La sociedad chilena se ha visto tensionada durante las últimas semanas por un escenario de crispación social, cuyos efectos venideros están lejos de ser discernidos. Una de las repercusiones inmediatas y más delicadas de sobrellevar se manifiesta en las relaciones interpersonales habituales, ya sea en la familia, entre las amistades o, incluso, en el lugar de trabajo, pudiendo verse deterioradas en distinta magnitud o hasta totalmente fracturadas.

Horacio Salgado Fernández,
Director de Escuela Psicología, Universidad San Sebastián.

Una sofisticada investigación, publicada a mediados de 2018 en Science, permite evidenciar parcialmente este efecto “privado” de la polarización. Como es sabido, durante noviembre se celebra tradicionalmente en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias, que incluye una cena de agradecimiento por el año transcurrido. Dicha reunión suele congregar a las familias extendidas, las que se visitan para tal ocasión.

M. Keith Chen y Ryne Rohla, de la Universidad de California, cruzaron datos anónimos de localización de teléfonos móviles entre la 1:00 a.m. y 4:00 a.m. de las tres semanas previas al Día de Acción de Gracias de 2016, logrando inferir de ese modo seis millones de residencias aproximadas. Posteriormente, a partir de la residencia y el distrito electoral correspondiente, estimaron la probabilidad de haber votado por Trump o por Clinton de cada usuario, en las elecciones que apenas dos semanas antes habían instalado a Trump en la Casa Blanca. Con dicha información, y conociendo el desplazamiento de los teléfonos móviles, calcularon la probabilidad de que, en el Día de Acción de Gracias, anfitriones e invitados a las respectivas cenas, hubiesen votado o no por el mismo candidato presidencial.

Los resultados del estudio muestran que aquellas cenas en las que anfitriones e invitados habían votado probablemente por candidatos distintos se prolongaban entre 30 a 50 minutos menos que aquellas en que la votación había sido probablemente la misma. Además, un hallazgo relevante es que ciudades más polarizadas se asociaron a tiempos incluso menores de la cena, cuando anfitriones e invitados habían votado probablemente por candidatos distintos.

La evidencia muestra, en definitiva, la relación entre un escenario de polarización sociopolítica y un potencial deterioro de las interacciones más íntimas. En nuestro entorno, qué duda cabe, estamos viviendo situaciones similares a la descrita en el estudio. Personalmente, he presenciado cómo, a propósito de los hechos que acontecen en el país, dos excompañeros de colegio, que compartieron largos años de infancia, terminaron –durante una conversación en una red social– por caer en falacias ad hominem, esto es, atacándose duramente en vez de plantear sus argumentos y evidencias.

¿Qué hacer para aminorar estos efectos en nuestros grupos más íntimos?

Necesitamos considerar al otro como un legítimo otro. Esto entraña una dificultad: es fácil escuchar a quienes piensan como uno; el desafío es lograrlo con quienes piensan diferente, lo que requiere madurez intelectual.

Necesitamos entrenar el diálogo, basándonos en la argumentación y la evidencia. Para ello debemos evitar caer en falacias, como la ad hominem ya señalada, evitando las agresiones y descalificaciones en la deliberación.

Necesitamos cultivar la conducta ética. Es fácil arremeter contra quienes saquean e incendian, o contra la ética de algunos políticos o empresarios. Sin embargo, obviamos las transgresiones cotidianas: cruzar el puente sobre el Bío Bío a exceso de velocidad o no recoger los detritus del perro paseado en el frontis de la casa del vecino.

Por último, necesitamos cuidarnos de la información sesgada o cuya fuente no es segura. El caso de Cambridge Analytica y Facebook es una advertencia impactante en relación con el uso de información falsa para manipular las creencias y conductas de las personas.

Si seguimos sugerencias como las planteadas será más sencillo aprovechar esta oportunidad única para educar a las nuevas generaciones, considerando que en esta época podemos estar sentando las bases de una paz duradera para nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos en el largo clavel de las generaciones.

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