Problema y oportunidad desde el fondo de la mina

Columna-Emilio-Insotroza.jpgHenry Ford sostenía que “detrás de un problema siempre se esconde una oportunidad”, y ésta es la mirada de un emprendedor. No hay fracasos, sólo aprendizajes. Pues bien, si consideramos las dramáticas circunstancias por las que han tenido que atravesar los mineros en el norte de Chile, no podemos sino que sorprendernos por la vigencia de tal célebre frase, que se da –incluso– en situaciones tan extremas de vida o muerte.
¿Cuáles son los ingredientes que definen este evento? Veamos: el 5 de agosto ocurrió el desastre, y la incertidumbre se apoderó de todo el país, sin saber qué suerte habían corrido los 33 mineros. Ellos mismos no tenían clara cuál era su situación, ni los alcances de una desgracia que afectaba seriamente sus posibilidades de supervivencia.
¡Qué gran problema! Sin información, la incertidumbre aflora y para que ésta no se transforme en caos, hay que ordenar el sistema. Ambos subsistemas, los 33 hombres al interior de la montaña, y los rescatistas en el exterior, ponderaron sus recursos y capacidades para elaborar planes tendientes a establecer algún tipo de conexión para constatar la existencia de vida, objetivo inicial y común para ambos grupos.
Para los 33 mineros, la prioridad era conseguir la máxima extensión de tiempo de supervivencia con los pocos víveres disponibles, mientras que para los rescatistas lo primordial era acceder al punto de seguridad situado a 700 metros de profundidad y en el menor tiempo posible.
Mucho trabajo, decisión, conocimiento y aproximaciones sucesivas, prueba y error, avances y retrocesos, fueron necesarios para lograr establecer la existencia de vida a los 17 días de ocurrida la tragedia, cuando muchos ya señalaban las escasas posibilidades de encontrarlos sanos y salvos.
¡Qué lección de emprendimiento! Frente a este dramático problema, nos encontramos con actitudes como la perseverancia, tolerancia al fracaso, una visión positiva y alentadora del futuro, búsqueda de conocimiento y compañerismo, entre otras. Y luego, tras establecer contacto, se fijaron otras prioridades y objetivos, como la estabilización de los mineros y la planificación del rescate.
Así, este dramático problema, empezó a mostrar distintas ventanas de oportunidades. Unos las sabrán aprovechar mejor que otros. Como sea, no caben dudas que la vida de estos mineros a partir de hoy habrá dado un insospechado giro. Esta es una prueba viva, en condiciones muy extremas, de cómo un problema siempre esconde una oportunidad. Afortunadamente, en este caso, también con un final feliz.
Emilio Inostroza Andrade
Ingeniero Comercial, MBA y Doctor (C)
Director Ingeniería Comercial
Universidad San Sebastián

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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