No al trabajo infantil

Más de 160 millones de ellos (niños) en el mundo trabaja, lo que pone en riesgo su desarrollo físico, mental y social. En Chile son cerca de 240 mil niños y adolescentes que sufren esta situación, 42 mil de ellos dedican un tiempo superior a media jornada a actividades domésticas, donde además el 85 % son mujeres”.

Roger Sepúlveda Carrasco, Rector de la Universidad Santo Tomás Región del Biobío

2021 ha sido declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el año Internacional de la erradicación del trabajo Infantil, cuyo liderazgo ha sido asumido la Organización Internacional del Trabajo. Sin embargo, en esta tarea de tan urgente necesidad por enfrentar y resolver, es la sociedad en su conjunto la convocada a entregar sus mayores esfuerzos: autoridades, instituciones de educación superior, empresas, pues todos estamos llamados a contribuir a tan justo desafío.

La propia UNICEF señala que el trabajo infantil sigue siendo una de las más graves violaciones de los derechos de los niños. Más de 160 millones de ellos en el mundo trabaja, lo que pone en riesgo su desarrollo físico, mental y social. En Chile son cerca de 240 mil niños y adolescentes que sufren esta situación, 42 mil de ellos dedican un tiempo superior a media jornada a actividades domésticas, donde además el 85 % son mujeres. Sus principales ocupaciones son de empaques de mercadería en supermercados, trabajos en la calle, comercio ambulante, entre otros. No obstante, la peor cara de este flagelo la constituyen la explotación sexual comercial y actividades ilícitas y prácticas asociadas a la esclavitud.

Aquí también se nos plantean nuevos desafíos para generar las condiciones necesarias que nos permitan terminar con el trabajo infantil, tales como la reducción drástica de la pobreza (64 % de los niños que trabaja pertenece al 40 % más pobre de la población), el acceso a una educación de calidad y pertinente, dar empleo de calidad a los adultos responsables de los niños y de las niñas, y acabar con las normas sociales que legitiman el trabajo infantil.

Sin duda que vivimos tiempos difíciles, agitados, de pandemia mundial e incertidumbres, no obstante, a cada una de estas dificultades debemos entenderlas como un nuevo desafío a superar, cuando el contexto de trabajo y los esfuerzos de múltiples sectores, tanto públicos como privados, apuntan precisamente a la erradicación del trabajo infantil.

Si les pido que nos imaginemos a un niño o una niña, nuestros pensamientos nos debieran llevar a verlos riendo en sus juegos, o quizás estudiando y aprendiendo en sus escuelas las lecciones del día, o durmiendo plácidamente en el regazo de sus madres. Para erradicar el trabajo infantil es necesario un abordaje multidimensional con el compromiso irrestricto de todos, y es precisamente por este motivo que cada uno de nosotros debe ser un agente de cambio para superar este verdadero flagelo, para que las únicas obligaciones que tengan los niños sean ser felices y poder soñar con el mejor de los futuros. Si un niño en el mundo se cansa, que solo sea por tanto jugar.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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