Pedro Aznar: "Tengo un lindo recuerdo de Seru Giran, pero no lo extraño"

Cada año sus visitas al país generan mayor expectación e intensidad. Quien fuera un secreto a voces a principios de los 90 es hoy una de las máximas estrellas de la música latinoamericana, la misma que, de la mano Quebrado -su  nueva producción- confirmó la plena vigencia de sus talentos tanto instrumentales como creativos. Folklore, pop, rock y jazz se funden por igual en la obra de un maestro, cuyas actuales colaboraciones incluyen desde Shakira a Roger Waters. En medio de su intensa agenda promocional,
reflexiona sobre su obra y el actual momento de la industria musical.
Uno podría imaginar que treinta y cinco años de ininterrumpida carrera musical dan para una larga conversación; al menos, ese es mi pensamiento mientras espero en el hall del hotel Valdivia, ubicado en la capitalina comuna de Providencia. Sólo un somero repaso por los principales hitos musicales de Pedro Aznar (48) lo confirman: ya en 1968 aprende sus primeros acordes para guitarra; en 1973 arma “Life”, su primera banda, conformada por amigos del barrio a los que él mismo enseñó a tocar, y a la que seguirían los proyectos “Madre Atómica” (1974, donde por primera vez toca el bajo) y “Alas” (1977), grupo pionero en fusionar el tango y el folklore con el rock y el jazz.
Aunque desafortunadamente me confirman que el tiempo asignado estará lejos del ideal -el artista venía de dar entrevistas todo el día y tenía compromisos urgentes que cumplir- sigo con mi repaso silencioso a su trayectoria.
La leyenda se iniciaría realmente en 1978, cuando Aznar recibe un llamado telefónico informándole que Charly García está en Brasil armando un grupo y que necesita un bajista. Tras reuniones en Buenos Aires, viaja a Sao Paulo, donde -junto al ex Sui Generis en los teclados, Oscar Moro en la batería (ex Almendra) y David Lebón en la guitarra y voz (ex Pescado Rabioso)- conforma el grupo Serú Girán, una mítica banda que dejaría un legado de 10 discos, récords de público y una influencia que trascendería a generaciones de músicos posteriores. No por nada los argentinos los denominarían como “Los Beatles sudamericanos”.
El segundo capítulo importante se escribiría dos años más tarde, cuando la banda trasandina es invitada a tocar en el Río Monterrey Jazz Festival, en Río de Janeiro, Brasil. Allí, Pedro escuchó por primera vez en vivo al Pat Metheny Group, y su impacto por la banda sería tal que al término del show partió a camarines a entregar una cinta a Metheny, con lo mejor de sus grabaciones caseras. A fines de 1982, Aznar ya formaba parte de la banda del guitarrista, con la cual realizaría numerosas giras mundiales y ganaría tres premios Grammy por los discos “First Circle” (1984),”Letter from Home” (1989) y “The Road to You” (1993).
Hoy, con 12 discos solistas y nueve bandas sonoras para cine (incluyendo la célebre “Hombre mirado al sudeste” de 1987), la vigencia de su talento es total. De amplia disposición para colaborar con toda clase de artistas y propuestas, sus últimos trabajos incluyen a artistas 100% mainstream, como la cantante Shakira, con quien compuso dos canciones para la banda sonora de la película “El amor en tiempos de cólera”. La amistad y buen fiato alcanzado fue tal, que la colombiana realizó personalmente las gestiones para contactarlo a él y al guitarrista Gustavo Cerati con el mítico músico Roger Waters. El motivo: componer una canción a beneficio de la “Fundación Alas”, institución que realiza programas sociales en beneficio para la salud y educación de niños latinoamericanos.
-¿Cómo fue la experiencia de grabar junto a Cerati con un tipo de la talla de Roger Waters? ¿Qué tipo de música hicieron?
-Es una canción muy watersiana que, claramente, tiene la impronta de él. Yo tuve el gusto de escribir la parte castellana de la letra, y bueno, conocerlo a él fue -además de un gran honor- una experiencia muy interesante y enriquecedora. Estuvimos con Gustavo Cerati grabando con Waters, también van a estar Eric Clapton, Plácido Domingo… es una cosa mega-mega. Va a ser como la canción característica del movimiento Alas. Lo hicimos en marzo, y la idea es que la canción esté lista antes de fines de año.
Pero, sin dudas, su principal motivación por estos días es la promoción de Quebrado, su disco  Nº 12 en solitario, y que lo motivó a realizar una gira por nuestro país que incluyó presentaciones en Santiago, Valparaíso, Concepción, Talca y Antofagasta. Para muchos, Quebrado representa una madurez del sincretismo musical de Pedro Aznar, acompañada de una sorprendente potencia rockera. Está compuesto de dos discos con motivaciones muy diferentes; en el primero incluye canciones inéditas que hablan temáticas profundas ya habituales en el universo de Aznar: el dolor, la pérdida, la plenitud y la fugacidad del tiempo. El segundo, en cambio, es una selección de algunas de las canciones favoritas de su adolescencia y con las que desde hacía tiempo cerraba sus presentaciones, como  “Jealous guy” de John Lennon, “Isn’t a pity” de George Harrison o “Angie” de los Rolling Stones, más creaciones de Atahualpa Yupanqui y Luis Alberto Spinetta.
-¿De dónde viene tu admiración por Los Beatles, por qué te han gustado tanto toda tu vida?
-Bueno, en este caso canto canciones de los tres Beatles compositores como solistas, esa es una diferencia. El por qué es simple; Los Beatles marcaron un punto de excelencia de la música popular y del rock que era desconocido hasta ese momento y que dejó un precedente altísimo, y ante el cual se tiene que medir toda la música pop de ahí en más. Entonces como para un músico clásico incluir a Bach en su repertorio. Es música ante la cual toda la demás va a ser medida alguna vez. Es el metro patrón
-Respecto a las letras de tus nuevas canciones, nuevamente se aprecia tu reflexión sobre temas filosóficos ¿al hablar de la fugacidad del tiempo te refieres a su relación con la muerte, a buscar el desapego?
-No necesariamente con buscar el desapego, sino a lo trágico de vivir, en el sentido cabal de la palabra. Vivir significa aceptar el desafío que en un momento te vas a terminar, y no saber lo que hay después. Ya tampoco sabemos muy bien cuál es el sentido de todo. Lo podemos explicar de mil maneras, pero el total conocimiento, no lo tenemos. No sabemos el para qué. Sí tenemos cosas que nos motivan…
-Necesidades… como la música, por ejemplo.
-…No. Necesidades y obligaciones serían cosas muy miserables por las cuales vivir. Yo me mataría en dos segundos si toda la vida fueran necesidades y obligaciones. Hay otra cosa, por lo menos para mí: búsqueda de la belleza, la búsqueda del amor, en el sentido más completo de la palabra, no solamente el de amante, sino de lo que significa el otro como destino en común.

¿Te acuerdas de Engelbert Humperdinck?

-Hablemos del constante cambio que atraviesa la industria de la música en estos días. Recuerdo una entrevista donde Calamaro pedía que volvieran “las grabaciones sofisticadas y los músicos viajando en aviones privados”… ya surgen voces de descontento con la actual “democratización tecnológica” que podría impedir que se produzcan nuevos Sargeant Pepper y discos con ese nivel de  profesionalismo en la producción ¿Compartes ese juicio?
-Esa pregunta tiene una respuesta complicada, habría que ponerse a revisar muchos factores. No estoy seguro qué es lo que debe haber querido decir Calamaro, pero supongo a que se refería a “queremos que vuelva lo extraordinario”, algo por el estilo; lo fuera de lo común, que era lo que pasaba con bandas como Led Zeppelin o Los Beatles. Bueno, qué es lo que hacía que esa gente fuera extraordinaria: no solamente que son grandes músicos, o eran; sino que había un equipo de gente extraordinaria ayudándolos a lograr lo que ellos eran. Y eso no es una cosa para desestimar, es fundamental. Lo que pasa con la democratización de las herramientas es que mucha gente tiene acceso a que se realicen las cosas de una manera, por lo menos, digna. La pregunta sería ¿eso significa que habrá más productos extraordinarios? La respuesta es no necesariamente. Lo extraordinario es fuera de lo común ¿Cuándo ocurre lo fuera de lo común? Y yo que sé ¿cuándo uno compone una pieza de colección, y cuándo uno hace algo de todos los días que no dice gran cosa? Quién lo sabe.
-Se dice que la música pop, la que suena en las radios populares ya no es la de antes, que ha perdido espontaneidad y honestidad, y por, ende calidad. Sobre todo, si consideramos que artistas como Los Beatles surgieron de allí ¿Compartes este juicio?
-Los Beatles eran la punta del iceberg… el resto de la música que se escuchaba, en general, era una porquería. Entonces no nos engañemos.
-También existió el famoso movimiento denominado “la invasión inglesa”, muchísimas bandas británicas tuvieron un éxito objetivo…
-En la invasión inglesa habían unos que no sabían ni afinar los instrumentos, no nos engañemos. No es que eran todos Beatles en potencia. No. Había unas bandas infectas en los 60, atroces, que hacían unos discos pésimos, y que sonaban horribles.
-Pero si es por ranking y ventas de discos, antes mandaban Los Beatles y ahora Britney Spears… ¿no indica eso un cambio?
-¿Te acuerdas de Engelbert Humperdinck?. Seguramente no. Bueno, ¿hoy significa algo? Yo lo respeto a él, no, pero ¿hoy significa algo musical? ¿Hay algún músico que diga “me siento muy influido por Engelbert Humperdinck y dedicaré mi vida…?” (risas) etc. Bueno, un simple de él superó a Hey Jude o Strawberry Fields de los Beatles ¿hace falta explicar algo más? Entonces ¿vender X cantidad de discos significa rule the world? No. ¿Quién hoy hace música interesante? Radiohead, Coldplay, y ya bien mainstream -aunque estoy un poco cansado de escucharlos- U2.

NO HAY QUE BAJAR LOS BRAZOS

-Veamos tu caso: desde muy joven conociste no sólo la realización musical, sino también el éxito en las grandes ligas gracias a dos hitos: tu participación en Serú Girán y en el Pat Metheny Group ¿Qué consejo le darías a los jóvenes músicos talentosos de hoy que se frustran por no poder surgir?
-Que no hay que bajar los brazos porque son momentos muy raros de la industria de la música, pero también pasan cosas que han pasado siempre, sólo que a escalas de velocidad cada vez crecientes, entonces agiliza, pero a la vez complica. Sin embargo, nunca fue fácil y ha habido muchos talentos que han quedado en el camino. Con esto no quiero matarles la esperanza, lo que sí quiero advertir es que el medio no es justo… en realidad el mundo no es justo en ningún sentido (risas). Entonces, pensar que porque uno tiene un gran talento es merecedor del éxito, es autoengañarse, y es un seguro hacia el resentimiento. Porque a veces no ocurre, de la misma forma que un gallo tiene éxito y no se sabe por qué, porque no tiene una gota de talento. Es una cosa que tiene mucho que ver con el azar, estar en el momento justo, en el lugar exacto y en el tiempo justo. Y eso en parte es tacto, visión, pero también suerte. La suerte es un factor… te diría que fundamental en esto. Y puede parecer una cosa un poco dura de decir, porque se podría decir “ah, para qué voy a seguir estudiando, si la suerte es lo principal, mejor consulto una tarotista”. Yo diría, consulten una tarotista, pero estudien también.
-¿Extrañas tocar las canciones de Serú Girán junto a los otros integrantes originales?
-Extrañar, no. Tengo un lindo recuerdo de eso, pero no lo extraño. No lo descarto, pero no creo que vaya a ocurrir.

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