Política, cuesta abajo en la rodada

contreras
Prof. Dr. Marcelo Contreras Hauser. Master y Dr. en Derecho y Ciencias Políticas y Sociología.

Respiramos un clima imprudente de insatisfacción progresiva. Muchos se sienten estafados por vanas promesas electorales que hoy parecieran tenernos en un escenario de auténtico desastre político. Y no es precisamente la política la que ha causado este megadesastre, sino que los políticos individual y genéricamente considerados. Es así como los vemos periódicamente vinculados ante estrados judiciales o bien expuestos ante una y otras situaciones que empañan o, directamente, ensucian la fe pública.

La ética política chilena se encuentra gracias a este pésimo actuar completamente averiada. De cada 10 chilenos menos de dos apoya a la Presidenta y bastante menos de dos a su gobierno. La gobernanza opera con menos de un 20 por ciento de respaldo en el caso presidencial y en torno al 10 para el Poder Legislativo. ¡Qué duda cabe! Vamos cuesta abajo equivocadamente guiados por una tozudez demencial que continúa transitando por erróneos caminos y desatando peores decisiones. La paciencia chilena se agota y ello no permite cerrar el círculo, sino muy por el contrario, lo amplía, haciendo más difícil la vida de nuestras familias nacionales.

La única arma que los ciudadanos tenemos es el voto. Sin embargo, es tal el grado de indignación de la población chilena que, tal vez, una inmensa mayoría ni siquiera concurra a sufragar. Por nuestras horas, la sola pronunciación de la palabra “político” o “política” aludiendo a sus actores, tiene un halo por demás desagradable y antipopular a manera de retratos de la peor especie. Tal es el daño que han causado a la esforzada, noble y empeñosa alma nacional que, con sus pésimos sueldos y escuálidos ingresos mensuales, llegará en su inmensa mayoría a obtener como premio jubilaciones de hambre.

Señora, señor, averigüe y tenga por demás en claro la cifra mensual que reciben nuestros representantes electos y designados, y comprenderá por qué ellos perseveran en sus oficios y defienden con garras y uñas a la deteriorada máxima autoridad política del país, tan venida a menos según las encuestas.

Por eso es que a la sombra del cerro Caracol y orillando las riberas del Bío Bío pareciera mágicamente encontrarme en el kilómetro cero del Madrid de los Austrias, llamado el Madrid Viejo. Allí parezco estar, en medio de los indignados que bien me representan, repudiando un paradigma político tal como lo hace la mayoría de la población en torno al uso y abuso de los políticos, ésos que en esta costa del Pacífico americano no lo pueden hacer peor.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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