Nueva temporada de verano: La seguridad vuelve a ser fortaleza en Pingueral

Calidad en la construcción, buenos suelos y un entorno privilegiado permiten revalorizar su inversión y sumarse a su expansión. En las cercanías de caleta Villarrica se instaló un puente mecano y esa mejor conectividad incidirá en el desarrollo del área norte del proyecto inmobiliario que ya cumplió 21 años. A eso se agrega la nueva ordenanza/convenio firmada por la municipalidad que regula el acceso vehicular -no el peatonal- al recinto, lo que, según Gustavo Yánquez, garantizará la seguridad en el complejo turístico.

pingueral-9.jpg“Pingueral está de pie y ha pasado la prueba de la tragedia con éxito”. Con esta simple frase Gustavo Yánquez Mery dibuja el panorama de este exitoso desarrollo inmobiliario que tras el terremoto y tsunami del pasado 27/F se afectó en una mínima parte de su edificación. En rigor, a algunas de las casas de la primera línea de construcción.
“Estamos a un 95% operativos y los daños que tuvimos son atribuibles a los anegamientos”, confirma este empresario que no duda en destacar los beneficios que durante estos 21 años de desarrollo han obtenido quienes han invertido en lo que él llama “el mejor sector inmobiliario de la Región del Biobío”.
Si bien el tema del libre acceso a Pingueral había sido ampliamente discutido en tribunales, hoy una nueva ordenanza volvió a decretar el control de acceso de los vehículos, no así de los peatones que pueden llegar hasta la playa sin problemas. “La seguridad vuelve a ser una fortaleza en Pingueral, un sector que genera para Tomé -sólo por concepto de pago de contribuciones e inversión en bienes raíces- interesantes ingresos, por lo que trabajar unidos hoy más que nunca es una necesidad.
Y en este sentido, el municipio tomecino firmó un convenio con Pingueral que fortalerá la relación entre los habitantes de esa comuna y el recinto turístico. “Es la culminación de un proceso que permite mirar hacia el futuro, porque acarreará beneficios tanto para los inversionistas como para Dichato y, obviamente para Tomé y sus localidades cercanas”, sentencia Yánquez.
Mediante este convenio los pingueralinos pagarán la deuda impaga que el municipio mantiene con la CGE por concepto de alumbrado público, de manera que la corporación pueda dar otro uso a esos recursos.
El convenio implica el control del flujo vehicular para terminar con el problema de saturación en las vías. “Esto mejorará nuestro estándar de seguridad, lo que redundará en el regreso de los locatarios, generando, a su vez, empleos para la gente de la comuna”, asevera Gustavo Yánquez.
A su vez, los problemas de conectividad ocasionados por el terremoto se solucionaron con la instalación de un puente mecano cerca de caleta Villarrica. Yánquez agrega otro elemento: con este mecano se reconoce por parte de la autoridad la necesidad de reconectar todo el sector costero norte. No sólo Pingueral se verá beneficiado, sino que también Pudá o Merquiche, playas que volverán a recibir a los visitantes que -históricamente- han escogido este sector para veranear.

Revolución silenciosa

“Estamos esperanzados. Lo que se hará será mejor de lo que había. Para nosotros eso es muy importante, ya que hay una simbiosis entre Dichato y Pingueral que no se puede desconocer. Desde hace muchos años entregamos trabajo y desde que iniciamos el proyecto constructivo, varios dichatinos se capacitaron aquí. Ello provocó una verdadera revolución silenciosa, una reconversión de la mano de obra, gente que se ha formado de la mano de Pingueral. El beneficio ha sido mutuo, nosotros hemos recibido también los servicios y productos de los dichatinos”, comenta Gustavo Yánquez. Destaca que están dispuestos a contribuir eficazmente para que Dichato se ponga de pie, reabra su comercio y se reconstruya mejor que antes.
Sin embargo, reconoce que este proceso ha sido muy lento. “Hay situaciones que no resisten mucho análisis. Se debió actuar con mayor rapidez; entender que vivimos en un país de terremotos y que debemos acostumbrarnos a resolver y superar con mayor prontitud sus secuelas. Espero que haya una mayor y mejor planificación porque -como lo he hecho saber- no somos 5 mil damnificados, somos 5 mil cesantes con ganas de trabajar y salir adelante”.

Listos para la temporada

Por estos días, en las inmediaciones de Pingueral se realizan trabajos de conservación del área recreativa y mantención de áreas verdes, preparativos necesarios para la temporada veraniega que se acerca. “Esperamos un verano con harto movimiento, han pasado seis meses y ya hemos recuperado la confianza”, agrega con orgullo Gustavo Yánquez, al recordar cómo el proyecto inmobiliario Pingueral pasó la prueba de la naturaleza y las más de mil familias que disfrutan de sus beneficios así lo confirman.
“Hoy, la plusvalía de esta inversión ha subido y se confirma lo que planteé hace muchos años: el desarrollo inmobiliario será hacia el norte por un factor de conectividad principalmente, por eso es un proyecto mixto donde el 50% de las familias vive y el otro 50% lo utiliza como segunda casa”.
El empresario agrega que Pingueral es la mejor urbanización de toda la Octava Región, pues dispone de equipamiento comercial, playa, laguna, río, vista al mar, servicios de agua, luz, alcantarillado y seguridad, bondades que importan a la hora de pensar en calidad de vida y un excelente lugar para proyectarse. La solidez de sus construcciones, sumado a un buen suelo permitió que las ventajas quedaran al descubierto.
Los proyectos que hoy se desarrollan están sobre la cota del tsunami, con vistas a la bahía. Se trata de “Lomas de Pingueral”, loteos unifamiliares que han tenido gran aceptación del público, así como un loteo comercial con 12 sitios situados en la línea alta.
Junto a la costa, los edificios también pasaron la prueba de fuego. Costa Pingueral no sufrió daños y, junto a ella, ya se piensa en la primera etapa del Club de Yates. “La concesión marítima fue aprobada y su construcción se concretará en marzo de 2011. Se suma a ello el desarrollo del borde costero en la playa con un restaurante y su respectivo equipamiento que responderá a la nueva normativa denominada “tsunami resistente”.

Familia Forrest: Desde Australia a la playa

Shirleen Forrest llegó a vivir a Pingueral junto a su esposo Craig Forrest -quien se hizo cargo de Crossville- y sus hijos hace seis años. Provienen de Australia y simplemente se maravillaron con la playa. “Sus vistas son preciosas y hasta el día de hoy salgo a diario a recorrerlas, incluso, el día después del terremoto no dejé de hacerlo”, comenta.
A ella le encanta la arena limpia. La maravillan sus atardeceres y los disfruta -dice- desde su departamento ubicado en el edificio Costa Azul, en el piso 11, el cual no sufrió daños con el terremoto. “Sólo nos movimos fuertemente”.
Práctica, como buena extranjera que es, asumió el episodio del 27-F como una experiencia más en su vida de la cual ha sacado lecciones, pero nunca pensó en moverse de ahí. Es que la calidad de vida no la cambia por nada, dice. Hoy desarrolla proyectos personales y junto a su esposo desea que la reconstrucción de Dichato sea pronto. “Me gustaría que hicieran algo parecido a la costanera de Bellavista de Tomé”, apunta, para así mejorar el turismo y que más familias, como ellos, gocen del maravilloso paisaje.

Familia Solar Arriagada: Pingueralinos de corazón

Enedina Arriagada y su marido Oscar Solar son pioneros en Pingueral. Hace 20 años que tiene una casa, la quinta que se construyó en el naciente desarrollo inmobiliario y con la cual han disfrutado mucho como familia. Se sienten pingueralinos y como tal les afecta todo lo que allí pase.
Recuerda que al principio les encantó el entorno siempre verde, un bosque junto a la playa muy bonito que invitaba a la tranquilidad y al descanso, y que conquistó a esta familia. Diseñaron una casa tipo cabaña de campo a la cual le fueron agregando muchas de las manualidades hechas por la dueña de casa.
En cada detalle de su interior se aprecia el trabajo de años. Vitrales, cerámicas y bordados han acompañado las vacaciones; los hijos también disfrutaron de la piscina ubicada en el patio. Hoy, son los nietos que vienen desde Santiago a pasar algunos días en estas instalaciones que no sufrieron daño alguno en el terremoto del 27 de febrero. Recuerda que la inversión fue mínima para todo el beneficio que les ha traído, una vida familiar en un lugar muy pasivo que se fue poblando con vecinos amigos. “Hasta hoy vengo bastante, todo el verano y el resto de la temporada cada fin de semana y días festivos. Me gusta caminar por la playa y por el bosque, y disfrutar de cada detalle”, comenta.
Admite que luego de la tragedia, le costó volver a este remanso. El terremoto la pilló de vacaciones en el sur y sólo 20 días después pudo volver a Pingueral y constatar los daños que, afortunadamente, fueron mínimos. Lo ocurrido en Dichato, hoy devastado, la mantiene con gran impotencia.
“Para nosotros ha sido bastante duro ver la lenta recuperación de Dichato, teníamos mucha gente conocida que ha sufrido. A nosotros nos afectó la comercialización de productos -toda la fruta y verdura provenía de Dichato- así como el detergente y otras cosas que comprábamos en el supermercado. Todo eso ha desaparecido”, cuenta.
Enedina instó a las autoridades a repensar la reconstrucción del área integrando a todos los entes de la sociedad. Sólo así, piensa, unida a los pingueralinos el sector volverá a tener vida propia.

Club House Restaurante: con sabor marino

El Club House de Pingueral tiene una interesante propuesta gastronómica. Previa reserva, la familia puede acercarse a disfrutar de un entorno ubicado a la altura, con una cocina de lujo que incluye variedad de pescados y mariscos, con servicio a la carta y sugerencias del reconocido chef Fernando Bravo, quien sorprende con preparaciones que incluyen camarones, machas, jaibas, loco, ostión, congrio, corvina, lenguado, entre muchos otras delicias.
Todo, en un ambiente familiar, con un entorno pensado para los niños, con juegos y senderos para explorar. La apuesta considera estupendas vistas para disfrutar de su almuerzo desde las terrazas.
El Club House ofrece tranquilidad, calidad en el servicio y esmero en la atención comenta su administrador, Richard Fuentes, quien destaca la capacidad de mesas que mantiene el local -dos comedores para atender a 200 personas- además de las terrazas que pronto serán habilitadas. Matrimonios y eventos en general encuentran en este espacio una alternativa más. En temporada baja el Club House atiende con su servicio de restaurante desde el viernes a las 17 horas, en horario continuado hasta el domingo, y en temporada alta, que comienza el 15 de diciembre y finaliza el 28 de febrero, todos los días de semana y fines de semana.
Reservas 89045495 y 71379454.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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