Rol del cliente en la prevención de fraudes bancarios

Karin Bravo Fray
Directora Programas Advance Facultad
de Economía y Negocios
Universidad San Sebastián

En los últimos meses se han conocido varios casos de robos de información y fraudes relacionados con las tarjetas bancarias. De hecho, en mayo último, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras informó la clonación de más de 3.500 tarjetas bancarias nacionales. En dicha oportunidad, la entidad aseguró que las instituciones financieras habían informado a sus clientes y bloqueado preventivamente los plásticos de acuerdo con los protocolos establecidos.
En tanto, a fines de julio, la empresa Redbanc reconoció que en junio un nuevo robo de información alcanzó casi las 300 mil tarjetas de crédito y débito, correspondientes a 13 instituciones bancarias. Tras una investigación, se presentaron estos antecedentes a la Comisión para el Mercado Financiero. La empresa enfatizó que en este caso no se vio comprometida la información de la clave del usuario (PIN), y que no se trató de un ciberataque, sino que de una sustracción de información de tarjetas, utilizando además una máquina de punto de venta (POS) robada desde una bencinera.
Independientemente del mecanismo del delito, y considerando la gran cantidad de plásticos que circulan en nuestro país, tanto en tarjetas de crédito como de débito, estas situaciones generan una sensación de inseguridad en los clientes bancarios. Así, la Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana realizada por el INE dio cuenta de que un 3,4 % de los hogares señalaba haber tenido una experiencia al respecto en el 2018. Si bien este porcentaje es algo menor que en los años anteriores (3,6 % en el 2016 y 2017), igualmente se ha mantenido constante, a diferencia de otros delitos de carácter económico.
Considerando el alto acceso a los plásticos en el actual sistema financiero, existe un tremendo desafío para las entidades bancarias, financieras y para las autoridades y organismos que deben optimizar el control y seguridad en los sistemas informáticos en orden a evitar que sigan ocurriendo este tipo de situaciones. Si bien las entidades bancarias han buscado innovar con productos más seguros, como las tarjetas sin contacto, los ciberdelincuentes siguen muy de cerca esta evolución, consiguiendo tecnología que permite adaptarse a los cambios y continuar delinquiendo.
Mientras se mantenga este comportamiento, los clientes bancarios estamos llamados a definir nuestras propias medidas de seguridad para evitar pasar un mal rato y sufrir la pérdida de nuestro patrimonio. Una de las principales recomendaciones es que seamos preocupados de nuestras cuentas, revisando periódicamente los saldos y realizando los cambios de claves de manera recurrente. Muchos de los delitos se producen por el exceso de confianza de los mismos consumidores. Sin desconocer que se plantea que la entidad bancaria y el sistema financiero deben cautelar que los sistemas informáticos sean los adecuados para garantizar la seguridad, también el propio cliente puede adoptar medidas para evitar ser objeto de un fraude.

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