Pachamama Restaurante: Comida casera con influencia altiplánica

Disfrutar de un plato bien preparado y servido en un lugar cómodo, agradable y a un par de minutos del centro penquista es la nueva apuesta de la chef Javiera Baldovino Urrizola. Rica-rica, una hierba que crece a 3. 500 metros de altura, aporta al pisco sour un aroma suave que complementa sus ingredientes convencionales.

Una propuesta centrada en la calidad de sus platos y preparaciones es lo que ofrece el Pachamama Restaurante, que en menos de seis meses ha cautivado a un público fiel que lo prefiere, además, por ser un espacio tranquilo para relajarse durante la hora del almuerzo.
Así lo explica la chef penquista y propietaria del lugar, Javiera Baldovino Urrizola, quien cuenta con una variada experiencia en diversas cocinas a lo largo de Chile y formación con el chef Rodolfo Guzmán, del restaurante Borago, de Santiago, especialista en gastronomía molecular. Ello le ha permitido desarrollar una propuesta sencilla, pero que establece adecuadamente un equilibrio entre precio, calidad y técnica culinaria cuyo resultado es una carta que, sin ostentar, responde a las necesidades de quienes prefieren el sabor amable de la comida casera.
El énfasis está en las texturas y en la utilización de los ingredientes en las proporciones exactas, de manera que el resultado sea óptimo, no sólo en sus platos más elaborados sino también en sus sándwiches, pizzas, tablas, tragos, ensaladas y postres.
La idea de emprender, según cuenta la chef, era un sueño largamente atesorado. Sin embargo, tuvo que pasar un buen tiempo –y aprendizaje de por medio- desde que egresó de Inacap Concepción, para llevarla a cabo.
Cuenta que vivió más de dos años en San Pedro de Atacama donde conoció a Isaías Garrido, su pareja, con quien hoy comparte la responsabilidad de administrar el proyecto que poco a poco se ha dado a conocer -en parte- por su adecuada ubicación en calle Galvarino, a pasos de Diego Barros Arana.
En el norte se acostumbró a trabajar en el rigor constante que implica cocinar en establecimientos turísticos reconocidos a nivel mundial, lo que le permitió no sólo poner en práctica lo aprendido en su época de estudiante, sino conocer de cerca la gestión que hay detrás de un negocio gastronómico.
Por lo mismo, quiso rescatar algo de la estética altiplánica a través de diversos toques étnicos en la decoración del espacio, convirtiéndolo en un lugar agradable, pulcro y tranquilo, ideal para almorzar o para disfrutar del happy hour.
La influencia, comenta Javiera Baldovino, también está presente en el concepto gastronómico que han desarrollado, por ejemplo, a través de sus ensaladas bautizadas con nombres quechuas como nina, sutti, wayra, ritti, yaku o mamaqucha. En ellas combinan con maestría diversos ingredientes cocinados lo más sanamente posible, resaltando texturas y colores, permitiendo que el resultado sea sabroso de principio a fin.
La recomendación de la chef para quien quiera degustar sus preparaciones, es almorzar su consomé de ave y la ensalada wayra o una crema natural de verduras junto al plato del día, que puede ser una lasagna bolognesa, pollo al jugo con arroz verde, goulash de cerdo con verduras al wok, canelloni vegetariano, escalopas con papas gratinadas o alguno de los platos “a lo pobre”.
“Nuestras salsas son ciento por ciento naturales, como la de tomate, que es de elaboración propia y tiene además callampas secas, entre otros ingredientes secretos que la hacen muy apetecida”, dice la especialista. Además, pronto ingresará a la carta el sushi tradicional, junto con la variedad conocida como gohan donde cada comensal podrá armar cada plato a su gusto.
Para el postre, hay que estar dispuesto a sorprenderse –comenta Javiera Baldovino- pues cada día hay uno distinto que va desde los crêpes rellenos hasta la popular torta tres leches, entre otras alternativas.
A media tarde la propuesta cambia. Puede ser una michelada (que se enfría con jugo de limón natural en cubos), o el pisco sour “Pachamama”, que tiene una característica única, pues a la preparación se le agrega rica-rica, una hierba altiplánica que crece a 3 mil 500 metros de altura y que aporta a la preparación un aroma suave, que complementa sus ingredientes convencionales.
Cada una de estas bebidas, según explica la chef, son el complemento ideal para sus sándwiches o alguna de las siete variedades de pizza a la piedra que ofrece Pachamama, las que pronto esperan aumentar pues comenzarán a trabajar con masas integrales, hechas por ellos mismos, y con ingredientes naturales como el resto de sus productos.
Por lo mismo y conscientes de que cuando se quiere hacer algo bien hecho no hay que olvidar los requerimientos del público, también realizan eventos en su local y desarrollan servicios de banquetería como cócteles, recepciones, coffee break u otro tipo de manifestaciones.
Pachamama está abierto de lunes a viernes, entre las 11 y 21.30 horas y los sábado de 11 a 18 horas, aunque según explica Baldovino, la hora de cierre es flexible pues tienen la cocina siempre lista y dispuesta.
“Incluso han venido grupos que se han quedado hasta pasado la una de la mañana y nosotros los atendemos sin ningún problema porque nos gusta dar un buen servicio”, finaliza la chef.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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