Resiliencia, fortaleza interior para superar abusos sexuales

Las numerosas denuncias de abuso sexual en niños y niñas nos han hecho reflexionar acerca de las causas y efectos de esta situación. Hemos tomado conciencia de que la amenaza de agresión sexual está más cerca de lo que imaginábamos. Sin embargo, también es importante darle el mérito a esos niños que, ante el horror de dichas situaciones, despliegan fortalezas para sobrevivir a este trauma y, a pesar de todo, son capaces de desarrollar recursos cognitivos y afectivos que les permiten salir adelante.
La gravedad del abuso sexual en la infancia trasciende el hecho de su perpetración, ya que afecta la formación de la personalidad de los niños y su establecimiento de relaciones, llegando a tener efectos que se expresan en la vida adulta, incluyendo la posibilidad de que persista por generaciones.
Eso implica que la víctima debe recibir una intervención especializada en cada una de las etapas del proceso reparatorio, con psicólogos y psicoterapeutas especialistas en este tipo de traumas, que incluyan al niño y a su familia en el proceso de sanación. Asimismo, las familias, a pesar de su dolor, deben apoyar a sus hijos para su fortalecimiento.
La resiliencia es reconocer la fortaleza interior de cada ser humano -incluso en niños pequeños- más allá de la vulneración vivida a partir del trauma del abuso. Es la maravillosa capacidad del ser humano de usar las situaciones dolorosas para sacar lo mejor de sí mismos e incluso fortalecerse a partir del dolor. Permite mejorar la calidad de vida desde la forma en que se significa la realidad y se enfrentan las dificultades.
Entonces, ¿cómo promovemos la resiliencia en los niños que fueron víctimas de abuso sexual? Lo principal es tener al menos una relación significativa con un adulto protector, aunque no sea familiar directo. De tal manera que se sienta protegido, contenido y se atreva a develar lo sucedido y a pedir ayuda cuando lo requiera. Haber recibido contención, cuidados, amor y enseñanzas en un marco estable y saludable dispone a desarrollar una serie de variables que potencian la resiliencia. Algunas de esas variables son la capacidad de amar, de cambiar, la autoestima, inteligencia, confianza en sí mismo, optimismo, disponer de una red de apoyo, la creatividad, responsabilidad y el buen humor.
Como sociedad debemos desarrollar en todos los niños y niñas la resiliencia, no sólo en las víctimas de traumas. Creo que es fundamental considerarlos, no como adultos pequeños o como pequeños frágiles y sin recursos. Una manera de protegerlos y a la vez promover la resiliencia es creyendo en ellos, no sólo en sus relatos, sino validándolos como legítimos otros, aceptando sus sentimientos y emociones.
Frente al abuso sexual infantil, los psicólogos estamos llamados a especializarnos para desarrollar los recursos en las familias y resignificar el trauma en los infantes sobrevivientes. Las instituciones deben coordinar sus intervenciones, de tal forma que se conformen redes de apoyo, y que no se retraumatice en victimizaciones secundarias. Y como sociedad, tenemos que comprometernos a validar a niños y niñas como personas legítimas, con recursos, potencialidades y capacidades que los hacen únicos, respetando sus diferencias individuales.
Margarita Sandoval Gutiérrez
Psicóloga infantil y académica Facultad de Psicología
Universidad San Sebastián

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES