Obligados a la Reconversión: Salmonicultura 2.0

Jaulas-Salmoneras_0009.jpgEra un sector productivo pujante, constituían la segunda exportación chilena después del cobre, pero en 2 años todo se derrumbó. Apareció el ISA, comenzaron a morir los salmones y se produjeron los primeros despidos. A fines de año van a ser más de 27 mil los desempleados de la industria. En medio de todo este clima se discute una modificación a la ley que los regula y se busca refinanciar las deudas, para salir a flote y evitar que todo se pierda.
Se proyectaban como el sector exportador más vital del país y su capacidad de producción era tal que incluso a ese ritmo de crecimiento, con 400 mil toneladas el año 2007 y una proyección de más del 15% anual, superarían a las empresas noruegas, las competidoras número uno para los salmoneros chilenos. Las exportaciones sumaban más de 2 mil 200 millones de dólares. El Salmón Atlántico representaba el 75% del margen de la industria. Hoy la cosecha de esta especie se ha reducido drásticamente. Ha bajado casi 80%.
Los empresarios, los trabajadores y el Gobierno tienen un diagnóstico coincidente y duramente claro. En 10 meses, al llegar a diciembre, habrá 10 mil personas sin trabajo en la salmonicultura. A esta cifra hay que sumar los más de 17 mil desempleados que ya ha provocado la crisis. Y las dificultades que han tenido los empresarios para buscar financiamiento para reimpulsar el sector y pagar parte de la deuda que tienen con la banca, que alcanza a los mil 600 millones de dólares.
Apremiados por los plazos para pagar deudas y sin recursos, los máximos ejecutivos de la industria, dirigidos por César Barros, buscan desde fines del 2008 una modificación a la ley de pesca y acuicultura que les permitiría generar un nuevo modelo productivo, denominado Sistema de Barrios, con mayores resguardos sanitarios que posibiliten la recuperación del sector.

SALMONICULTURA 2.0

El descalabro económico que provocó en la industria el virus ISA, que se agravó con el Bloom de algas que afectó a los centros de cultivos en la undécima región y que agudizó la crisis financiera, obligó a los dueños de las salmoneras a acelerar su respuesta como gremio para salir de la compleja situación que hoy enfrentan. Con este escenario, desfavorable, a través de lo que ellos mismos han denominado la Salmonicultura 2.0, buscan dar sustentabilidad económica y ambiental a los procesos productivos. “La única forma de seguir siendo competitivos y darle valor agregado a sus exportaciones”, aseguran.
La implementación de las Áreas de Manejo Sanitario, lo que se conoce de forma genérica como el sistema de “barrios”, tiene como propósito que todos, desde las empresas productoras de salmones hasta los prestadores de servicios de la industria acuícola, mejoren sus manejos sanitarios teniendo presente la existencia y propagación del virus. Así se lograría tener cosechas libres de ISA y de otras enfermedades.
Los “barrios”, donde se realizarán las siembras de peces, después de la cosecha serán sometidos a un descanso sanitario de 3 meses. Luego de esto la concesión marina estará habilitada nuevamente para un nuevo ciclo productivo. Se espera libre de agentes patógenos como el ISA. Esto porque al no haber salmones -o sea huéspedes del virus- en el agua, éste se muere. El proyecto contempla la creación de 58 zonas, 24 de las cuales estarán ubicadas en la Región de Los Lagos y 34 en la Región de Aysén.
Para César Barros, Presidente de SalmonChile, el modelo propuesto por la propia industria permitiría crear las necesarias barreras sanitarias que ahora necesita el sector. Esta medida en conjunto con las actuales acciones ya emprendidas en materia de bioseguridad generarían las condiciones para que la salmonicultura comenzase a recuperar sus niveles de producción y crecimiento en 3 años más. “Lo que equivale a esperar cosechar por lo menos dos generaciones de peces en el agua”.
Pero la “reconversión” no sólo es un esfuerzo de los dueños de los salmones, sino que también de todas las empresas asociadas a este sector exportador. El proceso es complejo y costoso, por lo que se requieren varios millones de dólares para comenzar a salir de la crisis. Ese dinero, que por ahora no tienen las empresas, los bancos no lo van a prestar, al menos hasta que se aprueben las modificaciones a la Ley General de Pesca.

LA LEY

César Barros reconoce que las modificaciones a la ley son un avance, pero aclara que no es definitiva para superar la actual coyuntura. Para ellos hay indicaciones en la ley que merecen observaciones, ya que no son atingentes y en lugar de mejorar la actual situación pueden convertirse en un problema. Cinco son los puntos destacados de la ley que está en discusión legislativa: El establecimiento de los barrios, el registro de transferencias de las concesiones, las garantías para los bancos, la fiscalización del Servicio Nacional de Pesca y el incremento de las patentes acuícolas para el sector salmonero.
Los pescadores artesanales han asegurado, y por eso están en estado de alerta, que la ayuda que el Gobierno le está entregando a los salmoneros excede ciertos límites. Zoila Bustamante, Presidenta de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile, CONAPACH, indicó que en este sector hay un rechazo total a la privatización del mar. No aprueban que las concesiones acuícolas se entreguen sin límites de años y que además puedan ser dejadas en prenda para que los bancos les presten plata. “Si no pagan sus créditos los bancos van a terminar siendo los dueños del mar, que es de todos los chilenos”, asegura.
Lo que podría llegar a ocurrir, y a eso es lo que se oponen los pescadores artesanales, es que los bancos al tener la concesión acuícola en prenda, como acreedores, podrían rematarla si la empresa salmonera a la que prestaron dinero no tiene como pagar sus deudas.
Éste es uno de los puntos principales de la ley para los salmoneros, y en el Gobierno lo saben, porque es una de las formulas que se pre aprobaron para que los empresarios del sector pudiesen refinanciar sus deudas y logren salir de la crisis. Pero la maniobra despertó el rechazo y la oposición de los pescadores, de parte de los dirigentes de los trabajadores salmoneros y de las ONGs. Ecoceanos, por ejemplo, planteó que la industria estaba externalizando sus deudas y quería a través de este proceso que el Estado asumiera parte de los costos de la crisis que ellos provocaron.
Pero así como hay rechazo a la ayuda que recibirían los salmoneros, éstos también han dicho que no están de acuerdo con algunos puntos de la ley que fueron incorporados en el debate legislativo. En la Cámara de Diputados se incorporaron indicaciones que aumentan el pago de manera gradual de las patentes. Si ahora las empresas pagan 2 UTM al año por hectárea de mar, al 2013 van a pagar 10 UTM por concesión, lo que aumentaría las recaudaciones de 4 millones de dólares anuales a 20 millones de dólares.
César Barros se apura en señalar, eso sí, que hay aspectos de la ley que nunca han sido materia de discusión entre el gobierno y ellos. Esto lo dice porque al texto legal también incorporaron, a petición de los trabajadores de la industria, un “capítulo laboral”. La indicación la hicieron los diputados por la zona Patricio Vallespín y Fidel Espinoza, para que se resguarde el empleo y los derechos de los trabajadores. Porque, indicaron, si se permite la producción por “barrios” para ayudar a la industria, se debe aclarar cómo será la contratación del personal para los centros de cultivos, considerando la movilidad de los trabajadores de un sector a otro y el descanso sanitario de 3 meses para cada centro.
Para los salmoneros esos son puntos que se apartan de la discusión importante para el sector, que es definir cómo se realizará, por ejemplo, el registro de transferencia. Lo que permitirá el traspaso de concesiones entre las empresas, sin tener que recurrir a un nuevo sistema de adjudicación, sino que sólo se haría comunicando el acuerdo entre empresas al Servicio Nacional de Pesca y la Armada. Además hay que aclarar cómo podrían dejar esa misma concesión en garantía financiera. Un tema de vital importancia, ya que es ése uno de los puntos claves también en las negociaciones de los empresarios con los bancos, para renegociar deudas y conseguir capital para realizar la inversión que se requiere para salir de la crisis.
Esta sería una garantía para la banca, porque contarían con un patrimonio que podrían vender o incluso administrar, si la crisis para la empresa salmonera beneficiada con algún crédito se hace inmanejable y termina quebrando. Los bancos no perderían toda su inversión, sino que se quedarían con parte del patrimonio, la concesión marítima. La que obviamente pueden entregar a otra empresa salmonera que siga operando, previo acuerdo comercial, lo cual eventualmente los transformaría en los administradores del proceso productivo.

LAS CIFRAS ROJAS Y LOS BANCOS

Mil 600 millones de dólares es la deuda de la industria salmonera. El proceso de negociación que comenzó con ejecutivos medios dejó de ser indiferente para los dueños de los bancos, porque hay muchos millones de dólares en juego, y ahora las conversaciones para repactar deudas, fijar tasas de interés, plazos y garantías, se hace entre los más altos ejecutivos de la banca y los dueños de las salmoneras.
Víctor Hugo Puchi -accionista principal de AquaChile, la salmonera más grande de capitales chilenos- debe a los bancos 400 millones de dólares. Es la mayor deuda del sector, por lo mismo, todos están pendientes de cómo está negociando y qué acuerdos logra con sus acreedores. Será el modelo a seguir. Tres son los bancos con los que tiene las principales deudas, BBVA, BCI y Rabobank.
Puchi ha reconocido que la salmonicultura así como operaba estaba mal y que la readecuación de sus procesos no permitirá volver a tener los niveles de producción y de empleo que ofrecía el sector. El empresario cree que al menos tardarán 8 años en salir de la crisis.
Este punto no es menor, ya que en la industria, como lo dijo César Barros, espera que los bancos entiendan que a nadie le conviene dificultar las negociaciones. Ellos como empresarios quieren recuperar lo perdido y pagar sus deudas y a los bancos les interesa que les paguen lo que les deben. Pero se debe estar conciente, indicó, que éste es un proceso de largo plazo. Para él la reactivación del sector debiera comenzar a notarse en la producción de 3 años más, cuando se produzca la cosecha de los primeros salmones sin ISA, que se sembrarían el 2010.
Como una forma de apoyar a este sector productivo -y de evitar que el malestar llegue a las calles- el Gobierno se comprometió a invertir casi 85 mil millones de pesos para generar puestos de trabajo para los desempleados del sector salmonero. Se estima que a fin de año las personas cesantes llegarán a más de 27 mil. Y se dispuso la entrega de 450 millones de dólares, a través de la CORFO, para que las empresas tuvieran recursos y cambiaran sus procesos productivos con mayores resguardos de bioseguridad. El tope máximo por empresa será de 8 millones de dólares, con una garantía del 60% por parte del Estado. “De ese dinero no se ha tocado ningún peso, porque no está aprobada la ley”, señaló Barros.
Al respecto el Ministro de Economía dejó en evidencia la preocupación del Gobierno. Hugo Lavados señaló que el tema ha impactado más de lo que se creía el año pasado cuando se instauró la Mesa del Salmón. Y agregó que “esto es extremadamente importante y urgente para la industria de la salmonicultura, porque de no salir este proyecto de ley en forma rápida, vamos a enfrentar un problema aún mayor, porque no van a tener financiamiento”.
Y esta falta de recursos ya ha tenido 2 episodios para la industria que la han tensionado al máximo. El primero fue cuando el Banco Bice no le renovó un crédito a Invernar, lo que encendió las alarmas. Lo ocurrido fue interpretado como una maniobra para apurar las negociaciones. El banco tiró del mantel. Y el segundo, cuando Astilleros Calbuco pidió la quiebra de la Salmonera Multiexport, por una deuda de 700 millones de pesos. La salmonera tiene pasivos 2,6 veces más que su capital. Sus deudas superan los 180 millones de dólares. En ambos casos toda la industria estuvo pendiente. Se monitoreaba la reacción de la banca y la de los acreedores. Nadie quiere negociar a pie forzado o enfrentar, en la búsqueda del financiamiento, una seguidilla de peticiones de quiebra.
Mientras los salmoneros buscan refinanciar sus deudas y obtener capital para realizar la inversión que necesita el nuevo proceso de la Salmonicultura 2.0, los bancos quieren mayores garantías. Se dice que mientras los empresarios piden flexibilidad en los plazos, en el cobro de los intereses y que incluso algunos estarían negociando que se les condonara una parte de la deuda, algunos bancos también quieren algo más. Como por ejemplo, que los que tienen otros intereses económicos dejen otras prendas. El Presidente de SalmonChile, César Barros, al respecto respondió que los bancos deben pedir “las garantías adicionales a las empresas y no a la suegra”.

LOS OBSTÁCULOS DE LA LEY

Quién va hacer el dueño de la concesión, quién va a regular la contratación de los trabajadores y, por último, cómo se a va garantizar que no se produzca contaminación y restricciones para otras faenas en el mar. Ésos son los principales cuestionamientos de dirigentes sindicales y pescadores.
La ley, que ha sido sociabilizada entre los trabajadores de las salmoneras y de la pesca artesanal, para muchos de manera poco afortunada por el cuestionado Felipe Sandoval -ex Subsecretario de Pesca y a cargo de la Mesa del Salmón- ha encontrado una dura oposición.
Jaime Bustamante, dirigente de AquaChile -la salmonera más importante de capitales chilenos- y miembro de la CUT provincial de Llanquihue, agrega que en la ley no se han abordado en profundidad temas relevantes para el sector. Porque lo que se va a producir con las modificaciones a la ley general de pesca y acuicultura es un cambio también en la relación contractual entre los operarios y las salmoneras.
“En la ley, de aprobarse, nada se dice de cómo será la regulación del empleo”. Bustamante sostiene que una de las aprehensiones está relacionada con que los contratos sean por faena, por lo que ya no habría ni sindicatos ni años de servicio. O sea, dice, cero compromiso de la industria con los trabajadores.
Por su parte, Javier Ugarte, quien lidera el movimiento en la Isla de Chiloé, señala que por ahora el tema no debiera causar mayor preocupación, porque eso se abordará en el “Capítulo Laboral” que se está confeccionando. Y agrega que si éste no se incorpora, no hay apoyo para una nueva Ley de Pesca.
Los otros opositores a las modificaciones a la norma de pesca son los pescadores artesanales. Jorge Bustos, dirigente del Consejo Regional de Pesca Artesanal, que tiene capacidad para movilizar a más de 15 mil pescadores, ya advirtió al Gobierno. Dijo que así como están las cosas, en la zona se podría comenzar a vivir un clima muy parecido al de las comunidades mapuche. “A ellos les quitaron su tierra y miren cómo están. Si a nosotros nos quitan el mar, en la zona habrá enfrentamientos permanentes”, sentenció.
El temor de los pescadores se relaciona con los cambios que se producirán en el borde costero, donde se instalarán algunos de los barrios productivos de las salmoneras. Les preocupa que se ocupen las zonas de los caladeros tradicionales de la pesca artesanal y que las vías de navegación se vean alteradas, ya que no podrán transitar por las zonas donde estén instalados los centros de cultivos.
En este clima el Ministro de Economía, Hugo Lavados, ha aclarado en más de una oportunidad -y se ha notado molesto- que los pescadores están mal informados o no están entendiendo lo que dice la ley. Aseguró que no hay indicaciones contra la pesca artesanal y que no se afectarán las vías de navegación una vez que comiencen a funcionar los barrios. “Es más, las modificaciones hasta los favorecerían”, indicó.
Julio es el mes clave. Los salmoneros deben lograr un acuerdo de financiamiento con los bancos y fijar las garantías, idealmente previa aprobación de la ley.
Mientras las negociaciones y las acciones que buscan reflotar la industria salmonera siguen, algunos, en especial una importante empresa, ya comenzaron a mirar el sur de Argentina como un lugar posible para la siembra de salmones. El tema se está analizando. Después de todo hay muchos millones de dólares en juego y en este negocio ya no hay tiempo que perder.

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