Propiedades y beneficios de las aguas de hierbas

Flores, hojas y tallos (y, a veces, también cortezas y raíces) son la base de infusiones y decocciones hechas en base a plantas medicinales. Una buena alternativa para prevenir y aliviar dolores y malestares simples, siempre recordando que no reemplazan a un tratamiento médico.

A pesar de los avances médicos y científicos, y de los miles de medicamentos que podemos encontrar en farmacias, nada reemplaza los efectos casi mágicos de una “agüita de hierbas”, esas con las que nuestras madres y abuelas curaban nuestras dolencias cuando niños.

Y, si de recuerdos se trata, de seguro tampoco ha olvidado la infaltable “agüita perra”, tomada después del almuerzo. Un misterioso brebaje que aseguraba ayudar a “bajar la comida”, gracias a la acción del agua hervida, a veces acompañada de algunas cascaritas de limón.

Más sofisticadas, pero igual de populares, eran la infusión de menta para el dolor de estómago; de apio, para una mejor digestión; de tilo, para los dolores de cabeza y, de noche, la infaltable agüita de toronjil para dormir mejor.

Sin embargo, aunque parezcan cosas del pasado, las plantas medicinales están más vigentes que nunca, gracias a sus propiedades que, efectivamente, pueden ayudarnos a tratar dolencias simples, o a complementar tratamientos médicos tradicionales. De hecho, hasta el ministerio de Salud reconoció hace unos años sus cualidades en el libro digital Medicamentos Herbales Tradicionales, 103 especies vegetales, disponible para leer y descargar en https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2018/02/ Libro-MHT-2010.pdf.

Usar, pero con cuidado

Yuvisa Muñoz González, Dra. en Ciencias con mención en Química.

La Dra. en Ciencias con mención en Química, Yuvisa Muñoz González, académica y secretaria de Estudios Programa Bachillerato en Ciencias de la Salud de la USS, hace hincapié en que antes de hacer uso de cualquier planta medicinal hay que informarse respecto de su correcta utilización, sus interacciones y sus posibles efectos adversos. “No conocer su uso adecuado o no considerar el concepto de manejo interdisciplinario en salud, podría conducir a la descompensación en las patologías de base de los pacientes, ya sea por interacciones entre las plantas medicinales y los medicamentos, por reacciones adversas de las mismas o por ineficacia terapéutica al intercambiar la farmacoterapia con plantas medicinales”, advierte.

Para evitar esto, y lograr el bienestar que se busca, la Dra. Muñoz llama a investigar y utilizar informada y responsablemente cada especie vegetal. “Partamos aclarando que se conoce como planta medicinal a aquella que contiene principios activos, que son sustancias químicas dotadas de un efecto farmacológico determinado, o que lo adquieren luego de sufrir cambios en su estructura química al ser administradas al organismo”, explica.

Añade que pueden usarse de varias maneras, pero -ya que hablamos de “aguas de hierbas”- mencionaremos la infusión y la decocción. La primera se obtiene al añadir agua hervida a las partes blandas del vegetal (hojas, flores, tallos delgados) y dejar reposar un par de minutos. La decocción, en tanto, se prepara hirviendo usualmente en agua las partes más duras (raíces, tubérculos, tallos gruesos, corteza), por 15 a 20 minutos.

Hasta el ministerio de Salud reconoció hace unos años las propiedades de las plantas me dicinales en el libro digital Medicamentos Herbales Tradicionales , 103 especies vegetales , disponible para lee r y descargar en la página del Minsal .

Una planta para cada dolencia

A continuación, dejamos una lista de las plantas medicinales más comunes, que están en nuestro entorno y que, incluso, podemos cultivar fácilmente en nuestra casa. Todas autorizadas por el Minsal para su uso terapéutico.

Sin embargo, nos advierte la Dra. Yuvisa Muñoz, “es importante recordar que estos productos tienen el carácter de auxiliares sintomáticos y que no reemplazan lo indicado por el médico, a quien nunca debemos olvidar informarle que estamos usando plantas medicinales”, recomienda.

*Matico: Se utiliza como diurético, antiinflamatorio, antiséptico local y cicatrizante de heridas internas y externas, y también en afecciones hepáticas. Para infusión se recomienda usar una o dos hojas medianas por taza de agua recién hervida.

*Lavanda: Es usada para estados de intranquilidad, insomnio y trastornos digestivos de causa nerviosa. Se pueden usar de 5 a 10 gramos de sus flores para 150 ml de infusión.

Está contraindicada en caso de úlcera péptica y gastritis, y se debe tener presente que su efecto sedante podría potenciar el de fármacos de ese tipo.

*Menta: Tiene acción antiespasmódica, colerética (aumenta y fluidifica la secreción de bilis) y carminativa (previene y favorece la expulsión de gases). Se recomienda beber su infusión (con 1,5 a 3 gr de sus hojas) después de las comidas, y no administrar a niños menores de dos años, personas con cálculos biliares o madres en periodo de lactancia.

*Romero: Es colagogo (colabora en la expulsión de la bilis retenida en la vesícula), colerético y diurético, y también ayuda en afecciones gastrointestinales y renales. Se aconseja usar una cucharadita de hojas y tallos delgados para una taza de agua recién hervida, 2 a 3 veces al día. Administrar con precaución en pacientes hipertensos.

*Albahaca: Para infusiones se aconseja usar una cucharada de sus hojas en un litro de agua recién hervida, y beber una taza 3 veces al día en casos de inapetencia, dispepsia, cólicos, dolor de estómago, meteorismo, estreñimiento o dolores menstruales.

La misma infusión sirve para lavar heridas, o para hacer friegas, en caso de reumatismo.

*Tusílago: Una cucharada de sus hojas en un litro de agua recién hervida sirve como infusión para afecciones del tracto respiratorio (tos, asma bronquial, ronquera y rinitis alérgica) y prevención de la migraña. También como anti-inflamatorio y antiespasmódico.

Su uso está contraindicado durante el embarazo, la lactancia y en pacientes con afecciones al hígado.

*Toronjil: Su infusión, preparada con una cucharada del vegetal para un litro de agua recién hervida, es frecuentemente usada en afecciones nerviosas (depresión, nerviosismo, palpitaciones, insomnio), dolor de cabeza; molestias estomacales y respiratorias.

Se recomienda no administrar a embarazadas, durante la lactancia o a niños pequeños. Tampoco se aconseja usar junto a hormonas tiroideas.

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