Palabra que da pena

Comenzó la encarnizada batalla de nuestros próceres de la literatura por adjudicarse el Premio Nacional. Ya se conoce la nómina de los futuros posibles laureados. Los muy ilustres y, que conste, que todos tienen un padrino o una insigne institución que los patrocina son: Poli Délano, Fernando Emmerich, Jorge Guzmán,  Germán Marín, Francisco Rivas y Jaime Valdivieso. Ninguna mujer, para variar. Ni Diamela Eltit, ni Isabel Allende, ni Carla Guelfenbein; ninguna poetisa, ninguna joven promesa como Andrea Maturana, María José Viera Gallo.  Es de sobra conocido que el Premio Nacional de Literatura tiene un aura históricamente machista. Y también es de sobra conocido,  y perdonen la redundancia, que nunca hubo nada tan bochornoso como entregárselo a la Mistral después que ésta recibiera el Premio Nobel.
María Luisa Bombal, la autora de “La amortajada”, que es texto de estudio en universidades de Europa y Estados Unidos, aún debe revolcarse en su tumba, puesto que no se lo confirieron ni en forma póstuma. Está claro. El mentado Premio es una suerte de Club de Tobi que se vanagloria del letrero que dice: “Féminas, prohibida la entrada”.
Es evidente que estoy  molesta mientras escribo estas líneas. Pienso en el aporte extraordinario de las mujeres a la literatura, desde la época de una George Sand, desafiante y audaz,  que debía firmar como varón y usar pantalones para ser considerada escritora.
Me quedo con un antipoema del inefable Nicanor Parra, ese viejo león que aún ruge y adereza con humor la vida propia y ajena. Dice Nicanor Parra:
Palabra que da pena
Ver a los Premios Nacionales de Literatura
Silenciosos, gordos, panzones,
¡Satisfechos……¡
Pero es todavía más jocoso el humor con que ha tomado el ser postulado tantas y tantas veces al Premio Nobel de Literatura y no pase nada. Esto es lo que lo que piensa el antipoeta de frondosa melena y sesera:
EL PREMIO NOBEL
El Premio Nobel de Lectura
me lo debieran dar a mí
que soy el lector ideal
y leo todo lo que pillo:
leo los nombres de las calles
y los letreros luminosos
y las murallas de los baños
y las nuevas listas de precios
y las noticias policiales
y los pronósticos del Derby
y las patentes de los autos
para un sujeto como yo
la palabra es algo sagrado
señores miembros del jurado
qué ganaría con mentirles
soy un lector empedernido
me leo todo -no me salto
ni los avisos económicos-
claro que ahora leo poco
no dispongo de mucho tiempo
pero caramba que he leído
por eso pido que me den
el Premio Nobel de Lectura
a la brevedad imposible.

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