Cada día parecen ser más las personas que se motivan por aprender otros idiomas. Las preferencias son diversas: alemán, francés, italiano, portugués e, incluso, chino y ruso, pues el inglés ya es considerado una obligación y una especie de valor agregado que va muy bien en el currículum. En Concepción existen desde hace un par de años varias oportunidades para   practicarlos. Muchas de ellas son de libre acceso. Grupos como Cosmo Políglotas o los encuentros de alemán (Stammtisch) permiten compartir e intercambiar diálogos multilingües. 

La venezolana Ariana Díaz administra Cosmo Políglotas desde 2016. Cuenta que el grupo se convirtió en una instancia para hacer nuevos amigos.

Los idiomas son puentes que nos permiten conocer mejor otras culturas. No en vano, el escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe dijo hace varios siglos que “el que no sabe lenguas extranjeras no conoce la propia”.  

Alrededor del mundo se calcula la existencia de más de 6 mil lenguas, y en Latinoamérica aproximadamente mil (contando los dialectos indígenas). Aunque claro, esta realidad multilingüe no necesariamente está relacionada con la cantidad de idiomas que puede dominar una persona.

Los políglotas, en su definición más difundida, aquellas personas que puede dominar al menos tres lenguas, parecen ser una mayoría en latitudes más bien alejadas de nuestra realidad. 

En Bruselas, la capital de Bélgica, por ejemplo, para atender una tienda comercial hay que cumplir con el requisito mínimo de hablar tres idiomas, según relata el artículo La Ciudad de los Políglotas, del diario español El País. 

La diversidad lingüística de los belgas se revela en cifras: se estima que el 60 % de su población, especialmente en la región de Flandes, habla neerlandés, mientras que el 35 %, francés y menos de un 1 % de los belgas vive en comunidad germanófona y, por tanto, habla alemán. 

A esto se suma la presencia de organizaciones internacionales donde la lengua oficial es el inglés, pero tampoco es extraño que en algunas zonas turísticas las personas atiendan sus tiendas y restaurantes en español. ¡Toda una fiesta idiomática en Bélgica! 

Pero en otros países como Aruba, Luxemburgo, Singapur, Malasia y Sudáfrica también es bastante común que sus habitantes manejen con fluidez tres idiomas e incluso más. La razón de este multilingüismo pasa por varios factores: desde mejores niveles de educación, y mayores ingresos per cápita, hasta la cantidad de lenguas oficiales que una nación haya declarado. 

Porque no necesariamente los países ricos tienen más ciudadanos políglotas. Así, por ejemplo, en la India, el segundo país más poblado del mundo después de China, se habla hindi, inglés y un tercero local, como el bengalí o el urdu.

La realidad chilena es un tanto distinta, pero no por eso desalentadora. Si bien el Ministerio de Educación, a través de una reforma curricular que partió en 1999, flexibilizó los planes educacionales, entregando un mínimo de horas por ramo, y que en el caso del idioma extranjero dejó al criterio del plantel la decisión de impartir inglés o francés, o bien ambos, hoy el aprendizaje de idiomas extranjeros toma fuerza a través de iniciativas privadas, muchas de ellas gratuitas, porque se sabe que son más las puertas que se abren cuando se puede conversar en más de dos lenguas.

Estudios internacionales realizados en Canadá, Estados Unidos e India cifran desde un 1,5 % hasta, incluso, un 34 % la diferencia en el sueldo de quienes dominan una lengua adicional a la oficial de su país. Ello porque esta habilidad políglota es muy bien valorada sobre todo por empresas multinacionales y además tiene un impacto crucial en la economía de una nación. De hecho, en Suiza, y debido al alto número de trabajadores que cuenta con manejo políglota, las empresas y servicios pueden llegar a un mayor número de clientes, lo que significa al menos un 10 % del PIB de este país. 

Un “cosmo” idiomático

En Concepción existen muchas alternativas para aprender idiomas y ampliar el bagaje cultural. Y atención, porque no sólo inglés se practica; el interés también está en el alemán, francés, italiano, portugués, ruso, chino y muchos más. 

Un ejemplo es el grupo penquista Cosmo Políglotas. Éste se reúne cada viernes a eso de las ocho y media de la noche. No importa si llueve o si las temperaturas son muy bajas, un día a la semana se reserva para distraerse, comer algo delicioso, y claro ¡hablar muchos idiomas!

La regla de oro para asistir a estos encuentros políglotas es siempre hablar una lengua extranjera. No importa el nivel, tampoco los errores.

El día en que participamos de su reunión, el sitio escogido fue un pub llamado Sin Pecado Concebido, en el centro de Concepción, aunque los lugares para sus encuentros siempre van rotando. A veces es un café y en otras ocasiones puede ser un pub, restaurante o hasta un parque.  

Dentro de esta especie de Torre de Babel, donde todos aportan con su experiencia, conocimiento y cultura, se deja de inmediato ver un abanico de naciones. Porque no sólo de Chile son los asistentes. Aquí participan personas de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Venezuela e, incluso, India. 

En la mesa no hay silencios incómodos y menos aún barreras para comunicarse. No parece importar si los idiomas son transversalmente opuestos en su fonética, gramática o raíz. Tampoco parece importar el nivel. Hay algunos que son más avanzados hablando lenguas extranjeras y otros que están en niveles de aprendizaje intermedio o incluso básico. Parece que todos quieren cantar la misma canción y llegar a convertirse en verdaderos políglotas.  

Si bien entre ellos predomina el inglés, más de alguno intenta practicar su alemán, portugués, francés o incluso ruso. Y sobre todo cuando los participantes se empiezan a conocer.

¿Cómo te llamas? ¿De dónde vienes? ¿Qué haces? Y así, sucesivamente. Es la manera perfecta de romper el hielo. 

“Viene mucha gente tímida, porque aquí pueden conversar con cualquiera y todos están abiertos a conocerse. Éste es un buen lugar para ellos”, dice Ariana Díaz, administradora del grupo.

Cosmo Políglotas se formó hace siete años. Su creador fue un profesor de inglés, cuyo objetivo era generar un ambiente más distendido e informal para que sus alumnos pudiesen desenvolverse mejor hablando este idioma.

Si bien el grupo en sus inicios se centró en la práctica del inglés, con el pasar de los años fue incorporando otras lenguas. En el 2016, la venezolana Ariana Díaz llegó a administrar Cosmo Políglotas.

“Para mí fue de gran ayuda llegar al grupo, porque cuando vine a Concepción no conocía a nadie. Entonces, aquí me encontré con personas en la misma situación que yo, extranjeros, que no tenían amigos en esta ciudad y pudimos conectar y practicar otros idiomas”, cuenta.

Ariana es arquitecto, llegó hace cuatro años a Chile y habla además otras dos lenguas extranjeras: inglés y francés. Para ella, como también para el resto del grupo, poder practicar lenguas una vez a la semana, con gente de todas las edades, e incluso de diferentes culturas, es una instancia única y también una forma divertida de añadir nuevos conocimientos.

Lorna Ramírez tiene 26 años y es licenciada en Química. Desde que asiste a estos encuentros, hace aproximadamente tres meses, ha visto notables mejoras en su nivel de inglés, sobre todo al momento de hablar. “Me considero tímida, pero siento que aquí me he atrevido a conocer gente distinta y cada vez puedo hablar más fluido”, agrega. 

Si bien Lorna estudió inglés en distintos institutos de la ciudad, sentía que la habilidad oral era en lo que más fallaba, porque la gramática estaba aprendida. Hoy, espera poder mejorar aún más su inglés para estudiar un doctorado en el extranjero y a futuro dominar el alemán y francés. “Me dijeron que una vez que aprendes una lengua extranjera, una segunda o tercera se te hará más fácil”, dice. 

Eso de la segunda o tercera lengua lo sabe en carne propia el programador computacional Rodrigo Cabrera. Lleva tres años asistiendo a estas actividades y ha podido practicar todas las lenguas que estudia: alemán, inglés y ruso. 

Para él, una de las grandes oportunidades que ofrece el grupo es mejorar la pronunciación de un idioma una vez que se ha alcanzado un cierto nivel. “Aquí siempre vienen extranjeros; por ejemplo, gente de Estados Unidos o que estuvo viviendo en países de habla inglesa. Entonces, puedes practicar muy bien tus idiomas y notar los distintos acentos”, explica. 

Lilian Hunrichse, al igual que Rodrigo, también está en el mundo de las computadoras. “Soy profesora de matemática y computación. Trabajo en un liceo de Coronel, administrando las redes informáticas. Vengo desde 2015 y trato de practicar inglés, portugués y un poco de alemán y francés. Lo que me gusta de este grupo es el intercambio cultural que se da con los extranjeros…aprender conversando”, dice Lilian.

Pero más allá de los idiomas, del hallo, hello, bonjour, privet y demases, se trata del nacimiento de nuevas relaciones: de la amistad, de los contactos, de la fraternidad.

“En Cosmo Políglotas se han formado relaciones de amor y también de negocios”, cuenta entre risas Ariana Díaz.

Actualmente Cosmo Políglotas es una comunidad con base en Concepción que se encuentra en Facebook e Instagram y que ya cuenta con más de 2.000 seguidores. 

Sprechen Sie Deutsch?

¿Habla usted alemán? Si es así, aunque sea un poco, no debe faltar a los encuentros mensuales que organiza el DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico). 

Los idiomas más practicados en est​a​s​ reuniones​ son el inglés, francés, portugués y alemán.

Los llamados “Stammtisch”, encuentros de personas que tienen algo en común -en este caso el idioma- son una excelente oportunidad para practicar y compartir en torno a una jarra de cerveza o lo que en realidad apetezca.  

A estos encuentros asisten entre 15 y 20 personas, especialmente estudiantes chilenos, aunque también varios provenientes de Alemania, y que se encuentran de intercambio en algunas universidades de la zona. 

Los Stammtisch son la instancia clave para mejorar el nivel y corregir esos errores gramaticales tan frecuentes que surgen al momento de empaparse en el estudio de esta lengua.

“Un eslogan del Instituto Goethe decía que Englisch ist ein Muss, Deutsch ein Plus! O sea que el inglés es una necesidad, pero que el alemán es un plus porque te puede abrir muchas oportunidades, sobre todo en el ámbito de estudio y trabajo. Por ejemplo, en Alemania existe una gran cantidad de universidades técnicas y hay mucho fomento a la ciencia e investigación”, dice Cristián Ríos, organizador de estos encuentros en Concepción.

Cristián es de Temuco y llegó a estudiar Ingeniería Química a la Universidad de Concepción. Durante 2015 realizó una pasantía en la Universidad Técnica Ilmenau en Thüringen, gracias a una beca del DAAD. Dice que esa oportunidad lo hizo valorar el aprendizaje de nuevas lenguas y la importancia del intercambio multicultural.

“Es muy gratificante cuando tú hablas con una persona en su idioma materno, porque puedes expresar más cosas que si hablaras en un idioma diferente o auxiliar”, cree Cristián.

Recordar

En la película Memento, de Christopher Nolan, el personaje principal sufre de memoria a corto plazo, por eso anota cada recuerdo o dato que obtiene del presente, incluso no escatima en tatuar todo su cuerpo con aquella información tan preciada.

Los encuentros son gratuitos y se realizan de forma semanal o bien mensual.

El filme, en definitiva, deja ver que la memoria nos reafirma quiénes somos y para dónde vamos. Por eso, el estudio de las lenguas tiene un impacto significativo en nuestra salud. 

Diversos estudios alrededor del mundo describen los beneficios de hablar varios idiomas. Uno reciente, de 2017, y publicado por investigadores del hospital San Raffaele de Milán, Italia, comprueba por primera vez que hablar al menos dos idiomas con frecuencia evita los riesgos de padecer Alzheimer y disminuye sus efectos en caso de sufrir la enfermedad. 

Los beneficios del bilingüismo pueden comenzar incluso al momento de la gestación. La sicóloga Janet Werker y sus colegas de la Universidad Columbia Británica en Canadá, sostienen que los bebés expuestos a dos lenguas en el útero no confunden sus idiomas desde el nacimiento y, por ende, pueden aprender dos lenguas de forma separada y a una muy temprana edad. La Dra. Werker ha reafirmado que “los cerebros de los bebés están equipados para dominar más de un idioma”. 

Otros estudios realizados en 2008 y 2010 en el Centro del Envejecimiento Cognitivo y Epidemiología Cognitiva de la Universidad de Edimburgo sostienen que hablar más de un idioma agiliza el pensamiento en la vejez, incluso si la segunda lengua se aprendió en la edad adulta.  

Cultura de idiomas

En el Instituto Chileno Alemán de Concepción (Goethe Zentrum) están interesados en el público adulto y también en difundir el idioma alemán a todos quienes están interesados. 

Actualmente cuentan con diversas actividades de difusión, como ciclos de cine gratuitos, conversatorios y un curso musical para adultos mayores. 

En Chile todavía falta desarrollar una cultura de idiomas para aspirar a ser un país trilíngüe, tal como ocurre en Bélgica, Suiza o Luxemburgo.

“Es una experiencia importante con un significado social, porque los adultos pueden juntarse, compartir y traen consigo muchas cosas que son de otra época de su vida, de etapas donde aparecen muchos recuerdos, entonces con la música se van ayudando”, dice Hanna Wirnsberger, directora del Goethe Zentrum. 

Para esta profesora de español de la Universidad de Concepción los esfuerzos e inversiones de idiomas no deben sólo centrarse en el inglés, donde a su juicio también se dan muchas contradicciones.

“Uno conversa con profesores de inglés y practicantes y te comentan que hacen sus cátedras en castellano. Entonces, ¿cómo van a aprender los jóvenes?”, argumenta la docente. 

Pero si bien las iniciativas políglotas abundan por todo Chile -en Santiago está el grupo SpanglishParty para practicar inglés y la comunidad Políglota que ya se convirtió en una red social con más de 50 mil participantes- parece que todavía nos falta como país desarrollar una cultura de aprendizaje de idiomas, para que a esta fiesta de las lenguas puedan unirse muchas más personas. 

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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