Senador Eduardo Frei: “Al Gobierno le falta audacia”

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Frei es un hombre de desafíos y lo demostró en su Gobierno. Impulsó la reforma educacional, la de la justicia, promovió los acuerdos de libre comercio y firmó el tan cuestionado protocolo gasífero con Argentina. Hoy sigue en esa línea, con ideas como estatizar el transporte público o el uso de la energía nuclear. Por eso pide al Gobierno más osadía a la hora de gastar los excedentes fiscales.  Ese es el debate que falta, asegura, y “no la chimuchina que hoy copa la agenda política”.

Eduardo Frei Ruiz -Tagle es de aquellas personas que jamás descuida sus roles. Es ingeniero y se le nota, sobre todo en el pragmatismo que imprime a sus decisiones y propuestas. Es presidente del Senado y lo recalca, más aún, cada vez que sus pares se enfrascan en “peleas chicas” en el Parlamento o fuera de él. Y es que Frei puede abrir la puerta de su casa para mostrar su vida hogareña junto a Martita y a las niñitas, pero jamás se le verá bailando el Koala con las chicas de un team o trenzándose a golpes en el Hemiciclo.
Además, es un ex Mandatario  y procura recordarlo en cada una de sus intervenciones, casi como si quisiera mantener vivo ese capital político con el que dejó La Moneda en marzo de 2000, aunque cuesta hacerlo hablar sobre un eventual regreso a la primera magistratura.
Por ahora -asegura- está concentrado en sus grandes trabajos. Lo primero: sacar adelante los proyectos de infraestructura vial, de salud y educación para su circunscripción. Dentro de éstos, la ampliación del Puerto de Corral es uno de sus mayores objetivos. Ya hizo los primeros contactos con los inversionistas canadienses que inyectarían el millonario financiamiento que se necesita para construir al menos dos nuevos sitios para el puerto.
“Este es mi trabajo y estos los aportes que hago. Yo no voy a mi región a pelearme con los caciques locales. No me interesa, si yo fui candidato a senador fue para apoyar obras de infraestructura, para que mejore la red educacional, la de salud, para que estemos más conectados, para que se haga la ruta Interlagos y, paralelamente, conseguir el máximo de inversión privada, porque es una región que tiene poca inversión. Eso es lo que a mí gusta y no la chimuchina política.
-Pero hoy la “chimuchina” les quita bastante tiempo a los políticos.
Lamentablemente,  pero lo que es yo, cuando opino, lo hago por convicciones y no por crear polémica. Creo que no importa si los consejeros o los intendentes son elegidos, tampoco me desgastaría en situaciones tan pequeñas como la acusación contra Bunster (Claudio). Parece que nadie reconoce el tremendo aporte que él hace a la investigación en el país y se quedan en la cosa chica. No, eso yo no lo quiero para el país.
-En el tema país dijo estar molesto por la facilidad con que el Gobierno abría la chequera para poner fin a conflictos laborales ¿qué haría en Ud. entonces?
Es que las cosas no son en blanco y negro. Si hay un conflicto a nivel país el Gobierno tiene que hacerse cargo. Pero si uno piensa, también hay otras alternativas para gastar esa plata que son mucho más eficientes para eliminar las desigualdades. Porque generalmente los grupos que ejercen presión no son los de menores ingresos, son los que tienen posibilidades de gritar y crear violencia.
-¿No considera legítimas esas peticiones?
En esta materia nadie es quien para calificar la justicia o la injusticia, pero desde el punto de vista del Estado, yo gastaría en cosas que realmente vayan a reducir las desigualdades. En esto hay mucha responsabilidad de algunas empresas públicas y privadas, por no haber corregido a tiempo esas desigualdades y esperar a que sucedan estos “reventones” que son tan malos para el país y ahí se enfrenta al problema de las presiones sociales.
-Pero Ud. cerró las minas de  carbón de Lota a pesar de la presión social.
Yo creo que era una decisión país, las minas de carbón estaban muy agotadas. Producíamos carbón a más de 200 dólares la tonelada, en circunstancias que el precio internacional era de 30 ó 40 dólares. Y, además, estábamos condenando a miles de chilenos a morir a los 50 años, por las enfermedades derivadas del trabajo en la mina.
-No toda la gente lo entendió así y fue un costo social muy importante.
Sí, lo fue, pero cuando uno es elegido Presidente tiene que tomar decisiones con visión país,  por muy dolorosas que sean. Yo sé que esa fue una decisión compleja y no nos tembló la mano para tomarla.
-¿Cree que al actual Gobierno sí le tiembla la mano cuando se ve enfrentado a medidas impopulares?
La situación fiscal de hoy es muy distinta a la que le tocó a mi gobierno. Por eso la gente exige más. De allí que creo que cuanto antes el Estado jerarquice dónde pondrá los recursos, dónde va a invertir y dónde habrá espacio para el sector público y dónde para el sector privado, será mejor, porque eso limita muchas presiones y clarifica la inversión por parte del Estado.
-¿Y que habría hecho Ud. con las reservas fiscales que tiene el Estado hoy?
Habríamos hecho maravillas (ríe). Habría acelerado mucho más la inversión en infraestructura, habría ido mucho más fuerte con el proyecto de reforma educacional y habría cumplido mi anhelo de ponerle un computador a  cada niño de Chile, con banda ancha e internet. Sería una medida factible, porque tenemos los recursos. No significaría gasto interno, porque se compraría en el extranjero, habría que hacer la red Wi Fi en todo el país, pero es una cosa absolutamente posible. Al gobierno le hace falta audacia en ese tipo de cosas. Creo que un país como el nuestro no se puede dar el lujo de tener toda esa plata depositada. Podría tener rentabilidades mayores si hacemos inversiones en diversos sectores del país. Pero ese debate no se hace. Cuando planteo lo del Metro o lo del Transantiago es para romper esa inercia, para que se haga un debate. En Chile se  pueden hacer esfuerzos mucho mayores, ya que están las condiciones dadas para hacerlo, si no lo hacemos seremos  del montoncito no más.
Su relación con el tema ambiental
Eduardo Frei ha sido el único Presidente que ha asistido a la inauguración de una hidroeléctrica (Pangue). Y lo hizo nada más y nada menos en momentos donde el Proyecto Ralco generaba todo tipo de resquemores en los ambientalistas y defensores de los pehuenches. El Ex Mandatario ya había dado su espaldarazo al emplazamiento de una segunda hidroeléctrica en el Alto Bío Bío y un poco antes, de manera indirecta, a Celco, cuando puso la primera piedra de la planta de San José de la Mariquina (Valdivia).
Intervenciones como éstas generaron muchas críticas a su gestión en el tema ambiental, las que incluso deslizaban que durante su Gobierno se acuñó el concepto de que ninguna inversión se detendría por consideraciones ambientales.
-¿Qué opina de estas críticas?
Creo que son injustas. En mi gobierno tuve que implantar toda la ley medio ambiental, porque hasta ese año (1994) no había ninguna estructura del Estado que se preocupara de esos temas  y lo hice en base a las legislaciones modernas. Yo no soy ni a favor ni en contra de los proyectos, hay una ley medio ambiental que todos debemos cumplir. Si no, no se hace la inversión no más, pero no es a gusto del Presidente. Si alguien no está de acuerdo con la ley se modificará, lo que yo digo es que no puede ser que presentemos los proyectos de cualquier tipo, no sólo energético, y que pasen dos años en estudio, porque entonces el país se paraliza.
-¿Qué se hace entonces?
Hoy como país tenemos que hacer nuestro desarrollo y también tenemos que proteger nuestro ambiente. Estamos de acuerdo en eso, pero insisto en que no podemos paralizar nuestro desarrollo. Yo acabo de estar en China y fui a visitar el proyecto de Las Tres Gargantas que es gigantesco, son 20 mil megas más que toda la capacidad que Chile tiene actualmente. Es 30 veces un proyecto como Ralco. Ahí hubo que erradicar a un millón de personas y lo hicieron por el desarrollo del país. A veces esas decisiones son dolorosas, pero si, por ejemplo,  nosotros no hubiésemos avanzado en el tema energético hoy tendríamos racionamiento, tendríamos el país semiparalizado.
-¿Y cómo es hoy su relación con los ambientalistas?
Tengo buenas relaciones con ellos. De hecho me he reunido con algunos, eso sí no con los más shiítas, para discutir dentro de una conversación racional. Las posiciones de cada uno deben ser respetadas, pero al final estos conflictos sólo se resuelven con la legislación. Chile tiene una ley medio ambiental que hay que perfeccionar. Tenemos que perfeccionar la institucionalidad para que resuelva los conflictos con rapidez y se tomen las decisiones. Por ejemplo, en el tema energético hay que señalar desde el inicio en tales cuencas hidrográficas se van a hacer centrales, en éstas sólo embalses, en estas otras nada, porque están protegidas. Esas decisiones hay que tomarlas, pero no dejarlas en el aire.
Hacia un gobierno nacional
-Hoy todos hablan que la DC necesitaba un cambio muy profundo,¿qué opina Ud.?
Espero que el Congreso Partidario de octubre sea un buen momento para tener proposiciones concretas para los grandes temas nacionales y también que sea un momento para terminar con las pugnas internas. Estas desangran a los partidos y los alejan de su interés central. Mi idea es que la DC no requiere grandes reingenierías, porque creo que nuestro futuro está básicamente en volver a lo que ha sido nuestra historia y nuestras raíces.
-O sea, posicionarse en el centro para que no vengan otros a cautivar votos DC como lo hizo Piñera en la elección presidencial pasada.
Él trata de mimetizarse, pero él es de derecha. Fue presidente de RN, senador y candidato de la Alianza, él tiene su coalición y no entiendo por qué quiere mimetizarse con otras posturas. Fueron tácticas electorales, pero no le resultaron. Cada uno tiene su historia, a la gente no la van a engañar.
-¿Entonces la DC  se queda ahí mismo. No se mueve ni un poco más a la derecha ni un poco más a la izquierda?
Yo creo que los conceptos de derecha e izquierda hoy en el mudo son conceptos antiguos y la más clara expresión de eso es lo que ha hecho Sarkozy en Francia, un gobierno de corte nacional que supera esquemas de izquierda y de derecha. Que tiene una visión del Estado, del desarrollo económico, una visión de las responsabilidades y obligaciones, él tiene un discurso de corte nacional que me parece muy atractivo y audaz y eso es lo que hay que pensar. Más que sentirse de izquierda o de derecha lo que importa son las visiones que tiene el país, sus propuestas frente a los temas.
-Pero eso no debe ser tan fácil. Lo digo por su repuesta anterior donde rápidamente catalogó a Piñera como un hombre de derecha que nada tenía que ver con la DC.
Sin duda. Hay que superarlo.
-¿Y qué hará para eso?
Yo creo que hablando de un gran gobierno nacional y con acuerdos de gran  envergadura.

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