Rafael Araneda: “Los realities cada vez te pedirán mostrar más”

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De ser conocido como el “yerno de Chile”, pasó a ser el “Tío conductor”; y de conducir el programa “Rojo”, a ser invitado por el Presidente mexicano como rostro para una campaña turística post gripe porcina en ese país, junto a Chespirito, José Antonio Solís y Maná. Indudablemente pasa por su mejor momento, y su actual éxito se desdobla entre los buenos ratings conseguidos por el reality “Pelotón, la fama está en juego” de TVN y su proyección internacional como conductor de TV Azteca. Acá nos cuenta sobre los momentos complicados que vivió cuando México era la capital de esa extraña influenza que denominaron “Porcina”, y desmitifica las críticas al destemplado uso del tema sexual en “Pelotón”. “El sexo forma parte de la raza humana”, responde.
Aparece en el bar del hall de entrada del Hotel Sheraton conversando animadamente con Mario Kreutzberger, Don Francisco. Nos cuenta que sólo son temas relacionados con la Teletón del próximo año, aunque se sabe que son amigos desde hace años, e incluso no faltan quienes lo perfilan como el único chileno que en estos momentos es capaz de seguir la carrera internacional del creador del clásico “Sábados Gigantes”. Pero Rafael Luis Domingo Araneda Maturana, próximo a cumplir 40 años, hace rato que aprendió a esquivar los voladores de luces:
“Él es inimitable, hay gente que aspira a imitarlo y es muy difícil, está por sobre la media en las capacidades en este pega. Yo, más que compararme, aplaudo y aspiro, humildemente, a trazar una línea”, responde.
-A muchos no les parece descabellado proyectarte como su sucesor, dado el éxito que estás consiguiendo en México, donde se dice que son nacionalistas con sus figuras…
-…Sí, pero yo me lo tomo con mucha calma, fíjate. Yo la verdad es que estoy viviendo una experiencia de vida, profesional y personal, que para mí tiene un valor agregado que está en reinventarse, en comenzar de cero, en plantearse un desafío que para mí era necesario.
La verdad es que hasta ahora Araneda ha arrasado en México. Aunque los ejecutivos aztecas lo sondearon desde sus comienzos como conductor juvenil en el programa “Revolviéndola” del canal La Red a fines de los 90, no fue sino hasta bien entrado el 2008 que tuvo su oportunidad animando la última generación del reality mexicano “La Academia”, con éxito de audiencia y de críticas que no sólo apuntaban hacia su carisma personal, también a su fonética: es uno de los pocos chilenos cuyo acento es comprendido en el resto de la comunidad latina, lo que perfeccionó gracias a la asesoría de un actor azteca especialmente contratado para su capacitación. Pero sería su siguiente paso, la conducción del programa “El gran desafío de estrellas”, el que lo llevaría a su consagración en el mainstream mexicano. El programa fue de menos a más, hasta llegar -tras 14 semanas de intensa competencia- a un apoteósico final transmitido desde la ciudad de Guanajuato el pasado 26 de julio. En él, un elegante Rafael Araneda vestido de traje negro arribó hasta el histórico Teatro Juárez manejando un Porsche de colección, más alfombra roja y autógrafos incluidos.
El éxito de la temporada -en estas ligas cada emisión se calcula en cientos de millones de espectadores, considerando las señales de EE.UU y otras cadenas latinas- transformó al conductor –conocido simplemente como “El Rafa” en esas lides- en un verdadero “rock star”, rostro de cuatro campañas publicitarias y perseguido como todo un latin lover. Hoy, su contrato con TV Azteca se extiende hasta el 2010, aunque sus proyectos en esas tierras podrían prolongarse aún más en el tiempo: fuentes ejecutivas de su casa televisiva mexicana ya adelantaron que a partir de septiembre conduciría un estelar de concursos para los domingo, que mezclaría baile y patinaje (muy similar a la experiencia realizada por el animador durante el 2008 en “Estrellas en el hielo”, de TVN), y tampoco se descarta que en el mediano plazo conduzca una adaptación mexicana de su actual reality “Pelotón”. Araneda no confirma ni desmiente nada, limitándose a confirmar que renovó con TV Azteca hasta el 2010, para dos proyectos en carpeta. Respecto a TVN, tampoco cierra la puerta a volver nuevamente a la conducción de “Rojo”, a propósito del auge de programas caza-talentos que se viene como respuesta al fenómeno británico de Susan Boyle y “Britain’s got talent. “Hoy hay una moda porque le fue muy bien a un programa inglés cuyo formato ha tenido réplicas importantes en otros mercados del mundo, y Rojo lo hizo muy bien. Me encantaría hacer un Rojo nuevo para todas las edades, por qué no”, responde.
Lo que está claro es que no le será liviano: durante su temporada en “El gran desafío de las estrellas”, debía viajar todos los sábado por la noche hasta Ciudad de México, ensayaba los domingo en los estudios, estaba al aire más de cuatro horas, y el martes se regresaba a Chile. Un training pesado para él y su familia, formada por su esposa -la también animadora Marcela Vacarezza-, sus dos hijas: Martina (8), Florencia (6) y su pequeño hijo Vicente, de tres años. “Yo hacía mucho tiempo que no hacía algo que hice ayer: el más chico llegó con sueño del jardín… me fui a acostar y me tomé una siesta con él. Él despertó y yo seguía durmiendo, y desperté con él haciéndome cariño. Qué cosa más rica”, confiesa.
-Me imagino que ahora vives casi un descanso, comparado con la vorágine por la que pasaste hace un par de meses, entre tus viajes a México y la grabación de Pelotón…
-Fue durísimo. Sorteé sin dificultad la experiencia, viajé mucho el último mes, De hecho este mes no viajo, cosa que me tiene casi sintiendo de vacaciones, aunque no lo estoy. Así que estoy re contento, fíjate. Dedicado a estar mucho con mis niños, hacer mucho deporte y a darle firme a Pelotón, que nos ha ido súper bien. Feliz, fíjate, súper tranquilo.
¿Qué pasa con el ego cuando el propio Presidente Felipe Calderón te invita a participar como rostro en una campaña publicitaria para reactivar el turismo en México, tras la emergencia de la influenza humana, junto a figuras icónicas aztecas como Roberto Gómez Bolaños, Marco Antonio Solís, y el grupo Maná?
-Sí… mira, más que el ego, a mí me emocionó ir representando a mi canal allá. De partida iba con un elenco azteca, con los principales actores de las telenovelas y en total eran como 90 personalidades, Emmanuel, Chespirito, futbolistas, luchadores, y yo parado al medio, invitados por un Presidente… de México. Y mi equipo de trabajo en México también se sorprendió, y yo también me sorprendí. Y ellos se sorprendieron más cuando yo por posición me quedo sentado detrás de Felipe Calderón, cuando él da su discurso, y obviamente todas las cámaras lo tenían a él; yo sabía que estaba en cámara, y me trataba de poner muy serio. Y mi equipo mexicano me mandaban mensajes de texto, y me decían “o estás con la grúa –que le llaman ellos a algo así como la caña- o ríete un poco”, y yo decía, si no me puedo reír… y el hombre hablaba, hablaba, hablaba, y yo justo en el tiro de cámara, así es que parecía como edecán… entonces tuvo cosas de anécdota para mí y cosas de estar en un lugar como el Palacio de Los Pinos, maravilloso, rodeado de talento mexicano, que sabemos que a nivel musical y de actores son notables: estaba Maná… y ahí estaba yo, creo que el único extranjero o no mexicano. Entonces, claro, es bonito, pero más que un golpe al ego, a mí me emocionan esas cosas.
-¿Te contagiaste en algún momento de la paranoia que se vivió allá con el H1N1, inicialmente gripe porcina?
-Fue bien especial, yo en México estoy en un hotel enorme (el Royal Pedregal), donde en algún momento llegamos a ser seis pasajeros. Volé con diez personas arriba de un avión. Fue una experiencia complicada.
-¿Qué pensamiento tuviste cuando te tocó animar un programa sin público? Debió ser algo surrealista, me imagino…
-Fueron tres programas sin público, en un estudio que caben 1.000 personas. Fue triste, súper triste.
-¿Fue un momento complicado en lo profesional?
-Mira, no complicado, pero sí muy a la expectativa, tratando de reinventar el rol, digamos. En ese momento era levantar a México, ¡arriba México! El primer programa lo hicimos sin público. Para el segundo, la producción inteligentemente puso globos, y todos los globos con caritas felices. Y ese era el público. Era más simbólico, ¿cachai? Era bonito. Son experiencias de vida, tuve la posibilidad de ayudar a muchos colegas chilenos, muchos medios que no tienen los recursos de viajar a reportear, y yo les hice el reporteo, contacté, entregué datos, el que me llamó lo ayudé. Creo que fue positivo que la gente se diera cuenta que esto no era de vida o muerte, yo llegaba a mi casa y compartía con mis niños, mi mujer, no me pasaba nada. Esa experiencia de vida fue importante para no aumentar la paranoia en Chile.

“No hay que pensar que el público es tonto”

-El productor Nicolás Quesille señaló hace un tiempo que los realities llegaron para quedarse por un largo tiempo ¿Estás de acuerdo con esa afirmación?
-Sí, yo creo que están hace rato. A mí me gustan los realities donde hagan algo más que convivencia. Va a depender sí de la línea editorial de cada canal, porque cada vez los realities te van a ir pidiendo más, mostrar más.
-¿Y tú, por qué crees que esta batalla de realities fue ganada por TVN, en un feudo que abrumadoramente le pertenecía al Canal 13?
-Yo creo que hay un análisis que no ha hecho mucha gente, de partida. Yo ví “1810”. Creo que hicieron un gran trabajo, un entretenido reality, con muy buen casting. Sin embargo creo que las cifras de audiencia siempre estuvieron subsidiadas desde el momento en que TVN no compitió, o dejó de competir con “El Juego del miedo”.
-Claro, pero ese programa fue derrotado por la competencia y lo sacaron…
-Salió, pero estaba con 15 puntos. Hoy “1910” está con 14. Pero son 14 puntos, si no ¿dónde estarían esos catorce puntos? Estarían algunos con “Pelotón” y otros, en otros programas. Por lo tanto, nosotros tendríamos mucho de lo que ya tenemos. Y lo mismo pasó con “1810”. Hay un análisis ahí que nadie hace.
-Pero “El juego del miedo” peleó también… simplemente perdieron y se retiraron antes de tiempo…
-Tú puedes perder, pero igual tienes parte de la torta, “1810” corrió solo. Y no estoy desmereciendo el producto, pero en términos de números, corrió solo. En términos del género reality. Yo te diría que ahí hay un punto. Hoy TVN está en la pelea, así que obviamente a Canal 13 no le iba a salir tan fácil. Dos, tenemos un formato súper dinámico, súper alegre, con liderazgos positivos; con humor como columna vertebral de la convivencia; donde la competencia en equipo, a nivel grupal, es importante; donde la buena convivencia es fundamental, se privilegia eso. Y yo creo que ahí está nuestro éxito. Donde hemos llenado el programa de novedades a la hora de entrevistar a nuestros reclutas, de sacarles actualidad, de ir a las emociones: las bonitas y las tristes. La risa también es una emoción, el llanto es una emoción, el emocionarse por cosas del alma, también. Entonces, este es un reality que tiene emoción, humor, competencia y convivencia. Ahí están nuestras cuatro patas de la mesa, y esas cuatro patas también son muy sólidas.
-Por otra parte, existe la versión de que tras un primer trimestre 2009 de puras pérdidas, la señal nacional habría quedado resentida con las tácticas utilizadas por la estación católica tipo “programación flexible” o lanzamiento sorpresivo de su teleserie. Por ello, habría respondido con la misma moneda, incorporando el sexo en sus contenidos, a sabiendas que allí la competencia no podría responder ¿No fue ese el elemento clave que dio la supremacía en rating?
-No, para nada, porque yo te hago la pregunta al revés ¿cuánto duró al aire ese encuentro? (presunta relación sexual entre la recluta Angie Alvarado y su compañero Nabih Chadud)
-Unos pocos segundos pueden ser claves para lograr un buen posicionamiento en la televisión. Ese día doblaron en rating a su competencia.
-Y el día anterior también había doblado. El día anterior había marcado 34 puntos y ese día marcó 32, bajamos
-Pero de que se ha vendido bien el programa por los encuentros amorosos, como el de la recluta Montero con Pablo Schilling, es un hecho…
-No, para nada, ése es un muy mal análisis. Por qué. Porque el programa va de lunes a sábado, y cada capítulo tiene dos horas de duración. Esa imagen no duró más de tres minutos. La gente no es tonta, no hay que pensar que el público es tonto. Que los medios quieran capitalizar eso para hacer un negocio paralelo a los reality show, a los programas de espectáculos, de farándula, a ellos les sirve mucho. Y obviamente si ellos hablan, a nosotros también nos calientan la pantalla. Pero, el programa ya venía sólido, ya venía ganando. El programa comenzó su primer capítulo con tandas comerciales; Canal 13 no dio tandas comerciales, y así y todo les ganamos. Y ese análisis no lo hacemos. No es Nabih; aquí hay una plataforma de trabajo que es mucho más sólida que la pasión que pueda sentir un recluta por otra recluta, que es absolutamente normal, natural, que sucede en tu casa, en la mía, en todos los hogares chilenos, en todo espacio de trabajo, que entre un hombre y una mujer pueda haber atracción. A quién le sorprenda eso, quiere decir que está viviendo en otro planeta y en otra época. Y nosotros no hacemos análisis de las situaciones: las exhibimos, simplemente.
-¿No creen que con la incorporación del elemento del sexo sugerido en los realities se abrió una caja de pandora? En el sentido que antes la ecuación del género era famosos-drama-humor-pelea, y ahora es famosos-drama-humor-pelea más sexo?
-El sexo forma parte de la raza humana. Quien lo quiera poner aparte… yo veo novelas a cualquier hora del día; veo escenas más importantes que las que se han mostrado en cualquier reality. Veo infieles de “Chilevisión” y a los dos minutos ¡Pum!, a los cuatro minutos, otra.
-Pero el púbico asume que es una dramatización; distinto a ver realidad, sexo implícito o que en algún momento podría ser directo en la pantalla.
-No, bájale el volumen y la imagen es la misma (ríe fuerte). Yo prefiero la realidad.
-Uno de las críticas espinudas realizadas al episodio de la recluta Alvarado apunta a que se jugó con el morbo, dada su condición de ser hija de una ex prostituta, y que con otras reclutas no se habría llegado tan lejos. Habría, por tanto, un caso patente de abuso y discriminación social…
-No. Mira, nosotros no tenemos prejuicios con nadie. Y quien lo quiera ver de esa manera está siendo prejuicioso con ella. Para nosotros Angie es una tremenda recluta, un gran aporte, una joven espectacular, que nos ha sorprendido en otras áreas. El otro día en Peñaflor, ante cinco mil personas realizó una prueba en la que fue un pilar fundamental en un equipo que se veía débil y lo hizo ganar. Yo tuve la oportunidad de entrevistarla a ella y fue muy honesta, a su madre, y las dos fueron muy honestas. Fue una linda entrevista y lindo encuentro.
-Justamente ese fue el temor de su madre, que prejuzgaran a su hija delante de todo el país.
-Y creo que es el temor que tiene cualquier padre, ah, y que tenemos todos, y que puedo sentir yo a la hora de trabajar en los medios. Entonces, yo creo que el anonimato de los hijos es algo que uno también busca. Yo no le puse Rafael Araneda a Vicente porque quiero que llegue al dentista y le digan Vicente Araneda. Pero si es Rafael Araneda ¿”Usted es Rafael Araneda”? Puede que sea bueno o que sea malo, no lo sé. Creo que es algo súper humano lo que ahí se ha manifestado.

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