PAP: un imperativo para las mujeres sexualmente activas

El examen Papanicolau hace tiempo que dejó de ser una sugerencia para las mujeres. Hoy más bien es un imperativo, porque es la manera más segura de reducir la incidencia y mortalidad del cáncer cervicouterino, “enfermedad que mata a alrededor de 600 mujeres al año en Chile”, sentencia la doctora  Alexandra Calvo, gineco-obstetra de Red de Salud UC CHRISTUS.

De hecho, según la especialista, nuestro país tiene una tasa de mortalidad por esta causa tres veces mayor que la de naciones desarrolladas. Es, también, la segunda causa de muerte de mujeres entre 20 y 44 años y la quinta entre las de 45 y 64 años.

“El cáncer cervicouterino se inicia con la infección del Virus del Papiloma Humano (VPH), que es responsable de aproximadamente el 70 por ciento de todos los cánceres de cuello uterino, especialmente los de tipo 16 y 18”, agrega. Éste es un virus que se transmite de persona a persona a través de las relaciones sexuales; por lo tanto, quien mantenga una vida sexual activa está expuesta al contagio de VPH. Debido a que la imnunización en estos casos ya no tendría efectos, una de las medidas de prevención sería el uso correcto de los preservativos de látex. Sin embargo, estos sólo reducen el riesgo, pero no lo eliminan.

“Está comprobado que no son ciento por ciento eficaces para evitar la transmisión del VPH, como sí lo son para evitar otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)”, advierte la especialista.

Por eso la detección precoz de posibles lesiones en el cuello uterino que pudieran evolucionar en cáncer es clave. Este diagnóstico temprano es la intervención más eficaz para reducir el riesgo de muerte por cáncer en la mujer. Y el método para identificarlas es el examen de Papanicolaou, que deberían realizarse todas las mujeres sexualmente activas mayores de 21 o 25 años en forma anual.

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