Nicole: “No me arrepiento de mi camino”

Foto Nicole
Nicole es un ser bello. Sofisticadamente bello. A diferencia de sus pares de otros países, no explota en demasía su sensualidad. Más bien un eterno aire de niña alternativa delicada y sencilla. Esta postura -que la hizo rechazar un papel en una teleserie mexicana que pudo significarle una carrera tipo Thalía- tal vez retrasó más de la cuenta su camino a la fama continental, pero no se arrepiente.
Hoy sus planes son más ambiciosos: viajes a Miami y México buscan una fuerte promoción de su disco “ATP” y espera que sus nuevas canciones vuelvan a lograr en Chile la repercusión que alcanzaron sus clásicos “Dame luz”, “Sin Gamulán” y “Esperando nada”. Para ello prepara una gira veraniega, cuya parte sureña se realizaría en febrero e incluiría Pucón y el show de la cerveza Cristal en Valdivia.
También se mantiene activa y solicitada entre sus pares: cantará en “Fraude”, uno de los temas del disco solista del Pedro Frugone, el ex guitarrista de La Ley, y similar trabajo ya realizó para el tema “Sueño eterno”, de Francisco González (ex baterista de Lucybell), entre otras colaboraciones. Entre tanto trajín, y mientras planifica el video clip de su nuevo single “Veneno”, conversamos con Denisse Lilian Laval Soza, más conocida como “Nicole” y también por ser la polola no oficial -aunque implícitamente reconocida- del músico electrónico y animador del Festival de Viña, Sergio Lagos.
-Tienes 29…¿Te sigues considerando una cantante pop-juvenil?
(ríe) Yo me sigo considerando súper joven. Es como una edad súper heavy, pero bueno, estoy feliz, porque estoy en una etapa menos ansiosa, más tranquila y más enfocada. Puedo tomar decisiones con más de calma. Al mismo tiempo, ves lo que has hecho hasta ahora, y quieres generar cosas, entonces se produce otro tipo de ansiedad, pero no esa de los 20 de ”¡Ahhhh, quiero hacer algo, hagámoslo ya, cómo sea!”
-¿Y ahora te baja una ansiedad de demostrar cosas del tipo “ahora sí que con ATP tiene que salir todo, tengo casi 30, tengo que hacerlo por fin”?
Es que, la verdad, a lo mejor lo único que no he logrado realmente es la masividad, que igual es súper importante al querer vivir de la música. Porque uno puede mentir y decir “no, estoy contenta haciendo mi música”… podría estar contenta igual en mi departamento haciendo música, pero esa onda de compartir y que otra gente tenga tu música como parte de su vida pa’ mi increíble, pero el camino que se tiene que tomar para llegar a ese punto puede ser un poco más largo. No tiene por qué ser todo blanco y negro. Pero no siento eso de tener que “demostrar”. He vivido tantas cosas que para mí han sido tan importantes a nivel musical y personal, y todos los músicos que he conocido, los lugares que he tocado, donde he grabado mis discos… o sea, ese era mi sueño de chica.
-¿Cómo fue el tocar un clásico como “If you leave me now” con los mismísimos Chicago en el programa One world music jam?
Cuando me dijeron “ya, hay que aprendérsela”, fue de un día a otro, y yo dije yaaaa. Yo estaba en Nueva York, y a las 7 de la mañana del otro día era ensayo. Llego al Radio City Hall por primera vez en mi vida y cantando, era como una emoción heavy. Llegué a ensayar y les pregunté qué parte quieren que cante. Y me dicen: bueno, en realidad Peter Cetera no está en la banda y no la tocamos, entonces queremos que tú la cantes entera, y yo yaaaa (ríe). Llegó la presentación, esos primeros momentos son heavies, el público… y se me olvidó la letra. O sea, primer momento y en blanco. Pero bien, salimos adelante. Ese fue un día muy especial.
-A pesar de las buenas experiencias, la carrera de Nicole ha tenido altos y bajos. “Esperando nada” (1994) llegó a vender 80 mil copias y “Sueños en tránsito”(1997), 27 mil. Viaje infinito, en tanto sólo llegó a las 5 mil copias en Chile, y el 2002 fue nominado a los Grammy’s Latinos como El Mejor álbum Femenino Pop y a los MTV Video Music Awards. Pero en esa época, Maverick, su casa discográfica en aquel período, hizo una mala gestión de promoción y quebró. En definitiva, las cosas no han marchado con la rapidez que se esperaba. ¿Malas decisiones, malos asesores?. De seguro ha habido malas lenguas, las mismas que hablaron de fuertes desencuentros con Estela Mora para el Festival de Viña en 1995, quién, a pesar del fashion emergency que supuestamente le habría realizado, no llegó a sintonizar con la propuesta de la juvenil cantante. En su momento, Nicole manifestó su interés por participar en la nueva versión 2007, y aunque se realizaron negociaciones para que integrara el jurado y cantara un par de canciones, los esfuerzos no fructificaron. Cercanos a su producción sonríen cuando se les recuerda por algún “amigo” que podría ayudarla a entrar al certamen. “Quién sabe, a lo mejor es… invitada sorpresa”, responden en broma, pero ella no ahonda en ese tema. No le gusta ventilar esas cosas…
-¿No sientes que en cada vez que sacas un disco debes relanzar todo y que no queda una plataforma sólida del trabajo anterior?
Igual tiene su esfuerzo, pero todo ha sucedido por algo. Mi camino tiene un ir y venir para lograr ciertas cosas, pero la verdad ha sido un camino del cual no me arrepiento y creo que me ha llevado a saber que realmente ésta es mi pasión.
-Cuando se habla de ti, se recuerdan las canciones de “Esperando nada”. Pero no ocurre eso con los álbumes que siguieron ¿ El público chileno no sintonizó con tu etapa electrónica?
Yo creo que va mucho en cuántas veces uno escucha los temas en la radio, en la manera que son promocionados como en una telenovela que se ve todos los días. Estoy segura que “Viaje Infinito”, sí habría sonado igual que “Sin Gamulán”… y varias canciones de allí, no tengo dudas. Obviamente hay canciones buenas y que llegan a la gente, y otras que llegan menos. Pero la exposición y las veces que las escuchas es un antecedente muy importante para saber si a alguien le queda, le gusta y la canta.
-Cuando tocaste en el Festival de Viña, hace doce años, tuviste buen sonido, tu banda tocó bien, pero las cosas no resultaron. Se habla de una pelea con Estela Mora ¿Cuál es tu versión?
Nosotras dejamos de trabajar, porque queríamos otras cosas. Pero la verdad es que nunca hubo esa pelea en barro que a lo mejor todos se imaginaban (ríe), y hasta el día de hoy hay muy buena onda con la Estela. Bueno, también quería tener manager, entonces fue una decisión muy tranquila En el festival sucedió algo muy extraño. Pero sí… (se queda pensando) había dos listas de shows, de orden, y ahí el director del festival o se confundió o quiso cortar, y le dio la orden a Vodanovic y me cortaron.
-¿Cómo fue el homenaje que te hicieron en la discoteca Fausto, que se dice fue por tu aporte a la cultura gay por la canción “Sirenas” que trata sobre un amor lésbico?
Para mí cualquier reconocimiento es súper enorgullecedor. Y la verdad es que, estar viendo que la gente se preocupara de tener un vestuario, de cantar, de que se sepan las canciones, tantos movimientos que ni yo me acordaba, eso es heavy. De alguna manera, eso ayuda en los momentos en que uno está como “pucha, ¿será que tengo que seguir haciendo esto?”, cachai, porque todo el mundo se lo plantea, por más que sea tu pasión y que sepas que es tu vida. No sé, ¿tendré que seguir? ¿tendré que seguir entregando algo? Y esos son los momentos en que veo que he llegado a alguna gente, que he sido parte de la vida de otra gente con mis canciones. Hay gente que se ha acercado a mí y me ha dicho “me he enamorado con tu canción”, o “me ha hecho seguir adelante”, y todas esas cosas. Ahí me doy cuenta que es mi meta y por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo.
Texto: Nicolás Sánchez

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