PACIENCIA POLÍTICA COLMADA: GOBIERNO REPROBADO

De vez en cuando es necesario un perfil bioquímico. Así y sólo así sabemos con certeza respecto de nuestro “estado” de salud ¡Hay tantas letales enfermedades silenciosas! Por eso, ¡Cuidado! que hasta la prevención tiene un  límite, cuando resulta tardía es que ya nada podemos hacer, y eso también sucede en política.
El otro Estado es con mayúscula y constituye uno de los principales conceptos, organismos, entes o seres de la Política, sí, también, de esa con mayúscula. La escuela biorganicista en sociología primero y en sociopolítica luego, utilizaba estas imágenes. El genial H. Spencer llegó a decir que al igual que un organismo vivo las sociedades se dividían y se hundían. Los fisiócratas del agudo F. Quesnay explicaban los fenómenos económicos-políticos a partir del esquema de circulación de la sangre. En fin, hay más, pero nuestro espacio es reducido.
El sondeo latinoamericano realizado en Chile por el Instituto de Ciencia Política -publicado en un domingo de agosto pasado- da cuenta de una percepción ciudadana lapidaria respecto del hacer político criollo. No aprueban la forma y el fondo con que se actúa en esta democracia, no tienen  confianza en las instituciones y hasta ponen en jaque su legitimidad, afirman que la corrupción en Chile existe con parámetros “entre algo y muy generalizada”  y ubican a la Presidenta Bachelet lejos de los lugares del podio olímpico, en la medianía -que es mediocridad – de la tabla en el ranking latinoamericano, sólo novena entre 21 países.
La peor nota en el ítem de confianza la obtienen los partidos políticos. Reprueban inapelablemente con un 3.46. Es más, sólo un 20,6% de los chilenos afirma tener simpatía por alguna colectividad política, contra el 75,4% perentorio que dice no tener simpatía alguna por ellos.
Nuestra ciudadanía declara no tener confianza en su Justicia. Pone la segunda peor nota a la misma  -después de los partidos políticos- calificándola con un paupérrimo 3,75. En el concierto latinoamericano, Chile queda junto a Paraguay, Perú y Argentina entre los países con peor imagen del Poder Judicial.
Pero, lo que es más grave, es que en nuestra tierra larga y angosta disminuye ostensiblemente la aprobación a la democracia. Efectivamente, el 2006 chilenos y chilenas creían en un 75.1% que la democracia era lo mejor forma de gobierno, hoy la cifra disminuye a un 69.5%. Politológicamente grave en solemnidad.
Como profesor de política por décadas en diferentes universidades chilenas: Filosofía Política, Sociología Política, Doctrinas Políticas, Teoría Política, Derecho Político y Derecho Constitucional vengo escuchando de la juventud universitaria razonamientos similares o peores. Vamos, es necesario oír la voz ciudadana que es la voz del pueblo, también en democracia. Indispensable respetar las marcadas tendencias de la ciencia política. Al Chile político de hoy se le acabó la paciencia con la Concertación en general y su Presidenta en particular, cuyos errores e incapacidades -entre muchos- ha tenido en el Transantiago su buque insignia en esta accidentada navegación a la deriva, violadora de los derechos naturales de los chilenos.

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