Presenta “La isla bajo el mar”, su nueva novela: Isabel Allende la escritora superstar

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La célebre novelista chilena que logró ser best seller mundial, que aparece en el show de Oprah Winfrey y se fotografía con el Presidente Barack Obama, está nuevamente de gira para promocionar su última novela, “La isla bajo el mar”. También comienza a preparar los borradores de su próximo trabajo, y junto a Peter Jackson y Cía. prepara la adaptación cinematográfica de “La ciudad de las bestias”, su novela fantástica escrita para adolescentes. ¿Tras los pasos de J.K. Rowlings? En esta conversación exclusiva para Revista Nos, Isabel Allende nos comenta sobre su presente y los temas que actualmente la motivan y conmueven.
¿Cómo vive una escritora súper ventas a nivel mundial, que ha vendido más de 51 millones de ejemplares y su trabajo ha sido traducido a más de 27 idiomas? Desde su casa frente a la bahía de San Francisco en San Rafael, California, Isabel Allende Llona (Lima, 2 de agosto de 1942) nos deja en claro que, al menos, su rutina no es nada de tranquila. “Mi vida es complicada, porque en realidad paso más tiempo atendiendo periodistas (no es una indirecta, aclara), viajando, dando conferencias y contestando los centenares de cartas que me llegan de los lectores, que escribiendo. Me levanto temprano y hay días que no me muevo de la computadora, pero no me quejo: me gusta mi vida. A eso de las 7 de la tarde doy por terminado mi trabajo y puedo relajarme con Willie (Gordon, su esposo), que siempre me cocina algo rico. Nos gusta salir a caminar con el perro, a veces vamos al cine, hacemos mucha vida de familia, leemos”, nos cuenta.
Es que la agenda de esta prolífica escritora -a la fecha se cuentan 19 publicaciones de su autoría, entre novelas, cuentos, memorias y obras de teatro- suma y sigue en materia de proyectos, entre los que destaca la adaptación cinematográfica de su novela “La ciudad de las bestias”. Publicada en 2002, ésta dio origen a la trilogía “Las memorias del Águila y el Jaguar” (las secuelas son “El reino del dragón de oro” y “El bosque de los pigmeos”) y representa la primera incursión de Allende dirigida a los lectores adolescentes. La historia -que trata las aventuras de Alexander Coid, un chico de 15 años que debe cambiar su apacible existencia en California por una vida llena de aventuras, peligros y fantasía en el Amazonas- será producida ni más ni menos que por Peter Jackson y el mismo equipo de la saga de “El señor de los anillos” (incluso se habló que tras la dirección podría estar Guillermo del Toro, cuando los derechos de los tres libros fueron adquiridos en 2006 por el productor Barrie M. Osborne) ¿Un nuevo Harry Potter? La escritora opta por bajar el perfil. “¡Ojalá pudiera compararme con J.K. Rowlings! Esa señora es un genio. No, querido, mi película seguramente será más modesta que Harry Potter, si es que se realiza, porque todavía estamos en la etapa de armar la producción. Te confieso que estoy un poco cansada de revisar contratos y de reuniones en Hollywood”, agrega. Similar respuesta nos da frente a los rumores de una nueva novela que ya estaría en preparación, la que, a diferencia de otros trabajos, se ambientaría en el año 2009 y no en el pasado. Su protagonista sería una joven de 19 años y su trama se desarrollaría entre Chiloé y la ciudad de Berkeley. “Esa es la idea que comencé, pero veo que a medida que escribo ya se va convirtiendo en otra cosa. Prefiero no hablar de lo que estoy escribiendo, ya que cambia mucho por el camino”, explica.
Hoy su gran prioridad es “La isla bajo el mar”, su nueva novela, un libro que sigue los patrones de investigación histórica desarrollados en otros trabajos suyos (como “Hija de la fortuna”, “Retrato en sepia” o “El Zorro: Comienza la leyenda”,) para dar contexto a una narración que mezcla romance y aventuras en el Santo Domingo del siglo XVIII. Su protagonista es Zarité, una joven mulata que desde los nueve años trabaja como esclava en la plantación de azúcar del francés Toulouse Valmorain. La historia recorrerá 40 años de su vida, en la que enfrentará una serie de adversidades en la búsqueda de su libertad y se rodeará de una galería variopinta de personajes amigos y antagonistas, como una prostituta, una curandera, la cocinera de la plantación o las dos esposas de su amo.
La nueva publicación fue lanzada simultáneamente en Chile, Colombia, México, Uruguay y Argentina en agosto pasado, continuará en España, y volverá a traer a la escritora a Chile durante la segunda quincena de diciembre.
-Usted ha dicho que “La suma de los días” (2007) fue un proyecto de memorias que nació casi por encargo de su agente Carmen Bacells ¿Cuál fue el origen y la motivación para escribir “La isla bajo el mar”?
-La motivó mi obsesión con la libertad personal, con la independencia y la dignidad. El origen fue la novela del Zorro, que escribí en 2005. Fui a Nueva Orleans, donde transcurre un capítulo de la novela, y quedé fascinada con esa ciudad y con la cultura afro-americana que allí existe y que es única en este país, porque tiene influencia francesa y del Caribe. Al estudiar la historia comprendí que ese carácter se lo dieron los diez mil refugiados que llegaron huyendo de la revolución de los esclavos en Haití, en el 1800. Esos colonos franceses llegaron con sus familias blancas y con sus concubinas e hijos de color. Se formó una clase de gente de color libre, educada, con recursos económicos, que alcanzó a vivir una época dorada durante treinta años, hasta que las leyes racistas americanas la aplastaron. Siguiendo la pista de esos refugiados me sumergí en la historia de Haití y así nació la novela.
-En “La isla bajo el mar” hay pasajes que describen escenas absolutamente eróticas, como el primer encuentro íntimo entre Violette Boisier y el capitán Étienne Relais. Ahora, usted ha señalado que aún no escribiría una novela erótica por respeto y pudor a que la lea su madre… ¿Pero, no fue acaso mucho más difícil -en el tema de enfrentar su reacción- el escribir sus memorias en “Paula”, donde usted ha reconocido que su padrastro y su madre tenían una visión muy diferente sobre su infancia y su vida?
-Eso de que no puedo escribir algo erótico porque lo va a leer mi mamá es broma. Mi madre tiene la manga muy ancha y no creo que se escandalice con nada. Cuando escribí “Paula” (1994), mis padres y otras personas de la familia temieron que en esas páginas yo revelara demasiado y se preguntaron si acaso a la misma Paula le gustaría verse expuesta de eso modo. Sin embargo, Nicolás -el hermano de Paula- y Ernesto -su viudo- me aseguraron que a ella le gustaría contar su historia, porque podía ayudar a otros. Una vez tomada la decisión de publicar esa memoria, mis padres me apoyaron como siempre lo han hecho. Nicolás y Ernesto no se equivocaron. De todos mis libros, “Paula” es el que ha tenido mayor respuesta de los lectores. Todavía hoy, muchos años después, sigo recibiendo cartas sobre ese libro.
-¿Por qué no escribir un libro que trate sobre la esclavitud -como lo hace “La isla bajo el mar”- pero llevado a nuestros días, y que narre situaciones que usted misma ha denunciado, como las niñas que son forzadas a matrimonios prematuros, a ser prostitutas, o la explotación laboral de niños en Kenia, en las minas?
-Esa tarea tal vez pueda realizarla otro escritor. Yo me limito a tratar de ayudar a través de mi Fundación. Creo que el tema me pega tan fuerte que no podría tratarlo en forma objetiva y en vez de escribir una novela acabaría escribiendo un sermón.
-Un crítico literario de El Mercurio señaló que, en ciertos momentos, en “La isla bajo el mar” no es difícil percibir “una deuda no menor hacia ‘El reino de este mundo’, de Alejo Carpentier”, que “el argumento general era débil”, y que los personajes “sufrían de escasa ilación y cambios psicológicos, construidos, según una estereotipada ecuación ‘blanco-negro’ y ‘malo-bueno” ¿Qué opinión le merece este análisis?
-No tengo opinión al respecto. ¿Qué novela ha escrito ese señor?

“No quiero ningún premio”

No es un misterio que muchas de las situaciones y personajes descritos por Isabel Allende en sus obras provienen de episodios y momentos obtenidos de su propia vida. Así, Esteban Trueba de “La casa de los espíritus” estaría basado en su abuelo, quién, en su lecho de muerte, le inspiró la célebre novela, concebida originalmente como una carta dirigida hacia él; Clara, la esposa clarividente de Trueba, a su vez también provendría de su abuela, una discípula de Madame Blavatsky que experimentaba con la telepatía “porque no confiaba en el correo”; o Gregory Reeves, protagonista de “El plan infinito”, cuya historia se basó en buena parte en la biografía de su propio esposo Willie Gordon, con quien se casó en segundas nupcias en 1988. Es que la historia de la sobrina del ex Presidente Salvador Allende ha sido un devenir constante. La vida diplomática de su padre y luego de su padrastro la hicieron nacer en Lima y, posteriormente, cambiar constantemente su domicilio entre Bolivia, El Líbano, para volver a Chile en los sesentas y seguir una prometedora carrera de periodista, ser una activista del feminismo, para luego autoexiliarse con su familia en 1975, tras el golpe militar.
-Chile ha cambiado muchísimo desde que usted y su familia se fueran exiliados a Venezuela a mediados de los 70. ¿Hoy, cuando viaja a Chile reconoce que aún queda algo del país de sus memorias, de novelas como “Paula” o la trilogía que conforma “La casa de los espíritus” y la historia de la familia Sommers?
-Chile ha cambiado, el mundo ha cambiado, yo también he cambiado. Nunca podré reencontrarme con el Chile de “Mi País Inventado” o de “La Casa de los Espíritus”, pero cuando voy a Chile me siento en mi casa, recupero mi acento, me río a gritos porque entiendo el humor, vuelvo a abrazar a mis amigos, me siento a mis anchas en el paisaje.
-La televisión y los medios de comunicación chilenos están dominados por chicas que se promueven como objeto sexual, que generalmente demuestran escasa cultura, y que promueven una “filosofía trepadora” (buscar futbolistas adinerados en discotecas) como forma de ascenso en la vida. Cómo integrante de una generación feminista ¿qué sensación le despierta este tipo de fenómenos?
-No es nuevo, esa actitud siempre ha existido. Las muchachas que piensan obtener una posición social o económica a través de un hombre son muy jóvenes y todavía no han descubierto que una sólo tiene lo que consigue por sí misma. La juventud pasa rápido y la vida es larga. ¿Qué harán cuando cumplan cuarenta y la camada de chiquillas jóvenes que viene detrás las haga a un lado?
Yo pertenezco a la generación del Movimiento de Liberación Femenina y sé que hemos obtenido mucho en los años de mi vida, pero que todavía falta un montón por hacer. Me duele que algunas mujeres jóvenes, que se han beneficiado de la lucha de sus madres y abuelas, ignoren la situación de sus hermanas en el resto del mundo y no se den cuenta de que pueden perder todo de un solo papirotazo.
-El sociólogo y escritor Fernando Villegas, en una entrevista dada a este medio, describió a la crítica literaria chilena de esta forma: “simplemente es un ejercicio mala leche y de compadrazgos, y de odio, y de sectas (…) se matan entre ellos y hay una cosa muy destructiva que es propia de sociedades chicas donde hay poco espacio para las ratas, entonces se muerden por el pedazo que hay” ¿Es tan dañino el ambiente literario chileno?
-No lo sé, porque por suerte no tengo ningún contacto con ese ambiente. En principio, creo que Fernando Villegas tiene razón, porque lo mismo ocurre en todo país chico. El otro día, en una conferencia de escritores, había más de uno que se quejaba de lo mismo y no eran chilenos, venían de Irlanda o de Sudáfrica.
-Usted ha señalado que “un latinoamericano en Estados Unidos es lo más bajo de lo más bajo” ¿Por qué?
-Hay doce millones de inmigrantes hispanos, muchos de ellos ilegales, que son discriminados en este país. Por lo general son campesinos, gente pobre y de poca educación, que viene a hacer los trabajos más pesados por menos del salario mínimo. Existe una campaña de xenofobia contra los hispanos, hay “vigilantes” armados en las fronteras dispuestos a echarlos a tiros, pretenden negarles los derechos más básicos. Esa gente viene porque aquí hay trabajo, pero nadie penaliza a los empleados que los explotan, sólo a ellos porque no tienen voz ni voto. La situación que hoy viven los hispanos no es nueva, antes la vivieron otras oleadas de inmigrantes, como los italianos, los irlandeses y sobre todo los chinos, que por turnos fueron también “los más bajos de los bajos”.
-¿Añora o espera el Premio Nacional de Literatura?
-No quiero ningún premio. Y conste que esto no es como la fábula de la zorra y las uvas, que las encuentra muy verdes porque no puede alcanzarlas. Echa una mirada a mi página web, Nicolás, y verás la lista de premios y doctorados ¿Crees que necesito otro más?
-Ha manifestado en numerosas ocasiones que cree en la premonición, que muchas veces para usted es más importante lo que soñó una noche que lo que sucedió el resto del día ¿Cuál es su explicación o teoría respecto de la relación entre los sueños y lo que llamamos realidad?
-Se me ocurre que cuando estamos despiertos adquirimos mucha información sin darnos cuenta y esa información queda almacenada en el subconsciente, donde no podemos acceder fácilmente. Cuando sueño, me parece que entro a ese espacio y puedo descubrir ciertas cosas que mi corazón conoce, pero mi mente no ha procesado. Si puedo recordar el sueño, corro a escribirlo. De tanto escribir mis sueños he aprendido a identificar las imágenes y los símbolos, así puedo interpretarlos y usar el conocimiento que me brindan para resolver cosas de mi vida o de mi escritura. En este sentido he tenido experiencias muy reveladoras, por eso le pongo tanta tinca a mis sueños.
-¿Se le ha aparecido alguno de sus personajes en sueños?
-Por supuesto, casi todos se me aparecen en el proceso de escribir el libro. Los tengo adentro, pienso en ellos todo el tiempo, sueño con ellos, me parece verlos y hacia el final del libro ocupan más espacio que mi propia familia. En el caso de Zarité Sedella, la protagonista de La Isla Bajo el Mar, la vi un día al amanecer como podría estar viendo a mi marido, que dormía a mi lado. No sé si fue un sueño o si ocurrió en esa zona imprecisa de la duermevela, la hora de los fantasmas. Era una negra alta, fuerte, elegante, de manos largas, pómulos prominentes, ojos dormidos de pupilas color miel, vestida con una túnica de algodón blanco y un pañuelo del mismo color en la cabeza atado con varios nudos, como un turbante. Estaba descalza, silenciosa, su presencia irradiaba fuerza y pasión. No tuve que imaginarla: tal vez existió.

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