Para ellas es más difícil llegar y ganar. Las forman de una manera, pero quieren ser de otra. Las mujeres deben aprender a aceptar lo femenino para luchar en un mundo masculinizado. Cada vez se encienden más luces para ello. En un país donde ellas son más en número, donde son más votando y participando, los esfuerzos deben concentrarse en nivelar las cosas y exponer que están para jugar en las ligas mayores.

Este artículo fue publicado en marzo de 2014, por lo que algunos datos podrían haber cambiado.

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Esa mañana, Valentina Medel Ziebrecht se encuentra expectante y feliz. Le digo que hablaremos de lo que sabe: de mujeres. Y me aclara que no hay mejor momento para hacerlo. Que justo ahora en el Parlamento se discute la creación del Ministerio de la Mujer y de la Equidad de Género. Me recalca que como directora regional del Sernam es un orgullo, que será un paso más en la agenda pro mujer de la Presidenta Bachelet. Yo asiento y le cuento por qué vamos a hablar de juguetes, de sexos, de brechas y de las ciencias.

En Estados Unidos, Andrea Guendelman hace su vida como en los últimos 16 años. Sin embargo, justo ahora se encuentra inspirada por la formación de las niñas. Quedamos de conversar sobre la fundación que armó en 2013, DevelopHer, que se ha propuesto incentivar en las niñas habilidades espaciales que favorecen el camino a las matemáticas y a las ciencias.

Un artículo de Alina Muñoz, socióloga, docente de la Facultad de Economía y Negocios de la USS, alerta de una estadística violenta, injusta. Las mujeres ganan en promedio casi 130 mil pesos menos que los hombres, ocupando el mismo cargo, teniendo la misma formación e incluso estando más capacitadas.

Y en las redes sociales resuena la voz dulce, pero intensa, de Emma Watson en su memorable discurso sobre el feminismo.

Es el tiempo de poner las cosas en femenino. En un país donde las mujeres son más en número, donde son más votando y participando, los esfuerzos deben concentrarse en nivelar las cosas y exponer que estamos para jugar en las ligas mayores.

Los primeros pasos

Estudios académicos recientes indican que la estimulación a temprana edad de los niños por medio de juegos didácticos tiene una conexión directa con la probabilidad de obtener algún título avanzado bajo las siglas STEM, el acrónimo en inglés de science, technology, engineering y mathematics, que sirve para designar las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Investigaciones también aseguran que dichas habilidades pueden ser mejoradas con práctica, idealmente a edades tempranas. Andrea Guendelman cree en esa idea y trabaja por ella.

“Veía que mi hijo de 11 años era bien bueno para las matemáticas y asocié que casi todos sus juguetes eran mecánicos y complejos. Sin embargo, mi hija de seis años sólo tenía para entretenerse princesas y ponys. Empecé a buscar juguetes distintos para ella y no encontré. Me enviaron a GoldieBlox. Ellos eran los únicos que hacían estos juguetes que intentan intensificar estas habilidades espaciales, que son las necesarias para estudiar matemáticas con mayor profundidad y adquirir habilidades técnicas, se desarrollan desde muy temprana edad y se van reafirmando a través del juego. Crean una confianza en las niñas y les ayuda a cultivarlas desde las primeras etapas de su formación básica. Los juegos con habilidades espaciales plantean más desafíos y de una manera muy natural. Por eso me dije que aquí hay una oportunidad de crear más cosas. Invité a mis amigas y algunas personas que potencialemente podían interesarse en esto y que se habían fijado en lo mismo”. Así fundó en septiembre del año pasado la Organización DevelopHer, que se encuentra respaldada por varios organismos que rescatan el trabajo con el género femenino.

Creó una red a la que se ha sumado un panel de expertos de la industria que servirán como jueces de la competencia. Entre éstos se encuentran la actriz ganadora del premio Óscar de la Academia y fundadora de del Geena Davis Institute, Geena Davis, y la Directora de Ingeniería de Facebook, la actriz y activista, María Bello.

El trabajo de DevelopHer se traduce en un concurso que invita a personas o instituciones a crear juguetes o juegos que desarrollan en las niñas habilidades espaciales. En este desafío puede participar cualquier individuo o compañía que tenga una idea o prototipo de juguete, juego, aplicación o video juego que no haya sido publicado aún, que desarrolle habilidades espaciales y otras que sean cruciales para los campos STEM y estén diseñados para niñas. El desafío busca juguetes y juegos para rangos de edades entre los 3-5, 6-8 y 9-12 años. 

En Chile y Latinoamérica, las postulaciones del concurso acaban de cerrarse el 30 de septiembre y quien lleva la batuta del certamen es Pamela Gidi, vicepresidenta de MKT de la empresa DirecTV. “La importancia del desafío DevelopHer está en ayudar a que las jóvenes del futuro estudien carreras del área STEM, que son de alto impacto, y así puedan contribuir al desarrollo de su país. Muchos estudios indican que para que un país salga del subdesarrollo es fundamental aumentar la contribución de mujeres a su PIB. Una forma de incentivarlas es fomentar sus habilidades espaciales y de matemáticas con juegos formativos desde muy temprano en la etapa infantil. Queremos invitar a los innovadores y creadores de juguetes de Latinoamérica a que sean parte de esta iniciativa global y así ayudar con el futuro trabajo de nuestras niñas al crecimiento de la región”.

Hay teorías que dicen que los hombres y las mujeres son iguales y que todo es cultivable según los estímulos. Otros estudios demuestran que las personas están formateadas desde el nacimiento, que el cerebro es diferente, pero que las niñas, con trabajo, se pueden equiparar a los hombres. “Lo que yo creo, y lo demuestran otros estudios, es que todos los proyectos para niños son muchos más enfocados en el aprendizaje abstracto y en la adquisición de habilidades para resolver problemas… y los juguetes para niñas están relacionados con la maternidad, con la figura de proveedoras familiares, lo que después es ratificado por su propia familia y la sociedad”, explica Andrea.

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Criadas para pelear

Las mujeres no estamos ajenas a la cultura. Nosotras fuimos criadas en un molde prefabricado que te dice que tú tienes que ser de determinada forma. “Lo que estudia la teoría del género es por qué una diferencia sexual, anatómica entre un hombre y una mujer, se convierte en una desigualdad social. Nosotros tenemos integrada la capacidad reproductora, el dar a luz, el ser madres. Y eso acarrea distintos estereotipos del género que se construyen a partir de esa capacidad. Luego eso es reforzado a través de la cultura y los distintos medios de socialización que tenemos: la educación, la familia, los medios de comunicación”, explica la socióloga Valentina Medel.

Es lapidaria con los cuentos con que han crecido generaciones de mujeres y explica que desde chica te dicen que la otra es tu enemiga. “Es el relato de Blancanieves. La madrastra te quiere matar porque tú eres más bonita que ella. Después creces y te dicen que igual que la Bella Durmiente, eres pasiva y tienes que esperar que un príncipe venga a despertarte, por lo tanto, eres válida cuando estás con un otro. Luego llegas a la telenovela: que te roban al hijo, al marido y después te enteraste que en realidad él era hijo de no sé quién… Y siempre identifican a otra como tu enemiga. Que no puede haber solidaridad de género, que no puede haber otra persona que te ayude a ser mujer. En cambio a los hombres se les valora por el trabajo en equipo, por la amistad de grupo. Dentro de la familia misma, las niñas ayudan en las labores domésticas mientras el papá y el hijo van a jugar a la pelota. Y así sigue el círculo”, explica la directora regional del Sernam de Biobío.

Pero hay luces. Por lo menos el diagnóstico es que las mujeres se están interesando en otros rumbos. “Si uno observa hay una mayor presencia. La mujer se preocupa por su entorno, por aportar a la construcción de comunidad, quiere mejorar la calidad de vida de su barrio; sin embargo, eso no se refleja en los cargos de decisión política. Actualmente hay una baja participación de mujeres en la cámara de Diputados y en el Senado. Las cifras están mucho más debajo de lo que ocurre en Latinoamérica. Esta agenda de género promueve un criterio de paridad que no es una ley de cuotas que es lo que se ha instalado públicamente. Si visualizamos proyectos de ley en otros países hay una cuota del Parlamento que exige que haya mujeres, pero lo que se está haciendo acá es emplazar a los partidos políticos para que presenten listas ponderadas entre hombres y mujeres, que ninguno de los dos sexos pueda superar el 60 por ciento. Por lo tanto, lo que podemos aspirar es al 60 por ciento de una lista”, aclara la autoridad.

Que las mujeres lleguen a cargos es un tema de derechos, de dignidad e igualdad de oportunidades. El principio de igualdad dispone que hombres y mujeres nacen libres e iguales y se exige que tengan las mismas oportunidades para acceder a un cargo público.

“Es importante tener una voz de mujer, por ejemplo en el tema de la interrupción voluntaria del embarazo, el tema de la anticoncepción de emergencia, nuestros derechos sexuales y reproductivos, nuestro derecho de poder acceder en igualdad de condiciones al trabajo, a la igualdad de remuneraciones. La mujeres enfrentamos distintas violencias, por lo tanto es importante que sean las mujeres las que estemos opinando. Es un tema de justicia y también de la voz de la experiencia de las mujeres”, acota Medel.

La directora respalda lo expuesto por Andrea Guendelman y se explica revisando los datos del Simce. Enfatiza que si uno revisa las estadísticas, las niñas comienzan con notas muy similares a los varones en matemáticas y ciencias, pero al rendir la PSU se observa que tienen mayores facilidades en lenguaje e historia. La razón: hay una cultura que está mediatizada y que dice que tienes que interesarte por las ciencias sociales o las ciencias blandas, porque allí están las potencialidades femeninas. 

“La agenda de género de la Presidenta Bachelet dice que no tenemos que fomentar la educación sexista, sino incentivar una educación igualitaria para potenciar el interés por las ciencias, cualquiera sean éstas, blandas o duras por igual. Y tratar de destruir los mitos que te marcan desde la educación preescolar, que son los cuentos y estereotipos que al final violentan a las niñas, porque te dicen que debes ser de cierta forma”, agrega.

Y reflexiona por qué pasamos la adolescencia (y un poco más) a la espera siempre del príncipe azul. “La condición de amor romántico que se construye con eso también es re violento. Eso hace que las niñas estén disponibles para ese hombre, hay una presión social por entregar tu virginidad y que tu cuerpo esté para un otro. Si no quieres tener una pareja estable, te tratan de cierta forma. Si eres soltera a cierta edad te tratan de solterona”, concluye.

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Educadas pero… 

La socióloga Alina Muñoz afirma lo que exponen Valentina y Andrea: que el sistema de construcción social del género está instalado desde lógicas patriarcales, que a partir de éstos se crean pautas de poder que generan que, tanto hombres como mujeres, desarrollemos ciertas conductas, discursos y prácticas, elecciones profesionales y laborales, a partir de la teoría de género en la cual estamos insertos y en la cual nos entendemos.

“En lo laboral, al momento de elegir una carrera universitaria, las mujeres tienden a escoger carreras que están asociadas a patrones socioculturales ligados a lo femenino, por ejemplo, las ligadas al área de la educación y a la salud, como Enfermería, y los hombres a las carreras que desarrollan el pensamiento mucho más práctico. Yo lo veo con mis alumnos. Las mujeres que logran entrar a cargos gerenciales, directivos y de influencia son mujeres que han podido romper con las imposiciones del género, pero luchan de manera constante. Aparece una doble tensión. La gerente de una empresa sigue siendo mamá, esposa, hija. Hay una multiplicidad de roles que debe cumplir. Vive casi un proceso de desdoblamiento”, sentencia Alina.

La brecha de los sueldos es terrible. Las estudiantes tienen mejores notas. La deserción estudiantil femenina en el primer año de universidad es menor en un 10 por ciento, respecto de los hombres. Nos demoramos un año menos en salir de la universidad. Pero al llegar al mundo laboral nos encontramos con brechas de sueldo, por igual trabajo, del 25 al 30 por ciento. Cuando las mujeres son más capacitadas, y realizan magíster o doctorados, esa brecha puede llegar al 50 por ciento. “Eso es violencia”, sentencia la directora Regional de Sernam.

Para Alina también es un proceso injusto. “Las mujeres tienden a masculinizarse, pues si demuestras emociones más ligadas a lo femenino no serás exitosa. Craso error, pues en la actualidad los equipos de trabajo que tienen mayores logros de productividad, eficiencia y eficacia son precisamente los que tienen mayor desarrollo de habilidades blandas, que se asocian a lo femenino”, argumenta Alina.

Son tantos los bemoles que se exponen en los problemas de género que es difícil abordar todas las aristas. ¿Hacia dónde vamos? El desafío está concentrado en romper los moldes y hacer un trabajo en la educación, que parta desde la etapa preescolar y hacer un compromiso de todas las instituciones. En ello, el trabajo de entidades como DevelopHer es interesante y necesario. Que el Gobierno centre su agenda en la equidad es determinante. Y que las mujeres nos preocupemos de formar hijas e hijos conscientes de la igualdad es una tarea ardua.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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