“Never, never, never, give up”: Con renovados aires, el Instituto Chileno Británico de Cultura de Concepción reabre sus puertas

La emoción de quienes trabajan en sus tradicionales aulas se siente en cada rincón de las mejoradas instalaciones del edificio. Tras el 27/F, hoy están listos para recibir a todos quienes quieran aprender “el auténtico inglés”.

Toda organización se debe al equipo humano que le da forma. Ello determina su adaptación al cambio, la manera de enfrentar una crisis y, por ende, su crecimiento. Los resultados, en muchos de estos casos, corresponden al compromiso de las personas que la componen. Algo que en el Instituto Chileno Británico de Cultura de Concepción tienen muy claro.
Con casi siete décadas de historia, hoy están listos para cerrar uno de los capítulos más duros tras el terremoto de 2010 y sus graves consecuencias en el tradicional edificio de calle San Martín, como cuenta Fernando Escobar, presidente del directorio de la entidad.
Explica que antes del 27/F, habían concluido un proceso de ampliación de su sede, es decir, “se habían invertido y adquirido compromisos financieros y de un momento a otro quedamos sin pan ni pedazo”. Pese a ello y al adverso panorama que se les presentó, durante el segundo semestre del 2010 hicieron las gestiones para volver a funcionar a partir de cero.
El Instituto de Humanidades les facilitó algunas dependencias para recibir alumnos a partir del segundo semestre de 2010, sin embargo tuvieron que desvincular, con toda la carga negativa que ello implica, a todo su personal pues no había cómo solventar sueldos, comenta el director. Cabe señalar que el instituto es una organización sin fines de lucro; sus ingresos son sólo para mantención y el directorio funciona ad honorem.
Tras organizarse administrativamente y renovar parte de su cuerpo académico, durante el segundo semestre del 2011 “se abrió una luz de esperanza”, dice Escobar respecto de su vuelta al edificio de siempre, donde podrán seguir prestando el servicio de calidad que es la base de su prestigio como organización.
Por su parte, el director ejecutivo del “Británico”, Alan Cleveland, comenta que todo este proceso también les ha servido para apreciar la calidad humana de su equipo, pues desde el principio han puesto gran esfuerzo para poner en marcha la institución.
“Mucha gente se acercó a nosotros para decirnos que nos esperarían hasta que estuviésemos de nuevo funcionando, lo que sin duda, nos compromete a seguir a delante”,  señala Cleveland, y explica que ello se debe a que en ningún caso se transa la calidad del servicio que prestan y que eso, según enfatiza, los “distingue de otros institutos de idiomas”.
“Siempre se trabaja con cursos pequeños, los mejores profesores y además con programas aprobados por la Universidad de Cambridge; en el fondo, con seriedad en todos los aspectos y manteniendo siempre un clima de respeto mutuo”, agrega el director ejecutivo.
En tanto, Karina Brito, jefa administrativa de la entidad, comenta que el 21 de junio del 2009, cuando inauguraron la ampliación del edificio nunca pensaron que sólo meses después iban a quedarse prácticamente sin nada, sin embargo, eso no los debilitó.
Entre todos acudieron a limpiar y a recuperar la mayor cantidad de material posible, comenzaron a organizar la vuelta a clases del segundo semestre de 2010, pese a que estaban desvinculados, lo que permitió que se afianzaran los lazos como equipo pues todos quienes se quedaron lo hicieron bajo un objetivo común: volver a recibir alumnos.
Finiquitado el seguro recién afines del 2010, cancelaron sus deudas y una vez entregado el edificio, con financiamiento de Corpbanca, recuperaron las instalaciones las cuales fueron reabiertas el miércoles 10 de agosto último.
Coincide con lo anterior, Alejandra Guerrero, secretaria de administración, quien agrega que todo este proceso les ha permitido desarrollar un profundo sentido de equipo, casi de familia, calidez que se siente y “se traspasa a los alumnos, que es lo más importante”, dice.

Formación de excelencia

El sello del trabajo formativo en la lengua inglesa británica que se lleva a cabo en el instituto depende en gran medida del aporte de su equipo docente, algo que la profesora de inglés Patricia Osorio conoce de cerca, pues lleva casi diez años enseñando a niños y a adultos en diversos niveles.
Comenta que los programas no sólo se establecen sobre la base de la enseñanza de la lengua, sino también en el conocimiento de la cultura británica, lo que se da de manera natural en cada uno de los cursos que realizan.
Por su parte, la coordinadora académica, Hellen Arroyo, comenta un factor que siempre los ha distinguido: un genuino interés en el alumno, en su acogida y en crear un ambiente cómodo para desarrollar las actividades de aprendizaje.
Agrega que todos los profesores pasan un período de entrenamiento y observación, que permite que el trabajo en aula se desarrolle bajo un mismo perfil de calidad y colaboración.
Recién incorporada al equipo académico durante el año pasado, la docente Natalia Bustos comenta que siente real orgullo de ser parte del ICBC; recalca que desde el principio percibió el apoyo de todos quienes trabajan en la entidad, lo que resulta muy motivador. “La gente le toma el peso cuando uno dice que enseña acá y eso uno lo valora”, dice la profesional.
Uno de los más antiguos de la “familia del Británico” es su auxiliar Lisandro Jaque, quien en sus 53 años de labor en el instituto ha visto pasar a diversas generaciones de alumnos por sus aulas, incluyendo a sus tres hijos.
Dice que el prestigio que tienen ha sido producto del esfuerzo de largos años y además el sistema de enseñanza permite que los alumnos aprendan de verdad a comunicarse en inglés y por eso la gente los apoya.
“Volver a nuestro edificio es una sensación de alivio, más para mí, que llevo tantos años ligado al instituto, donde siempre he recibido un buen trato”, finaliza.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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