha satisfacción, si eso lo puedo destinar a algo que me da más satisfacción. Pero ninguna de las dos partes ha logrado demostrar que es tan eficiente como dice el Gobierno, ni tan negativo como piensan los empresarios. Ninguna de las partes ha dado la información suficiente que te permita decir quién tiene la razón.
-¿Cuáles son los desafíos pendientes del país, por ejemplo, en desigualdad?
Yo creo que la desigualdad no es o no debería medirse en términos de remuneración, sino en oportunidades, y es ahí donde Chile tiene sus mayores problemas, en darle a todos la oportunidad. Y eso parte cuando uno nace. Cuando el recién nacido tiene una mala alimentación, cuando no tiene acceso a los jardines infantiles donde algunos tienen hasta computadores o que les hablan en inglés. A temprana edad deberíamos estar pensando en la igualdad de oportunidades. No hay igualdad de oportunidades si la gente no llega en igualdad de condiciones.
 

REFORMA TRIBUTARIA
¿ME AFECTA O ME BENEFICIA?

 
Con el proyecto de reforma tributaria ya aprobado en la Cámara de Diputados, ahora el foco se traslada al Senado. Desde el oficialismo esperan que el trámite en la Cámara Alta  no sobrepase los dos meses y que ojalá no se hagan ajustes que alteren “la matriz” de este proyecto emblemático del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.
Pero mientras esto ocurre en Valparaíso, las discusiones sobre los efectos que esta gran reforma tendrá a largo plazo para el país se siguen discutiendo sobre todo a través de los medios de comunicación. El tema es complejo, las proyecciones no están claras, el panorama es incierto y, por lo mismo, las opiniones de sus defensores y detractores sobre sus beneficios o perjuicios todavía confunden al ciudadano común que hasta el momento sólo puede evaluar el tema de acuerdo con la escasa información que unos pocos tienen sobre ella. Para contribuir a este debate  invitamos a empresarios y a académicos de nuestra zona a aportar con su punto de vista, con el fin de ampliar la discusión sobre una reforma que de todas maneras traerá grandes cambios para el país.
 

La reforma tributaria sí afecta a los fondos de pensión

Pablo Neudorfer
Académico Ing. Comercial USS
SAPAG-col-Pablo-NeudorferToda reforma tributaria que busca subir los impuestos es difícil de aprobar, ya que nadie quiere ver una merma en sus ingresos presentes y futuros. Lo anterior sigue siendo cierto aún si es que los fondos recaudados se utilizan de manera eficiente y de acuerdo con los objetivos planteados. La eficiencia del gasto es una materia interesante y compleja de llevar a cabo para el gobierno actual; sin embargo, no es el propósito de esta columna discutirla. Es más, asumiré que la eficiencia en el gasto en educación y salud existirá.
El tema que ha cobrado relevancia las últimas semanas es el efecto de la reforma sobre los fondos de pensiones administrados por las AFP. Ya es conocida la crisis del sistema que se caracteriza por entregar pensiones inferiores a las prometidas, es decir, menores a un 70 % de las últimas rentas del trabajador antes de pensionarse. Según el informe 2013 de la OCDE, los hombres reciben en promedio un 52 % y las mujeres un 42 %, muy lejos de lo comprometido. Las razones son múltiples: lagunas previsionales, baja tasa de cotización, mayor esperanza de vida de la población, entre otras.
En este contexto de crisis del sistema, el Gobierno debería preocuparse fuertemente por no impactar negativamente los fondos de pensiones. Sin embargo, la realidad es distinta. Un primer efecto negativo de la reforma es el impacto que puede generar en el empleo, ya que no es claro si las medidas paliativas del Gobierno van a compensar el problema de liquidez al que van hacer frente las empresas pequeñas. Por lo tanto, no podemos descartar un efecto de menor empleo, con ello lagunas previsionales y, finalmente, menores pensiones.
Otro efecto negativo es el impacto que va a generar en las pensiones un alza del 20 al 25 % del impuesto de primera categoría. Lo anterior se produce porque los afiliados a las AFP que pagan impuesto de primera categoría a través de la propiedad de las empresas que tienen en su fondo, no perciben ningún crédito que les permita descontar impuestos en su global complementario. Antes se les perjudicaba con un 20 % y ahora con 25 %, algunas estimaciones señalan que para compensar esta medida en promedio una persona deberá trabajar 6,5 años más.  Este problema no hace diferencia entre trabajadores de bajos o altos ingresos. Finalmente, si las grandes empresas que cotizan en bolsa bajan sus niveles de utilidad, existirá un impacto en el valor cuota del afiliado y con esto en el monto final de las pensiones.
En conclusión, los fondos de pensiones no son estériles a la reforma tributaria. Decir lo contrario sería una falta de seriedad. Existe una deuda histórica con los cotizantes que corresponde al 20 % de impuestos de primera categoría que pagan a través de los fondos y, que nunca se les ha permitido recuperar vía global complementario. Ahora esa deuda se ampliaría, lo que sumado a otros potenciales efectos negativos sobre el fondo de pensiones y la posible caída en la demanda laboral nos permite concluir que los fondos de pensiones no van a ser indiferentes a la reforma.
 

Impactos de una reforma equitativa

Iván Valenzuela Díaz
Decano Facultad de Cs. Económicas y Administrativas UCSC
 
SAPAG-col-ivanValenzuelaEl proyecto de reforma tributaria está pensado en las necesidades del país y persigue un objetivo loable: recaudar más ingresos para financiar gastos permanentes en educación, corregir el déficit estructural y aportar al desarrollo de políticas sociales.
Al comparar la carga tributaria de Chile con los países de la Ocde, considerando un ingreso per cápita similar, nuestro país está más de tres puntos debajo del promedio, lo que permite que la reforma aspire a incrementar su recaudación en un 3,2 del PIB, y percibir así US$ 8.200 millones.
Los márgenes están y ante el escenario de especulación que se ha instaurado hay puntos relevantes que deben ser explicados. Cómo afectará esta medida a la micro y pequeña empresa (MIPE), que se ha transformado, al menos en el discurso, en el foco de interés de algunos sectores.
De acuerdo con el SII, de las cerca de 850 mil empresas que hay en Chile, el 95,5 % entra en la categoría de MIPE, es decir, vende hasta 25 mil UF anuales. La serie de cambios que plantea la reforma, efectivamente provocará modificaciones en su operar tributario, pero éstos van en total beneficios de ellas.
Primero, la eliminación del FUT (sistema único en el mundo) no las afectará, ya que una empresa que logra utilidades anuales por hasta 76 millones de pesos no tiene ningún incentivo para usarlo. Actualmente no existen razones tributarias para no retirar esas utilidades y luego reinvertirlas.
El cambio de sujeto de IVA es otra medida que beneficiará a las MIPE. Con la reforma, los grandes contribuyentes, ventas sobre 100 mil UF, podrán asumir la retención y el pago del IVA de sus proveedores. Con esto, los pequeños empresarios no tendrán que pagar mensualmente el IVA por las ventas que hagan, puesto que éste será efectuado por las grandes empresas.
Ahora, el mecanismo de depreciación instantánea implica que en las empresas de menor tamaño toda la inversión que realicen en infraestructura, tecnología, vehículos, etc., podrá ser descontada de impuestos de una vez y en un año, tributando menos al momento de hacer las inversiones, y las empresas más pequeñas podrán hacer lo mismo con bienes usados.
En cuanto a la limitación del régimen de renta presunta, la ley contemplará que las micro empresas que estén sujetas a ella tributen cada año por el sistema que más les convenga, ya sea conforme al artículo 14 o según la reglas de renta presunta. Con esto, este régimen simplificado se focalizará en el 91 % de las empresas hoy acogidas a dicho sistema.
Junto con recaudar más recursos se busca que los dueños de las empresas tributen por la totalidad de las utilidades y no sólo por las que retiran. Este sistema es consistente con los principios de dar igual tratamiento tributario a los ingresos provenientes del capital y del trabajo, y que aporten más quienes generan más ingresos. No está en su fundamento afectar a las MIPE, por el contrario, pretende crear un sistema tributario mucho más equitativo.
 

Empujados a la tormenta perfecta

Helen Martin
gerente ADMINISTRACIÓN Y FINANZAS
Inmobiliaria Domus.
SAPAG-col-Helen-FINCO-12Existe consenso en que es necesario incrementar los impuestos para mejorar la calidad de la educación y, por consiguiente, potenciar el desarrollo del país. Sin embargo, no podemos desconocer que la arquitectura con la que fue diseñada la reforma tributaria afectará especialmente a la industria inmobiliaria y que tendrá un impacto indesmentible en las personas de clase media que quieran optar a una vivienda.
La eliminación de la exención tributaria del 65 % del IVA en la construcción y la aplicación de 19 % de IVA sobre la venta de viviendas implicará un incremento de entre un 11 y un 13 % en el precio de las que están en el rango de las 1.000 y las 2.500 UF. Así también, el aumento en las provisiones bancarias restringirá sustantivamente las posibilidades de financiamiento, pues se estima que éste no superará el 75 % del valor de la vivienda. Ello afectará principalmente a la clase media, cuya capacidad de ahorro es limitada y tampoco cuenta con ayudas estatales.
Por otra parte, la industria inmobiliaria es competitiva, con múltiples actores, y sus márgenes han tendido a reducirse sostenidamente por los continuos cambios en las normativas y exigencias, y del aumento en el valor de la mano de obra y de los terrenos. Por lo tanto, sostener que las empresas podrían absorber el mayor valor de las viviendas contra los excedentes de las inmobiliarias significaría extinguir una industria que hasta la fecha ha demostrado ser eficiente.
Bajo este escenario y sin conocer el marco tributario bajo el cual operará la industria inmobiliaria no es posible medir ni predecir las variables necesarias para la evaluación de un proyecto cuya construcción y venta estén sujetas a las modificaciones tributarias vigentes a partir del 2016. Lo único que podemos asegurar es que hoy es el mejor momento para adquirir una vivienda, pues las actuales condiciones difícilmente se repetirán en el futuro.
Cómo predecir los mecanismos mediante los cuales se ajustará el mercado, cuál será la decisión de los clientes respecto al estándar de las viviendas si sus expectativas no coincidirán con la oferta disponible, qué parte del mercado quedará fuera de la posibilidad de adquirir una vivienda porque no tiene capacidad de ahorro, qué porcentaje postergará su decisión de compra ante el incremento en el costo de la vivienda, cuánto se incrementará la autoconstrucción, cómo van a reaccionar los bancos que financian la construcción de viviendas respecto a estos nuevos parámetros, son todas preguntas para las cuales no tenemos respuestas y que, finalmente, van a determinar la velocidad de venta y factibilidad de un negocio inmobiliario, elementos que también permiten definir el volumen de éstos. Por lo tanto, en un actuar responsable hoy no existen las condiciones necesarias para lanzar proyectos a la venta para escrituración en los plazos en que se estima empezará a operar la reforma.
Esta situación está llevando claramente a la disminución de obras nuevas y a la postergación de las decisiones de inversión hasta que la reforma se vea reflejada en una ley y su reglamento.
Por cierto, estas decisiones traerán consigo una contracción en la construcción, uno de los más importantes motores de generación de trabajo en Chile. Así también, mientras estas modificaciones tiendan a una cierta normalidad, en general habrá ajustes a los volúmenes de construcción perdiéndose economías de escala.
Finalmente, lo único que nos queda como ciudadanos es preguntarnos si en este caso funcionarán los sistemas de alerta temprana.
 

El todopoderoso SII

Hugo Tapia Krug
Abogado, Magíster en Gestión Tributaria.
Profesor de Derecho Tributario UDD
 
sapag-col-tapiaEl proyecto de ley de reforma tributaria pretende introducir una serie de medidas cuyo objetivo es lograr un aumento en la recaudación: se sube el impuesto de primera categoría a un 25 %, se elimina el Fondo de Utilidades Tributables (FUT), los dueños de las empresas pagarán independientemente de si retiran o no utilidades para su consumo, se sube el impuesto de timbres y estampillas, se introducen nuevos impuestos, entre otras.
Estas medidas han generado una serie de reacciones en el sector empresarial, ya que podrían influir fuertemente en la inversión y en el empleo. Sin embargo, hay otro cambio que debería preocupar aun más a todos los contribuyentes: las excesivas facultades que se le otorgarán al Servicio de Impuestos Internos.
En Chile el pilar en el mundo de los negocios funciona en base a un principio que ha existido siempre: el de la autonomía de la voluntad. En virtud de éste, las personas pueden celebrar los contratos que estimen convenientes y estipular las cláusulas que más les acomoden, en la medida que no estén prohibidas por la ley.
Pues bien, esta libertad contractual es la que ahora se verá fuertemente coartada, ya que el SII podrá cuestionar prácticamente todos los actos y contratos que celebren los contribuyentes. Así por ejemplo, cuando en una sociedad se incorpore al cónyuge, a los hijos, padres o hermanos, el SII podría llegar a señalar que se hizo con la finalidad de evitar el pago de impuestos por parte del dueño principal, o cada vez que haya una reestructuración societaria, que son procesos que se realizan con fines económicos o de orden en los negocios, podría llegar a la conclusión de que podría existir un abuso, y determinar que se han efectuado para evitar el pago de impuestos.
Se propone también sancionar con multas exorbitantes a los asesores tributarios y en general a cualquier persona, incluyendo a los representantes legales de las empresas, que participen en el diseño, planificación o implementación de actos donde en concepto del SII se evite total o parcialmente la realización del hecho gravado, se disminuya la base imponible o se postergue o difiera dicha obligación.
De aprobarse este tipo de normas, se estaría privando a las personas de elegir por aquellas alternativas jurídicas y económicas que más le acomoden para el desarrollo de sus negocios, y llegaríamos al absurdo de concluir que los contribuyentes tendrán ahora que contratar asesores tributarios con la sola finalidad de que les recomienden aquellas alternativas que impliquen el mayor pago de impuestos posible.
Es de esperar que la discusión del proyecto sea seria, analizada responsablemente y efectuada en un período prudente de tiempo, para de esta forma prever consecuencias no deseadas para el país.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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